Archivo

Archive for the ‘Civilización Egipcia’ Category

La Momificacion

Quizá lo más llamativo del Antiguo Egipto, para las culturas posteriores, aparte las pirámides y los misteriosos saberes, sean sus momias.

Todo parece indicar un desmedido culto a la muerte, al más allá, a la oscuridad del templo y la tumba; sin embargo, tanto los escritos como el arte nos indican lo contrario.

Si bien es cierto que el culto a los Dioses está presente en todo, la religión no impide el deleite, el placer y la diversión.

Las tumbas de los reyes nos hablan de su poder, de sus victorias, de su culto a los Dioses (no olvidemos que el rey es también un dios); tan solo durante el periodo de Amarna parece “humanizarse” el arte funerario.

Libres de las cargas y deberes del rey, y tras un profundo cambio de mentalidad ocurrido ya en el Primer Periodo Intermedio, los nobles y altos funcionarios decoran sus tumbas con escenas alegres de sus vidas:

Sus mujeres, sus hijos, la caza, los banquetes, el juego senet, las múltiples formas de vida con las que Hapi regala a Khemet, todo inmortalizado para que acompañe al difunto por toda la eternidad.

Para las culturas anteriores, la muerte conduce a un mundo oscuro y triste, nada importa lo que hayas hecho durante la vida.

La primera religión que tiene en cuenta los hechos de la vida para el castigo o premio eterno, después de la muerte, es la khemita.

Ni siquiera el dios vivo, hijo de Ra y encarnación de Horus, está libre del juicio en la Sala de las Dos Verdades.

Pero, ¿por qué convertir la nación en un inmenso cementerio?

¿Por qué la momificación del cadáver?

La momificación está basada en la leyenda de Osiris:

Seth descuartiza su cuerpo para impedir su resurrección (este hecho implica un conocimiento cultural anterior) y es Isis quien reúne los trozos y recompone el cuerpo, lo venda y le devuelve el hálito de vida en la que se considera como primera Ceremonia de Apertura de la Boca.

Las partes en que se compone el ser individual son Jat, Ib, Ka, Ba, Ju, Sejem, Sah, Ren y Jaibit.

El Jat es el cuerpo.

En el momento de la muerte es el espíritu, Ba, el que vuela hacia los Dioses.

El Ka es la forma intermedia relacionada por algunos con la sombra (Jaibit)).

El Ib es el corazón, sede de la mente, sentimientos, de la vida física en sí.

El cuerpo con el corazón, deben permanecer incorruptos para que la individualidad de la persona no desaparezca.

Ju es la inteligencia.

Sah es el cuerpo espiritual.

Ren es el nombre, sin el cual nada puede existir.

Sejem es el poder que mantiene unidos todos los elementos que forman el conjunto.

Así la tumba pasa a ser el hogar del Ka, el cuerpo es su morada.

Las estatuas del difunto están presentes por si el cuerpo desaparece.

Las pinturas sirven para recordar los buenos momentos de la vida.

Este es el motivo principal del arte funerario egipcio.

Ante todo, no olvidemos que mucho antes del descubrimiento de los métodos de momificación, el clima y la arena de Khem se encargaban de ello.

Existen multitud de cadáveres del cuarto milenio momificados de forma natural, sin tratamiento alguno.

Fueron enterrados en posición fetal, envueltos en esteras o pieles de cabra.

Por otro lado, en Deir el Bahri, en la necrópolis de Tebas, se descubrió una fosa común con casi un centenar de soldados muertos en combate; seguramente pertenecían al ejército de Mentuhotep (XI Dinastía).

Murieron bajo una lluvia de flechas; algunos aparecían aún atravesados por los dardos que hicieron famosas a las formaciones de arqueros egipcios.

Tal vez sus órdenes eran sofocar la rebelión de algún noble que no cumplía con su deber para con el Rey.

Ninguno de estos cadáveres presenta incisiones que demuestren el vaciado de los órganos fácilmente corruptibles; sin embargo, estos cuerpos están perfectamente conservados.

TÉCNICAS

Este trabajo era realizado por sacerdotes especializados.

Aunque su trabajo era esencial para la mentalidad religiosa egipcia, estos sacerdotes no eran bien vistos por la población en general que los relacionaba directamente con la muerte.

Una vez han desaparecido los signos de vida, los familiares entregan el cuerpo a los sacerdotes para su momificación.

En los casos de mujeres agraciadas físicamente, se esperaba a que aparecieran los primeros síntomas de putrefacción, pues se dieron casos (perfectamente documentados) de necrofilia.

Lo que sabemos de las técnicas se debe en especial al historiador griego Herodoto.

Este diferenció tres clases de momificación.

Estudios posteriores realizados en las momias han revelado muchas incógnitas.

Veamos qué nos comenta el griego (recordemos que se trata de un relato realizado en época reciente):

Cuando en alguna casa muere un hombre de cierta categoría, todas las hembras se cubren de barro la cabeza y la cara, y luego de dejar el cadáver en la vivienda, recorren la ciudad junto con los parientes del difunto, golpeándose el corazón, llevando las faldas arremangadas y los pechos al aire.

También los hombres se golpean el pecho y se remangan.

Cuando todo esto ha terminado, se llevan el cadáver al embalsamatorio.

Allí se hace cargo de él un equipo de gentes especializadas que cuando se hallan ante el cadáver muestran a los parientes varios tipos en forma de maniquíes de madera pintada imitando los colores naturales.

Y les dicen: Tal vez pueda interesarles este modelo, que es el más lujoso (se trata de Osiris) pero no me atrevo a pronunciar su nombre.

Luego les presentan uno de otra clase más ordinario y económico, y por fin un tercero que es el más barato de todos.

Una vez concluida la propaganda, piden a los parientes cuál de estos tratamientos desean para su difunto, y cuando unos y otros se han puesto de acuerdo en el precio, se vuelven a la casa los familiares, dejando el muerto en manos de los embalsamadores.

He aquí cómo se realiza el embalsamamiento más suntuoso:

Primeramente, sirviéndose de un gancho de hierro que introducen por las ventanas nasales, extraen el cerebro, pero no en su totalidad, pues una parte de él queda disuelto por las substancias medicinales que se inyectan.

Seguidamente, con un afilado cuchillo de piedra cortante de Etiopía se practica al cadáver una incisión en el flanco y le sacan las vísceras.

Y cuando se las han limpiado y rociado con vino de palma, las pulverizan con especias molidas.

Luego rellenan el vientre con mirra pura triturada, finísima casia y toda clase de sahumerios, excepto incienso, y lo vuelven a coser.

Después lo sumergen en un recipiente lleno de natrón (una solución de carbonato sódico), dejándolo allí por espacio de setenta días, pero no más, pues de lo contrario la sosa atacaría demasiado la carne.

Pasado este tiempo se saca de nuevo el cuerpo, lo lavan bien, y le llenan el vientre con serrín de madera.

Los operadores juntan fuertemente las piernas del cadáver, lo cruzan de brazos, procediendo acto seguido a envolverlo totalmente, cara inclusive, con un sin fin de vendas impregnadas de goma que los egipcios usan generalmente en lugar de cola.

Entonces los deudos se llevan el cadáver a casa y lo meten dentro de un ataúd de madera de forma humana, y cuando ya está dentro del féretro, lo arriman de pie contra la pared en la habitación del difunto.

Éste es el método más caro de preservación del cadáver.

Pero el muerto de los que no quieran gastar tanto y escojan el segundo modelo, debe contentarse con el tratamiento siguiente:

Los embalsamadores llenan unas jeringas con aceite de cedro que inyectan en el cuerpo, pero sin practicarle ninguna incisión ni retirarlos intestinos, sino que lo introducen por el orificio anal que luego obstruyen para evitar la salida del aceite.

Después de esta manipulación permanece el cuerpo en el natrón los días correspondientes, y al final de este período dejan que se escurra el aceite, el cual ha tenido la virtud de disolver el estómago y las entrañas y los arrastra consigo.

Mientras tanto la carne ha sido también atacada en gran parte y disuelta por la sosa, de modo que el cadáver se ha quedado casi en la piel y los huesos.

Cuando esto sucede, devuelven el cadáver a la familia y no se preocupan de él.

El embalsamamiento de tercera clase al que recurren los menos afortunados, es el siguiente:

Le limpian las tripas a fuerza de lavativas, lo adoban con natrón durante los consabidos setenta días, lo secan al sol y sin más requisitos se devuelve a la familia.

Pero cuando fallecen las esposas de los altos personajes, sobre todo si han sido bonitas y pueden ser objeto de deseo, no se entregan inmediatamente para su embalsamamiento, sino que se dejan pasar tres o cuatro días, o sea hasta que aparecen los primeros síntomas de putrefacción, y luego se entrega el cadáver a los embalsamadores, pues se supone que entonces ya no corren peligro de que abusen de ellas.

Si un egipcio, o incluso un extranjero, es despedazado por un cocodrilo o muere en el río, entonces los habitantes de la ciudad a cuyas orillas ha ido a parar el cadáver deben embalsamarlo, adornarlo luego lo mejor que les sea posible y enterrarlo en tierra bendita.

Nadie tiene derecho a tocarlo, ni sus familiares ni sus amigos.

Los sacerdotes del Nilo lo sepultan de su propia mano, como si fuera algo más que un cadáver humano.

/watch?v=wuZf3kpBheA]

Categorías:Civilización Egipcia Etiquetas:

Economia del Antiguo Egipto

Agricultura

La vida en Egipto dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el Nilo.

Las cosechas principales eran el trigo, la cebada y el lino.

En los huertos cultivaban judías, lentejas, cebollas, puerros, pepinos y lechugas, además de uvas, dátiles, higos y granadas.

Entre los animales que criaban por su carne había cerdos, ovejas, cabras, gansos y patos.

A los antiguos egipcios les encantaban los higos de sicomoro.

También a los mandriles les gustaban, por lo que eran entrenados para recolectar la fruta de los árboles.

Un sistema de diques, estanques y canales de riego se extendía por todas las tierras de cultivo.

El suelo fértil a orillas del Nilo permitía a los campesinos egipcios cultivar muchas clases de cereales.

El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para hacer pan y cerveza.

Para la siega, los mientras que unos campesinos segaban el grano y lo cargaban en cestos, otros lanzaban el grano al aire para separarlo de la barcia.

Mientras los escribas anotaban las cantidades. Cada año efectuaban un recuento de ganado.

Era un modo de valorar la riqueza de una persona.

El ganado era presentado ante el escriba, quien anotaba el número, para fijar los impuestos que tenía que pagar el propietario.

Los campesinos utilizaban el chaduf para hacer subir agua del río.

Regaban la tierra a través de un sistema de canales y de diques.

Miles de campesinos no tenían nada que hacer durante las inundaciones, por lo que se empleaban en la construcción de templos y pirámides.

El comercio

Durante la mayor parte de su existencia, el antiguo Egipto fue el país más rico del mundo.

Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, por lo que exportaban el excedente: lino, papiro y pescado seco, a cambio de artículos de lujo como incienso, plata y madera fina de cedro.

Los caballos procedían de Asia, mientras que del sur, de Nubia y de Punt, les llegaba oro, marfil, ébano e incienso.

Las plumas y los huevos de avestruz eran los regalos que los egipcios ofrecían a faraones de países del sur.

Los nubios ofrecían regalos a la corte egipcia.

Nubia era rica en cobre, oro y piedras semipreciosas.

Los mercaderes también suministraban a Egipto artículos exóticos, como incienso y animales salvajes, procedentes de tierras más lejanas del sur.

Gran parte del comercio se realizaba por barco.

Las embarcaciones navegaban por el Nilo y por el mar Mediterráneo, transportando mercancías de un lugar a otro.

Las expediciones que pasaban por el mar Rojo para llegar a Punt (supuestamente Somalia actual) regresaban cargadas de marfil, incienso y mirra.

