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Archive for 26 octubre 2008

Los Chavin

Ubicación geográfica de Chavín

Chavín se encuentra ubicado en el inicio de un estrecho callejón, formado por el río Pukcha o Mosna, el que se forma con los deshielos de la Cordillera Blanca y conduce sus aguas hacia el río Marañón, donde nace el Amazonas.

Está pues en el corazón mismo de los Andes, a 3180 ms. sobre el nivel del mar, formando parte del llamado Callejón de Conchucos, que corre de sur a norte, paralelo al Callejón de Huaylas, formado por el río Santa que también se nutre de las aguas de la Cordillera Blanca, pero que por estar al occidente desagua en el océano Pacífico.

Dos cadenas montañosas separan a Chavín del mar -las cordilleras Blanca y Negra- y dos otras cadenas lo separan de la selva amazónica: la central que se levanta entre las cuencas del Marañón y el Huallaga, y la oriental, que establece la separación de aguas entre el Huallaga y el Ucayali. Esta situación geográfica crea serias dificultades de comunicación entre las poblaciones allí asentadas, cuya proximidad relativa está mediada por la altitud y la irregularidad de la tierra. Eso crea una difícil condición de vecinos distantes.

Chavín, está en un punto crucial de conexión este-oeste y norte-sur de un extenso territorio. Es una suerte de “nudo de caminos” de una región que cubre la costa y la sierra de Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Huánuco y Lima. Desde Chavín, además, se puede llegar a la floresta amazónica siguiendo el curso del Marañón.

Según Antonio Raimondi (1873: 205), en el s. XIX mantenía la exportación de maíz a Huaraz y Huamalíes (Huánuco) y de harina de trigo hacia Huánuco y Cerro de Pasco, del mismo modo como gente de la costa iba todos los años para adquirir ganado. Señala también que hay oro en el distrito de Uco, cerca de la desembocadura en el Marañón.

Chavín está sobre una terraza aluvial asociada a un río mayor -el Pukcha- que baja desde el sur, y un tributario -el Wacheqsa- que baja abruptamente desde la Cordillera Blanca, en cuyos estribos orientales está el sitio.

Ambito de influencia cultural

Durante los siglos X-IV a.C. que es la época de mayor florecimiento de Chavín, no hay indicios de existencia de una organización política de tipo estatal. Cuando se comenzó a conocer el área de dispersión que tenían los rasgos atribuidos a Chavín, Julio C. Tello se inclinó a pensar que era una civilización expansiva; en cambio Rebeca Carrión Cachot y otros estudiosos, creyeron ver indicios de un Imperio Megalítico o algo semejante. En efecto, el área que cubrían los restos que en ese tiempo se atribuían a Chavín, era inmensa. Con el tiempo, el conocimiento adquirido ha permitido reducir el ámbito de influencia Chavín y está precisando cada vez mejor la naturaleza de tal influencia.

Una primera conclusión es que no se trata de una expansión de Chavín y que su influencia se debe más bien a contactos entre Chavín y los territorios donde aparecen vestigios “chavinoides”, derivados de una relación de intercambio de bienes y servicios, donde la oferta de Chavín parece haber sido la de brindar “oráculos”. Eso se concilia con la evidencia que hay en Chavín de Huántar, de ofrendas que procedían de un ámbito que incluye Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Lima y Huánuco, con eventuales materiales que, al parecer, provenían de las costas del Guayas y de Ica, Huancavelica y Ayacucho.

En todos esos territorios se encuentran, además, indicios del contacto con Chavín, que se expresa, en los mejor conocidos, en una época en la que se produjo una suerte de “moda” chavinense, que se expresa en el hecho de que el arte local es alterado por la inserción de una serie de motivos y personajes que tienen una madura representación en Chavín mismo. Eso ocurre, en casi todas partes, entre los años 800 y 500 a.C. Desde luego, antes de esa época, durante más de un milenio, los pueblos de ese territorio habían desarrollado sus propias maneras de hacer las cosas, en una larga etapa Formativa, conocida como “inicial” y aun antes, durante el período Arcaico.

El grado de impacto de la influencia chavinense fue muy diverso. Nada indica que “exportaran” sus divinidades propias; en cambio sí sus temas sacralizantes, como la forma de las bocas, las bocas agnáticas, los ojos excéntricos, las garras, las cabezas de serpientes y, sobre todo, los colmillos. Los estilos contemporáneos, como los de Jequetepeque, Cupisnique, Huacaloma, Kuntur Wasi, Ancón y Paracas, tomaron mucho de esta “moda”, que incluye usos y formas del espacio arquitectónico y el traslado multidireccional de diversas tecnologías. Pero, mantuvieron siempre su autonomía regional.

