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Los Iroqueses

Confederación Iroquesa

La Confederación Iroquesa fue una liga o confederación iroquesa de carácter democrático, con características tanto participativas como representativas (combinadas con algunas hereditarias). Se hallaba constituida por tribus amerindias de lengua iroquesa, que habitaban el noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá en la zona de los Grandes Lagos. La Confederación estaba formada originalmente por cinco tribus (seneca, cayuga, oneida, onondaga y mohawk) que se confederaron a mediados del siglo XII, y a las que se sumó tuscarora en 1720.

Se llamaban a sí mismos nadowa y el nombre que recibieron de los europeos proviene del algonquino irok-ois (de origen francés, dos palabras sacramentales) o de irinakhoiw “real unión”. También adoptaron el nombre de Haudenosaunee o Hodinonhsioni traducido como “pueblo de la casa grande”. Su capital estaba ubicada donde hoy se encuentra la ciudad de Syracuse, Estado de Nueva York y ha sido considerada como una de las más fuertes influencias de la democracia moderna.

Confederación y la Gran Ley de la Paz

El régimen democrático de la Confederación estaba regulado por una constitución de 117 artículos conocida como la Gran Ley de la Paz y gobernada por un Parlamento o Consejo de representantes de la población, considerado como el segundo más antiguo del mundo luego del Althing de Islandia.[1] La Gran Ley de la Paz establecía una especie de Estado de Derecho con estrictos límites y restricciones al poder de los gobernantes. Establecía también una división del poder entre hombres y mujeres, estableciendo que ningún hombre podía presidir un clan y ninguna mujer ser jefe militar o sachem. A las jefas de los clanes correspondía elegir a los jefes militares.

Así la Confederación tuvo una influencia directa tanto en la democracia y el constitucionalismo, como en la idea de la igualdad de mujeres y hombres en la sociedad moderna.[2] En especial Benjamín Franklin, quien tuvo trato directo con Haudenosaunee en 1753, destacó en sus obras que el grado de autonomía individual que gozaban los habitantes de la liga era desconocido en Europa y publicó los tratados indios, considerada como una de sus obras más importantes. Para pensadores o historiadores de los movimientos radicales como Howard Zinn, la Confederación de las Seis naciones consituye una muestra de la aplicación de la democracia radical a través de las decisiones asamblearias.

De hecho el concepto de toma de decisiones por consenso es retomado por algunas organizaciones sociales contemporáneas, en la que la decisión se construye entre las ideas de los presentes antes que eligiendo una de otra por medio de mayorías (que se deja como última opción) convencionalmente se las considera inspiradas en las businness meetings cuáqueras, sin embargo los cuáqueros reconocen que no son originales suyas sino aprendidas de su contacto histórico con la Confederación de las Seis Naciones.

Estructura

Concebían la confederación como una Gran Casa Comunal con cinco compartimentos, desde la cual se alzaba un Árbol de la Paz con cuatro grandes raíces extendiéndose por la tierra (por los cuatro puntos cardinales). El dehatkadons (máxima autoridad) eran los sachem (jefes en tiempos de paz) de la Confederación. La Gran Ley de los iroqueses es una mezcla de derechos electivos y hereditarios. Había un Consejo de la Confederación de 50 royaneh (“hombres buenos”) o sachems (9 oneida, 10 cayuga, 14 onondaga, 8 seneca y 9 mohawk), escogidos de una lista de 50 candidatos entre los miembros de los clanes correspondientes, cuyos nombres eran propuestos por las mujeres, y todos sus sucesores tenían que adoptar los nombres de los antiguos fundadores. Cuando uno moría, se celebraban complejos ritos de duelo para luego nombrar al sucesor. Tomaban las decisiones en una serie de reuniones, caucus (pequeñas juntas) hasta lograr el consenso. Las crónicas se transmitían oralmente o por los wampums.

