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Economia en la Antigua Grecia

La economía en la Antigua Grecia se caracterizaba por la gran importancia de la agricultura, acrecentada todavía más por la pobreza relativa de los campos de cultivo de la geografía de Grecia. A comienzos del siglo VI a. C., se desarrollaron la artesanía y el comercio (principalmente marítimo), que fueron siendo cada vez más importantes en el periodo clásico.

Debe tenerse en cuenta que la idea de una economía desde el punto de vista actual es relativamente anacrónica cuando se usa haciendo referencia a la Antigua Grecia. La palabra griega oikonomia (οἰκονομία) hace referencia a los oikos (οἶκος), que significan la casa o el horno. Por lo tanto, el diálogo de Jenofonte titulado Oeconomicus está dedicado a la gestión del hogar y de la agricultura. Los griegos no tenían un término exacto para hacer referencia a los procesos de elaboración de productos e intercambio.

El economista Murray Rothbard, sin embargo, comenta que si bien el concepto en sí no existía, los antiguos filósofos griegos trataban con cuestiones que hoy en día serían identificadas como económicas.

La agricultura

La agricultura era la base del la economía de la antigua Grecia. Cerca del 80% de la población se dedicaba a esta actividad. Siendo una excelente tarea para el ciudadano común, dio a luz a un estilo de vida y a unas costumbres que persistieron por toda la antigüedad.

Entorno natural

Exceptuando las ciudades de la costa de Anatolia, Grecia presentaba unas condiciones naturales relativamente homogéneas. Las montañas ocupaban el 80% del espacio disponible, y la friolera del 90% en las islas del Egeo. Esto redujo de forma significativa el espacio disponible para la agricultura y la cría de animales. El único suelo que quedaba era de pobre calidad, seco y duro. Sólo unos pocos terrenos como los de Mesenia se consideraron fértiles.

El clima mediterráneo se caracteriza por presentar dos estaciones: una seca y calurosa, desde abril hasta septiembre, en la que las cuencas de los ríos tienden a secarse. La segunda es húmeda y está marcada por violentas tormentas de lluvia traídas por vientos del oeste, con temperaturas medias que impiden la formación de escarcha. Hay variedades de este clima. En las montañas los inviernos eran rigurosos y la nieve abundante. En el Ática, las Cícladas, el sur del Peloponeso, y Creta, el clima era más árido que en el resto de Grecia.

Productos derivados

De la granja

Moneda representando una espiga de cebada, simbolo de riqueza de la ciudad de Metaponto, en la Magna Grecia.
Moneda representando una espiga de cebada, símbolo de riqueza de la ciudad de Metaponto, en la Magna Grecia.

Durante la parte más antigua de la historia griega, como se muestra en la Odisea, la agricultura griega -y su dieta- estaba basada en cereales: cebada (κριθαί / kritaí), trigo (πύρος / pýros), y, menos frecuentemente, mijo. El término general (σῖτος / sitos), traducido normalmente por “trigo”, puede de hecho designar cualquier tipo de grano de cereal. En realidad, el 90% de la producción de cereal era cebada. Incluso si los antiguos griegos estaban al tanto de que el trigo poseía un mayor valor nutricional, cultivar cebada era más fácil y a la vez más productivo. Se ha intentado varias veces calcular la producción de grano en el Ática, pero los resultados no han sido concluyentes.

En poco tiempo, la demanda de grano sobrepasó las capacidades de su producción. La “estrechez” de la tierra (στενοχωρία / stenokhôría) también explica por qué los griegos formaron colonias en el extranjero, y la importancia que los asentamientos en Anatolia tendrían para el imperio ateniense al controlar las provisiones de grano.

Por otra parte, la tierra griega era ideal para los olivos, que proporcionaban aceite de oliva. La plantación de olivos data de la antigua Grecia. Plantar olivos era invertir a largo plazo: éstos tardan más de veinte años en dar fruto, y dan fruto dos años de cada tres. Las viñas también sobreviven en tierra seca, pero demandan muchos cuidados. Se plantan viñas desde la Edad del Bronce.