El medio ambiente en general

Chavín representa el final de una larga etapa de múltiples ensayos en el dominio de los pueblos sobre sus condiciones materiales de existencia. La agricultura, convertida en la estrategia principal de vida, implicó una serie de transformaciones en el medio, que iban desde el traslado del agua mediante canales de riego, hasta la creación de nuevos campos de cultivo en terrenos donde éstos no eran posibles.

La implantación de un proyecto de vida agrícola implicó intervenciones muy complicadas en el territorio, las que sólo pudieron darse como resultado de muchos experimentos y de un creciente dominio -conocimiento- de las condiciones de la producción. Cuando la gente llegó a dominar todo esto, para lograr una vida con capacidad de reproducirse holgadamente, le fue necesario dividirse en clases de gente diferente: unos dedicados a la producción directa, manual, de los bienes de consumo, y otros dedicados al estudio de las condiciones naturales y sociales que se debían resolver para hacer uso de tales conocimientos. Una parte de esos conocimientos especializados era la producción de calendarios agrícolas eficientes, que requerían de espacios de trabajo como los templos, donde estas gentes trabajaban y vivían, generando asimismo la necesidad de gerenciar o administrar lo que este espacio requería.

Chavín es sierra templada más bien que fría, pese a estar por encima de los 3000 ms. Tiene una estación lluviosa que es generalmente más larga que la seca.

Las lluvias se inician normalmente en noviembre y duran hasta abril, pero los meses intermedios son indeterminados, como lo son las sequías y los “años húmedos”. Usualmente en mayo ya no debe llover y de hecho junio y julio son meses considerados “secos” y agosto es indeterminado, aveces seco con muchos vientos -que duran hasta setiembre- y aveces húmedo. En junio y julio hay heladas en las noches. Entre enero y marzo las lluvias pueden ser torrenciales; los ríos crecen entonces y tienden a romper sus cauces.

Entre 1925 y 1933, coincidiendo con uno de los “meganiños” más violentos del siglo XX, las lluvias aumentaron el caudal del Mosna y el río arrastró consigo un sector importante de los edificios del lado oriental del monumento; justamente, al parecer, una sección que había sido habilitada artificialmente por los constructores de los templos. El 17 de enero de 1945, las intensas lluvias presionaron sobre las nacientes del Wacheqsa provocando un aluvión, que cubrió con fango negro la totalidad del centro ceremonial y una parte del pueblo.

Por cierto, como ocurre en toda la cordillera tropical, las diferencias estacionales solo cobran sentido si tenemos en cuenta las precipitaciones o su ausencia, pues los cambios de temperatura, que usualmente caracterizan la estacionalidad en otras partes, aquí son poco perceptibles; es significativa, en cambio, la alternancia térmica diaria, con temperaturas que están muy cerca a los 3 a 5 grados centígrados en la madrugada y, en cambio, unas horas más tarde, al mediodía, con temperaturas que pueden superar los 26 grados. Así pues, la mayor parte del día, el clima es templado y relativamente seco.

Contextura y vestimenta del hombre Chavín

Sabemos que la población no era significativamente distinta de la que identificamos en la época de los Mochicas, es decir unos mil años después, y es también evidente que eran mucho más numerosos que en períodos anteriores. La arqueología nos muestra que todos los valles de la costa y la sierra fueron ocupados. Según los datos procedentes de los pescadores de Ancón y Supe, los agricultores de Lima, Cupisnique, Cajamarca, así como los de Chavín mismo, sabemos que al menos los serranos eran relativamente altos y fornidos, con hombres que llegaban a un promedio de 1,70 m de altura y mujeres alrededor de 1,60; algunos llegaban hasta el 1,80 m. Según los restos de cráneos, los costeños eran de rostros redondeados, en tanto que los de Chavín los tenían más bien alargados; ambos con cráneos mesocéfalos. Tenemos imágenes de mujeres maduras ligeramente gordas, en vasijas procedentes de la costa norte, donde también se conoce la imagen de una anciana de rostro muy arrugado, de cara bastante pequeña y angulosa.

Según los estudios en vigencia, los chavinenses tenían muchos problemas dentales, presumiblemente derivados de un fuerte consumo de carbohidratos, pese a que su alimentación estaba siempre asociada con el consumo de carne y pescado, además de mariscos. Había una distribución irregular de alimentos, porque se nota que mientras que algunos restos muestran un buen desarrollo óseo, otros tienen osteoporosis avanzada desde muy temprano, lo que además se combina con diversas formas de reumatismo.

Hay tres tipos (hombre-mujer) de pobladores: los sacerdotes de Chavín, los peregrinos de diversas partes, con rango de sacerdotes, y la gente común. La diferencia entre el hombre y la mujer parece significativa, aun cuando el papel que el sexo femenino jugaba en la liturgia era muy importante; eso podría llegar hasta el punto que pudieran haber sacerdotisas mujeres. De hecho, casi todos los personajes sagrados que conocemos, presentan una versión femenina junto a la masculina.