Todas las tribus tenían responsabilidades defensivas: los seneca, que custodiaban las puertas del Oeste, con responsabilidad sobre las cataratas del Niágara; los cayuga, cuyo símbolo era un castor; los oneida, que eran vistos como los “hermanos menores”, aportaban 9 miembros, tres por cada uno de sus clanes. Por su parte, los onondaga eran la nación central, guardianes del fuego (símbolo del gobierno) y de las monedas de la Unión, aportaban el presidente, 14 escaños y el archivero. Ellos eran además anfitriones de la Asamblea que convocaban anualmente en un edificio de troncos situado en su reserva, y donde se repetían los estatutos y las leyes, y se resolvían las diferencias. Los mohawk custodiaban las puertas del Este, con responsabilidades defensivas desde Montreal hasta Nueva York. Durante el siglo XVII se les unieron los restos de las naciones hurón, neutral y erie, así como los tuscarora, que llegaron a convertirse en la Sexta Nación.

Todas las tribus se organizaban en un sistema de clanes con diferentes denominaciones. Se dividían en ohwachira (gran familia), cada una de las cuales tenía un oyaron (espíritu protector personal). Los oneida estaban divididos en tres clanes, y cada comunidad tenía un consejo local dirigido por varios caudillos. Eran los más numerosos de la confederación y vivían en un único poblado fortificado, con 60-100 “casas grandes”, cerca del actual Madison, Nueva York. Los onondaga tenían el centro cerca de la actual Syracuse (NY) con 140 casas y 24 en los alrededores, y 350 guerreros. Los cayuga tenían un consejo local, guiados por los jefes de las tres villas, y comprendía representantes de los ocho clanes exógamos, cada uno de los cuales se dividía en numerosas mitades, y cada una de ellas tenía muchas funciones ceremoniales, funerarias y al mismo tiempo de juegos. También tenían cinco sociedades rituales (Caras Falsas, Huesos, Búfalo, Águila y Sociedad Médica).

Los seneca es dividían en 8 clanes, y cada uno de ellos en dos mitades al mando de un sachem, cada comunidad tenía un Consejo de Adultos guiado por el sachem.

Los mohawk se dividían en tres clanes: Tortuga, Oso y Lobo. En cuanto a los tuscarora, se dividían en tres tribus, cada cual dividida en dos mitades, que a su vez se subdividían en muchos clanes exógamos matrilineales, aumentados por el rapto de mujeres y niños de otras tribus; su vestimenta era similar a la de los cheroquis.

Costumbres tradicionales

Vivían de la agricultura. Cultivaban 17 variedades de maíz, 60 de alubias y 7 de calabazas, consideradas las tres hermanas del Creador, y también cultivaban 11 clases de frutos secos, girasol, tabaco, 12 de bebidas y 11 de infusiones. Por lo que respecta a los tuscarora, eran expertos cazadores, cultivadores de maíz y recolectores de cáñamo (Apocynnum cannabium). Su año ritual se iniciaba en la primavera con las Gracias al Arce, en mayo-junio con la Siembra del Maíz y el festival de la Fresa, el verano con la Danza del Maíz Verde y en otoño con la Acción de Gracias, copiada por los norteamericanos.

Las ganonh’sees eran casas comunales de base 20 x 6 metros, y de seis metros de altura, donde vivían entre 5 y 20 familias extendidas. Tenían dos puertas, un pasillo, una bodega y habitaciones. Eren cálidas, pero no controlaban la salida del humo. Los tejados eran de corteza de abedul, y la estructura de mástiles de cedro. Hacia el siglo XVIII las abandonarían por las casas individuales, y las usaron solamente como consejos de comunidades. Estaban rodeadas de empalizadas y fosas. Los tuscarora, sin embargo, vivían en cabañas redondas de mástiles cubiertos de corteza, algo diferentes.

Eran considerados guerreros feroces y tenían la costumbre de torturar a los prisioneros hasta la muerte. Consideraban la frontera como lugar de contacto y relación, denominada Teitonateiken “allí donde dos entran en contacto”, y planteaban a los forasteros el tekeniteyohe:te “de los dos senderos”, aceptar la diferencia y respetarla.

Origenes

Hacia el 1390,[3] el líder semidivino de los hurones, Dekanawidah (El pacificador), bajó de una canoa de piedra blanca y tuvo la visión de un gran árbol que llegaba al cielo para comunicarse con el Amo de la Vida, y que él interpretó como la hermandad de las cinco tribus, y se puso un águila, en estado de alerta para la paz. Entonces, se impuso la misión de establecer y reforzar la paz entre las cinco tribus para que fuesen más fuertes. Convenció al chamán onondaga Tatodaho para que dejase las “malas artes” y se hiciese “primer orador” o sachem presidente. Así toda la energía negativa del mundo se transformaría en positiva, y todos los oradores que vinieran después dirían el nombre de Tatodaho. Recibió el apoyo del jefe seneca Hiawatha y de la mujer caudillo attawendarok Djigosasen, e hizo una constitución cuidadosamente elaborada, transmitida oralmente de generación en generación.