Estas plantaciones base aumentaron con el cultivo de vegetales (col, cebolla, ajo, lentejas, garbanzos, judías) y frutos (higo, almendra, granada). También se producían especias (salvia, menta, tomillo, ajedrea, orégano, etc.), así como plantas semilleras como la linaza, el sésamo y la amapola.

De la cría de animales

Cabra de bronce encontrada en el demo de Cefisia. Museo del Louvre.

Cabra de bronce encontrada en el demo de Cefisia. Museo del Louvre.

La cría de animales, vista sobre todo como un signo de poder y riqueza en las obras de Homero, no estaba de hecho muy desarrollada debido a las limitaciones del terreno. Mientras que la civilización micénica estaba familiarizada con el pastoreo de rebaños, esto se redujo rápidamente como resultado de la expansión geográfica a un terreno menos apropiado. Las cabras y ovejas pronto llegaron a ser la inversión más común, al ser menos difíciles de criar y proporcionar carne, lana y leche (normalmente para hacer quesos). También se criaban pollos y gansos. Los bueyes casi nunca se usaban como animal de carga, pero ocasionalmente servían en los sacrificios de animales o hecatombes. Los burros, mula y demás sí que se criaban como animal de carga.

Finalmente, se criaban caballos en las llanuras de Tesalia y Argólida; era un animal de lujo, y su posesión significaba aristocracia, debido a que eran muy costoso por el escaso número que se criaban (la mayor parte de Grecia estaba y esta formada por colinas y sierras escarpadas, que son poco adecuadas para la cría de caballos y otros equinos). Las nubes, una comedia de Aristófanes, ilustra ampliamente cómo los atenienses presumían de caballos hasta el punto de la presunción: Fidípides, el hijo del protagonista, es adicto a las carreras de caballos y por ello arruina a su padre Estrepsíades.

La mayoría de los granjeros criaban algunos animales, como aves de corral u otros animales de pequeño tamaño que pastaban en páramos o comían las sobras de la comida. A veces se combinaban la actividades propias de la granja con las de la ganadería, y muchos se especializaron en ésta última. Una inscripción menciona a un tal Eubolo de Elatia, en Focea, que poseía 220 caballos y cabezas de ganado y al menos 1000 ovejas y cabras. Los rebaños de ovejas se trasladaban entre los valles en invierno y a las montañas en verano. Existían impuestos especiales para el paso de los rebaños en las ciudades.

Otros productos

Se usaba muy frecuentemente la madera, principalmente para uso doméstico; las casas y los carros estaban hechos de este material así como el arado. En los grandes bosques griegos situados en las montañas pastaban cabras, y además en allí se producía carbón de leña. Pronto faltaron árboles y hubo que importarlos para la fabricación de barcos (véase trirreme).

Finalmente, la apicultura producía miel, el único sustituto del azúcar que conocían los griegos. También se usaba en las medicinas y en la producción de aguamiel.

Trabajo agrícola

Cosecha de la oliva, Museo Británico

Cosecha de la oliva, Museo Británico

Los trabajos y los días de Hesíodo (siglo VIII a. C.) y la Economía de Jenofonte (siglo IV a. C.) nos proporcionan información valiosa acerca del cultivo de la tierra.

La cosecha de la oliva tenía lugar desde finales del otoño hasta principios del invierno, ya fuera a mano o con un bastón (ver ilustración). Entonces se colocaban en cestas y se dejaban fermentar por unas cuantas semanas antes de ser prensadas. La prensa de tornillo, aunque Plinio el Viejo la llamaba prensa griega (XVIII, 37), fue un invento romano algo más tardío, del siglo II a. C. El aceite se conservaba en vasijas de terracota para usarlo durante el año. Esta también era la época de la poda de árboles y vides, y de la cosecha de legumbres.