La pintura facial es un rasgo característico de los hombres importantes. Las mujeres “nobles” , como la que estaba representada en un inmenso mural de Moxeke (Casma), y la gente común (incluso los varones) no usaban pintura facial.

Los peinados eran de tres tipos: con moño, suelto y con trenzas. En los peinados sueltos hay diferencia entre hombre, con cerquillo, y mujer, peinada para atrás, según se aprecia en dos bellas esculturas en hueso que fueron halladas en la Galería de las Ofrendas . El peinado con moño encima de la cabeza era el más común; había de dos tipos: amarrado con lazo y sin él. El trenzado es usado por ambos sexos. También se usaba una cinta sujetadora que pasaba por la frente, con fleco atrás.

Los sacerdotes y otros personajes importantes, llevaban tocados de diverso tipo: emplumados, coronas, bonetes, diademas. Algunos de ellos estaban hechos en oro, tal como sabemos gracias a los descubrimientos de Kuntur Wasi, en Cajamarca, donde se han hallado las coronas y diademas.

Aparte de tocados, usaban también pulseras de oro, ajorcas, pectorales, collares y aretes circulares (como los del Lanzón) y rectangulares, adornados con dibujos de personajes sagrados repujados o incisos. Esto es común para los señores de Chavín y los peregrinos que llegaban al templo en busca del oráculo.

En cuanto al vestido, los varones usaban, todos, un taparrabo hecho a base de una tela que se ponía entre las piernas y se sujetaba en la cintura. Algo similar a los pañales actuales. Solían tener una o dos borlas terminales, que pendían de la cintura. Las piernas y brazos y el dorso quedaban desnudos, aunque en algunas ocasiones, y ciertos personajes, se cubrían el dorso con una camisa corta -cushma- que terminaba en flecos o una esclavina o pequeñísimo poncho, que apenas cubría los hombres y la parte alta del pecho y la espalda. Las mujeres usaban una túnica que les llegaba hasta los pies y hay varias evidencias que muchas llevaban el pecho descubierto, tal vez con sólo una manta larga a modo de falda. Los sacerdotes y personas importantes llevaban, además, un manto -hombres y mujeres- que les cubría los hombros y las espaldas y que podía llegar hasta la altura de las rodillas. Estos mismos personajes podían llevar una falda o camisa con flecos, que llegaba hasta encima de las rodillas.

Los hombres comunes llevaban sólo el taparrabo y tal vez una manta para cubrirse; los cargadores y cargadoras llevaban los cántaros sobre la cabeza y las cargas de la espalda sostenidas por la frente. Los peregrinos y los sacerdotes de Chavín se diferencian por los detalles de los tocados y la iconografía de sus vestidos y adornos.

La fauna de la época

En los desechos que se encuentran en las excavaciones de sitios de la época Chavín, así como en la iconografía que está en las piedras grabadas y la cerámica, existe bastante información sobre los animales salvajes y domésticos con los que los chavinenses tenían relación. Entre estos últimos, sin duda que los camélidos eran los más importantes, dado que son los más frecuentes en los depósitos de desecho que se conocen. La alpaca fue, incluso, al igual que en tiempo de los Incas, representada en piedra, con un hoyuelo en la parte superior del lomo y usada en ritos especiales de fertilidad, donde la figura era conocida con el nombre de “conopa”. Todo indica, además, que fue poco antes de esta época que las llamas y alpacas fueron implantadas en la sierra de Cajamarca. También conocían el cuy doméstico y aparentemente el pato “joque”. Del mismo modo, hay certeza plena que el “perro sin pelo” ya era criado en este tiempo, junto con otras razas de perros, como uno lanudo cuyos restos se hallaron al lado de su dueño en Supe, del tipo “Inca”, de tamaño mayor. Son dos de las seis razas de perros que se conocieron en el Perú antiguo.

Entre las ofrendas de comida que fueron depositadas en la Galería de las Ofrendas de Chavín, se halló una suerte de muestrario de la fauna preferida en ese tiempo. Había los tres tipos de venado que aún hay en el Perú hoy: la taruca, tarugo o huemul, que es un venado de las alturas y las grandes estepas; el “rabi-blanco” (Odocoileus virginianus), que vive en los matorrales de clima templado de la sierra; y, el pequeño y veloz mazama, que vive en los bosques cálidos. Había también restos de la vizcacha sureña (Lagidium sp.) y aparentemente del conejo nor-andino (Sylvilagus sp.). Había también restos de zorros y de comadrejas o “raposas” (Mustela frenata).