El primer blanco que los visitó fue el bretón Jacques Cartier, quien en 1534 llegó al campamento de Stadakoné y secuestró a los dos hijos del jefe para llevárselos a Francia. En 1535 los devolvió y llegó hasta la villa mohawk de Hochelaga, a la que puso el nombre de La Chine. También fue el primero en llevar las enfermedades, en enrolar indios a la fuerza y en llevar una conducta violenta. Por eso, cuando en 1603 Champlain llegó a Hochelaga y Stadakoné las encontró vacías, y el país había sufrido un fuerte retroceso demográfico.

En 1609 y 1615 fueron atacados por Champlain con ayuda de los hurones, montagnais y ottawas, y 200 mohawk fueron muertos a tiros, por lo que se enemistaron con los franceses y desde entonces, buscaron la ayuda de los holandeses primero (1644) y luego de los británicos, que les cambiaban pieles de castor por armas de fuego. Así, los mohawk ayudaron a los europeos a exterminar los pequots fugitivos de Sassacus, al mismo tiempo que desplazaron a los mohicanos al río Hudson y sometieron a los munsee. Estando así las cosas, en 1656 el jesuita francés René Menard visitó a los cayuga, pues desde 1640 existía una misión en Kahnawake. En esa época, las principales villas seneca eran Kandagaio (St. Jacques, NY), Sonnontouan o Tiohihakton (Conception, NY), Gandougarae (St. Michel) para presos hurones y Gandachiragon (St Jean) con presos neutrales, destruidas entre 1655 y 1687 por J.R. Brésay, marqués de Denonville. Las principales villas mohawk se encontraban en las actuales Saratoga, Ticonderoga, Canajoharie y Oreonta, que sumaban unas 180 casas y 500 familias. Con tal de no decaer demográficament, en 1640 decidieron incorporar en masa a sus enemigos, los hurones (unos 10.000) para fundirse en un solo pueblo de buenas a primeras, diplomáticamente. De 1642 a 1653 declararon la Guerra del Castor a los hurones cn el fin de ampliar el comercio de pieles, y acabaron con el exterminio tanto del castor como de la mayor parte de los hurones y de las pequeñas tribus iroquesas de los Grandes Lagos; entonces contaban con 16.000 guerreros, y en 1643 los mohawk bloquearon el pasillo comercial hacia Montreal.

Además, el comercio de pieles con los holandeses provocaría un desastre ecológico sin precedentes en el área, pues entre 1648 y 1649 los iroqueses invadieron territorio hurón porque en el suyo ya los habían exterminado. En marzo de 1649, mil guerreros mohawk se dirigieron a Saint Ignace y Saint Louis, pueblos de los hurones cristianizados, y quemaron al sacerdote Jean Le Brebeuf. La subsiguiente desbandada de los hurones provocó que parte de ellos se uniera a los iroqueses.

En 1644 el rey francés Luis XIV ordenó su exterminio, pero la orden no fue demasiado efectiva. El mismo año renovaron el pacto o Wampum de dos hileras que habían firmado con los holandeses con la Gran Bretaña. Cuando en 1687 los franceses atacaron y destruyeron los campos séneca en Niágara, se vengaron destruyendo las fortificaciones y colonias al Oeste de Montreal. Mantuvieron mucha diplomacia con un lenguaje muy metafórico (¿Quién no ha oído las expresiones “enterrar el hacha de guerra”, “cadena de la amistad”, símbolo de los vículos?).

Las guerras con los europeos

Aquello hizo que en 1687 el gobernador de Nueva York, Thomas Dongan, los reconociese como principal muro de contención entre las posesiones inglesas y francesas. En 1696 los franceses destruyeron la ciudad Oneida, y entonces se dividieron en dos grupos, ONEIDA (Castillo de arriba) y CANAWAROGHERE (Cráneo en un palo), y aceptaron a los jesuitas de la misión de San Francisco Javier.