En varias épocas, Egipto controló países vecinos como Palestina, el sinaí y Nubia y explotó sus riquezas.

La alimentación

El pan y la cerveza eran dos alimentos básicos en la dieta egipcia.

Los dos se elaboraban de un modo semejante, con trigo o con cebada.

Los panaderos también hacían una gran variedad de pasteles y de pastas, que endulzaban con dátiles o miel.

Tenían muchas frutas y verduras, pero no conocían las patatas ni los cítricos.

Los ricos celebraban abundantes banquetes, en los que comían carne y bebían vino.

Los pobres posiblemente comían pescado y bebían cerveza.

Los egipcios fueron los primeros en criar abejas.

Recogían la miel para endulzar los pasteles, la cerveza y el vino.

Para la elaboración del vino, recogían uvas y las exprimían en una prensa.

Luego dejaban envejecer el vino en ánforas en las que anotaban el año, el tipo de uva, la región y el nombre del propietario del viñedo.

Para elaborar la cerveza, las mujeres mezclaban pasta para hacer pan con levadura y la dejaban fermentar en grandes tinajas.

Unas semanas más tarde, filtraban la mezcla.

La cerveza madura era sazonada con especias o dátiles.

Era muy espesa y tenía que colarse antes de su consumo.

Cultivaban mucha fruta, verdura y cereales.

Acompañaban todas las comidas con pan.

Antes del Imperio Nuevo, en que se extendió el número de panaderías, la mayoría de amas de casa hacían su pan.

Los panes tenían formas diferentes y algunos se elaboraban especialmente para los ritos religiosos, como las ofrendas para los muertos.

La carne se asaba, se hervía o se guisaba.

Los ricos comían carne en abundancia, muchas veces procedente de animales cazados, como antílopes, gacelas, puerco espines, liebres y aves, tales como codornices y grullas.

Los egipcios llevaban comida a los templos y a las tumbas para que los dioses y los espíritus de los muertos estuvieran bien alimentados.

Las casas egipcias

Construían sus casas para estas frescos en ellas.

Desde el palacio del faraón hasta la cabaña del peón, la mayoría de casas eran de adobe.

Muchas viviendas tenían azoteas, donde la gente tomaba el fresco en los días calurosos.

Los ricos vivían en grandes villas con jardines exuberantes y estanques repletos de peces.

En las ciudades, los más pobres vivían en casas simples, apretujadas en un laberinto de callejuelas, corredores y plazas.

En una casa típica de un egipcio acomodado, la estancia principal estaba un poco alejada de la cocina para evitar los olores.

algunas habitaciones tenían su propio baño y lavabo.

Las paredes y techos de los ricos estaban pintadas con dibujos alegres, a menudo geométricos o con motivos vegetales.

Los ladrillos de barro a veces llevaban impreso el nombre del faraón.

Las ventanas eran pequeñas para impedir que entrara el sol. En el interior de las casas había pocos muebles. Las mesas eran escasas y, en muchas pinturas, se ven personas sentadas con las piernas cruzadas en el suelo.

La mayoría dormía en bancos empotrados en las paredes; sólo los ricos tenían camas.

Los muebles que han perdurado tienen un diseño simple y elegante.

Las lámparas y los jarrones descansaban sobre soportes de madera.

Las lámparas de aceite eran el único sistema de luz artificial.

El aceite era caro, por lo que muchas gente pobre se acostaba temprano y se levantaba al amanecer.

Solamente los ricos tenían sillas. Al igual que las mesas, éstas solían ser bajas y anchas.

Las patas tenían forma de garra de león o de pezuña de toro.

Para encender el fuego, utilizaban un artefacto que consistía en un palo que se introducía en una base de madera, al mismo tiempo que se movía hacia y hacia atrás un arco que hacía girar el palo.

A causa de la fricción, la base se encendía.

En vez de almohadas, los egipcios dormían con reposa cabezas.

Eran de piedra, madera o hueso. Eran más cómodos de lo que parece y todavía hoy se utilizan en algunas partes de África.

Embarcaciones

La autopista principal de Egipto era el Nilo.

Todo, desde los cereales hasta el ganado, desde los sarcófagos hasta las piedras para la construcción, se transportaba por agua.

Solamente los mejores barcos eran de madera ya que ésta era un bien escaso.

La mayoría de viajantes y pescadores impulsaban las balsas de juncos con perchas por las aguas profundas.

Los egipcios gobernaban sus barcas con unos remos especiales montados en la popa.

El oficio de construcción de barcos es muy antiguo.

Hay escenas funerarias que datan del 2.300 a. C.

Los egipcios todavía no habían descubierto el hierro y todas las herramientas y las clavijas eran de cobre o de madera.

Las herramientas de un carpintero han variado poco desde los tiempos del Antiguo Egipto.

Se han encontrado sierras, cinceles y hachas.

Utilizaban azuelas para alisar y devastar la madera, mientras que el taladro de arco servía para hacer agujeros y ajustar las piezas de madera.

Los egipcios colocaban maquetas de barcas en las tumbas creyendo que les llevarían al más allá. Para navegar contracorriente, río arriba, usaban velas grandes.

Para navegar río abajo, se recogía la vela y se remaba.

La barca mejor conservada el la barcaza funeraria del rey Keops.

Se encontró en 1.954 en un pozo sellado cerca de su tumba, la gran pirámide de Gizeh.

Está hecha de 651 tablas de madera de cedro y mide 43,5 m de longitud.

Arte del Antiguo Egipto

Dos son quizá los aspectos más llamativos del arte egipcio, que se desarrolló a lo largo de 3000 años.

Por una parte el anonimato de sus creadores y por otra el estilo independiente.

Efectivamente el artista egipcio no está reconocido, es la figura del rey la que ha llegado hasta nosotros.

Las mayores expresiones de arte nos llegan a través de la figura del faraón que era quien encargaba los trabajos, mientras que el ejecutor de las obras permanece casi siempre en el anonimato.

Por otra parte el arte egipcio, con 3000 años de expresiones artísticas, nunca se vio influenciado ni por los acontecimientos históricos ni por tendencias extranjeras, más bien todo lo contrario.

Fueron los invasores quienes se vieron influenciados por las expresiones egipcias.

El arte egipcio está influenciado profundamente por la religión y por el centralismo político que trata de exaltar el poder absoluto de los reyes y la grandeza de su imperio. Como en la vida cotidiana el egipcio estaba altamente influenciado por sus creencias en el Más Allá y fundamentalmente por el concepto de eternidad y durabilidad, y fueron estas ideas las que determinaron su producción artística.

El egipcio creía que el alma vive en los alrededores del cuerpo, el difunto era rodeado del ajuar funerario y de ushebits, que son sus dobles y sus ayudantes en la otra vida, por que tienen el poder de animar lo inanimado. Para el egipcio hay posibilidades de felicidad en la otra vida.

En Mesopotámica el muerto lleva una existencia más desgraciada y si es olvidado por sus familiares pasará desgracias en el Más Allá, de ahí la existencia de un arte funerario egipcio frente al arte más severo de Mesopotámica.

El artista era normalmente un funcionario al servicio del estado o de los templos. El oficio era aprendido en escuelas que enseñaban los cánones establecidos y normalmente pasaba de padres a hijos.

Aunque el artista era anónimo, no firmaba sus obras y muy pocos nombres han llegado hasta nosotros, no lo era para sus contemporáneos y algunos estaban altamente reconocidos como lo prueba la decoración de algunas tumbas de artistas.

Pero el artista no tiene independencia en su creación, todo lo que creaba debía estar de acuerdo a unos cánones, es por tanto falto de originalidad.

Como ya observó Platón el arte es repetitivo, se emplean los mismos colores, los mismos esquemas durante siglos.

Cuando hablamos de arte egipcio, debemos abstraernos del concepto propiamente dicho.

El egipcio no entendía el arte como podemos hacerlo nosotros en la actualidad.

Los objetos no se creaban con una intencionalidad propia del artista.

Para todos nosotros el arte incluye reglas que permiten hacer las cosas bien, pero sobre todo es belleza, por que lo que confiere a un objeto su valor artístico es el hecho de estar bien hecho, más que el sentido práctico para el que se ha creado.

Ahora bien el artesano egipcio, y decimos artesano por que no existía diferencia entre el creador de vasijas y el pintor de sarcófagos en cuanto a término artístico, hace las cosas en su sentido práctico.

Muy pocas obras fueron producto del “arte por el arte”.

Un obelisco se crea por que representa el camino hacia el cielo, una pirámide o una mastaba es ante todo el lugar de residencia de los difuntos y los relieves e las tumbas tienen un sentido mágico y religioso.

Obviamente tampoco podemos excluir el sentido de belleza de las manifestaciones egipcias, pues en ese caso ni los templos ni la orfebrería por ejemplo entraría en el concepto, pero lo que se exigía era que un objeto realizase la función primaria para la que fue concebido y posteriormente que la ejecución resultase lo más perfecta y bella posible.

En arquitectura se construyen grandes monumentos (palacios, templos y tumbas), en escultura lo mas destacable es el relieve por que responde a una serie de convencionalismos para representar las 3 dimensiones y el efecto de profundidad.

El cuerpo se divide representando cada una de las partes de la forma que parece más expresiva; el ojo de frente, la cara, piernas y pies de perfil, el busto de frente y con el tiempo este se colocará en 3/4.

El relieve se caracteriza por una altura jerárquica de las figuras representadas, composición por filas para evitar la perspectiva, árboles caídos de lado y casa vistas como un armario abierto.

En la escultura no se trata de representar formas realistas sino respondiendo a un canon ideal.

Sólo Ajenatón trató, durante su reinado, de crear un arte mas libre y sincero disminuyendo la idealización en el estilo Amarna.

Los labios se representan más gruesos, se alargan los cuellos o se crean vientres abultados.

PRINCIPIOS DEL ARTISTA

Hemos visto en la introducción que el arte egipcio es falto de originalidad, repetitivo a lo largo de los siglos, debido a una falta de creatividad del artista, funcionario al servicio de los templos o los reyes.

Efectivamente el artesano (No existe término que identifique al artista ) debe crear según unas normas y cánones ya establecidos y vigentes durante siglos.

Esto se traduce en unos principio básicos de creación.

Podemos , entonces hablar de:

Representación bi-dimensional

Frontalidad

Falta de perspectiva

Horizontalidad

Todos sabemos reconocer el arte egipcio, fundamentalmente los relieves y pinturas, aunque no distingamos los períodos históricos.

A nadie se le escapa ninguna de las características anteriores que convierten al arte egipcio en un arte conceptual, no perceptivo.

Los factores anteriores no dejan de presentar problemas a la hora de representar ciertos objetos.

¿Qué hacer cuando un objeto incluye otro en su interior?.

El artista lo arreglaba representando el interior sobre el exterior.

La verticalidad de los conjuntos decorativos, como jardines se representaba aplicando la horizontalidad a todo el conjunto.

Cuando vemos una pintura observamos una clara falta de perspectiva.

Todos los relieves y pinturas se creaban en líneas horizontales de mayor a menor tamaño que, aunque a quien lo observa no le da ninguna sensación de profundidad sino mas bien de secuencialidadd de escenas se consigue aplicar el concepto.

Las líneas superiores de menor tamaño representan el fondo de la imagen y las inferiores los primeros planos.

El artista dibuja los objetos de frente, pero no todos.

Si observamos los retratos vemos que el cuerpo se divide representando cada una de las partes de la forma que parece más expresiva; el ojo y los hombros de frente, la cara, piernas pies, ombligo y senos de perfil y el busto de frente, aunque con el tiempo se colocará en 3/4.

Lo que se persigue no es la diferenciación, sino el concepto.

Además de estos principios que debía seguir el artista al realizar su obra, existían otros impuestos dependiendo de significado o destino de la obra.

Cuando se realizaba una imagen de un difunto para la tumba se le representaba reconocible, pero idealizado.

