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El Imperio Carolingio

El Imperio Carolingio es una realidad política que se da en un periodo de la historia europea derivado de la política de los reyes francos, Pipino y Carlomagno, y que supuso un intento de recuperación en los ámbitos político, religioso y cultural de la época, siendo un hecho relevante e importante, la coronación de Carlomagno como emperador en Roma.

Francos

Francos

Historia

Los carolingios

La dinastía deriva del matrimonio de los hijos de Arnulfo de Metz y Pipino el Viejo, ambos descritos por Fredegario como los señores más importantes de Austrasia. La familia consolidó su poder desde el segundo tercio del siglo VII consiguiendo que el oficio de mayordomo de palacio fuese hereditario, y convirtiéndose así en los verdaderos gobernantes de los francos; mientras que los reyes merovingios quedaban reducidos a un papel nominal, es por ello que se les denomina «Reyes holgazanes»

El mayordomo de palacio de todos los reinos merovingios, Pipino el Breve (hijo del mayordomo Carlos Martel y descendiente de Pipino el Viejo), logró destronar a su rey merovingio Childerico III en 751, y fue reconocido rey de los francos con apoyo del Papa Zacarías, y posteriormente ungido como rey por el Papa Esteban II en 754. Así, aunque Pipino fue rey electo, aseguró su legitimidad divina a través del Papa.

En efecto, Pipino consolidó su posición en 754 al fraguar una alianza con el papa Esteban II, quien obsequió al rey de los francos una copia de la Donación de Constantino en París, y le ungió a él y a su familia en una majestuosa ceremonia en Saint-Denis, declarándole «patricius Romanorum» («protector de los romanos»). El año siguiente, Pipino cumplió la promesa hecha al papa y recuperó el exarcado de Rávena, recientemente perdido ante los lombardos, entregándoselo al papa en lugar de devolvérselo al emperador bizantino. Pipino entregó también los territorios reconquistados en los alrededores de Roma, dando pie a la creación de los Estados Pontificios en la Donación de Pipino, que dejó en la tumba de San Pedro. El pontífice tenía buenas razones para esperar de la reconstruida monarquía franca que proporcionara una base de poder leal (potestas) en la creación de un nuevo orden mundial, centrado en la figura del papa.

Carlomagno

Pipino repartió el reino a su muerte en 768, entre sus hijos Carlos y Carlomán. De todas formas, Carlomán se retiró a un monasterio y murió poco tiempo después, dejando a su hermano como único rey. Éste pasaría más tarde a ser conocido como Carlomagno, en francés Charlemagne y en alemán Karl der Große. Era un personaje poderoso, inteligente y relativamente culto, que se convertiría en una leyenda para la historia posterior tanto de Francia como de Alemania. Carlomagno restableció un equilibrio de poder entre el emperador y el papa.

A partir del año 772, Carlomagno emprendió una larga guerra en la que conquistó y derrotó a los sajones para incorporar sus territorios al Imperio Franco (las últimas incursiones de Carlomagno sobre los territorios sajones está datada en 804 por los Annales Regni Francorum). Esta campaña se sumó a la práctica de líderes cristianos no romanos que provocaban la conversión de sus vecinos por la fuerza. Los misionarios católicos francos, junto a otros de Irlanda y de la Inglaterra anglosajona, habían penetrado en territorio sajón desde mediados del siglo VIII, resultando en un aumento de los enfrentamientos con los sajones, que se resistían a los empeños misionarios acompañados de incursiones militares. El principal oponente sajón de Carlomagno, Widukind, aceptó ser bautizado en el 785, como parte de unos acuerdos de paz, pero otros líderes sajones continuaron con la lucha. Tras su victoria en el 782 en Verden, Carlomagno ordenó la matanza masiva de miles de prisioneros sajones paganos. Tras varios levantamientos más, los sajones sufrieron la derrota definitiva en el 804. Esto expandió el Imperio Franco hacia el este, hasta el río Elba, algo que el Imperio Romano sólo intentó una vez, y en lo que falló en la batalla del Bosque de Teutoburgo (año 9 d. C.). Para poder cristianizar con más efectividad a los sajones, Carlomagno fundó varias diócesis, entre las que se cuentan las de Bremen, Münster, Paderborn y Osnabrück.