Por su parte, en 1667-1675 los cayuga, que tenían 300 guerreros y estaban muy mezclados con hurones y sioux prisioneros, se enfrentaron en una Guerra a los Conestoga o Andaste, y en 1688 firmaron una declaración de neutralidad entre franceses e ingleses.

En 1708 los TUSCARORA eran unos 5.600 individuos, 15 ciudades y 1.200 guerreros, una gran potencia en la zona. Lucharon contra los colonos desde 1711 por el rapto de mujeres, pero fueron vencidos y en 1713 se trasladaron al Susquehanna (Pennsylvania) y a Birghampton, cerca de los oneida, pero se cristianizaron y abandonaron buena parte de las costumbres ancestrales, al tiempo que se hacían herraderos. En 1722 fueron adoptados por la Confederación como la sexta nación iroquesa, y entre 1742-1756 admitieron bajo su protección a los delaware. En 1737 su caudillo Kanickhungo pactó con William Penn y les cedió parte de las tierras de Pennsylvania.

El pacto fue renovado en 1742 con Canassatego, sachem onondaga, que no les cedió, no obstante, la propiedad en exclusiva, y se quejó al gobernador de Pennsylvania del robo de las tierras. Canassatego representó a las Seis Naciones en el Tratado de Lancaster (Pennsylvania) del 4 de julio de 1744 con Pennsylvania, Virginia y Maryland, donde se quejó del hecho de que tenían más peso los documentos de los blancos quelos derechos históricos de los indios, y así consiguió 1.100 libres de mercaderías a cambio del territorio subyugado, pero no suyo, y que contuviesen a los colonizadores; influyó mucho en Benjamin Franklin a la hora de redactar la Constitución, incluso el símbolo del águila y el fajo de flechas (eran 5 y no 12). Pero en este tratado no había ningún representante mohawk, guerreros en constante contacto com los franceses y más expuestos a las enfermedades y a las invasiones. Muchos abandonarían el valle Mohawk y avanzaron hacia Saint Laurent, en la actual Kahnawake, agrupados en una misión católica, con un pie a cada lado del río.

En 1750 murió Canassatego, y fue substituido como negociador por el mohawk Thayanoge (King Hendrick), quien en 1710 fue uno de los cuatro jefes mohawk que visitaron Londres y se entrevistaron con la reina Ana. En 1753 iría a Nueva York para quejarse al gobernador, el almirante George Clinton, de la exposición a los ataques franceses y de las usurpaciones y abusos de los colonizadores, pero no recibió una respuesta satisfactoria. Aŭn así, William Johnson lo convenció para que participase en el Congreso de Albany de 1754, y los mohawks cristianizados de la villa de Caughnawaga se mantuvieron bajo la órbita francesa.

Los iroqueses en el siglo XX

En 1912 los británicos convencieron a los EE. UU. para pagar a los cayuga de Grand River las cesiones de tierra prerrevolucionaria, ya que eran naciones reconocidas.

Durante la Primera Guerra Mundial unos 300 iroqueses lucharon como aliados de la Gran Bretaña, de los que 260 regresaron. En 1919 el Consejo de Grand River, dirigido por Levi General o Deskaheh (1873-1925) demandó que Iroqua fuese considerada como protectorado británico igual que Tonga o Botswana, y dirigió la Comisión para el Estatuto y se enfrentó a Duncan Campbell Scott, Comisionado para Asuntos Indios en 1931-1932, y partidario de la asimilación de los indios. Durante el otoño de 1920 lo enviaron a la Corte Suprema de Canadá, pero fue bloqueado. Cuando fueron a la Gran Bretaña, el secretario colonial, Winston Churchill, afirmó que no era competencia suya.

En 1922 se iniciaron nuevas conversaciones, pero la Policía Montada atacó las reservas y ocupó Ohswehen. Entonces, Deskaneh fue en 1923 a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra, viajando con pasaporte iroqués, y presentó el memorial The red man’s appeal for Justice, aportando el Wampum de dos hileras, el pacto más antiguo firmado con europeos. Recibieron apoyo de Persia, Irlanda, Estonia y Panamá, pero en marzo de 1924 todos recibieron presiones británicas y paralizaron su reconocimiento. El 7 de octubre de 1924 la Policía Montada disolvió el Parlamento de las Seis Naciones, robando documentos y wampums y convocando nuevas elecciones. Pero, de los 4.500 electores, tan sólo votaron 27.