La primavera era la estación lluviosa, y los granjeros aprovechaban la lluvia para preparar las tierras de barbecho. En efecto, practicaron una rotación bienal de cosechas, alternando de año en año entre barbecho y cultivos. Los intentos de introducir una rotación trienal de cosechas, usando legumbres en el tercer año, no salieron bien dada la pobreza del suelo griego, la falta de mano de obra y la ausencia de maquinaria. Los griegos no usaban estiércol, posiblemente debido al poco ganado bovino que poseían. De hecho, el único abono eran las malas hierbas devueltas de nuevo a la tierra durante el período de preparación de barbecho.

En el verano, la irrigación era imprescindible. En junio, cosechaban con hoces, pues no utilizaban guadañas. El trigo era trillado por los animales: bueyes, burros y mulas lo pisoteaban. El grano resultante se almacenaba, y éste lo utilizaban las mujeres y esclavos para molerlo y hacer pan.

El otoño era la estación más importante. A principios de esta estación se cortaba la madera para preparar los suministros de leña para calefacción: si el invierno era suave en la costa, era más duro en las zonas montañosas. También se preparaba la tierra para sembrar la nueva cosecha, deshaciendo la costra reseca que se había formado durante el verano en las tierras de barbecho. Esto se hacía en tres pasos : se araba la tierra con el arado de madera, ya que el arado con reja de hierro no era habitual. Una azada de dos dientes (dikella) y un mazo completaban el equipo necesario para romper los terrones y preparar la tierra. Se sembraba a continuación con la técnica de a voleo (repartiendo las semillas en los surcos con la mano ), en el barbecho del año anterior. Era también la época de la vendimia. Los racimos son estrujados con los pies en grandes tinas y el mosto se dejaba fermentar en tinajas.

Escena de fabricación de vino por sátiros, bajorrelieve dionisiaco en un altar que datación incierta, Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Escena de fabricación de vino por sátiros, bajorrelieve dionisíaco en un altar que datación incierta, Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Entre Hesíodo y Jenofonte, pasaron casi cuatro siglos, sin que se tenga la percepción de que hubiera alguna mejora en los métodos de trabajo agrícola durante ese tiempo. Las herramientas siguen siendo mediocres y ningún invento facilitaba el trabajo humano o animal. Habrá que esperar a que los romanos inventaran el molino de agua, que sustituiría la fuerza muscular por la energía hidraúlica. Ni el riego, ni el abonado de las tierras o la ganadería progresaron. En general, los rendimientos eran pobres. Sólo en las tierras muy ricas, como la de Mesenia, toleraban dos cosechas sucesivas.

Propiedades agrícolas

Las propiedades agrarias son poco conocidas, salvo en el caso de Atenas o de algunas ciudades donde las fotografías aéreas han revelado rastros de delimitaciones de terrenos. Desde el período Arcaico la tierra pertenecía a los grandes terratenientes, como los Eupátridas en Ática. Incluso las propiedades pueden variar de una región a otra: en Atica, las tierras están muy parceladas, mientras que las de Tesalia se encuentran poco divididas.

Desde el siglo VIII a. C., surgieron tensiones entre los grandes terratenientes y los pequeños agricultores, para los que cada vez era más difícil sobrevivir. Estas tensiones se explican probablemente por el crecimiento de la población debido a la disminución de la mortalidad, agravada por la práctica del reparto equitativo de la tierra en el momento de las sucesiones ( herencias ) (como se demuestra en la obra de Homero y Hesíodo). En Atenas, la crisis se resolvió con la llegada al poder de Solón ( -594 ), que prohibió la esclavitud por deudas y tomó medidas para ayudar a los pequeños agricultores. Al preparar las bases para la distribución del poder, sin embargo, fundamentó su censo de clases en la producción agrícola.