Al mismo tiempo (773–774), Carlomagno conquistó a los lombardos, incluyendo de esta manera el norte de Italia en su esfera de influencia. Renovó el donativo al Vaticano y la promesa al papado de continuar la protección por parte de los francos.

Expancion Franca

Expancion Franca

En el 788, Tasilón III, duque de Baviera, se rebeló contra Carlomagno. Tras aplastar la revuelta, éste incorporó Baviera a su reino. Además de expandir los horizontes de sus dominios, redujo de manera drástica el poder y la influencia de los agilolfingos (la familia de Tasilón), otra de las familias influyentes de entre los francos y sus potenciales rivales. Hasta el 796, Carlomagno continuó expandiendo su reino todavía más hacia el sureste, hasta la actual Austria y a partes de Croacia.

De esta manera, Carlomagno creó un reino que alcanzaba desde los Pirineos al suroeste (incluyendo de hecho una zona del norte de la Península Ibérica (Marca Hispánica tras 795), pasando por casi toda la Francia moderna (a excepción de Bretaña, que nunca fue conquistada por los francos), y al este la mayor parte de la actual Alemania, incluyendo el norte de Italia y la actual Austria. En la jerarquía de la Iglesia, los obispos y abades buscaban la protección del palacio del rey, fuente tanto de protección como de seguridad. Carlomagno se había erigido en líder de la cristiandad occidental, además de impulsar un «Renacimiento carolingio» en la cultural literaria, gracias a su apoyo a monasterios como centros de enseñanza.

El día de Navidad de 800, el papa León III coronó a Carlomagno como «Emperador que gobierna el Imperio Romano», en Roma, en una ceremonia presentada como inesperada, puesto que Carlomagno no deseaba encontrarse en deuda con el obispo de Roma, y a su hijo Carlos el Joven como rey de los francos. Se trataba de uno más de los gestos llevados a cabo por el papado para definir los papeles de auctoritas papal y potestas imperial; así como para considerarle como sucesor de los emperadores romanos. Esto originó una serie de disputas con los bizantinos por el nombre de Imperio Romano. Tras una primera pro

Carlomagno

Carlomagno

testa por la usurpación, en 812, el emperador bizantino Miguel I Rangabé reconoció a Carlomagno como emperador (basileus), pero no como emperador de los romanos (Βασιλεύς των Ρωμαίων), título que se reservó el bizantino como el verdadero sucesor de los emperadores romanos. La coronación sirvió para dar una legitimidad permanente a la primacía carolingia entre los francos.
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Tras la muerte de Carlomagno el 28 de enero de 814 en Aquisgrán, fue enterrado en su Capilla Palatina.

Carolingios posteriores

Carlomagno tuvo varios hijos, pero sólo uno le sobrevivió. Fue Luis el Piadoso, quien sucedió a su padre al frente del imperio unificado. Pero el hecho de que heredase el puesto fue más un asunto de azar que intencionado. Tras tres guerras civiles, Luis murió en 840, y sus tres hijos supervivientes decidieron repartirse el territorio en el tratado de Verdún, en 843:

1. El hijo mayor (de los que sobrevivieron), de Luis, Lotario I emperador desde el año 817, le correspondió los francos centrales con las capitales imperiales Aquisgrán y Roma. A su vez, sus hijos se dividieron este imperio en Lotaringia, Burgundia e Italia (septentrional). Estas zonas desaparecerían más tarde, integrándose en el Imperio germánico.

2. El segundo hijo de Luis, Luis el Germánico, pasó a ser rey de los francos del este. Esta zona sería el origen de lo que más tarde fue el Sacro Imperio Romano Germánico, que con el tiempo llegó a ser, aproximadamente, la actual Alemania.

3. Su tercer hijo, Carlos el Calvo, pasó a ser rey de los francos del oeste, endisputa con su sobrino Pipino II de Aquitania. La zona que ocupó llegaría a ser la actual Francia.

Más tarde, mediante el tratado de Mersen (870) y Ribemont (880) se realizó una nueva división de los territorios, en detrimento de Lotaringia.