Desde ese momento, organizaron un parlamento en el exilio situado en la Casa Comunal Onondaga de Gran River. El 1959 intentaron nuevamente ocupar el Consejo, pero fueron desalojados a golpes. En las elecciones sólo participaría el 6 %.Deskaheh se retira a la reserva Tuscarora, donde era jefe su amigo Clinton Rickard. Muere enfermo en 1925 y fue enterrado en Grand River. Para evitar la aparición de nuevos líderes, en 1927 los canadienses declaran ilegal que cualquier persona recaudase dinero para las reclamaciones indias. La ley vigente hasta 1951, fue de hecho poco utilizada.

En 1924 los de Nueva York declinaron aceptar la nacionalidad norteamericana afirmando el principio de soberanía; son expertos en leyes y tratados y jamás han abandonado su concepto como “nación igual”.

En 1926 Arthur C. Parker, nieto de Ely Parker, recopiló textos de la confederación en el libro La historia de los indios Seneca. Sin embargo trabajaban en condiciones penosas y 33 mohawks morirían en 1907 trabajando en la construcción del Puente de Saint Laurent.

En 1957-1959, el Estado de Nueva York tomó 85 acres de cultivo a los tuscarora para el Proyecto Niagara Power Project. También la creación de un pantano en 1961 inunda las tierras seneca (10.000 acres de Alleghany, un tercio de la reserva), y fueron obligados a vender las tierras. Aunque en 1964 recibieron compensaciones por las tierras tomadas por el pantano de Kinava, les intentaron imponer la termination por referéndum. Las protestas del presidente seneca, George Heron, no sirvieron demasiado. Por otra parte, entre 1954 y 1959 en Saint Laurent, les fueron confiscadas 100 km² de Akwesasne (“Donde la perdiz toca el tambor”) y Kahnawake (“Junto a los rápidos”), y construyeron dos embalses y las tierras fueron contaminadas. La alta toxicidad provocó pérdidas en las granjas y en la pesca.

Durante los años sesenta, los iroqueses de EEUU fueron dirigidos por el tuscarora Mad Bear Anderson, que en 1967 va a partir de la antigua religión para predicar la paz y el retorno a la pureza antes del fin del mundo, y se va a hacer militante de la AIM, con el cual va a participar en la ocupación de Alcatraz en 1969-70 y más tarde ayudará a las Seis Naciones contra el Estado de Nueva York en conflictos por la tierra.

En 1968 los miembros tribales de Saint Regis protestaron por el bloque del puente continental Lawrence Seaway. En 1971 se produce una marcha hacia la Casa Blanca e intentaron arrestar al Secretario de Interior. En 1971 los onondaga reclamaron al Museo de Nueva York los wampums de la confederación. Pero en 1973 fue asesinado en Santa Clara (California) el mohawk Richard Oakes, director de los Indian Studies en el San Francisco State College, miembro del AIM que había participado en Alcatraz y ayudado en Pit River.

Vista la situación en ambos estados, los mohawk restablecieron en 1972 la Rotisjenhrakete (Sociedad de los Guerreros) que se propone expulsar de Kahnawakw a los no indios. En 1974, unos 200 mohawk de St Regis establecieron en Ganienkeh (Nueva York), ante 612 acres de un campamento abandonado entre la bahía Eagle y el lago Moss, al borde las Adirondack, una comunidad agraria autárquica regida según las normas indias, y en 1976 fundaron la revista mensual AKWESASNE NOTES, donde escribirán indios de todas las naciones. Trabajaron estrechamente con los líderes religiosos de la Casa Comunal y del Consejo de la Confederación en Onondaga.