En el siglo V a. C., siempre en Atenas, la práctica de la liturgia, obligando a los más ricos a garantizar los servicios públicos, llevó a una reducción de las principales propiedades. Se estima que la mayoría de los ciudadanos de rango hoplítico poseían alrededor de 5 hectáreas de terreno. Sin embargo, también sabemos que en el 403  a. C.,la Asamblea ateniense rechazó la propuesta de Phormisios encaminada a limitar los derechos políticos a los terratenientes. De acuerdo con Dionisio de Halicarnaso, que se refiere a este caso, esto hubiera llevado a privar a 5000 ciudadanos de sus derechos, lo que representaría del 20 al 25% del conjunto de los ciudadanos. En Esparta, «la reforma de Licurgo» más radical, llevó a una división de la tierra en lotes (kleroi) iguales de (10 a 18 hectáreas), distribuidos a todos los ciudadanos. En otros lugares, los tiranos llevaron a cabo la redistribución de las tierras confiscadas a los enemigos políticos ricos.

Desde el siglo IV a. C., sin embargo, hay una concentración de propiedades, incluyendo Esparta donde, según Aristóteles (política, II, 6, 1415), «la tierra está en pocas manos». Es difícil representar con exactitud esta declaración porque tenemos muy pocos datos sobre las propiedades. De acuerdo con Moses Finley los datos, publicaciones e inscripciones, se reducen a cinco citas:

  • La propiedad de un cierto Phainippos, del que se sabe que sus tierras tienen 180 y 400 hectáreas, (pseudo-Demóstenes, 42, 5, ( 330 nbsp;a. C.);
  • Propiedad de Alcibíades ( 450-404 antes de Cristo. ), una extensión de 28 hectáreas (Platon, Premier Alcibiade, 123c) ;
  • La propiedad de un hombre llamado Aristófanes (distinto del autor cómico), una extensión de 28 hectáreas también, confiscada el ( 390 nbsp;a. C. ) por el Estado ateniense (Lisias, 19, 29);
  • Una tierra donada al final del siglo V por el Estado ateniense a Lisímaco, hijo de Arístides, con una extensión de 18 hectáreas;
  • Una propiedad de 5,5 hectáreas, citada como ejemplo por el orador Iseo por su pequeño tamaño (V, 22).

Los grandes dominios aristocráticos griegos son pequeños comparados con los grandes latifundios romanos.

Si bien muchos autores griegos del período Arcaico hasta el período helenístico, se quejan de los «nuevos ricos» que manejan mucho dinero, la tierra está íntimamente ligada a la idea de la riqueza. El padre de Demóstenes posee 14 talentos y como bienes raíces sólo tiene su casa, pero es una excepción. Cuando el banquero Pasión hizo su fortuna, se apresuró a comprar tierras.

Por último, una parte significativa de la tierra griega es pública y / o sagrada. Cada ciudad posee tierras y se estima que en Atenas, en el período clásico, estas tierras representaban una décima parte de las tierras agrícolas. Eran propiedades de la propia ciudad, de una división administrativa (por ejemplo, en Ática, un deme) o un templo. Se arrendaban a particulares y la mayoría solían ser muy ricas.

Artesanía

Gran parte de la artesanía de la antigua Grecia formaba parte de la esfera doméstica. Sin embargo, la situación fue cambiando gradualmente entre los siglos VIII y IV a. C. con el incremento de la comercialización de la economía griega. Por tanto, tareas tan importantes como son el tejido o la preparación de pan, eran realizadas solamente por mujeres antes del siglo VI a. C. Con el crecimiento del comercio comenzó a utilizarse mucho la mano de obra de los esclavos en las artesanías. Sólo los paños teñidos de la mejor calidad, y en particular el púrpura de Tiro se hacía en los talleres.

Por otro lado, el trabajo con el metal, el cuero, la madera o la arcilla eran actividades especializadas que sí que se llevaban a cabo en talleres especializados. El taller prototípico solía ser familiar y, en ocasiones, recurría al trabajo de los esclavos. El taller de fabricación de escudos de Lisias, por ejemplo, utilizaba a 120 esclavos, y el padre de Demóstenes, que fabricaba espadas, usaba 32.