En la galería se encontró también una gran cantidad de huesos de aves, de las cuales eran comestibles los patos, perdices, las pavas de monte, codornices, palomas y ciertos pájaros; en tanto que los loros, lechuzas, halcones y cóndor, obviamente no lo eran y cumplían más bien una función litúrgica, tal como aparece en la iconografía. Por causas de la liturgia, igualmente, las ofrendas agregaban varias aves acuáticas, tales como huerequeques, pariwanas, gaviotas, gallaretas y otras. Junto a ellos, había una gran cantidad de peces marinos y conchas de diversa procedencia.

La iconografía chavinense presenta en una primera posición de importancia al cocodrilo, el felino, el halcón y la serpiente, junto a personajes ligados al mar y, en general, al agua. Hay también íconos con la imagen del mono, el buho, el cangrejo y la araña.

La flora de Chavín

Una de las características más importantes de esta época, es el intenso tráfico de bienes y el intercambio de tecnologías. Gracias a eso, plantas que eran sólo características de un hábitat específico, comenzaron a circular en otros, lo que indujo en muchos casos a exitosas experiencias de adaptación. Ya todas las plantas susceptibles de domesticación eran del dominio de los agricultores y ya estaba largamente superada la etapa de los cultivos incipientes. Los nuevos experimentos estaban más bien asociados a la intensificación agrícola, la búsqueda de nuevas y mejores tierras, y el desarrollo de técnicas calendáricas para la previsión del tiempo y manejo del agua.

Se puede imaginar los caseríos y el entorno de los centros ceremoniales rodeados de huertos con palta o abocado (aguacate), pacay, chirimoya, guanábana, lúcuma, ciruela del fraile, guayaba, pepino, rocoto y una gran variedad de ajíes, calabazas y otras cucurbitáceas. En la cerámica y las litoesculturas, siempre están presentes esos frutos u otros silvestres como la tuna y el tumbo, a los que se agregan las hojas de la coca y una serie de alucinógenos, como el cáctus San Pedro.

Sin duda, los tubérculos, las legumbres y ciertos granos eran una parte importante de la dieta diaria; la papa, la yuca y el camote en primer lugar, junto a los frijoles, el pallar, la canavalia el tarwi o chocho y el maíz. El amaranto o kiwicha, la quinua, el olluco, la oca y la achira eran parte de una dieta más regional.

Un detalle a destacar es que en la iconografía de Chavín, se combinan los productos de las tierras altas y frías con los de las tierras bajas cálidas y las de los hábitats secos con los de fuerte humedad. Esa es una evidencia del carácter integracionista de ese período.

El fenómeno de El Niño

La costa peruana, por su ubicación tropical en el planeta, debía tener un promedio térmico anual de unos 27º C, como ocurre con el noreste brasilero, que está en la misma banda tropical, al otro lado del Continente. Lima tiene una temperatura media es de 19º C, pese a que está en la misma latitud que Salvador de Bahía, Angola o Borneo, que son tierras cálidas.

Este cambio de temperatura se debe en parte al hecho de que la costa está afectada por el enfriamiento de las aguas del mar por la Corriente de Humboldt que viene del suroeste. Debido a las bajas temperaturas del mar, no hay suficiente evaporación cerca de la costa, como para formar lluvias, lo que hace que el litoral tenga un 99% de aridez, con desiertos de arena y cerros rocosos sin vegetación. El área verde se restringe a las vecindades de los ríos que bajan de la cordillera o a las zonas donde se concentra la niebla que tropieza contra los cerros a una altura de 900 ms. snm, creando unas finas lloviznas -la “garúa” o “camanchaca”- que permite la formación de una vegetación estacional de sombra, llamada “lomas”.

Eso está asociado con un régimen de lluvias más o menos estable en la cordillera, con precipitaciones durante el verano, entre diciembre y marzo, meses más o menos, según la distancia con la costa y la proximidad con las húmedas selvas amazónicas.

Esta situación se altera irregularmente en años excepcionales donde suele llover copiosamente en la sierra, generando desbordes en los ríos e inundaciones, con lluvias aun en el desierto. Eso está asociado, del mismo modo, a intensas sequías en otras regiones de la sierra, que pueden durar varios años, creando serios problemas de mortandad, hambre y migración por desabastecimiento.

Esos fenómenos de alteración se conocen con el nombre de “El Niño”, debido a que, según las observaciones tradicionales, se atribuyen a variaciones térmicas en el mar, por la influencia de las aguas cálidas del norte, que anualmente, cerca del solsticio de verano, a fines de Diciembre, se hacen presentes frente a las costas norteñas del Perú. Cuanto más avanzan estas aguas hacia el sur, la temperatura es más alta en el mar y sus efectos más fuertes. Es una oscilación térmica que se da en la superficie marina del océano Pacífico y que favorece el desplazamiento de las corrientes ecuatoriales. Eso altera las condiciones establecidas por la vecindad de la corriente fría de Humboldt y desestabiliza la vida de las gentes, los animales y las plantas, más bien habituados al clima sub-tropical ligado a los mares fríos.

