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Archivo para la Categoría "Civilización Cartaginés"

Imperio Cartaginés

Mapa de Fenicia y ubicación de Tiro

Mapa de Fenicia y ubicación de Tiro

Cartago

Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez. Su fundación tuvo lugar aproximadamente en el siglo XIII a. C. con el nombre de Qart Hadašt (en púnico: <קרת חדשת qrt ħdʃt>) es decir, Ciudad Nueva.

Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano. En sus inicios, el territorio cartaginés comprendía sólo la ciudad y una pequeña área de unos 50 km². En el siglo VI a. C. los cartaginenses fueron ocupando un territorio entre 30.000 y 50.000 km², que constituyó la base del Estado Cartaginés. Partiendo de esta área, que se suele denominar metropolitana, se expandieron para crear entre los siglos V y III a. C. un imperio mercantil marítimo, aprovechando las factorías y ciudades existentes fundadas por los fenicios, o estableciendo otras nuevas, en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y en el norte de África, consolidando además su poder sobre Numidia y Mauritania. En su apogeo fue la primera potencia económica y militar en el Mediterráneo occidental. La República Cartaginesa se enfrentó a la República Romana por la hegemonía, siendo derrotada en el 146 a. C., lo que comportó la desaparición del Estado cartaginés y la destrucción de la ciudad de Cartago.

En el 29 a. C. Octavio fundó en el mismo lugar la colonia romana Julia Cartago, que se convirtió en la capital de la provincia romana de África, una de las zonas productoras de cereales más importantes del imperio. Su puerto fue vital para la exportación de trigo africano hacia Roma. La ciudad llegó a ser la segunda en importancia del Imperio con 400.000 habitantes. En el año 425, los vándalos conquistaron Cartago durante el reinado del rey Genserico y la convirtieron en la capital de su nuevo reino. La ciudad fue reconquistada por el general bizantino Belisario en el año 534, permaneciendo bajo influencia bizantina hasta el 705, cuando un ataque musulmán la devastó nuevamente, reduciéndola a cenizas y masacrando a todos sus habitantes.

La ciudad

El conocimiento trasmitido procede casi en su totalidad de la gran campaña internacional de excavaciones para la salvaguarda de Cartago de 1975.

Cartago estaba situada en una península comprendida entre el golfo y el lago de Túnez. La ciudad estaba protegida por una triple muralla, cada sección contaba con 25 m de altura y unos 10 m de anchura, situada en el istmo, a unos 4 km del mar. La propia muralla tenía cuarteles con capacidad para albergar a 20.000 infantes. El diseño urbanístico y la arquitectura eran una mezcla de modelos con antecedentes sirio-palestinos de tipo predominantemente orgánico y de modelos de lógica hipodámica, en parte creada por su propia práctica de la construcción y, en parte, sobre todo en su última fase, por influencia griega y helenística.

La zona alta se desplegaba partiendo de la colina de Byrsa, donde se hallaba la inexpugnable fortaleza del mismo nombre y el templo de Eshmún. En las laderas de la colina se encontraban las grandes residencias de la aristocracia cartaginesa. Se descubrieron restos de casas recubiertas por las cenizas del incendio de su destrucción, en el año 146 a. C. poseían características muy similares a las helenísticas, siendo un recinto con calles concéntricas. En el barrio Magón se observa una operación a gran escala de una remodelación urbanística del siglo III a. C., con el aprovechamiento del espacio que ocupaba la antigua puerta de la muralla, del siglo V, para construir viviendas de lujo. El barrio de Salambó era el centro político y económico de la ciudad, estaba unido al puerto comercial por tres avenidas descendentes, y en él se hallaba el foro principal y el ágora, donde se establecía un intenso comercio. Probablemente, el Senado de Cartago se reunía para tomar decisiones en algún edificio de este barrio. Cerca del foro se alzaba el templo de Tofet, donde se han descubierto miles de estelas y de urnas que contenían esqueletos de niños calcinados, así como una capilla del siglo VIII a. C. Otros templos importantes eran aquellos dedicados a Melqart, a Shadrapa, Sakon o Sid. Era la parte de la ciudad más próxima al mar, donde se encontraban el puerto comercial y el militar. Estaba dotada con almacenes suficientes para albergar las mercancías comerciales y por casas de la clase baja. Dentro del área defendida por las murallas, al noroeste de la ciudad, se hallaba el amplio suburbio de Megara, ocupado por casas rurales, campos de cultivo y jardines.

Plano de Cartago romana.

Plano de Cartago romana.

Puertos púnicos de Cartago

El término de puertos púnicos de Cartago sirve para designar a los antiguos puertos de la ciudad de Cartago que estuvieron en funcionamiento durante la Antigüedad.

Cartago era ante todo una potencia que se podría denominar como un Imperio de los mares, es decir, una talasocracia,[1] cuyo poder se basaba principalmente en la magnitud de su comercio. El pueblo cartaginés no era el único que seguía esta política de dominio de los mares, ya que varios de los pueblos de la Antigüedad «vivieron por y para el mar».