Tras la muerte de Pericles en 429 a. C. emergió una nueva clase social compuesta por los ricos dirigentes de talleres de artesanía. Entre estos podemos encontrar a Cleón de Atenas o a Cleofonte, que tenía un taller de liras.

Los trabajadores libres recibían una remuneración en función de cada trabajo llevado a cabo, dado que los talleres no podían permitirse garantizar un trabajo continuado. En Atenas, aquellos que trabajaban para la ciudad estado recibían un dracma al día, sin importar el trabajo que realizaran. El día de trabajo comenzaba normalmente a la salida del sol y finalizaba por la tarde.

Cerámica

El trabajo de la cerámica consistía en elegir la arcilla, dar forma a la vasija, secarla y hornearla para luego aplicar un barniz. Parte de la producción se dedicaba al uso doméstico (platos, vasijas, lámparas de aceite, etc.) o para usos comerciales, y el resto se dedicaba a funciones religiosas o artísticas.

La fabricación de vasijas decoradas en Grecia tuvo influencias extranjeras muy fuertes. Por ejemplo, el estilo de figuras negras sobre fondo rojo procede muy probablemente de los artesanos corintios, que a su vez se deriva del estilo sirio de metalurgia. La altura a la que llevaron los griegos el arte de la cerámica es, por tanto, debida enteramente a su sensibilidad artística, y no a su capacidad técnica.

La alfarería en la antigua Grecia era a menudo realizada por esclavos. Muchos de los fabricantes de cerámicas de Atenas se encontraban reunidos entre el ágora y el Dípylon, en el barrio que se conoce como el Cerámico. La mayoría eran pequeños talleres que estaban compuestos por un maestro, varios artesanos pagados y esclavos.

Metalurgia

Las menas de metales son comunes en Grecia. Dentro de éstas las más conocidas son los yacimientos de plata en Laurión.

Las minas contribuyeron al desarrollo de Atenas en el siglo V a. C., cuando los atenienses aprendieron a hacer prospecciones y luego tratar y refinar las menas. Además, la composición de la tierra de la zona hacía que el drenaje no fuera necesario, lo cual tenía mucha importancia si tenemos en cuenta que las técnicas de drenaje de la antigüedad no permitían la excavación por debajo de las aguas del subsuelo.

Los pasadizos y niveles de las minas griegas eran excavados con la misma preocupación por la proporción y la armonía que se ponía en la construcción de los templos. El trabajo era extremadamente difícil, dada la profundidad de los túneles, que podía ser mayor a los 100 metros. El minero, equipado con un pico y un martillo de hierro, trabajaba encorvado para extraer la galena. Las minas de Laurión, por ejemplo, eran explotadas por una gran población de esclavos, la mayoría procedentes de regiones del Mar Negro como Tracia o Paflagonia.

Otras minas griegas son:

Comercio

Comercio marítimo

Peso de plomo, encontrado en el Ágora de Atenas, que era utilizado con fines comerciales. Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Peso de plomo, encontrado en el Ágora de Atenas, que era utilizado con fines comerciales. Museo Arqueológico Nacional de Atenas

Muy pronto en la historia de Grecia, su posición geográfica y la necesidad de importar grano forzaron a su población a embarcarse en el comercio marítimo. Las áreas geográficas en las que los griegos encontraban el trigo que necesitaban eran Cirenaica, Egipto, Italia (especialmente el área de la Magna Grecia y la isla de Sicilia) y las regiones que rodean el Mar Negro. Atenas y Corinto servían como estaciones de paso del comercio para las islas del Mar Egeo.

Además del grano, se importaron productos como el papiro, especias, productos manufacturados, metales y materiales de construcción de naves como la madera, el lino o resina. Por otra parte, las ciudades griegas exportaban vino, cerámicas y aceite de oliva. Atenas vendía el mármol que extraía de la montaña de Penteli, que tenía un gran renombre en el mundo griego, así como monedas de plata, conocidas por su elegante acuñación y por la calidad de su aleación. Las monedas no sólo servían como dinero, sino que eran una fuente de metal (plata) en aquellos lugares en los que no se usaban como dinero.