En el arte funerario, además debían representarse ciertos animales, considerados peligrosos para el difunto, con cuchillos sobre la espalda o sin los componentes que lo hacen peligroso, p.e. los escorpiones o las serpientes que podían complicarle la existencia al difunto en el Más Allá.

Observamos también que existen escenas en las que los hombres aparecen de diferente tamaño aun a pesar de estar en el mismo plano.

El tamaño de las personas representadas dependía de su nivel jerárquico en la sociedad.

Además no existen movimientos bruscos, ni siquiera en las escenas de lucha.

Los ideales de belleza dominan las caras y el físico.

No existen rasgos especiales y por supuesto no hay movimiento, toda la imagen es estática.

Pero tampoco existe movimiento en las caras con el paso del tiempo.

Se representan jóvenes y casi siempre idealizados.

Los hombres se representan en color oscuro, debido a su trabajo al sol, y las mujeres en uno claro, por que pasan más tiempo en casa.

El empleo de los materiales también dependía del sentido a dar a la escena.

Cuando se quería vincular directamente al rey con los cultos solares se empleaba la piedra roja.

Esto fue muy frecuente en el reinado de Amenhotep III y por supuesto de Amenhotep IV (Ajenaton).

Los colores estaban sujetos a una estricta normativa.

El rojo se asociaba al desierto y al dios Set, el amarillo al sol, el azul al Nilo, el negro al limo y por tanto a la fertilidad, y el verde a la fecundidad.

El cuerpo de Osiris , asociado con el Más Allá, pero también con la vegetación, se representa precisamente de color verde.

Todo lo expuesto anteriormente aplica a la realización oficial del artista.

Como en la religión existía además un arte cotidiano, no oficial, y era aquí donde el artista podía expresar parte de su originalidad, saltándose cierta normativa que en la representación oficial sería impensable.

Surgen así ciertas manifestaciones en las que se utiliza la frontalidad en las personas o se intenta aplicar cierto movimiento a escenas de danza o lucha encontradas en algunas tumbas de gente que no pertenecía a la “élite social”, sin contar con las pinturas y representaciones eróticas y caricaturistas de los personajes sociales.

Extraído de “La Tierra de los Faraones

La religion del Antiguo Egipto

Un papel esencial desempeñaron las ideas religiosas en la civilización egipcia, en la que arte, literatura e instituciones mantuvieron la impronta de sus creencias religiosas durante milenios. Sin embargo, aunque los antiguos egipcios escribieron un gran número de textos de carácter religioso, en especial funerario, nunca elaboraron un cuerpo doctrinal sistemático.

La multiplicidad de dioses es consecuencia del fraccionamiento primitivo del país en nomos y ciudades que mantuvieron sus ideas religiosas tras la unificación del Alto y Bajo Egipto, por lo que existían dioses distintos en cada nomo o ciudad : Menfis adoraba a Ptah, a la diosa Hator, símbolo del cielo en forma de vaca, y al buey Apis; Heliópolis a Ra; Tebas, a Amón; Hermópolis, a Thot, dios de la sabiduría, con cabeza de Ibis; Abidos, a Osiris; Elefantina, a Khnemu con cabeza de carnero; Cinópolis y Asiut, a dioses de carácter funerario, como Anubis y Uepuauet.

No obstante la multiplicidad de dioses, existió cierta tendencia al henoteísmo; es decir, a reconocer una deidad única en cada lugar, sin excluir la existencia y el culto a los dioses de otros lugares. Por ello, y dependiendo en cada momento de la ciudad o nomo hegemónico, destacará primero Horus, el sol naciente; después Ra, el sol en todo su esplendor, de Heliópolis, y más tarde a Amón, el dios de Tebas, que por la importancia que alcanzó esta ciudad, cuyos gobernantes pertenecían a la dinastía que expulsó a los hicsos, llegó a considerarse como dios nacional, sobre todo cuando se identificó con Ra, y con el nombre de Amón-Ra era adorado en casi todo Egipto. Un caso insólito fue la revolución religiosa de Akhenatón que generará el primer monoteísmo conocido de la historia.

Durante la época prehistórica, los egipcios divinizaron los fenómenos naturales de los que no conocían su razón, algunas plantas y determinados animales por sus cualidades o costumbres. Más tarde los dioses adoptan forma humana (antropomorfismo), y algunos conservan rasgos zoomórficos de su origen, como la cabeza de animal y así, y como ejemplo, el chacal al que los egipcios veían merodeando por los enterramientos en la arena del desierto, por lo que fue considerado como una deidad protectora de las necrópolis, se convertirá más tarde en el dios Anubis, con cabeza de chacal. El halcón, divinizado por su capacidad de vuelo, se convertirá en Horus, con cabeza de halcón. En Heliópolis se hizo famosa el Ave Fénix, llamada así por los griegos, que, según la leyenda, se quemaba en una pira y renacía de sus propias cenizas. En otros lugares se adoraba el gato, el escarabajo, el gavilán, etc. En Menfis el animal sagrado fue el buey Apis. Este buey tenía que ser negro, con una mancha blanca triangular en la frente, dobles los pelos de la cola y otras señales que sólo conocían los sacerdotes; sus cadáveres se embalsamaban y se guardaban en un cementerio especial, el Serapeum, descubierto intacto por Mariette en 1851.

Estos dioses no vivían solos, ya que la evolución de las creencias religiosas incorporará el concepto de familia, y de este modo, se formaron tríadas compuestas por un dios, su esposa y su hijo, como la tríada de Menfis, formada por Ptah, Sekhmet y Nefertum y la de Tebas, por Amon, Mut, Khonsu. .

Los dioses eran para los egipcios seres superiores, con pasiones humanas y poderes extraordinarios, a los que se rendía culto según el principio do ut des (ofrezco dones a cambio de conseguir mi petición) y do quia dedisti (doy las gracias por los favores recibidos). El faraón, como dios viviente, era el nexo de unión entre los hombres y los dioses que aseguraba el orden cósmico, sin el cual, retornaría el caos primigenio, concepto que se esclarece con las leyendas sobre la creación que se comenzaron a elaborar en el Imperio Antiguo y que explican las líneas generales de la cosmogonía egipcia.

Mito de la creación

La visión cosmogónica de los antiguos egipcios está profundamente incardinada en la observación de la trayectoria del sol y la regularidad de las estaciones y las crecidas del río Nilo. El mundo para los egipcios se componía de tres regiones:

- El inframundo, o Reino de los Muertos, donde reinaba Osiris y adonde llegaban los muertos, tras un camino plagado de terribles peligros, para ser juzgados en el Tribunal de Osiris y, tras la anhelada justificación, alcanzar la vida eterna.

- La Tierra, el habitáculo de los hombres y de los demás seres de la creación, cuyo centro era Egipto, el don del Nilo, más allá del cual se extendía el caos.

- El Cielo, morada de los dioses, en especial del dios-Sol. La diosa del cielo, Nut, era una mujer arqueada sobre la tierra, cuyo cuerpo era la bóveda celeste, que en el ocaso tragaba a Ra y en el amanecer lo alumbraba.

El origen de este mundo se explica en diversos mitos sobre la creación, como el mito de Heliópolis:

Al principio sólo existía el océano primordial, un mundo desordenado y caótico, el Nun, donde vagaba el dios de la creación, Atum (“El que se creó a sí mismo”). De las aguas surge una colina primigenia. Atum escupe la primera pareja de dioses, Shu, el dios del aire y de la luz y Tefnut, la diosa de la humedad, de los que nacen Geb, el dios de la tierra y Nut, diosa del cielo, de los que nacerán Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus el Viejo, como se relata en la leyenda de la Maldición y el Nacimiento. La humanidad surgirá del llanto de Atum.

Leyenda de La Maldición y Nacimiento

Nut, la diosa del cielo, y Geb, dios de la tierra se amaban. Ra, movido por los celos, maldijo estos amores a los que declaró estériles, ya que ningún hijo nacería en ningún mes, ni año, y para más precaución, interpuso a Shu, el aire, entre los amantes, de forma que Geb permaneció tumbado en el suelo y Nut arqueada sobre la tierra. Plutarco relata en su Tratado sobre Isis y Osiris que Nut pidió ayuda al dios Thot, quien consiguió, mediante una apuesta con la Luna, la decimoséptima parte de su luz (explicación de los ciclos lunares), con la que creó cinco días epagómenos, en los que Nut dio a luz a sus 5 hijos en el siguiente orden: Osiris, Horus (concebido por Isis y Osiris en el seno materno), Seth y Neftis.

El mito de Osiris

El mito de Osiris configura las creencia en la vida más allá de la muerte y el culto de los muertos. Según la leyenda (conocida por el Tratado de Isis y Osiris de Plutarco, textos de Diodoro de Sicilia y los Textos de las Pirámides) Osiris fue un rey bondadoso y benefactor que apartó a su pueblo del canibalismo, le enseñó la agricultura y las técnicas de riego, a partir de las inundaciones anuales del Nilo, y le dio leyes con las que regirse en paz, pero su hermano Seth (la aridez, el lado oscuro, el desierto), que odiaba a Osiris urdió un complot junto con otros 72 conspiradores y la reina de Kush, Aso. Mediante engaños consiguió que Osiris se introdujera en un cofre que una vez sellado arrojó al río Nilo.

Cuando Isis, esposa y hermana de Osiris, conoció la acción de Seth, buscó el cadáver de su esposo para darle sepultura y partió en su busca. En Biblos encontró el cofre perdido que guardaba el cuerpo de Osiris. Set descubrió el cofre y descuartizó el cadáver de Osiris en 14 pedazos que nuevamente arrojó al río. Isis comenzó de nuevo a buscar los pedazos, acompañada por su hermana Neftis. Poco a poco Isis fue recuperando cada uno de los trozos del cuerpo. Sólo un pedazo quedó por recuperar, el falo, comido por los peces lepidoto, pagro y oxirrinco, a partir de entonces especies malditas, que ningún egipcio tocaría o comería. Isis reconstruyó el cuerpo y con la ayuda de Anubis lo embalsamó. Con el poder de la Magia, se convirtió en milano y sobrevoló alrededor del cuerpo de Osiris, al que dotó de la suficiente vitalidad para poder concebir al hijo de ambos, Horus (el joven), al que dará a luz en la isla de Shemis, en el delta. Más tarde Horus, hijo póstumo de Osiris, se enfrentó a Set, para vengar a su padre. Tras el combate, del que sale vencedor, aunque pierde un ojo, recupera para sí el trono de Egipto, mientras Osiris permanecerá como rey de los muertos.

El mito, que tiene ciertas connotaciones solares, se interpretó en algunos sitios como mito fluvial: Osiris es el agua o el Nilo, padre de Egipto; Isis, la tierra vegetal, y Seth, el desierto, la terrible sequía, enemiga de Isis y Osiris.

Íntimamente relacionadas con las creencias religiosas de los egipcios y el mito de Osiris están sus ideas sobre la vida futura y el culto a los muertos. Los egipcios creían que cuando el hombre muere hay algo en él que continúa viviendo; a este algo llamaban ka, el doble, especie de sombra que sobrevive después de la muerte. Pero la supervivencia del doble o alma requería necesariamente la conservación del cuerpo o, por lo menos de alguna imagen de él, donde el alma pudiese residir; si el cuerpo se descomponía le faltaba al alma el apoyo donde seguir viviendo y moría también. La conservación del cuerpo se lograba mediante la momificación y el enterramiento de la momia en lugares secretos, de difícil acceso, en ataúdes que conservan también la forma humana. En un principio, la vida en el más allá era únicamente privilegio del faraón y los nobles, pero, poco a poco, las creencias religiosas se democratizaron y todo egipcio podía tener acceso a la eternidad.