Producto de una colonización oriental, Cartago o Qart Hadasht (Ciudad Nueva) tiene su origen en la hija del rey de la ciudad de Tiro, Dido. Esta princesa tiria fue la fundadora y la primera reina de la ciudad en 814 a. C. (fecha convencionalmente más admitida) tal y como relata su leyenda recogida en La Eneida.

Cartago no fue la primera colonia fenicia en la costa norteafricana, puesto que Útica había sido fundada aproximadamente en 1100 a. C. Más allá de su origen, la ciudad dominó ampliamente toda la cuenca occidental del mar Mediterráneo, desarrolló su “hinterland” africano, que llegó a su fin cuando tuvo que enfrentarse a un poder entonces emergente, la República Romana, potencia que provocó su caída definitiva. Debido a su identidad, Cartago fue punto de anclaje entre las dos cuencas del Mediterráneo, la parte oriental, la cuna de Fenicia, y la parte occidental, espacio de su expansión y de su caída.

Los puertos de una ciudad de tales características, que suponían el punto de comunicación más importante con el exterior, revisten en consecuencia y en dicho contexto una importancia fundamental en la historia de Cartago. Su historia está documentada en una fuente esencial, Apiano, un historiador de la Antigua Grecia, que vivió en el (siglo II a. C.). A pesar de su descripción, la localización de los puertos fue obra de las excavaciones arqueológicas iniciadas en la década de 1970.

Localización de los puertos púnicos.

Localización de los puertos púnicos.

República Cartaginesa

Cartago fue una República de la Antigüedad clásica creada por la propia Ciudad de Cartago. Tras la decadencia de su metrópoli (Tiro), la ciudad desarrolló un gran Estado de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que con el tiempo evolucionó a un sistema plenamente republicano.[2] [3] En sus inicios, el territorio cartaginés comprendía sólo la ciudad y una pequeña área a su alrededor, lo que obligó a los cartagineses a buscar en el mar y su comercio las materias y recursos que necesitaban para subsistir. A partir del siglo VI a. C. los cartaginenses fueron ocupando gradualmente la región que hoy identificaríamos con Túnez, que constituyó el corazón del Estado Cartaginés. Partiendo de esta área que se suele denominar metropolitana, se expandieron para crear entre los siglos V y III a. C. un gran imperio mercantil marítimo, aprovechando las factorías y ciudades existentes fundadas por los fenicios, o estableciendo otras nuevas, en Hispania, Sicilia, Cerdeña, Ibiza y en el norte de África, consolidando además su poder sobre Numidia y Mauritania. Su crecimiento territorial y comercial causó por todo el Mediterráneo occidental diversas guerras con las polis griegas entre ellas Siracusa. En esta época Cartago estaba en su mayor apogeo y fue la primera potencia económica y militar del Mediterráneo occidental. La República Cartaginesa a finales del siglo III a. C. entro en contacto con la otra gran república de su tiempo, la República Romana. Roma paralelamente también estaba inmersa en un gran crecimiento territorial, tras derrotar y anexionarse las polis griegas del sur de Italia entro en contacto directo con Cartago. Las aspiraciones de las dos repúblicas chocaron de frente provocando el odio y una gran rivalidad entre ambos pueblos. Su enfrentamiento se materializó en tres grandes conflictos bélicos entre ambas republicas, conocidos por el nombre de Guerras Púnicas, consideradas como las guerras más trascendentes de la antigüedad clásica. Cartago siempre resultó derrotada y el fin de los enfrentamientos cesó únicamente tras la total destrucción de la República de Cartago y de su capital en el 146 a. C..

Historia de la República

Hasta la llegada de los fenicios a finales del II milenio a. C., las costas de Mauritania, Numidia y Libia eran un territorio apartado de la civilización, escasamente poblado, sin grandes asentamientos y ajeno a la cultura del bronce. El establecimiento de factorías y colonias fenicias representó el primer contacto con una cultura superior, siendo incierto el momento inicial de este proceso.

Los fenicios, en sus exploraciones y empresas comerciales, fundaron numerosas factorías y colonias, en el norte de África, en Iberia y en las grandes islas del Mediterráneo occidental, cubriendo todo el litoral hasta Mogador. Algunas de ellas fueron el origen de ciudades como Útica, Medjerda, Hippo Regius, Tapso, Lixus, Caralis, Gadir o Motia.[4] Una de estas ciudades fue Cartago, situada estratégicamente en una península cerca de la actual ciudad de Túnez. A través de la acción comercial e influencia colonial fenicia, la vida urbana penetró en el litoral mauritano y númida, además del desarrollo intensivo de la agricultura con la introducción de la vid, el olivo y, posteriormente, el uso del hierro.