El gran problema con estas oscilaciones es que no son regulares, es decir que, hasta donde sabemos, no se producen de manera fija cada cierto número de años. Aveces hay uno o dos “Niños” catastróficos en un siglo, aveces más; pueden repetirse cada 10 o 28 años. Es aleatorio y, por tanto, de difícil predicción. Casi como lo son los temblores de tierra. Sin embargo, todo indica que en el Perú, en tiempos antiguos, se encontraron ciertos indicadores predictivos sobre estos eventos, no tanto en lo referente a los “meganiños” catastróficos, sino en el control anual de estas oscilaciones, porque ocurre que ellas se dan a lo largo de todo el tiempo, con diferencias en la magnitud de sus efectos sobre el clima. Dicho de una forma simple: todos los años El Niño se presenta en las costas peruanas, con efectos relativamente predecibles sobre lo que ocurrirá cada verano. En términos gráficos, todo el tiempo hay curvas de oscilación, unos años son de flujo y otros de reflujo, sólo que esos flujos y reflujos no son constantes y unos años pueden subir mucho y adquirir los tonos catastróficos que conocemos. Obviamente, a los agricultores y pescadores les será más importante conocer las oscilaciones “medias”. Para eso, produjeron calendarios especiales.

Ahora sabemos que el fenómeno El Niño no afecta solamente al Perú y el Ecaudor, sino que sus efectos cubren toda la cuenca sur del océano Pacífico (Asia, Oceanía y América del Sur) e influyen también en el comportamiento climático de ciertos territorios en el Atlántico. La forma particular de sus efectos en el mundo andino, se debe a la relación que estas alteraciones tienen con la presencia de la corriente fría de Humboldt, que corre paralela a nuestras costas. Según sabemos, este fenómeno -llamado ENSO: El Niño Southern Oscillation) es muy anterior a Chavín y presumiblemente contemporáneo al Holoceno (9000, a.C.) o aun más viejo. Según esto, el nacimiento de la civilización andina se dio cuando ya existían las condiciones climáticas azarosas que se generan con estas oscilaciones.

Introducción a los estilos Chavín

Chavín es un sitio, una época de historia antigua y un estilo de arte. Al decir un estilo, estamos generalizando mucho; es como decir que hubo un sólo estilo en el Renacimiento. En realidad, se trata de varios estilos o de diversas modalidades de los mismos. Esto ha causado mucha confusión, debido a que se han ido descubriendo poco a poco y de algún modo todos eran considerados como “estilo Chavín”. Eso incluyó estilos, como el Cupisnique de los valles de la costa norte, que también eran considerados como una modalidad costeña de Chavín, siendo que son diferentes aunque tengan varios elementos y rasgos comunes, derivados de sus obvias relaciones y coetaneidad.

Chavín es un estilo que se presenta en varias modalidades, no sólo en los diversos lugares donde aparece, casi en todo el norte y centro del Perú, pero también en el mismo centro ceremonial de Chavín de Huántar, donde se halla concentrada la mayor cantidad de obras de arte de ese estilo. Debido a esta concentración y también porque fue el primer lugar donde se identificó, esta forma del arte se llama Chavín. Julio C. Tello fue quien le dio coherencia histórica, aun cuando ya tanto el “Lanzón” como la Estela Raimondi eran conocidas desde el s. XIX y esta última era un símbolo de la antigüedad peruana, traída a Lima en la segunda mitad de ese siglo, para ser expuesta.

El primero en hacer distinciones dentro del estilo Chavín fue Alfred Kroeber, en 1926, cuando separó un estilo “M” (“mayoide”) de otro “N” (“nascoide”); el primero referido al Obelisco Tello, que ahora es conocido como estilo Dragoniano, y el otro a la Estela Raimondi, que ahora es parte de un Estilo tardío de la fase EF. Esta secuencia en 4 fases: AB, C, D y EF, fue propuesta en 1962 por John H. Rowe, con una primera definición de las pautas artísticas que le caracterizan. El Obelisco fue ubicado en la fase C, en tanto que las litoesculturas del Pórtico de las Falcónicas se ubica en la fase D; el Lanzón en la fase AB.

Gracias a los hallazgos de la Galería de las Ofrendas, ha sido posible aislar 4 estilos o modalidades del estilo Chavín que coexistían, que se ha bautizado como: Ofrendas, Floral, Dragoniano y Qotopukyo. Cada una de ellas con sus rasgos propios, expresados fundamentalmente en ceramios que fueron, claramente, hechos por personas distintas aunque posiblemente en el mismo centro ceremonial de Chavín. Richard Burger encontró una secuencia de cerámica que bautizó como Urabarriu, Chakinani y Urabarriu, en la que, desde luego, están presentes estos 4 estilos, dominantemente en su fase Urabarriu, la más antigua.