El arte del embalsamamiento alcanzó en Egipto una gran perfección que dio paso a una floreciente industria, como ha referido el historiador Herodoto cuando describe tres tipos de embalsamamiento:

Allí tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar, los cuales apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan enseguida unas figuras de madera, modelos de su arte, las cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado…

Entonces quedando a solas los artesanos en su casa, ejecutan de esta forma el embalsamamiento de primera clase. Empieza por sacar el cerebro, haciéndole pasar por las narices con un hierro encorvado y disolviéndolo con un líquido que hace penetrar por la cabeza. Luego abre el costado con piedra de Etiopía aguda y cortante, saca por la abertura los intestinos, los lava con vino de palma, los espolvorea con aromas machacadas. Enseguida llena el vientre de finísima mirra, casia y de variedad de aromas, excepto el incienso, y por último cosen la abertura. Así preparado el cadáver es metido en natrón por espacio de 70 días. Pasados éstos es lavado y fajado con vendas cortadas de una pieza de finísimo lino, untadas de goma.

Es posible que los embalsamadores, como se relata en Sinuhé, el egipcio, pertenecieran a la clase social más ínfima. En este sentido Herodoto continua:

En cuanto a las mujeres bien parecidas, se toma la precaución de no entregarlas luego de muertas para embalsamar, sino que se difiere hasta el tercero o cuarto día después de su fallecimiento. El motivo no es otro que el de impedir que los embalsamadores abusen criminalmente de la belleza de las difuntas, como se experimentó, a lo que dicen, en uno de esos inhumanos, que abusó de una de las recién muertas, según se supo por la delación de un compañero de oficio.

Como los egipcios creían que el doble tenía las mismas necesidades y sentimientos que en la vida terrenal, se preocuparon, con arreglo a sus posibilidades económicas, de su vivienda, vestido y alimento. Las personas humildes enterraban las momias en la arena del desierto; en cambio, los ricos edificaban suntuosas tumbas. Las tumbas eran, al contrario que las efímeras viviendas terrenales, construidas con un material perecedero, como el adobe, edificios para la eternidad, construidos con materiales no perecederos, como la piedra; generalmente estaban formadas por una capilla exterior, donde podían entrar los vivos a depositar las ofrendas; después seguía un estrecho corredor con estatuas del muerto, que habían de sustituir a la momia para sostener el doble si aquella se destruía, y al final se abría un pozo, de cuyo fondo partía un pasillo que llevaba a la verdadera morada del muerto; en ésta se colocaba el cadáver sobre un gran sarcófago y a su alrededor se depositaban los alimentos que necesitaría el doble. Una vez cegado el pozo, ya nadie podía bajar a la cripta, pero continuaba la ofrenda de alimentos en la capilla funeraria que se decoraba con relieves y pinturas que representaban todo lo que el doble pudiera necesitar; no sólo se dibujaban los alimentos y otros objetos necesarios, sino su obtención, y así se ven en las pinturas labradores, zapateros, carpinteros, albañiles, etc.

Al lado de las momias los egipcios colocaban un ejemplar del Libro de los Muertos, como guía imprescindible para el alma durante su viaje por el inframundo, ya que indicaba todo lo que debía hacer y decir: Cuando el alma dejaba el cuerpo, se internaba en galerías oscuras y era transportada en barcas por ríos subterráneos; encontraba al paso demonios que procuraban despedazarla, pero los dioses, Anubis, de cabeza de chacal y Thot, de cabeza de ibis, la defendían y guiaban hasta el Tribunal de Osiris, que había de juzgar, rodeado de 42 dioses asesores, si el muerto había cometido alguno de los 42 principales pecados. Anubis pesaba el corazón del difunto. Si estaba libre de culpas, su peso era más ligero que la pluma de Maat , símbolo de la justicia y la verdad, en cuyo caso se convertía en Osiris y alcanzaba la eternidad; en caso contrario, el monstruo Ammit devoraba su corazón..

Según el Libro de los Muertos la fórmula que debe emplear el alma para defender su causa ante el Tribunal de Osiris es la declaración de inocencia o confesión negativa:

¡Gloria a ti, Señor de Verdad y de Justicia! ¡Gloria a ti, Dios Grande Señor de Verdad y de Justicia! He venido ante ti, oh, mi amo!, me presento ante ti para contemplar tus perfecciones. Porque te conozco, conozco tu nombre y los nombres de las 42 divinidades que están contigo en la sala de la Verdad y de la Justicia, viviendo de los despojos de los pecadores y hartándose de su sangre, el día que se pesan las palabras ante Osiris el de la vos justa: Espíritu doble, Señor de la Verdad y de la Justicia es tu nombre. Yo, en verdad, os conozco, Señores de la Verdad y de la Justicia; os he traído la verdad, he destruido por vosotros la mentira. No cometí ningún fraude contra los hombres, no atormenté a la viuda, no mentí ante el tribunal, no conozco la mala fe, no hice nada prohibido….¡Soy puro, soy puro, soy puro!

ALGUNOS DE SUS DIOSES

RA : Es la principal divinidad. Representa el sol.

AMON: Representado con dos plumas de Halcon que adornan su tocado.
Los animales que le representan son el ganso y el carnero.
Dios del Imperio y patrono de la Monarquia.

ANUBIS: Representado como un hombre con cabeza de canido, o como un gran perro.
Facilita la ascension del muerto hacia las regiones celestes.Patron de los embalsamadores.

ATON:Nombre del disco solar originario de la Helipolis.Amenofis IV (Akhenaton), hizo desaparecer todos las demas divinidades, y solo creia en esta.

HORUS: Hijo de Isis y Osiris.Señor del Cielo.
Se le representa como un halcon o como a un hombre con cabeza de halcón.
Dios de la realeza.

OSIRIS: Señor del mundo subterraneo que contiene las semillas de la vida.
Es el Dios protector de los difuntos en el mas allá.

HAPY: Dios del Nilo, de la fertilidad y de la riqueza del pueblo egipcio.

ATUM: Encarna al sol poniente.Portador de promesas de vida futura.

BES: Representado como un enano de rostro chato y leonino. Protector de las
parturientas, y ahuyentador de los malos espiritus.

PTAH: Se le representa como un hombre enfundado en una vestidura ceñida
y tocado con un gorro y un cetro. Dios creador, señor de la cuidad
de Menfis. Considerado patron de los artesanos.

SET: Hijo de Geb y Nut. Se le representa como un animal poco especificado, una
especie de cánido de cola ahorquillada y orejas recortadas, o como
un hombre con la cabza de ese animal.Patron de las tierras esteriles.
Turbulento señor de las tormentas.

THOT ( Tot ): Es el Señor de la escritura sagrada, de la lengua y de
los textos conservados en los Templos.Se le representa con el Ibis y el
mono. Su imagen mas caranteristica es la de un hombre con cabeza de Ibis.

APIS:Toro sagrado de Menfis. Considerado
como una manifestacion del Dios Ptah, pero tambien del Sol.
Cuando moria era embalsamado y los Sacerdotes recorrian todo
el Pais en busca de un sucesor.

BASTET: Representada con cabeza de gata, aunque a veces también con forma
de leona, por su  carácter temible. Diosa música de
la alegría. Encarna también la feminidad serena, es también
patrona del hogar.

HATHOR: Diosa del amor y de la alegría, patrona de la musica. Su nombre
significa “Morada de Horas” pues es en origen una entidad celeste que
recorre el sol. Bajo la forma de una vaca acoge a los difuntos y les protege.

ISIS: Hija de Geb y de Nut. Esposa de su hermano Osiris. Es la contrapartida
de Hator, dama del amor, diosa de la fecundidad, de la alegria y de la
feminidad triunfante. Maga por excelencia, capaz de devolver la vida, pero
tambien de provocar la muerte.

MAAT: Representada bajo la forma de una pluma o llevando esta en
la cabeza. Encarnacion de la verdad-justicia.

NEFTIS: Hermana de Osiris, de Isis y de Set, tambien su esposa.

Tefnut: Ella es la Diosa de las aguas que caen sobre la tierra.

NUT, GEB y SHU

Nut es la diosa que representa el cielo. Hija de Shu
y de Tefnut, se une a su hermano Geb. Esta unión no le hace
mucha gracia a Ra que ordena al padre de estos que los
separe, engendrando así; un espacio necesario para el desarrollo
del mundo. A Nut se la representa como una mujer con el cuerpo
arqueado sobre la tierra (Geb) y sobre el cual circulan las barcas que
contienen la personificación de los astros. Se dice que engulle
al sol cada tarde y da a luz su forma renovada cada mañana. La imagen
de Nut se pintaba en el interior de la tapa de los sarcófagos, donde
reconstruía el universo en torno al difunto y velaba por su cadáver.

Geb personificaba la tierra.
Se representa a Geb como un hombre tendido
en el suelo que intentaba unirse a su esposa celeste.
Se le asociaba al Ganso cuyo signo servia para escribir su nombre.

Shu es el Dios del aire. Representado a veces con la forma
de un león, pero en general se le representa como un hombre tocado con
una pluma de avestruz o con cuatro plumas derechas.

KHEPRI

KHUNUM

NUN

SESHAT

SOBEK

TAWARET

BESET: Era el doble femenino del dios Bes, poco testiguado   y representado a veces como su madre.

HATMEHIT: Diosa que se manifiesta en un pez. Un mito la representa participando en la búsqueda de los fragmentos dispersos de Osiris.

HEDEDET: Diosa Escorpion. Se invocaba su protección contra los animales venenosos.

HEMESUT: Entidades femeninas representadas en grupo en las escenas de Teogamia protegiendo al recién nacido. Personifican el lugar primordial que genera la diosa en el momento de la creación (cosmogonia).

HEKET: Protectora de la parturienta. Diosa Rana. Surgida del medio acuático, se la asocia también a la inundación.

IMENTET: Parece ser una forma de Hator, en su aspecto de Diosa madre en cuyo seno se regenera al difunto. Representada como una mujer que lleva sobre la cabeza un jeroglífico del oeste. A veces aparece protegiendo a Osiris.

IPET ( U Opet ): Diosa Madre.Puede estar representada por un hipopotamo.En los textos funerarios, engendra al difunto en el otro mundo.

MAFEDET: Diosa combatiente. Representada por un felido. Destruye a las serpientes y protege al soberano.

MENNEFER: Entidad femenina que personificaba a la ciudad de Menfis.

MERET: Su nombre significa la amada. Representada como una  mujer, con el brazo tendido hacia delante.

MUT: Diosa de la region Tebana.Aparecia bajo la forma de una leona. Se la representa como una mujer tocada con el cuerpo de un buitre coronada por la Pschen ( Corona blanca colocada sobre la corona roja).

EL LIBRO DE LOS MUERTOS

El Libro de los Muertos constituía un manual o guía del antiguo Egipto destinado a instruir al difunto en su viaje al más allá, y evitar que errase en su camino por no conocer el nombre de las divinidades, o cualquier otro tipo de exorcismos y oraciones.

El ritual que el alma debía superar para conseguir navegar en la barca de Ra contenía fórmulas del tipo de: “No pasarás si no conoces mi nombre”, a lo que el difunto debía contestar: “Tu nombre es …”. Era impensable confiar a la memoria la ingente cantidad de nombres que componían el panteón egipcio, así que se optaba por poner a lo largo del enterramiento una serie de estelas, amuletos y otros objetos religiosos, que vendían los sacerdotes y en los que, en el último momento, se inscribía el nombre del fallecido.

El Libro de los Muertos no expone, ni mucho menos, una doctrina clara, pues, a tenor de las mixtificaciones que fue sufriendo la religión egipcia a lo largo de los años, las glosas que explicaban las fórmulas y rituales funerarios fueron objeto, a su vez, de nuevas aclaraciones, lo que produjo confusiones y contradicciones en número muy elevado.

Se puede observar la superposición del culto osiriano con el culto al sol, pero ambas variantes del culto no quedan perfectamente trabadas -como ocurre en la religión católica con múltiples tradiciones paganas-, sino que se solapan unas teorías a otras sin la menor ligazón.