El reino de Carlomagno sobrevivió a su fundador y se extendió por gran parte de la Europa occidental, sin embargo, sus sucesores se mostraron incapaces de mantenerlo. El mapa muestra los territorios del el emperador Luis II (verde), y los del rey de los francos orientales Luis el Germánico (amarillo) y occidentales Carlos el Calvo (morado) tras el reparto del tratado de Mersen (870).

El reino de Carlomagno sobrevivió a su fundador y se extendió por gran parte de la Europa occidental, sin embargo, sus sucesores se mostraron incapaces de mantenerlo. El mapa muestra los territorios del el emperador Luis II (verde), y los del rey de los francos orientales Luis el Germánico (amarillo) y occidentales Carlos el Calvo (morado) tras el reparto del tratado de Mersen (870).

El 12 de diciembre de 884, tras una serie de fallecimientos, el emperador Carlos III el Gordo reunió la mayor parte del Imperio Carolingio, sólo Bosón de Provenza resistía como rey en Vienne.

A finales de 887, su sobrino, Arnulfo de Carintia se sublevó y se hizo con el título de rey de los francos del este (actual Alemania). Carlos se retiró y murió poco después, el 13 de enero de 888. Italia, y las dos Borgoñas tuvieron reyes propios. En la Francia occidental, Odón, conde de París fue elegido rey y fue coronado al mes siguiente, pero en Aquitania Ranulfo se proclamó rey. Diez años más tarde, los carolingios recuperaron el poder en Francia, donde gobernaron hasta 987, año de la muerte del último rey de la dinastía carolingia Luis V.

Causas de la disgregación del Imperio

A pesar de sus esfuerzos y su inclaudicable empeño, Carlomagno no logró dotar a su Imperio de una organización política que pudiera subsistir por sí misma a las amenazas que se cernían sobre él. Toda la organización del Imperio descansaba sobre una condición necesaria: la fidelidad de los nobles al Emperador y Rey de los Francos y de los Lombardos. Todo ello en un contexto económico y social en el cual los condados se volvían cada vez más autónomos: en principio, como resultaba muy costoso mantener a un guerrero a caballo con todo su equipamiento, sólo los grandes propietarios podían permitírselo y los restantes hombres libres no tenían otra alternativa que encomendarse a un señor como vasallos. Hay que destacar que no existía un ejército permanente en el Reino de los Francos sino que se realizaban levas de armas y cada guerrero debía equiparse por su cuenta. Se vivía en una sociedad rural cuya economía era la agricultura de subsistencia, las ciudades estaban despobladas y reducidas a su mínima expresión y el comercio había prácticamente desaparecido. La burguesía aún no había surgido como clase social y las provincias tenían que subsistir con sus propios recursos.

Así, entre el Emperador y los hombres libres cada vez cobró más fuerza la casta intermediaria de los nobles a quienes sus vasallos debían responder. Era sólo cuestión de tiempo que en un tan extenso Imperio en el cual las comunicaciones eran tan escasas y deficientes, los vasallos respondieran más a sus señores locales que al Emperador.

Mientras Carlomagno vivió, su extraordinario y bien ganado prestigio, su mano firme y su férrea voluntad, y los beneficios que reportaban a la nobleza las conquistas territoriales, hicieron que se le obedeciera por encima de la desintegración que estaba en ciernes. Únicamente si su sucesor hubiera sido un rey con los talentos de Carlomagno hubiera tenido el Imperio posibilidades de sobrevivir. Pero su hijo Carlos, quien tenía un gran talento militar y a quien Carlomagno había confiado algunas de sus misiones más difíciles, lamentablemente no le sobrevivió.

Ya en vida de Carlomagno se había producido un hecho que habitualmente la mayoría de los historiadores no menciona pero que nos permite deducir que algo malo estaba pasando con la fidelidad sobre la base de la cual estaba erigido el esqueleto del Imperio. En el verano del año 807, muy pocos de los señores y guerreros convocados a la asamblea anual se presentaron y, por primera vez, la asamblea no pudo realizarse. Fue un hecho sin precedentes. Carlomagno lo interpretó como una rebelión a su autoridad, envió a sus missi a investigar cada condado y castigó con edictos esa creciente deserción.