En tanto que el estilo Ofrendas es una versión vulgar, generalizada, de la alfarería chavinense, y se puede decir que existió a lo largo de toda la historia de Chavín, el estilo Floral, cuya base tecnológica y morfológica es la misma que Ofrendas, es la versión fina y elegante de aquel estilo y por tanto también debe esperarse que sus personajes y otros rasgos del estilo se presenten en toda la secuencia, con sus variantes respectivas. Son muy diferentes, en cambio, los estilos Dragoniano y Qotopukyo, cuya dispersión es restringida y que, según parece, se vinculan más con los temas litúrgicos propios de Chavín de Huántar, asociados al Obelisco Tello y el Lanzón, es decir al Viejo Templo o fases AB y C de Rowe. El estilo dragoniano de la Galería de las Ofrendas, debiera considerarse como una versión tardía de la fase C, contemporánea con las lápidas grabadas de la Plaza Circular.

Las aves rapaces, los felinos y las serpientes son los elementos que sirven de base al estilo Chavín. Las formas y los ornatos se derivan de las partes y atributos de estos seres. Pero ninguno de ellos son en sí mismos objetos de culto. A la par que los felinos, las aves, como tales, aparecen siempre como seres secundarios, como los ángeles o los guardianes de los dioses. Estos animales, con atributos sagrados, están en las cornisas, en los zócalos e incluso en algunas piedras del paramento. De modo excepcional las serpientes aparecen también individualizadas, aun cuando casi siempre la serpiente aparece sólo como un atributo de los otros personajes: sus pelos, plumas, aletas, cinturones u otros.

En la mitología andina que se preservó a lo largo de los siglos, sobreviven los tres personajes, como guardianes de las cosas del mundo; las serpientes -Amaru y Machakway- pueden volar o no, ser inmensas o no. Las pequeñas serpientes nacen de los cabellos que las gentes pierden y una prueba de eso aparece en los estanques, donde se transforman en millones de pequeñas culebras.

Aparte de eso, en todas las modalidades del estilo Chavín, hay ciertas reglas que se obedecen canónicamente.

El estilo Dragoniano

El nombre de “dragoniano” se deriva del hecho de que en el centro de esta modalidad del estilo Chavín, hay una imagen mayor, en torno a la que giran los demás iconos que constituyen el “corpus” de esta modalidad. Este estilo tiene su presentación más compleja en el Obelisco Tello, que fue también considerado hace muchos años, como “estilo Chavín N” por el arqueólogo A.L. Kroeber, por el parecido que él le encontraba con el arte Maya.

Aparte del Obelisco, hay varias litoesculturas que fueron grabadas con diseños y rasgos propios de este estilo y que corresponden a la época más antigua del estilo. Es un estilo de larga duración, pues debe haber nacido hacia el año 1100 a.C. y continuado por unos 400 años. En la Galería de las Ofrendas se ha hallado un importante lote de vasijas de este estilo, en un contexto que data del año 800 a.C., cuando ya estaba plenamente maduro. Uno o dos siglos después se desintegraría y sería reemplazado por otros estilos. Está asociado al culto a un Dragón con cabeza de Cocodrilo que, a su vez, parece vincularse con el culto en el que eran importantes los moluscos de los mares cálidos del norte, tales como el Spondylus y el Strombus, que al parecer servían al culto al agua. Todos los iconos dragonianos -lagartos, serpientes, peces, aves y felinos- parecen vinculados a este culto en la mitología andina.

Hay dos tipos de “dragones”, uno cuya cabeza es la del inmenso lagarto o cocodrilo que vive en los ríos de la cuenca del Guayas; otra, cuyo rostro tiene unos “ganchos” y que se considera que puede ser de una serpiente. Ambos son míticos y resultado de una combinación de rasgos imaginarios de muchos seres reales o no. Ambos aparecen también con cuerpos y posiciones diferentes, siendo el Cocodrilo más formal, en tanto que el otro tiene muchas variantes, e incluso se reproduce a sí mismo en sus versiones de Ser alado o sin alas. Es hijo del Cocodrilo, y hay varias escenas de su parición.

El estilo Dragoniano no es muy común fuera de Chavín; aparece sólo en piezas muy especiales en otros templos de la época, especialmente en la costa central, en donde hay una versión “tosca” del estilo en lugares como Ancón y Garagay.

El estilo Floral

Es una de las modalidades del estilo Chavín, que se presenta tanto en la litoescultura como en la cerámica de Chavín de Huántar. Es un estilo que aparece durante mucho tiempo y posiblemente acompaña el arte chavinense desde sus orígenes hasta su declinación plena. Los iconos que más le caracterizan son los que representan una aves con las alas desplegadas y una cabeza que combina el pico de las rapaces con una boca con colmillos, junto con los de unos felinos con manchas como las de los jaguares, y una permanente presencia de serpientes. Todos estos personajes tienen rasgos muy naturalistas, lo que hace que sean de fácil identificación. Aparecen con frecuencia en las cornizas y lápidas que cumplen una función ornamental en los templos. Los hay tanto en las litoesculturas del Viejo Templo como en las del Templo Nuevo.