Ocurría, a veces, que los prosélitos de Osiris no confiaban en la fuerza de este dios, y se acogían a Ra para la consecución de su viaje; pero podía darse también el caso contrario.

Aún así, todas las fórmulas recitadas por los hijos del Nilo tenían la función de éstos se prolongaran en la vida eterna.

De las versiones que han llegado de esta obra, dos de ellas, la tebida y la menfita, son conocidas por nosotros.

Cuando se estableció la descodificación de los papiros, los egiptólogos llegaron a la conclusión de que las distintas versiones habían sido copiadas de unos papiros-tipo primigenios, conservados en los archivos de las corporaciones funerarias donde se embalsamaba a la momia, y de que estos modelos no debían ser renovados, pues las copias presentan omisiones en aquellos lugares donde el modelo estaba deteriorado.

Por último cabe señalar que el título de la obra, Libro de los Muertos, en justicia, sólo hace referencia a los quince primeros capítulos, que forman un corpus definido, que señala los procedimientos que se han de seguir para transportar al muerto de esta vida a la otra, mientras que el resto del libro explica el viaje que hace el difunto, los obstáculos que debe vencer, los distintos países por los que pasa, etc.

En los últimos capítulos el alma es transportada de nuevo a la tierra, a su tumba, y recita una fórmula destinada a las divinidades, para que eviten la descomposición de su cuerpo.

Las Piramides del Antiguo Egipto

En tiempos de Tutankhamón, las pirámides de Gizeh ya eran antiguas.

Desde su construcción, hace más de 4.500 años, han asombrado a miles de personas.

Las pirámides eran tumbas para las momias de los reyes.

Su magnitud y la precisión en su construcción eran sorprendentes.

Para su construcción, los egiptólogos calculan que se tardó 20 años y se necesitaron 100.000 hombres para construir la Gran pirámide de Gizeh.

Pero, ¿como se construyó?.

La teoría más extendida es que los peones hacían subir los inmensos bloques de piedra por rampas hasta las pirámides.

Como no se tienen muchas pruebas, probablemente nunca se sabrá con exactitud.

Un antiguo viajero griego escribió que los peones utilizaban máquinas elevadoras para levantar los bloques de piedra.

Pero a él se lo dijeron 2.000 años después de la construcción de las pirámides.

Es mucho más probable que utilizaran rampas.

Los peones descargaban bloques de piedra de las barcas y luego las hacían subir por rampas hasta la cumbre.

En una pintura funeraria se ve a albañiles utilizando cinceles y mazos para ajustar los bloques de piedra.

Un complejo laberinto de pasillos y cámaras sin salida se extiende en le interior de la pirámide de Keops.

Los peones cerraron el paso con enormes bloques de piedra.

El centro de la pirámide estaba hecho de caliza, propia de la zona.

La capa exterior, actualmente casi desaparecida, era de caliza de gran calidad, traída por barco desde Tura, situado en la orilla oriental del Nilo, al sur de Gizeh.

Las pirámides más grandes y mejor conservadas son las de Gizeh.

Hay más de 80 por todo Egipto, la mayoría en ruinas o enterradas bajo las arenas movedizas del desierto.

Las primeras pirámides eran escalonadas o inclinadas.

Más tarde se construyeron las clásicas.

La momia del faraón fallecido era transportada en barca por el Nilo.

Los plañideros acarreaban a cuestas el féretro por la calzada que llevaba al templo mortuorio.

Allí, los sacerdotes celebraban ritos sagrados antes de depositar al rey fallecido en la cámara funeraria preparada en el sótano o en lo más profundo de la pirámide.

LAS PIRÁMIDES DE GIZA


La pirámide de Keops

Cheops significa “Domina el Horizonte”

Fecha de construcción: 2.550 a.C. aprox.

La Pirámide de Cheops, tenía 150 metros de altura, y ahora son 136 metros
por haber perdido parte de su cima.

Cada uno de los lados de su cara mide 146,26 metros.

Con la misma medida en altura.

Se cree que la primera tierra que apareció desde el océano primitivo
en la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre la
cual apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos estuvo
siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destacar también que el rey era considerado hijo del Sol.

La primera pirámide conocida como tal, era la pirámide escalonada de tiempos del
rey Zoser de la tercera dinastía (2800 a. C).

Más tarde el rey Snefru, padre del rey Cheops hizo construir
tres pirámides en Dahsur, en unos intentos arquitectónicos de conseguir
la forma piramidal perfecta.

Finalmente le tocó al rey Cheops de la IV Dinastía mandar
construir la primera de las maravillas del Mundo Antiguo.

Siempre se ha sabido su existencia aunque el Khalifa Árabe Almamun
(900 D.C: Aprox.) mando abrirla en busca de sus famosos tesoros.

No se encontró nada.

La pirámide de Kefrén

Chefrem significa “Grande”

Fecha de construcción: 2.520 a.C. aprox.

Faraón: Chefrem Dinastías IV

Se cree que la primera tierra que apreció desde el océano primitivo en
la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre la cual
apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos estuvo
siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destacar también que el rey era considerado hijo del Sol.

El rey Cheops, padre del rey Chefren construyó la primera maravilla del reino antiguo,
pero la de su hijo no resulta menos maravillosa no en tamaño ni en aspecto.

De hecho, Chefren mandó construir su pirámide en una meseta más
alta que la de su padre, y es por ello que se cree que su pirámide es la más grande
aunque mide 10 metros menos (136 metros).

Junto a su Pirámide Chefren construyó el templo del valle,
construido de granito negro y rojo, donde prepararían los rituales funerarios
y a su Lado la famosa Esfinge que lleva su cara.

Se cree que el barco que llevaba la momia de Chefren camino a Inglaterra
en siglo XIX, naufragó frente a las costas Españolas.

La pirámide de Micerino

Micerino significa “Bueno”

Fecha de construcción: 2.490 a.C. aprox.

Faraón: Micerino Dinastías IV

Se cree que la primera tierra que apareció desde el océano primitivo
en la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre
la cual apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos
estuvo siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destaca también que el rey era considerado hijo del Sol.

Se cree que después de la enorme inversión del país en las pirámides de
Cheops y Chefren, se crearon dos corrientes opuestos.

La obligación o la moda real de construir una pirámide,
por un lado, y la falta de recursos y el cansancio
y el descontento popular por otro.

Es por eso que la pirámide de Micerino es significativamente
más pequeña, aunque no por eso deja de ser prodigiosa.

De más de 60 metros de altura, estaba toda recubierta
de bloques de granito.

Sabiendo que las canteras de granito más cercanas
del país están a más de mil kilómetros, se hace en sí misma una maravilla,
en tiempos en que aún se desconocía la rueda y el caballo.

Algunos de los bloques que revestían la pirámide pesan más de 200 toneladas.

Las tres pirámides pequeñas de su frente son las “pirámides de las reinas”.

Las esposas y los hijos del rey Micerino probablemente
están enterrados en ellas.

LAS PIRÁMIDES ESCALONADAS

Con sus seis plantas de casi 58’70 metros, (originalmente 60 metros) una longitud de 123 metros de este-oeste y 107 metros de norte-sur, simboliza una gigantesca escalera que facilita la ascensión al cielo del alma del faraón.

La pirámide fue el resultado de numerosas modificaciones.

En un principio fue una simple mastaba construida sobre un pozo funerario de 28 metros de profundidad, donde se hallaba la cámara sepulcral, seguida de una serie de galerías destinadas al ajuar funerario y un complejo de estancias y corredores adornados con baldosas de fayenza azul, que constituía la cámara funeraria, morada del ka real.

En el lado oeste fueron excavados once pozos de 32 metros de profundidad, destinados a las esposas e hijos del rey.

Una serie de estructuras constituían un complejo piramidal, como el muro en piedra caliza clara de Tura y el templo funerario.

En la parte meridional del muro, se hallaba una tumba secundaria, su función, aun incierta se supone que podía servir para la sepultura de las vísceras o bien como cenotafio.

El muro delimita una superficie de 15 hectáreas, con una altura media de unos 10,50 metros.

Hay una única puerta de acceso situada en la parte suroriental dando paso a través de un estrecho pasadizo a un largo corredor, flanqueado originalmente por una doble hilera de veinte columnas fascioladas de unos 6,60 m de alto y ahusadas en su parte superior.

Desde aquí se entra a una sala hipóstila transversal con ocho columnas unidas dos a dos por bloques calcáreos.

La pirámide escalonada de Netjerykhet Djosser fue construida algún tiempo después del año 2630 a. C. Fue la primera pirámide de la historia de Egipto y la estructura en piedra más antigua del mundo en sus dimensiones.

Seis fueron en total los diferentes planos que se adoptaron en el curso de las obras.

El monumento se inició como una tumba mastaba amplia siguiendo con ello una tradición establecida en Sakkara, pero terminó como una pirámide de seis escalones.

Imhotep también conocido por Imutes fue el constructor de la pirámide, y 2.400 años después el historiador Manetón lo describió como “el inventor del arte de construir con piedra tallada”.

Muchos años después en 1925 o 1926 apareció el nombre de Imhotep escrito en un pedestal de una estatua de Djosser, proporcionando así una estupenda prueba de la verdad de cuanto Maneton había establecido.

Durante más de 50 años la pirámide escalonada ha estado asociada con el nombre del egiptólogo francés Jean Philippe Lauer.

En la actualidad lo mas importante de su notable aportación se centra en las capillas del patio del festival “Sed”.

Existen muchas teorías sobre esta pirámide escalonada, ya que se ha llegado a interpretar como un a pirámide inacabada y por lo tanto en ningún momento original o diferente.

Lo que si se puede decir es que se estaba empezando al estudio de construir pirámides y en este lugar queda la muestra.

La pirámide tiene una base rectangular de 140 x 118 metros y una altura de unos 58 metros que originariamente debían ser 60.

Los cinco primeros cuerpos tienen lados inclinados en 16º y el sexto en 21º.

El recinto se encuentra amurallado por una muralla rectangular de 544 x 277 metros.

Volviendo a la pirámide escalonada, se cree que es posible que debido a las especulaciones teológicas de Imhotep, decidiera elevar la inicial mastaba hacia el cielo con el fin de que el Faraón “ascendiera como si fuera por una rampa hacia el cielo”, es decir hacia su destino solar.

Maneton escribe además que al ser Imhotep el primer arquitecto egipcio que utilizó regularmente la piedra tallada como material de construcción, dio inicio a una nueva etapa y a un giro extraordinario en la posterior conservación de monumentos y pirámides, ya que las posibilidades arquitectónicas de la piedra eran muy superiores a las del adobe, pues era considerado como un material “mas eterno” es decir muchísimo mas duradero, pudiéndose también darle dimensiones mucho mas colosales a los monumentos.

Para acceder a los apartamentos funerarios de Djosser se tenia que discurrir por una galería en pendiente de 28 metros de longitud, que provenía desde el Templo Funerario del Rey emplazado al norte de la pirámide, y que desembocaba en el pozo funerario.

En el fondo del cual estaba la tumba del Rey, que estaba revestida de grandes bloques de granito.

Una serie de galerías transversales conducen a los apartamentos funerarios de Djosser, que sin duda imitaban a los apartamentos de su residencia de Menfis.

Cuatro de estos aposentos están decorados con placas de fayenza azul, conservando un color excelente, las cuales están incrustadas en la pared.

El Protocolo faraónico del Rey aparece decorado en las jambas de las puertas de estos apartamentos y en ellos se podía ver su imagen, representada en una serie de estelas del tipo denominado de “falsa puerta”.

Bajo la pirámide existen once galerías horizontales.

Estas galerías fueron utilizadas como tumbas de miembros de la familia real y también como lugar de almacenamiento de diversos utensilios.

En ellas se han encontrado dos sarcófagos de alabastro, conteniendo uno de ellos restos de una hija de Djosser muerta a los 8 años.