Muerto Carlomagno y dado el poco talento político de su hijo y sucesor Luis el Piadoso, los hechos se precipitaron. Las guerras civiles entre el monarca y sus hijos acabaron con el prestigio del Emperador. La fidelidad que sólo se mantenía por la extraordinaria figura de Carlomagno desapareció y el Imperio, ya herido de muerte, terminó de naufragar merced a la exacerbación de los ataques de los nórdicos, dando paso al pleno auge del Feudalismo.

Pero no nos engañemos: el Imperio era inviable dadas las condiciones económicas, políticas y sociales de la época y sólo la fortísima personalidad y el talento de Carlomagno habían podido sostenerlo. Sus sucesores estaban llamados a beber, a su turno, de la misma copa amarga de la que sus antepasados habían hecho beber a los reyes merovingios.

El legado carolingio

A pesar de ser algo accidental desde el punto de vista histórico, la unificación de la mayor parte de lo que hoy conocemos como Europa central bajo el mando de un sólo líder sirvió de sustrato para la continuación de lo que se conoce como «Renacimiento carolingio». A pesar de las guerras internas casi constantes que tuvo que soportar el Imperio Carolingio, la extensión del gobierno franco y la cristiandad romana en un territorio tan vasto aseguró una unidad fundamental durante el imperio. Cada parte del Imperio Carolingio se desarrolló de manera distinta; el gobierno y la cultura de los francos dependían en gran medida de cada uno de los líderes y de sus objetivos. Objetivos que cambiaban tan fácilmente como las alianzas políticas entre las distintas familias francas. De todos modos, esas familias, incluidos los carolingios, compartían todas las mismas creencias básicas e ideas de gobierno. Ideas y creencias que tenían sus raíces en un pasado proveniente tanto de la tradición germánica como romana. Una tradición que se remonta a mucho antes del ascenso de los carolingios y que se prolongó en cierta medida incluso después de las muertes de Luis el Pío y sus hijos.

Política interior

Carlomagno dividió el territorio en marcas, condados y ducados:

* Condados: era la unidad de la circunscripción administrativa encomendada a un conde con el fin de cumplir las disposiciones reales, presidir el mallus judicial, dirigir los contingentes militares, cobrar impuestos y ordenar el gasto. Eran nombrados por el rey, que les otorgaba poder militar, administrativo y judicial.
* Marcas: en las zonas fronterizas el mando militar de varios condados se unifica en manos de un marqués, aunque los condes conservaban el resto. Así ocurría en las marcas de Gotia, Bretaña, Friul, Nordalbingia y venda, y la Marca ávara.
* Ducados: podían designar un título de prestigio que aludiese a una categoría de mando elevada, sencillamente a un marqués, o a algún territorio autónomo o externo al imperio.

El máximo poder del Imperio residía en el emperador, que tenía poder para convocar las armas, administrar justicia y designar a los nobles que gobernaban los territorios.

El palacio o corte era el núcleo de la Administración y estaba dirigido por un chambelán (sucesor del cargo de mayordomo de palacio). A su cargo estaban el copero, responsable de la bodega; el mariscal, responsable de la caballería y el establo; y el senescal, responsable de los asuntos de la corte. Las otras instituciones de la Administración eran la cancillería, que dirigía los asuntos civiles y eclesiásticos, así como el tribunal palatino, que aplicaba las leyes a los habitantes del Imperio.

Los condes percibían como pago a su gestión las rentas o usufructo de una parte de fisco que la monarquía tenía en el condado, a esto se llama honor. Dada la gran extensión del territorio imperial y el deficiente nivel técnico de los medios de comunicación, los condes aprovechaban para abusaban de su poder para aumentar sus propiedades territoriales radicadas en el condado y emparentar con familias poderosas del condado. Los inspectores de palacio o missi dominici eran los encargados de que los marqueses y los condes gobernaran según las directrices del Emperador, para ello acudían en parejas a los territorios a comprobar el cumplimiento de las leyes. Sin embargo, los condes salían de un ámbito reducido de terratenientes aristocráticos, y de la misma forma los missi, de manera que aunque actuaban fuera de su esfera de influencia, compartían los intereses de aquellos a quienes inspeccionaban.