Si bien son esos iconos los motivos centrales de este estilo, se destaca la presencia de unos diseños trifolios, similares a los de una “Flor de lys”, que son los que indujeron a bautizar al estilo como Floral. Está acompañado con el uso muy frecuente de volutas y otros elementos decorativos curvilineales, que logran una sensación de movimiento.

En la Galería de las Ofrendas se encontró un significativo lote de vasijas decoradas con diseños de este estilo. Si bien la cerámica está hecha con las mismas técnicas que el estilo común llamado Ofrendas, Floral es una modalidad elegante, donde las formas y el acabado de las piezas son muy refinados. Son comunes los floreros, igual que los platos y fuentes grandes y muy adornados, con decoración incisa y pintada, que a veces cubre toda la pieza, externa e internamente, usando texturas de diverso tipo para lograr contrastes en las superficies decoradas.

El estilo Raku: Cupisnique en Chavín

Raku es el nombre que se le da a unas piezas de estilo Cupisnique, de la costa norte, que se encuentran tanto en Chavín como en diversas otras partes del Perú, entre Lima y Lambayeque. Es una modalidad de Cupisnique, que está representada en Chavín por unas pequeñas botellas, mayoritariamente con un gollete en forma de estribo.

Es una cerámica característicamente Gris claro, muy delgada, que tenía la superficie ahumada, negra y brillante, decorada con desniveles, ya sea con incisiones, excisiones o modelado. Hay tres variantes de este estilo; una, es de botellas con superficie lisa, con incisiones delgadas, hechas después que la vasija estaba seca, antes de cocerla y donde los diseños son preferentemente de cabezas humanas aisladas o amarradas unas con otras; otra, donde la decoración es con unas cintas o cordones en relieve, que tiene unos personajes que cubren los cuerpos y aun los golletes de las botellas, y con golletes gruesos, con bordes prominentes, donde se representan serpientes, felinos y aves, en versiones muy diferentes a las del estilo Floral. Finalmente, la tercera, que tiene las formas y la decoración más típicas de Cupisnique, con incisiones en pasta húmeda y los diseños que aparecen en la cerámica de Trujillo.

Además del estilo Raku y del Wacheqsa, hay varias piezas en la Galería de las Ofrendas que obviamente proceden de los valles de la costa norte y varias de ellas adscribibles a Cupisnique y sus variantes locales. Unas son, seguramente, de Lambayeque y alguna de Jequetepeque.

Al igual que Raku, Wacheqsa es también una cerámica de estilo Cupisnique, que corresponde a la modalidad que en Chicama fue identificada como “Cupisnique Transitorio”, que en Virú se conoce como “Guañape Tardío” y que en el valle de Moche acompaña a la Huaca de los Reyes. Se caracteriza por el color rojo intenso de su superficie, que está usualmente decorada con una pintura de color metálico, negro grafitado. Las formas dominantes son botellas con golletes en forma de estribo, de contorno rectangular o globular o con formas de frutas modeladas; hay también cántaros y cuencos, con figuras geométricas incisas y pintadas o simplemente pintadas.

Hay dos variantes en este estilo, al igual que en Raku, con formas y decoración diferentes. El segundo estilo es de botellas de cuello ancho y gollete con un grueso reborde, cuya característica más notable es que toda la superficie externa está pintada con grafito, lo que combinado con la tendencia de presentar diseños en relieve, le da aspecto metálico. En esta variante, los motivos de diseño son muy parecidos a los de la variante Chicama del estilo Cupisnique.

El estilo Mosna y otros estilos

Mosna es un estilo de arte particular de la sierra norte, muy popular en los valles de Cajamarca y el alto río Jequetepeque y, por tanto, probablemente de esa procedencia. En Chavín, aparece como un conjunto de piezas foráneas, del mismo modo como ocurre en otras partes de Ancash y Huánuco.

Es un estilo bien diferente a los que usualmente se asocian a Chavín, es una alfarería sobria, de color anaranjado claro, pintada con una gruesa pintura roja, con diseños muy abstractos, en los cuales se puede advertir una cierta conexión con personajes chavinenses tales como el águila, la serpiente y aparentemente también el felino. Un diseño afín a este estilo, apareció en un mural de la Huaca Lucía, en Lambayeque y su edad está probada por su constante presencia en sitios de esta época.

Aparte del estilo característico, que en Cajamarca se identifica como “Huacaloma Rojo sobre Naranja”, en Chavín se encontró además una variante, que se diferencia del estilo mayoritario porque usa la pintura roja para decorar fondos y delimita los diseños con incisiones, puntuaciones y otros recursos que son propios de los estilos chavinoides.