Dos de estas galerías estaban repletas de vasos de alabastro y piedra dura, habiéndose contado 48.000 ejemplares.

En algunos de estos vasos se han encontrado inscripciones hieráticas con nombres y títulos de reyes y personajes particulares de las Dinastías I y II.

Cuando nos preguntamos el fin de tal acumulación de vasos, debemos llegar a la conclusión, así manifestada por los expertos, de que estaban a disposición de los servidores de Djosser en su Residencia de menfis, los cuales deberían de seguir sirviéndole en su ultima morada.

Fuera de lo que es este recinto, esta el Serapeum, el lugar en el que se enterraban los toros momificados de Apis.

El culto al buey Apis, estaba íntimamente ligado con Ptah el dios principal de Menfis. Apis era el animal sagrado de Ptah, y era adorado en vida.

Cuando moría era enterrado en el Serapeum con todos los honores y se elegía un nuevo Apis.

El término serapeum proviene de Serapis un intento griego de dios unión de Apis y Osiris, introducido por Ptolomeo II Filadelfo.

Peregrinos de todo el mundo acudían a visitar el templo funerario de Serapis que recibió el nombre de serapeion y mas tarde se latinizó en Serapeum.

El serapeum comprendía un recinto en el que había edificios destinados a los sacerdotes, albergues para los peregrinos y un santuario dedicado a Anubis, denominado Anubeion.

Al serapeum se llegaba por una avenida de esfinges con cabeza humana construida por Nectanebo I.

Fue Auguste Mariette quien en 1850 descubrió los restos subterráneos en los que se encontraron sarcófagos con los animales momificados.

Sobre estos restos debió alzarse un templo, del que actualmente no quedan restos, en el que se realizaban los Rituales Fúnebres.

Si se sube al muro del recinto Sur por una escalera construida con esta finalidad, y después se desciende y se atraviesan una serie de calles con mastabas, se llega a la Pirámide del ultimo rey de la V Dinastía, la cual a perdido la mayor parte de su revestimiento.

Esta es la primera pirámide cuyas cámaras y galerías subterráneas fueron redecoradas o cubiertas con inscripciones.

Así, las paredes, muestran columnas de jeroglíficos, grabados y pintados de azul, constituyendo la versión mas antigua del conjunto de textos de las pirámides.

También en Saqqara existen otras pirámides como las de la VI Dinastía, de los reyes Teti, Pepi I, Merenre y Pepi II que también tienen textos en su interior.

En este conjunto existen algunas pirámides que se pueden visitar y otras que no se puede debido al peligro que encierra dado su mal estado de conservación, como es en el preciso caso de la pirámide escalonada de Saqqara.

De entre las que se pueden visitar tenemos la de Unas y Teti.

Escritura del Antiguo Egipto

Escritura jeroglífica basada en ideogramas que evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema de símbolos mitad ideográficos, mitad fonéticos, formado por consonantes aisladas, sin vocales.

La escritura, como sistema de signos que traduce la comunicación verbal de un pueblo se elaboró en Sumer, junto con Egipto, hacia el año 3.000 a.C.

La lengua del antiguo Egipto evolucionó de manera bastante homogénea en cuatro períodos: el Clásico, el Nuevo, el Demótico y el Copto.

Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre un papiro dibujando esquemáticamente el objeto que se representaba.

Existían varios tipos de escritura, pero las más usadas eran la escritura hierática, para temas religiosos, y la escritura demótica, usada para los asuntos administrativos y de la vida común.

La mayoría de los niños egipcios no iban a la escuela.

Para ser orfebre o pintor, un chico aprendía el oficio en un taller o con un grupo de constructores de tumbas.

Los escribas recibían una educación más formal, que empezaba a la edad de nueve años y que duraba unos cinco años.

Tenían que estudiar mucho y recibían palizas si no lo hacían.

Pero el esfuerzo valía la pena, pues los escribas eran de las pocas personas que sabían leer y escribir, lo que les daba prestigio.

Los egipcios emplearon tres tipos de escritura, la escritura de figuras a la que se llama “escritura jeroglífica, que en griego significa “grabados sagrados”.

Más tarde, los escribas desarrollaron otros dos tipos de escritura, la hierática y la demótica, que se escribían con muchas más rapidez.

Durante casi 1.500 años, nadie supo interpretar los jeroglíficos, la escritura de figuras del antiguo Egipto.

El erudito francés Jean-Francois Champollion(1.790-1.832) dedicó casi toda su vida a descifrar el código.

En 1.822 hizo un gran salto adelante al estudiar la piedra de Rosetta, y pronto los expertos pudieron leer las inscripciones de muchas obras egipcias.

Fue un excelente lingüista, a los 16 años dominaba doce lenguas.

Los primeros jeroglíficos que descifró fueron nombres de faraones.

En 1.824 ya había traducido casi todos los símbolos y había empezado a conocer la gramática egipcia.

La piedra de Rosetta

Es una estela de basalto negro hallada cerca de Rosetta, en el delta.

Fue grabada en el 196 a. C., la piedra fue desenterrada en 1.799. Un mismo texto está escrito en escritura jeroglífica, en escritura demótica y en griego.

Champollion sabía leer el griego y utilizó ese texto para traducir los otros dos escritos.

El nombre del faraón se escribía dentro de un disco ovalado llamado cartucho.

El físico inglés Thomas Young fue quien descifró por primera vez los nombres Ptolomeo y Cleopatra en la piedra de Rosetta.

Pero Champollion hizo un enorme progreso cuando descubrió que algunos símbolos representaban ideas, mientras que otros, simples sonidos.

Un jeroglífico puede representar una palabra o un sonido.

Por ejemplo, un escriba podía dibujar un ganso para representar el sonido “sa” o la palabra “hijo”.

El papel se elaboraba con la planta de papiro. Se cortaba la médula a tiras, que se alineaban formando dos capas.

Luego las golpeaban para conseguir una hoja fuerte.

Un escriba a menudo tenía que viajar por asuntos oficiales o para fijar impuestos correspondientes a casas de campo alejadas.

Llevaba consigo un pote de agua y pinceles de caña, plumas y tinta, que metía en un estuche de madera.

El mismo se preparaba con colores hechos con polvos de minerales.

Los cálamos se usaron por primera vez en Egipto durante el período griego.

La mayoría de hijos seguían los oficios de sus padres y aprendían de ellos; las niñas no recibían una educación formal; pocas sabían leer y escribir.

ORIENTACIÓN DE LOS SIGNOS

La escritura jeroglífica es bastante flexible y era escrita ya en columnas como en filas.

Casi siempre la dirección de los signos podía ser cambiada, es decir, los textos podían ser escritos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.

Para encontrar la dirección y principio de un texto hay varias reglas muy simples:

Los Egipcios nunca escribían de abajo a arriba, podía ocurrir que un signo fuera escrito debajo de otro signo incluso pertenecer a él.

Esto era hecho por razones estéticas, para obtener una imagen bella de los textos sin los feos espacios en blanco.

Para descubrir la dirección de la escritura deberíamos mirar a los signos que inician y acaban un texto (ejemplo: formas humanas y animales).

Estos signos siempre son el inicio del texto.

Cuando el texto es una leyenda o dibujo (ejemplo: pinturas murales), el dios dibujado o persona miran al principio de su texto.

Los signos jeroglíficos son orientados en la misma dirección que la figura a la que acompañan.

LA ARMONÍA DE LOS SIGNOS

La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a los otros.

Los Antiguos Egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces posibles .

Al fin ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuales los signos eran armonizados.

Como ejemplo la palabra BONITO nunca podría ser escrita en una línea (a), quedando mejor en un cuadrado alineado (b).

Organizacion Social del Antiguo Egipto

Los seres humanos que ocuparon el valle del Nilo y se instalaron en él para formar posteriormente el pueblo egipcio, se encontraban agrupados en clanes o NOMOS.

Estos clanes se establecieron a lo largo del valle, sobre las dos laderas del río.

Cada uno tenía su propio gobierno de tipo monárquico, su religión era totémica.

Estos clanes mantuvieron estrechas relaciones entre sí, obligados para mantener el territorio a salvo de los desbordamientos del río, pues esta defensa sólo podía ser realizada con el apoyo de todas las comunidades, no tardaron mucho tiempo para que se formara un estado unificando a todos lo Nomos, pero antes los clanes se agruparon en dos grandes reinos formando así lo que hoy se denomina el alto y bajo Egipto.

El principal atributo de la realeza Faraónica es el Schent o corona de todo Egipto, formado por una combinación de los emblemas del alto y bajo Egipto, como consecuencia de la unión política, la religión en Egipto se unifica, y de la misma manera en que el jefe del clan dominante se impone a todo el reino, el dios totémico de ese clan del primer Dios para todos los demás clanes.

El alto Egipto reconoce este carácter al Nomo del Halcón (Horus) y el bajo Egipto al clan de la Serpiente (Ureus).

Se atribuye a Nermel (Narmel) La unificación de los Nomos.

Nermel también es el fundador de la primera Dinastía, ostentando ya el Título de Señor de las dos tierras (alto y bajo Egipto), un sucesor de Narmel (Mina o Menes) funda la primera ciudad llamada Menfis, pero en realidad este nombre es griego, pues su nombre real es HERKAPTAH, QUE SIGNIFICA:

HER- CIUDAD CENTRO

KA- QUE TIENE RELACIÓN CON

PTAH- LA DIVINIDAD DE LA CIUDAD

Fue la primera ciudad importante formando la primera dinastía:

Mina y Soser. Los clanes totémicos que formaron los Nomos egipcios estuvieron organizados bajo el sistema de propiedad común, sin reconocer otra propiedad privada que la de los objetos de uso personal.

Tal carácter se mantuvo casi sin solución de continuidad bajo las primeras dinastías.

Cuando se produjo la unificación total de los clanes y la concentración del poder político en el FARAÓN, la propiedad de las cosas pasó a pertenecer a este ultimo, que tuvo en sus manos la economía de toda la nación. El trabajo individual de cada persona le pertenecía.

La división del trabajo numerosas, bajo una organización económica centralizad, dio origen a la formación de clases sociales.

En el campo los Agricultores y criadores de ganado; en las ciudades, albañiles, carpinteros tejedores, zapateros, todos trabajando bajo la dirección de un capataz, y sus productos eran propiedad fiscal a cargo de un capataz.

La clase de los escribas tenía a su cargo las tareas intelectuales de la administración publica, siendo los escribas también funcionarios.

Al lado del Faraón se situaban los visires o ministros, encargados de la administración central, quienes actuaban siempre en nombre del Faraón o monarca respectivo.

Se da un hecho clave cuando los sacerdotes atestiguan que Soser (Faraón de las Primeras Dinastías) nació procedente Rá, entonces el estado se vuelve en una unidad teocrática algunos creen que en Egipto se formó un estado cuasi feudal, pues los campesinos eran esclavizados también en las tierras del clero llamándoles esclavos de Dios.

Dado este carácter teocrático, se identificaba al Faraón con la divinidad, los sacerdotes eran en realidad funcionarios públicos, cuidaban los tesoros y los archivos oficiales.

A partir de la dinastía XVIII comienza la expansión del estado para llegar a convertirse en un imperio, donde comienza a ser importante el ejercito que en su mayoría estaba formado por extranjeros, negros y Libios.

Este sistema económico-político fue transformándose de manera gradual. Los monarcas de las cuadres tuvieron a su cargo la propiedad privada de la tierra dentro de su jurisdicción y los sacerdotes se en depositarios de tierras y de los tesoros depositados en sus templos.

Así se fue debilitando el poder y prestigio del monarca, a favor del prestigio de mercaderes e industriales, favorecidos por el aumento de la población. Hacia el año 2160 A.C. se inicio una campaña de unificación que logro su objetivo en el año 2000 A.C. con el triunfo de los príncipes de Tebas, fundadores de la dinastía XII y reorganizando todo Egipto bajo un sistema diseñado para que el Faraón dictara la ley, y a la vez este sometido a ella, y para evitar posteriores desordenes, y protegerse de peligros externos, se creo un ejercito numeroso.