Extensión de la República

Cartago nunca fue un estado homogéneo con límites definidos. Sus territorios se extendían por todo el litoral africano, desde Cirene hasta el Atlántico, por el sur de Hispania y por las grandes y fértiles islas del Mediterráneo occidental.
En sus inicios Cartago no era poseedora del suelo que ocupaba, por lo que pagaba tributo a los indígenas libios por el alquiler; con el devenir del tiempo, prosperó conquistando tierras hacia el interior y en los países vecinos, dejando de pagar tributo a los indígenas en el año 450 a. C. Los libios fueron sometidos y reducidos a una condición inferior. Cartago fue llevando sus fronteras hasta las montañas y los límites del desierto gradualmente. Las posesiones norteafricanas, donde contaba con mayor influencia, en las costas de Numidia y Mauritania, fueron lentamente dominadas, salvo en la estrecha zona del litoral. Únicamente se establecían los cartagineses con solidez y rapidez en aquellas zonas en pugna con los griegos o de gran importancia comercial; por el este los límites de la República con la Cirenaica fueron determinados después de sangrientas guerras. Estrabón citó Turris Euprantus, en la parte oriental de la Gran Sirte, como la última ciudad cartaginesa. Por la parte occidental, los límites de Cartago llegaban hasta la costa atlántica marroquí, sin que se tenga un conocimiento exacto de dónde terminaban.

El núcleo de estos vastos dominios era el área metropolitana situada en el entorno de Cartago. Sus fronteras llegaban hasta las montañas númidas y los límites del Sahara. Ante la imposibilidad de someter a las tribus berberiscas que lo recorrían pastoreando sus ganados, las fronteras fueron custodiadas por una línea de puntos fortificados que cubrían el territorio. En Numidia y Mauritania Cartago controlaba muchas ciudades, tales como Hipona, Hadrumeto, Leptis Minor, Leptis Magna, Tapso y Tanapé. Después de la Primera Guerra Púnica expandieron sus dominios hacia el interior, hasta unos 240 km desde la línea costera, conquistando la ciudad más importante de los indígenas, situada en el inicio del río Bagradas, llamada Theveste.

En los dominios cartagineses las colonias tenían gran importancia, formando un verdadero imperio. La más rica era Cádiz y se extendían por toda la costa sur de España una cadena de importantes establecimientos comerciales. Las Baleares fueron colonizadas desde el siglo VII a. C., sirviendo de base de operaciones contra sus enemigos, los griegos de Massalia. Ya en el siglo VI a. C. se encontraban los cartagineses establecidos en Cerdeña, donde fundaron Cagliari. En Sicilia controlaban las importantes ciudades de Lilibea, Panormo y Solocis. Se establecieron al noroeste de la isla, si bien su territorio varió debido a los conflictos con los griegos. Las pequeñas islas vecinas también les pertenecían, las Egadas, Melita, Gaulos y Cosira. En general, los indígenas habían tenido que optar entre buscar refugio en las montañas o someterse a la voluntad de los púnicos. Cartago tenía una concepción más abusiva y dura de la labor civilizadora que Roma. Las propias ciudades libio-fenicias del territorio cartaginés siempre fueron sometidas a condiciones muy duras.

Ejército de Cartago

El ejército de Cartago fue una de las fuerzas militares más importantes de la Antigüedad clásica. Si bien para Cartago la armada siempre desarrolló un rol preferencial, el ejército adquirió un papel clave en la extensión del poder púnico sobre los nativos del norte de África y del sur de la Península Ibérica, en un periodo comprendido entre el siglo VI a. C. y el siglo III a. C.. Desde el siglo V a. C. momento en el cual Cartago inició un ambicioso programa de expansión hacia Cerdeña, las islas Baleares y el norte de África, el ejército desarrolló una composición multiétnica, debido a la escasez de recursos humanos propios, lo que motivó la necesidad de enrolar contingentes de tropas foráneas, principalmente como mercenarios, lo que convirtió al ejército cartaginés en un conglomerado de unidades púnicas, aliadas y mercenarias.

En cuanto a su estructura militar, se trató siempre de un ejército combinado, que disponía de infantería pesada y ligera, de artillería, hostigadores, caballería ligera y pesada, así como secciones de Elefantes de guerra y carros de guerra. El mando supremo del ejército fue inicialmente ostentado por los sufetes, hasta el siglo III a. C. A partir de entonces, lo recibieron generales nombrados directamente por el Senado o la Asamblea.

El ejército cartaginés se enfrentó en numerosas ocasiones a ejércitos griegos por la hegemonía en Sicilia, lo que influenció el desarrollo de las tácticas y armas púnicas, que basó su ejército en unidades de falange. La disputa por Sicilia resultó inconclusa, y Cartago nunca llegó a conquistar la ciudad de Siracusa.

El ejército cartaginés tuvo su mayor reto al enfrentarse a las legiones romanas en las Guerras Púnicas. Si bien Cartago fue finalmente derrotada, su ejército consiguió notables triunfos a manos de hombres excepcionales como Aníbal y Amílcar Barca.

Carga de los elefantes púnicos en Zama.

Carga de los elefantes púnicos en Zama.

Fuente: Wikipedia

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