Cuando la realeza fue fuerte, pudo imponer su autoridad sobre los condes, pero cuando la realeza carolingia decaiga en poder militar por las guerras civiles y los saqueos normandos, sarracenos y magiares, resultó más difícil desproveer a un conde de la jurisdicción del territorio asignado.

Economía

La economía del Imperio Carolingio forma parte de la economía de la Alta Edad Media; especialmente de la desarrollada en el Centro de Europa. Se discute si se trataba de una economía agraria cerrada de subsistencia o, por el contrario, de intercambio y generadora de un beneficio.

La tesis de Pirenne, apuesta por que las invasiones germanas de los siglos V y VI no habían destruido lo esencial de la estructura del mundo antiguo y el Mediterráneo continuaba siendo una vía de comercio entre un oriente más industrial y urbano y un occidente más rural. Para él, el corte en el comercio vendría por las invasiones musulmanas. Este corte se produciría entre los siglos VII y VIII y haría que la economía se replegara y se basara en la tierra; por lo que la economía carecería de intercambios y no generaría grandes riquezas, es decir sería una agricultura de subsistencia. Esto coincide con el nacimiento del Imperio Carolingio.

Según Wickham, los invasores germánicas y la crisis del estado romano van a producir una crisis del comercio a largo alcance en los siglos V y VI ya que después de la caída del Imperio Romano los reinos germánicos imitaron la tributación romana.

Para Cipolla, la economía de la Alta Edad Media era una economía de subsistencia debido a una serie de características:

1. No hay una división social del trabajo, es decir no hay una especialización.
2. No hay una división regional de la producción.
3. No hay seguridad viaria ni por tierra ni por mar.
4. No hay capacidad de producir excedente, ni a nivel campesino ni a nivel de los señores. El campesino tiende a producir para su subsistencia, si hay excedente debe almacenar la cosecha para los malos años, además debe pagar una renta o censo al señor, también se producen las corveas por lo que si tienen tiempo libre no pueden dedicarlo a una mayor producción sino que debe trabajar en la reserva señorial. Los señores sí tienen excedente ya que tienen una gran extensión de tierras y reciben la renta. Pero a pesar de esto tampoco se produce una comercialización ya que hay una tendencia a almacenar y no invertir en aumentar la producción (roturación de tierras, molinos, etc); por el contrario hay un consumo suntuario (joyas, telas, etc.).

De acuerdo con Perroy no se puede decir que la economía carolingia sea totalmente cerrada o de subsistencia sino que hay un desarrollo del comercio local, incluso regional y por supuesto un mercado internacional de productos de lujo destinados a la satisfacción de las necesidades de una clase dominante.

Según Pierre Toubert (ha trabajado sobre Italia) no se puede decir que la economía en los siglos VIII-X sea cerrada, ya que sería inexplicable el gran desarrollo económico y urbano del siglo XI. El régimen domanial o dominical sí generó una economía de mercado entre los siglos IX y X, menor del que va a tener lugar en el siglo XI pero que ya anuncia el desarrollo mercantil y urbano de éste. Se produce un cambio en el eje de desarrollo pasando del Mediterráneo al Mar del Norte.

Además existía en esta época una moneda única (el denario de plata), lo cual quiere decir que no había un fuerte intercambio al no existir monedas fraccionarias. Hoy en día se sabe que con esta moneda se comerciaba, aunque esto no quiere decir que el comercio era floreciente.

También en muchos polípticos se percibe que la renta que tiene que pagar el campesino debe ser bien en dinero o en especie. Según Toubert el señor prefería el pago en dinero para así poder comerciar; por el contrario Cipolla cree que al señor le daba igual.

El comercio en el período carolingio

Existe un comercio local caracterizado en los siglos VIII y IX por la multiplicación de los mercados, forum o mercatum, que son normalmente semanales. En el año 744 una capitular de Carlos Martel obligaba a abrir un mercado en cada ciudad. En el 864 un edicto de Carlos el Calvo intenta restringir su número ya que tenía dificultad para controlarlos fiscalmente y cobrar los derechos de tonlieux (derechos de paso). La proliferación mas que ser prueba de la prosperidad es síntoma de que las rutas eran poco seguras y que la población se vio obligada a comprar en lugares próximos.

En segundo lugar hay un comercio regional de grano, vino, pescado, metales y de sal.