Este ejercito numeroso, y los posteriores privilegios que se le dieron , como clase, le proporcionó una condición social a las demás, con excepción de los sacerdotes.

Hacia el año 1750 A.C. se produjo la invasión por parte de los Hicsos , en síntesis la presencia de los Hicsos no fue en todo el territorio egipcio, pero sin embargo su presencia causo desordenes, aún en territorios no conquistados por ellos.

Los príncipes de Tebas, aceptaron una situación de vasallaje, para llevar a cabo la reconquista total del territorio perdido.

En la cumbre de las sociedad egipcia estaba el faraón.

Mandaba al ejército y gobernaba el país a través de una red de nobles, funcionarios y escribas.

Diestros artesanos se encargaban de construir y decorar templos y tumbas.

Pero la mayoría de egipcios eran campesinos que trabajaban la tierra.

FARAÓN

OFICIALES DEL EJERCITO

ESCRIBAS

FUNCIONARIOS

SACERDOTES

SOLDADOS

COMERCIANTES

ARTESANOS

CAMPESINOS

ESCLAVOS

SIRVIENTA

Muchas mujeres trabajaban como sirvientas domésticas de los ricos.

CRONISTA

Los escribas eran importantes porque eran de las pocas personas que sabían leer y escribir.

Anotaban muchos detalles de la vida cotidiana.

FUNCIONARIOS

El estado era altamente burocrático.

En todas las ciudades había funcionarios.

Estos cobraban impuestos, y organizaban los préstamos y los contratos matrimoniales.

MÚSICOS

A los egipcios les gustaba disfrutar de la vida.

Bailarines y músicos actuaban ante la corte del rey y en fiestas privadas.

También actuaban ante multitudes bulliciosas durante festivales y celebraciones.

ARTESANOS

La mayoría de los artesanos estaban empleados en talleres de los palacios reales o templos.

CAMPESINOS Y SIRVIENTES

La gran mayoría de los antiguos egipcios eran campesinos.

Trabajaban en los campos a orillas del Nilo, canalizando el agua de las inundaciones y plantando y segando cultivos.

Muchos otros trabajaban de sirvientes y peones.

Pocos sabían leer y escribir, pero disfrutaban de más libertad que los esclavos, que eran escasos.

Los campesinos que no pagaban sus impuestos recibían una paliza.

En la época de cosecha había mucho trabajo.

Cosechaban la uva para llevarla en cestos a la prensa.

Del zumo se hacía vino.

Los egipcios creían que en el cielo trabajarían para los dioses en el Cañaveral.

Los ricos eran enterados junto con figurillas (ushabtis), para que trabajaran por ellos.

LA CASA DE UN TRABAJADOR

Las casas de los egipcios de clase baja eran pequeñas y estrechas.

Sus habitaciones pasaban la mayor parte del tiempo en las azoteas o cocinando en el patio.

En invierno, una hoguera calentaba la habitación y el ambiente se llenaba de humo.

ESCLAVOS

Los esclavos nunca fueron numerosos en la sociedad egipcia y casi no existieron asta el Imperio Nuevo.

La mayoría de esclavos eran extranjeros, capturados en las guerras que los egipcios contendían fuera de su país.

Los esclavos podían ser comprados y vendidos como ganado, pero también podían arrendar tierras y comparar su libertad.

Los criminales más peligrosos eran azotados o se les cortaba la nariz y luego eran enviados a las minas del Sinaí o de Nubia.

CLASE MEDIA

La eficiente administración egipcia estaba dirigida por una clase media instruida, formada por escribas y funcionarios.

Los oficiales militares dirigían el ejército, mientras que los sacerdotes organizaban las oraciones y las ofrendas de los templos.

Más abajo en la escala social estaban artesanos y comerciantes, con más nivel de vida que los campesinos.

Las familias acomodadas de la clase media tenían sirvientes que cocinaban, limpiaban para ellos y les ayudaban a lavarse y vestirse.

MÉDICOS

Solo existen dos imágenes conocidas de un médico trabajando.

Sabemos que muchos sacerdotes y escribas ejercían también como médicos.

Algunos se especializaban en el cuidado de los ojos, de los dientes o de la cabeza.

ARTESANOS

Trabajaban muchas horas bajo el calor y entre la suciedad , y se valoraban poco las bellas obras de arte que producían.

SACERDOTES

En multitud de templos de todo el país, grupos de sacerdotes y de sacerdotisas hacían ofrendas a los dioses en nombre de su faraón.

A cambio, se les premiaba con tierras y unos ingresos sustanciosos.

Aunque cuando se piensa en los sacerdotes del Antiguo Egipto se relaciona esta clase social con símbolo de poder, no fue siempre así.

Había templos, como el de Karnak, que contaban con una gran plantilla dedicada, además de algunos temporales, y que ejercían gran poder sobre la sociedad o el faraón, pero el sacerdote como tal no era una persona representativa ni debía dedicarse por entero a sus deberes hasta el Reino Nuevo.

A pesar de que ya en los primeros tiempos existían que se dedicaban a algunas funciones relativas al culto, hasta la XVIII dinastía no surge como clase social, momento en el que existió gran cantidad de clero dedicado exclusivamente a labores religiosas.

Normalmente el faraón era el encargado de designar a la persona que dirigía el templo, pero a finales del Reino Nuevo se impuso la costumbre de heredar de padres a hijos las labores.

En el periodo ramesita se convirtieron en una clase social depositaria de la cultura intelectual, y junto con los escribas estaban altamente reconocidos.

Existían escuelas dedicadas a la preparación de los jóvenes al sacerdocio, jóvenes que se reclutaban, normalmente, de familias nobles.

Recibían los ingresos de las ofrendas que se depositaban en los templos, y de los trueques que realizaban de productos de los que carecían.

La subsistencia estaba garantizada por la propia importancia del templo, no obstante los sacerdotes no tenían grandes ingresos privados.

Su labor se dividía en los oficios diarios en el templo, que se realizaban tres veces al día en el santuario y sus obligaciones en festividades religiosas.

En las ceremonias religiosas las lecturas eran realizadas por el sacerdote lector, que además era el encargado de recitar las fórmulas mágicas que ayudarían al difunto en el Mas Allá, durante los funerales.

Los servicios diarios, oficiados como símbolo de servicio al dios, consistían en vestirlo y alimentarlo.

No existían sacrificios con sangre a los dioses.

Al dios se le servían manjares en bandejas, y las sobra se distribuían entre las estatuas de particulares admitidos en el templo, y finalmente lo que pudiese quedar se daba a aquellos a quienes el faraón había provisto de una renta alimenticia a costa del templo.

Existían dos clases, la clase inferior, los puros (Uâbu) dedicados a funciones meramente materiales y los sacerdotes “esclavos del dios” dedicados a labores sagradas, y sólo los muy antiguos, como los de Heliópolis, obtenían el título honorífico de “gran sacerdote”, el resto eran simplemente “esclavos de dios”.

ESCRIBAS

En la mayoría de ciudades y pueblos, los únicos que sabían leer y escribir eran los escribas, lo que les convertía en personas muy importantes e influyentes.

En las obras de arte se les suele representar sentados con las piernas cruzadas.

FUNCIONARIOS

Del gobierno se encargaban los funcionarios del estado, desde el visir hasta el máximo hombre de estado, pasando por los funcionarios locales, que resolvían los asuntos cotidianos o en cada distrito o nomos.

EL EJERCITO

Las fuerzas de combate de Egipto se formaron a partir de la tradición del Imperio Antiguo de reunir tropas cuando le surgía alguna emergencia al bien provisto ejército del Imperio Nuevo.

La máxima autoridad era el faraón.

Después estaban los oficiales con graduación, que mandaban al cuerpo de soldados, que luchaban a pie o montados en carros.

Condecoraciones Para agradecer a los soldados su coraje en la batalla, el faraón les regalaba moscas de oro, hechas en los talleres de palacio por los mejores orfebres.

Las moscas doradas se llevaban colgadas alrededor del cuello y significaban que un soldado había “picado” a un enemigo.

Formación para la batalla

Durante la época caótica que siguió al hundimiento del Imperio Antiguo, muchos príncipes regionales tuvieron ejércitos.

Esta figurilla de la tumba del príncipe Mesehti podría ser una representación de su ejército privado.

El faraón y su consejo de guerra decidían las estrategias a seguir.

Cada unidad del ejército egipcio llevaba su bandera para que resultara fácil identificarla durante la batalla.

Las órdenes se daban a toque de trompeta.

Armada con hachas y arcos, la marina libraba batallas desde los barcos, que lucían mascarones de proa en forma de dioses y nombres como “Toro salvaje”, “Estrella de Egipto” o “Alma de los Dioses”.

En tiempos de paz, el ejército tenía que cavar acequias, trabajar en las minas o sacar piedra para los templos y pirámides.

La marina realizaba expediciones comerciales.

Durante el Imperio Medio se construyeron inmensos fuertes de adobe para proteger la frontera de Egipto con Nubia.

En el arte egipcio estos fuertes sitiados nunca se representan.

Muchos soldados eran reclutados a la fuerza y eran enviados al campamento base, donde les cortaban el pelo y los adiestraban en el manejo de las armas.

Los escribas del ejército registraban los reclutamientos, las provisiones, las armas y las pagas.

Muchos escribas se convirtieron en oficiales y formaron parte del estado mayor, que decidía las tácticas de guerra.

LA MUJER

La mujer tenía un papel claramente definido.

Se encargaba del cuidado de la casa y de los niños.

Muchas realizaban trabajos muy duros, como labores en el campo.

Pero, según la ley, la mujer tenía los mismos derechos que el hombre.

Una esposa podía llevar a su marido ante los tribunales si éste la maltrataba.

Algunos matrimonios eran concertados, pero otros eran por amor.

Los hombres podían tener varias mujeres, pero el contrato matrimonial protegía a la esposa y a los niños, por lo que la mayoría de hombres sólo podía mantener a una mujer.

El trabajo principal de la mujer era criar a los hijos.

Las madres llevaban a sus bebés colgados en cabestrillos.

Si una mujer no podía tener hijos, su marido buscaba una amante y la familia adoptaba al hijo de ésta.

Las madres amamantaban a sus hijos abiertamente.

Existe un grabado en el que la reina Nefertiti está amamantando a su hija.

La leche sobrante se guardaba en jarras.

Las madres que tenían poca leche rezaban a la diosa Isis.

Muchas mujeres trabajaban como sirvientas.

Otras eran nodrizas, panaderas, tejedoras, cantantes, bailarinas, músicas e incluso doctoras.

Pero las mujeres no podían desempeñar un cargo público.

El título de “sacerdotisa” era uno de los pocos que podía ostentar una mujer.

Otro era “Músico del Templo”. Los criminales egipcios recibían una paliza.

Pero se hacía una excepción con las mujeres embarazadas para no dañar al inocente que tenía que nacer.

El castigo se aplazaba hasta después del parto.

EL FARAÓN

Los egipcios creían que su faraón era un dios viviente.

Sólo él podía unificar el país y mantener el orden cósmico o Maat.

También creían que cuando moría, alcanzaba la vida eterna, no solamente para él, sino también para su pueblo.

El poder del faraón era absoluto. Mandaba al ejército, fijaba los impuestos, juzgaba a los criminales y controlaba los templos.

Se asociaba al faraón con los dioses sol y cielo, especialmente con Horus, el dios cielo con cabeza de halcón.

El nombre del faraón se escribía en el interior de un cartucho: un disco ovalado, símbolo del poder del rey sobre “todo lo que envuelve el sol”.

Hapy era el dios de las inundaciones del Nilo.