Las fuentes actuales no tienen suficiente información como para evaluar con una gran precisión el volumen de bienes intercambiados en el comercio griego. Sin embargo, sí que existen algunas estimaciones imprecisas de la importancia relativa del comercio en su economía: Daniel Jew, por ejemplo, calcula que cerca de la mitad de la riqueza generada en la Atenas del siglo IV a. C. debía proceder de los beneficios del comercio. Ian Morris, por su parte, estima que el volumen de comercio del siglo IV en el mar Mediterráneo era aproximadamente el 20 % del volumen de comercio del siglo I.

Los impulsores del comercio griego eran los pertenecientes a la clase social de los comerciantes, conocidos como emporoi (ἕμποροι), a los que el estado imponía ciertos impuestos a la carga que transportaban. En el puesto del Pireo (el principal de Atenas) el impuesto fue inicialmente fijado en un 1% de la carga, y luego fue aumentado al 2%. Para finales del siglo V a. C., el impuesto se había incrementado hasta 33 talentos.

En el año 413 a. C. Atenas perdió los ingresos que le suponían la recolección de impuestos de la Liga de Delos e impuso una tarifa del 5% en todos los puertos de su imperio esperando con ello aumentar los ingresos. Los impuestos no tenían una finalidad proteccionista, sino meramente recaudadora.

El crecimiento del comercio en Grecia llevó al desarrollo de técnicas financieras. Muchos mercaderes, ante la ausencia de suficientes activos líquidos, recurrían a la financiación de todas o de parte de sus expediciones. Uno de los préstamos típicos para este tipo de actividades en el siglo IV a. C. en Atenas era normalmente una importante suma de dinero (aunque no solía ser superior a 2.000 dracmas), prestada por un corto plazo de tiempo (la duración del viaje, que podía ser de varias semanas o meses), a un alto tipo de interés (a menudo del 12%, si bien podía alcanzar niveles del 100%). Las condiciones contractuales siempre se establecían por escrito, y se diferenciaban de los préstamos entre amigos (eranoi). El prestador asumía todos los riesgos del viaje, y a cambio el prestatario garantizaba el préstamo con la carga y con su flota, que como precaución era inmovilizada al retorno del viaje en el puerto del Pireo.

El comercio en la antigua Grecia era una actividad libre en la que el estado sólo controlaba el suministro de grano. En Atenas, después de la primera reunión de los Pritanos, la normativa sobre el comercio fue revisada y se creó un comité especial para la supervisión del comercio del trigo, la harina y el pan.

El número de naufragios encontrados en el mar Mediterráneo nos da una evidencia muy valiosa del desarrollo del comercio en la antigüedad. Sólo dos naufragios han sido fechados antes del siglo VIII a. C., mientras que los arqueólogos han encontrado 46 del siglo IV a. C. Esto da una idea de que hubo un gran incremento del volumen de comercio entre estos siglos y, considerando el aumento medio del tonelaje de los navíos, se calcula que el volumen de comercio total probablemente se incrementó unas 30 veces.

Comercio al por menor

La información que se tiene sobre la actividad minorista en Grecia es poca. Los obreros y artesanos solían vender sus propios productos, si bien también existieron comerciantes minoristas conocidos como kápêloi (κάπηλοι). Estaban reunidos en gremios y se dedicaban a la venta del pescado, aceite de oliva y verduras. Las mujeres vendían perfume y lazos decorativos.

Pagaban un impuesto por el espacio que ocupaban en el mercado y no solían estar bien vistos por la mayoría de la población, siendo objeto a menudo de hacer trampas con las medidas. Los pesos utilizados se solían revisar periódicamente y comparar con los pesos estándar.

Además, en paralelo a los mercaderes profesionales, estaban también los individuos que vendían el excedente de la producción doméstica, ya fuesen vegetales, aceite de oliva o pan, como ocurría con muchos pequeños granjeros de Ática. Entre los habitantes de las ciudades, esta tarea también recaía en las mujeres. Tenemos constancia de que, por ejemplo, la madre de Eurípides vendía verduras de su jardín.