Aun así, la Sociedad de los Guerreros perdió influencia en los años 80. El 1982 Reagan les cortó la financiación, pero les animó a abrir salas de bingo en Akwesasne, lo que fue protestado por los Guerreros, así como el contrabando de cigarrillos entre Akwesasne y Kahnawake. Esto los enfrentaría a los seguidores seneca de Handsome Lake y provocó divisiones. En 1988, 200 policías de Quebec hicieron un raid en Kahnawake bajo la sospecha de contrabando e intentaron clausurar los casinos, en colaboración con el FBI. Entonces el líder de los Guerreros, Ateronhiatakon, organizaría patrullas. El 14 de mayo de 1990 hubo guerra en Akwesasne (País Mohawk) de Saint Regios, donde 800 indios trabajaban en los casinos, por las tensiones entre el Comité Antijoc, de Matthew Ty Pike, y la mafia india del juego. En los intensos enfrentamientos murieron Matthew Pyke y Harold Edwards.

Por lo que respecta a la reserva de Oka en 1717 consistía en 150 millas cuadradas concedidas por Luis XV rey de Francia a los monjes de San Sulpicio, que comerciaban con madera y tierras de los blancos, cosa que provcaría las protestas del cabo Joseph Onasakenrat en 1869 y la quema de una iglesia. En 1945 fue comprada por el gobierno canadiense y convertida por el gobierno federal en reserva iroquesa. Pero en 1959 el gobierno de Quebec adquiere Les Pines, que engloba Oka, y comienza a cortar los árboles para construir campos de golf. Desde 1961 los mohawk protestaron al Comité Parlamentario canadiense recomendando soluciones, pero este anunciaría que no tenía competencia en reclamaciones anteriores a la fundación de Canadá en 1867.

Economia

La Economía de los iroqueses se focaliza en la producción comunal y al sistema combinado de horticultura y de cazador-recolector. Las tribus de la Confederación Iroquesa y otras del norte del continente americano que compartían idioma (iroqués), como el pueblo hurón, vivían en la región que hoy es el Estado de Nueva York y la Región de los Grandes Lagos. La confederación iroquesa se componía de seis tribus antes de la colonización europea de América. Aunque no eran iroqueses, el pueblo hurón entraba en el mismo grupo lingüístico y compartía economía con los iroqueses.

La población iroquesa era predominantemente agrícola y recolectora de las “Three Sisters”, cultivadas por todos los grupos de nativos americanos: maiz, fréjol, y calabaza.

Además, desarrollaron ciertos hábitos culturales relacionados con su estilo de vida, entre ellas, las concernientes a la naturaleza y gestión de la propiedad.

Los iroqueses desarrollaron un sistema económico muy diferente de la hoy variante económica dominante hoy en occidente. Este sistema se caracterizaba por tener componentes de propiedad comunal de la tierra, división del trabajo por géneros y compra/venta basada en la economía del don

El contacto con europeos a principios del siglo XVII tuvo un profundo impacto en la economía iroquesa. En un principio, fueron socios importantes, pero la expansión de los asentamientos europeos disolvió el equilibrio de la economía iroquesa. Hacia el siglo XIV, los iroqueses estaban confinados en Reservas Indias y tenían que adaptar su sistema económico tradicional al imperante.

En el siglo XX, algunos grupos de iroqueses tomaron ventaja de su status de independencia en las Reservas y comenzaron a explotar los llamados casinos indios. Otros iroqueses se han incorporado directamente a las economías de fuera de las reservas.

Propiedad del suelo

El pueblo hurón tuvo un sistema comunal de tenencia de la tierra. El misionero católico francés Gabriel Sagar describe los puntos básicos: el pueblo hurón tenía tanta tierra como podía necesitar.[1] Como resultado, podían dar a las familias su propio espacio y aún contar con una enorme cantidad de espacio a mayores para compartir; además, cualquier poblador tenía la posibilidad de limpiar el espacio y crear una granja o tierra para cultivar.

Se mantenía la posesión de la tierra durante tanto tiempo como continuara cultivando y cuidando los campos. Una vez que ha abandonado la tierra, la propiedad revierte a la comunidad y cualquier otro habitante podía quedársela para sí.

Mientras los habitantes parecían tener tierras designadas a título individual, el significado de esta posesión podía tener una escasa relevancia; el emplazamiento de vasijas para almacenar grano en las casas (longhouses), que contenían múltiples familias en un grupo de parentesco, sugiere que los ocupantes de una casa tenían la producción en común.