Finalmente hay un gran comercio de productos de lujo que vienen de oriente como especies, productos exóticos como los dátiles, arroz, productos textiles como sedas y brocados que llegan a través de dos vías fundamentalmente:

1. Vienen del Volga en contacto con los bizantinos y los musulmanes abbasies.
2. Rutas fluviales con el mar Negro y después por los ríos Dnieper, Lovat o Voljov.

Ambas rutas comerciales llegan hasta el Báltico y el Mar del Norte que es utilizado por los vikingos.

La economía rural en el mundo carolingio

Vernulst, al contrario, dice que los grandes dominios se encuentran entre el Rin y el Loira (regiones poco romanizadas), por lo que los dominios serían herederos de la etapa merovingia.

Hay una estructura bipartita:

1. Terra indominicata (reserva señorial): trabajada por esclavos denominados praebendarii establecidos en torno a la curtis.
1. Curtis: edificios del señor, establos, cervecerías, es decir la pequeña industria.
2. Terra arabilis (tierra arable o cultivable)
3. Terra inculta (saltus o tierra no cultivada)
2. Terra mansionaria: que estaría trabajada por los tenentes que pueden ser hombres libres (colonos) o pueden ser esclavos (siervos).

La relación de los tenentes con el señor es el pago de una renta, pero además existe el trabajo gratuito en la reserva del señor que se denomina corvea (esto es un punto de diferencia con el sistema merovingio, donde las corveas solo se daban en regiones como Alamania y Turingia donde se denominaban rigas y eran muy restringidos).

Otro forma de distinción es que el dominio carolingio es más grande y extendido y además la reserva del señor es menor proporcionalmente que en el dominio merovingio. (Carolingio 20-40% – Merovingio 2/3) ya que tienen más capacidad de cobrar renta por lo que no necesita mayores tierras trabajadas por esclavos, que además son menos rentables.

El tipo de tenencia o manso es también de dos tipos:

1. Mansi servi: ya que en su origen fue trabajado por esclavos. Estaba sujeto a corveas de tipo manual durante todo el año.
2. Mansi ingenuile: ya que estaba trabajado por hombres jurídicamente libres. En estos las corveas eran de tipo estacional (cuando el agricultor estaba más libre de trabajos agrícolas), sobre todo transporte.

Cultura y arte

Se suele conocer a este periodo del entorno del año 800 con el nombre de Renacimiento carolingio, no tanto porque diera origen a algo similar al Renacimiento del siglo XV, sino por comparación con la decadencia cultural del periodo anterior.

Carlomagno (como la mayoría de los hombres de su tiempo, incluidos los nobles y muchos clérigos) no sabía leer, ni escribir, ni siquiera aritmética. No obstante, intentó elevar el nivel cultural del Imperio creando la Escuela Palatina de Aquisgrán, y puso en su dirección al célebre Alcuino de York. En ella se formaron él, sus hijos y todos los funcionarios de la corte.

Esta Escuela se convirtió en modelo para la fundación de otras en toda Europa. Divulgó las artes, las ciencias, las letras y todo el conocimiento de la Antigüedad con sus materias:

* Trivium: retórica, gramática y dialéctica.
* Quatrivium: geometría, astronomía, aritmética y música.

El arte carolingio estaba basado fundamentalmente en dos estilos: el arte clásico griego y el arte cristiano, pero con algunas influencias de sus vecinos bizantino e islámico.

Escultura: Los ejemplos conservados son muy escasos, si bien las esculturas de marfil han sobrevivido y son de una gran belleza.

Arquitectura: La arquitectura carolingia se reflejaba en edificios religiosos y algunos palacios. Se caracteriza por usar la planta de cruz latina de tres naves; arcos de medio punto, de herencia romana; cubiertas de madera; columnas con capiteles esquemáticos y pilares cuadrados y cruciformes.

Mosaicos y miniaturas: Entre las obras de arte más notables de esta época, sobresalen los mosaicos y las miniaturas que ilustran los Evangelios, además de la orfebrería que decoraba todos sus templos.

En Resumen:

Fuente: Wikipedia

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  1. fabian
    07/03/2011 en 11:27 PM

    es un exelente material felicidades

  2. 07/03/2010 en 7:43 PM

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