Impuestos

La imposición directa no estaba bien desarrollada en la antigua Grecia. Existía un impuesto llamado eisphorá (εἰσφορά) que se imponía a los muy ricos, pero que sólo se recaudaba cuando se necesitaban los fondos (normalmente en tiempos de guerra). Las grandes fortunas también estaban sometidas a las liturgies, que consistían en la obligación de financiar las obras públicas. Podrían consistir en el mantenimiento de un trirreme, un coro durante un festival de teatro o un gimnasio. En algunos casos el prestigio que acarreaba llevar a cabo estas acciones servía para atraer a los voluntarios. En otros casos se trataba de una donación obligatoria.

En algunas ciudades, como Mileto o Teos, se imponían fuertes tributos a los ciudadanos.

Por otra parte, los impuestos indirectos eran bastante importantes. Se imponían impuestos sobre las casas, los esclavos, el ganado y animales domésticos, el vino y el heno, así como sobre otros productos. El derecho a recolectar esos impuestos solían transferirse a los publicanos, o telônai (τελῶναι). Sin embargo, esto no era así en todas las ciudades: las minas de oro de Tasos o los impuestos sobre el comercio de Atenas les permitían eliminar esos impuestos indirectos. Otros grupos dependientes como los penestes con respecto a Tesalia o los hilotas con Esparta pagaban los impuestos a la ciudad estado a la que se encontraban sometidos.

Moneda

Moneda ateniense, Museo del Ágora de Atenas

Moneda ateniense, Museo del Ágora de Atenas

Moneda ateniense en la que aparece representado el famoso búho.

Moneda ateniense en la que aparece representado el famoso búho.

La acuñación de monedas comenzó en Lidia alrededor del año 600 a. C. Las primeras monedas que se fueron creando se pusieron en circulación en las ciudades de Asia Menor que estaban bajo su control.

La técnica de acuñación de monedas llegó a Grecia alrededor del año 550 a. C., comenzando por ciudades comerciales costeras como Egina o Atenas. Su uso se fue extendiendo y las ciudades estado pronto regularon un monopolio para la creación de las mismas.

Las primeras monedas estaban compuestas de electrum (una aleación de oro y plata) y luego aparecieron las de plata pura, que era el metal valioso más común de la región. Tracia y Macedonia extraían el metal de las minas del monte Pangaion, mientras que Atenas lo extraía de las minas de Laurium. Más adelante, a partir del siglo V a. C., comenzarían también a acuñarse monedas menos valiosas, realizadas en bronce.

Las monedas más famosas de la antigüedad griega fueron los “búhos atenienses”, que todavía hoy se utilizan para ilustrar la moneda de euro que es acuñada en Grecia.

Las monedas tenían varios usos en el mundo Griego:

  • Servían como dinero, para realizar intercambios comerciales, y siendo utilizados por las ciudades-estado sobre todo para la contratación de mercenarios y para el pago a los ciudadanos por sus servicios.
  • Eran una fuente de ingresos. Los extranjeros tenían que intercambiar su moneda por la local con un tipo de cambio favorable a la ciudad-estado.
  • Servían como una forma de almacenar metales preciosos y así poder trasladarlos como bien de consumo. Eso explica los descubrimientos de monedas atenienses con altas concentraciones de plata a grandes distancias de la ciudad.
  • Por último, la producción de moneda propia suponía para la ciudad-estado que la llevaba a cabo un cierto prestigio frente a la que no era capaz de hacerlo.
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  1. 14/07/2009 en 4:36 PM

    ola que mal no hay nada de informacion

  2. Lizbeth Alvarez
    06/07/2009 en 6:21 PM

    hola que tal la informacion esta genial…
    pero creo que es importante agregues las fuentes en las que basas tue escrito, a manera de referencia. garcias…

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