Los iroqueses tenían un sistema de distribución de la tierra similar. La tribu era la propietaria del terreno, pero firmaba tratados con los diferentes clanes para una posterior distribución entre los jefes familiares para su cultivo. La tierra sería redistribuida entre estos jefes cada pocos años y un clan podía pedir una redistribución de los tratados cuando el Consejo de Madres del clan se reunía.. Aquellos clanes que abusaban con la localización de sus tierra o no la cuidaban lo suficiente, eran reprendidos y frecuentemente multados por el Consejo de Madres redistribuyéndose entre otros clanes. La propiedad de la tierra únicamente concernía a las mujeres ya que la recolección era tarea de la mujer y no del hombre.

El Consejo de Madres también reservaba ciertas áreas de terreno para ser trabajadas por las mujeres de los diferentes clanes; La comida producida en estas tierras, llamada kěndiǔ”gwǎ’ge’ hodi’yěn’tho, se utilizaría en festivales y grandes banquetes de celebraciones de los diferentes consejos.

División del trabajo: Agricultura y Silvicultura

La división del trabajo es reflejo de la división dual existente en la cultura iroquesa: Los dioses gemelos Sapling (Este) y Flint (Oeste) dieron forma a la noción de dos mitades complementarias. El dualismo se aplica al trabajo de forma que cada sexo tiene un rol definido que complementa el trabajo del otro. Las mujeres trabajaban en las tierras de labor mientras los hombres lo hacían en el campo, lo que incluía cualquier trabajo con madera. Los hombres iroqueses eran responsables de la caza, el comercio y la guerra, mientras las mujeres estaban al cuidado de la recolección, las granjas y el mantenimiento de la casa.

En el momento de toma de contacto con los europeos, las mujeres iroquesas producían el 65% de los bienes y los hombre el restante 35%. La producción combinada de alimentos hacía que las hambrunas o épocas de penuria fueran extremadamente escasas. Los europeos frecuentemente envidiaban este éxito de la producción iroquesa de alimentos.

El sistema iroqués de trabajo encajaba perfectamente con el sistema de propiedad de la tierra. Ya que se compartía la propiedad, se trabajaba en común también. Las mujeres llevaban a cabo el trabajo de mayor dificultad en grandes grupos que iban tierra por tierra ayudándose unas a otras y distribuían una cantidad de semillas para cada mujer las sembrara. Las mujeres iroquesas de cada grupo agrícola seleccionaban a una mujer mayor pero activa del grupo para que les hiciera de líder para ese año y acordaban con ella seguir sus consejos y pautas. Además, realizaban otros trabajos cooperativamente: cortaban parte de su propia leña y su líder supervisaría al grupo para transportarla al pueblo.

Los clanes de mujeres realizaban otros trabajos y, según Mary Jemison, una mujer blanca que se integró en el grupo como una india, este esfuerzo colectivo en diversos campos evitaba la posibilidad de que alguien trabajara más o menos que las demás.

Esquema de Samuel de Champlain sobre la forma de caza del pueblo hurón. Los hombres realizaban ruidos y conducían a los animales a través de unas estructuras en forma de V, donde eran capturados y muertos.

Esquema de Samuel de Champlain sobre la forma de caza del pueblo hurón. Los hombres realizaban ruidos y conducían a los animales a través de unas estructuras en forma de V, donde eran capturados y muertos.

Los hombres también se organizaban de una forma cooperativa. Por supuesto, actuaban de modo conjunto en acciones militares. Los demás trabajos como la pesca y la caza se realizaban de manera similar a la cooperación entre mujeres. Sin embargo, los hombres diferían en su organización al estar más gestionados como una aldea que como un clan.

Los hombres organizaban partidas de caza donde necesitaban una cooperación intensiva para cazar un gran volumen de presas. Una fuente primaria, nos cuenta que se disponían en forma de V forzando a los animales a correr hacia un punto donde los cazadores esperaban en abierto; con este sistema podían cazar unas cien piezas de una sola vez.

Los hombres también pescaban en grupos grandes. Las expediciones de pesca extensiva tenían lugar con canoas, redes y pequeñas presas que cubrían grandes superficies para conseguir una gran cantidad de peces, unos mil en la mitad de un día. Una partida de pesca o caza se consideraba propiedad común y se dividía por parte del cabecilla del grupo o se llevaba al poblado para un banquete. La caza y la pesca no eran siempre esfuerzos cooperativos, pero resultaban más eficaces que hacerlo por separado.

Fuente: Wikipedia

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