Era representado con un rey, ataviado con el tocado real nemes y una barba postiza. Sus pechos femeninos eran símbolo de sus aguas, que daban vida a Egipto.

El faraón era todopoderoso. Los visitantes besaban el suelo que pisaba.

Pero aquel que lo tocara sin su permiso podía ser condenado a muerte.

Los funcionarios importantes eran llamados “amigos del faraón”.

Ostentaban títulos como “Portador del abanico de la derecha del rey” o “Amo del caballo”.

Muchos vivían en el palacio. En las grandes ocasiones, se unían a ellos sumos sacerdotes y funcionarios de todo Egipto.

Mientras el rey vivía, le asistían en los asuntos de estado.

El deporte de los reyes y de su corte era la caza.

Los nobles mataban aves con palos arrojadizos.

En todo el palacio se hacía patenten el poder del faraón.

Los tronos se decoraban con cautivos, que simbolizan el control que el rey tenía sobre los extranjeros y su papel como defensor de Egipto.

Era muy importante para el rey tener un heredero.

Si su primera esposa no tenía hijos, un hijo de cualquiera de sus otras esposas se convertía en heredero.

Si un rey no tenía hijos, el siguiente faraón podía empezar una nueva dinastía.

El faraón vivía en un harén, una corte formada por muchas esposas y otras mujeres.

Estas lo lavaban y le vestían muchas veces al día, además de satisfacer todas sus necesidades.

Un rey podía tener muchas esposas. Para mantener el linaje dinástico puro, los faraones a menudo se casaban con sus hermanas y con sus primas y, a veces, incluso con sus hijas.

La primera esposa del faraón gobernaba junto a él, como reina. El rey representaba al todopoderoso rey Sol, mientras que ella era asociada con Hator, la diosa del amor, y con Isis, la diosa madre.

LA VESTIMENTA

Se vestían con ropas de algodón sencillas. Los hombres se ponían una falda corta y dejaban el pecho al descubierto.

A veces se ponían un manto o una pieza de lino por encima de los hombros.

En las noches en que refrescaba, se ponían túnicas de manga larga.

En épocas posteriores, se extendió el uso de túnicas y vestidos plisados. tanto los hombres como las mujeres llevaban peluca.

El egipcio corriente llevaba ropa de algodón basta, mientras que los ricos vestían ropas más ligeras y delicadas.

La tela más fina era el “algodón real”, semitransparente.

Los egipcios conocían los tintes, pero casi siempre llevaban algodón blanco natural.

Probablemente, se utilizaran tableros estriados para hacer los pliegues de la ropa de los ricos.

Los egipcios no sentían pudor ante su cuerpo. En el arte, los reyes suelen ser representados con faldas muy pequeñas y las reinas con vestidos casi transparentes.

En las ceremonias importantes, el rey lucía una falda larga y una capa muy elaborada con muchos pliegues.

Los egipcios se envolvían con la ropa, en vez de cortarla para adaptarla al cuerpo.

Las mujeres peinaban los tallos de la planta de lino para que saltaran las púas, a continuación, separaban las fibras del tallo y las hilaban con un huso, sujeto por una espiral.

Luego, en un telar, tejían ropa con los hilos.

Los campesinos y pescadores trabajaban desnudos.

Los ricos disfrutaban del servicio de lavanderos profesionales.

Los pobres lavaban la ropa en el río.

La mayoría de los egipcios iban descalzos.

Pero los sacerdotes y los ricos llevaban sandalias, que eran de cuero o de juncos como el papiro, que crecía en las ciénagas del Nilo.

Los sacerdotes vestían las estatuas de los dioses por la mañana y las desvestían por la noche.

Joyas y maquillaje Los egipcios se esmeraban en su aspecto físico. Hombres y mujeres se aplicaban aceites en la piel, se pintaban los ojos con gruesas capas de maquillaje y se rociaban con perfumes la ropa. En las fiestas, las mujeres adornaban sus pelucas con conos de incienso, que se disolvían lentamente, esparciendo perfume sobre su pelo y ropas.

Los ricos exhibían joyas de oro con relucientes piedras semipreciosas.

La pintura verde para los ojos procedía de la malaquita; el kohl negro para los ojos, de la galena; la pintura roja para los labios, del óxido de hierro.

El kohl se guardaba en tarros y se aplicaba con utensilios metálicos.

Incluso los niños se ponían kohl, pues, protegía de las infecciones. Como a los egipcios no les gustaba el vello corporal ni el pelo, se afeitaban la cabeza y el cuerpo con hojas de bronce.

Llevaba pelucas hechas con cabellos humanos, rizadas o trenzadas en una gran variedad de estilos.

Utilizaban un cinturón de oro, que era una pieza de joyería que se llevaba en la cintura. Estaba hecha con cornalillas, amatistas, lapislázuli y turquesas, además de amuletos de oro de la buena suerte.

Los egipcios no tenían espejos de cristal, sino que se contemplaban en discos de cobre o bronce pulidos. Las superficies relucientes, les recordaban al sol que adoraban.

OCIO Y JUEGOS

Los egipcios vivían la vida plenamente. En los festivales públicos y en fiestas privadas, comían y bebían entretenidos por cantantes, bailarines y músicos.

Los niños jugaban al are libre bajo el sol, mientras los adultos se divertían practicando deportes como la caza y la pesca.

En los ratos de tranquilidad, escribían poesía y se distraían con juegos de mesa.

Debido al clima cálido de Egipto, los niños y las niñas pasaban mucho tiempo al are libre, nadando, bailando, montando burros y jugando a la pídola o a la lucha de la cuerda.

Jugaban con pelotas, muñecas, animales de juguete y con animales de compañía como gatos, pájaros y burros.

El juego de mesa más popular entre los adultos era el “senet”.

A Tutankhamón le gustaba tanto, que fue enterrado con cuatro tableros.

Fueron los primeros en pescar por placer. Los nobles a menudo son representados sentados en sillones, pescando indolentemente en los bien provistos estanques de sus jardines.

Es curioso que en algunas zonas, los peces eran criaturas sagradas y, en otras una parte importante de la dietas, lo que en algunos casos provocó guerras entre ciudades vecinas.

Para la caza, utilizaban arcos y flechas. Durante el Imperio Nuevo, los arqueros disparaban a sus presas mientras iban montados en sus carros.

Practicaban disparando flechas a unas dianas cuadradas de cobre.

Las escenas de fiestas demuestran que a los egipcios les gustaba la música y el baile.

Muchas pinturas muestran a una mujer tocando una flauta doble, mientras que otras la acompañan dando palmadas o bailando.

En el arte egipcio, es muy raro encontrar figuras de frente.

Los dados no llegaron a Egipto hasta el período griego.

Antes, jugaban arrojando palos. Estos palos tenían un lado llano y otro redondeado.

Probablemente, el número de palos con el lado llano hacia arriba determinaba la tirada del jugador.

Tapones: Los niños hacían girar tapones de cerámica con los dedos o con un cordel enrollado a su alrededor.

Pelotas de arcilla: Se han encontrado pelotas de papiro, tela y cuero. Las pelotas de arcilla de colores vivos estuvieron llenas de semillas o de trocitos pequeños de arcilla cocida para que sonaran al ser lanzadas.

Gato de juguete: Tallaban una figura con forma de gato de madera, su boca se abría y cerraba al tirar de una cuerda.

Algunos animales de juguete antiguos tenían ojos de vidrio, y patas y colas movibles. Caballos y momias: Tallaban caballos de madera que arrastraban por un cordel que le atravesaba el hocico. Se han encontrado momias diminutas, de animales y pájaros, hechos con barro del Nilo y metidas en sarcófagos.

Podría tratarse de juguetes hechos por niños o de ofrendas votivas.

El juego del Senet: El “senet” se jugaba haciendo avanzar fichas en un tablero de 30 casillas, de las cuales algunas eran peligrosas y otras daban buena suerte. Desgraciadamente, se han pedido las reglas del juego.

Competiciones: Los hombres hacían competiciones de boxeo, lucha libre y esgrima. El rey Ramsés III celebró el primer torneo de esgrima de la historia en el 1.250 a. C. Los egipcios luchaban con palos de madera contra soldados aliados.

El juego de la serpiente: Fue uno de los primeros juegos de mesa egipcio.

El tablero tiene forma de serpiente enroscada. Los jugadores empezaban por la punta de la cola y tenían que intentar colocar las fichas en la cabeza de la serpiente, que estaba en el centro.

La caza y la pesca

El deporte principal de los egipcios acomodados era la caza. En los primeros tiempos, los nobles perseguían antílopes, toros y leones a pie.

Más tarde, cazaban montados en carros tirados por caballos. Los faraones se enorgullecían de su habilidad. Amenhotep III se jactaba de haber matado 102 leones en sus diez años de mandato, y Tutmosis III hacía alarde de haber matado 120 elefantes en un viaje a Siria.

Para cazar antílopes, utilizaban perros adiestrados e incluso hienas, también con ellos los dirigían hacia las trampas. Las hienas se metían en las reservas de caza, por lo que las cazaban junto con las otras presas.

Además, también las cazaban porque eran una amenaza para los rebaños.

Los que cazaban en la ciénaga usaban redes para atrapar peces y aves silvestres. Atraían a los pájaros poniendo cebos como granos de maíz o gusanos en las redes.

Pescaban para comer y para divertirse. Durante el Imperio Antiguo pescaban con redes o con lanzas. Más tarde se extendió el uso de la caña de pescar.

Los pescadores utilizaban anzuelos y redes para atrapar peces.

Los nobles preferían cazar aves con palos arrojadizos, semejantes a un bumerán.

Estos palos rompían el cuello al ave.

Los egipcios celebraban los nacimientos, los matrimonios y los acontecimientos religiosos con fiestas. A veces también daban fiestas para los amigos.

A los ricos les gustaban mucho las celebraciones. Los cocineros preparaban abundantes comidas condimentadas con hierbas y especias.

Engalanados con sus mejores ropas, los invitados se sentaban en sillas o en el suelo en cojines, para comer con los dedos y beber grandes cantidades de vino.

Los anfitriones contrataban a músicos para que tocaran y cantaran durante el festín.

Era en las cenas donde se empleaban más bailarines, acróbatas y otros tipos de artistas. Actuaban al acabar en banquete.

Los invitados bebían demasiado; algunos incluso vomitaban en recipientes y eran llevados borrachos a sus casas.

Las pinturas que representan ofrendas de comida nos dan una idea del tipo de alimentos que los ricos servían a sus invitados.

Música y danza

Las celebraciones egipcias no serían completas sin música y bailes. En las fiestas, los cantantes actuaban al compás de arpas, laúdes, tambores, flautas y panderetas.

Los invitados cantaban y daban palmadas, dejándose llevar por el ritmo vibrante de las orquestas egipcias, mientras los bailarines saltaban y daban vueltas. A menudo, la música también acompañaba al trabajo.

En la música egipcia, el canto tenía mucha importancia. En las pinturas funerarias los arpistas suelen ser hombres ciegos. No sabemos como era la música egipcia porque nunca fue escrita.

Tocaban una gran diversidad de instrumentos, lo que sugiere que la música era muy variada. Usaban platillos de bronce para marcar el ritmo.

Los platillos, las campanas y unos sonajeros metálicos llamados “sístros” eran empleados para tocar música religiosa.

Algunas letras de canciones del antiguo Egipto han perdurado hasta nuestros días.

“Disfruta de la vida mientras puedas” reza el Canto del Arpista, grabado en la tumba del rey Intef. Las arpas, que aparecieron por primera vez hacia el año 2.300 a. C., podían llegar a tener hasta 20 cuerdas y ser tan altas como una persona.

También utilizaban castañuelas egipcias muy grandes hechas de marfil.

Los músicos las sostenían con una mano y las hacían golpear unas con otras.

Los hombres bailaban con los hombres y las mujeres con las mujeres, nunca bailaban juntos.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.