Junto con el estilo Mosna, en la Galería de las Ofrendas se han hallado otras piezas de estilos diferentes a Chavín y Cupisnique, como el llamado Pukcha, que tiene cerámica tricolor muy fina, o el Puca Orjo, que parece una imitación local de vasijas de los estilos Cupisnique, con golletes en forma de estribo.

La arquitectura del templo antiguo

Debido a que recién se ha iniciado la segregación de esta fase, ya que el Templo Nuevo fue construido sobre éste, la identificación del Templo Antiguo está incompleta. En realidad, sólo se ha reconocido el volumen principal -en forma de U y con la imagen de un gran ídolo tallado en piedra que usualmente conocemos como Lanzón en su interior- y un atrio con cornisas y cabezas talladas en piedra en cuyo centro hay una plaza circular hundida a la que erróneamente algunas personas llaman “anfiteatro”. De los otros edificios e instalaciones sólo tenemos vestigios e indicios.

De acuerdo con el conjunto de datos disponibles hasta ahora, además del cuerpo central, el templo tiene dos plataformas anexas: una, al norte, próxima al ala izquierda mirando hacia el exterior, llamada Templo Norte o sector D, y otra, al sur, más larga y alejada, llamada sector F. Otros indicativos permiten extender el área del Templo Antiguo hasta el extremo norte del pueblo, en la zona llamada Urabarrio, donde hay una consistente presencia de la cerámica que Richard Burger llamó Urabarrio por esta causa. Allí, Marino González encontró construcciones megalíticas y galerías de estilo Chavín.

El Templo Antiguo sufrió una serie de modificaciones que variaron las formas del proyecto arquitectónico original. De acuerdo a nuestros datos, la plaza circular hundida inscrita en el atrio es parte de una plataforma agregada encima de la primera versión de éste, de la cual sólo tenemos algunos vestigios por confirmar. Esta plataforma agregada, con sus lápidas finamente talladas y grabadas, con sus galerías de las Ofrendas, las Caracolas y el Campamento, corresponde al parecer a la última fase del Templo Antiguo. A este añadido se suman otros en las alas, como uno en la sur, con galerías como la de las Vigas Ornamentales, que tiene dos de estos elementos con figuras grabadas de animales míticos marinos.

Algunas evidencias sueltas, como la de una inmensa columna de roca negra, rota en muchos fragmentos y enterrada, señalan estructuras ahora desconocidas. Esta columna, de casi 1 m de diámetro, presenta figuras grabadas en el viejo estilo Chavín.

El Templo Antiguo contaba con una bella ornamentación. La plaza circular hundida tenía un muro en cuyo frente occidental, donde alumbra el sol naciente, había dos hileras de lápidas grabadas: la inferior, de piedras de distintos colores, con figuras de felinos y la superior con una procesión de personajes que parecen ser músicos y danzantes. En esta plaza circular, en el centro, pudo haber estado el Obelisco Tello.

La plaza circular hundida y sus frisos

La plaza circular hundida, enlosada con piedras amarillas, es un espacio sagrado ubicado en el centro de una plataforma cuadrada y a 2,10 m de profundidad. Tiene 21 m de diámetro y está dividida en dos mitades, una occidental, pegada a la plataforma central, y otra oriental. El muro occidental estuvo cubierto por dos series continuas -una encima de otra- de lápidas grabadas, la de abajo, de unos 30 cm de alto por 60 cm de ancho, con imágenes muy realistas de felinos vistos de perfil, y la de arriba, de alrededor de 60 cm de lado, con personajes organizados en una suerte de procesión en la que aparecen unos trompeteros o tocadores de pututu -una caracola marina de sonido profundo-, un portador de una rama de cactus San Pedro y otros danzantes.

En las lápidas superiores, la procesión de los músicos y danzantes está grabada a ambos lados de la escalinata occidental de la plaza circular y sólo en este hemiciclo. Ahora sólo quedan 5 , pero debieron de haber 14 en cada lado. Ellos -también los felinos de la parte inferior del muro- se dirigen desde los dos lados hacia el centro, de modo que los que vienen del norte caminan hacia el sur y viceversa. Miran hacia la escalinata, aunque hay al menos uno -o dos- en cada lado que mira hacia el centro de la plaza, donde debió de estar clavado el Obelisco Tello. Es decir que, mientras que los demás están de perfil, estos últimos están de frente. Los músicos y danzantes iban muy bien ataviados, con coronas, mantos y adornos simbólicos que seguramente hablaban de sus dignidades.

Los felinos, en las lápidas inferiores, caminan todos, desde el norte y el sur, hacia la escalinata. Sus cabezas son básicamente iguales, pero sus cuerpos, por parejas, son diferentes. Están individualizados, de modo que cada uno debe de haber representado algo distinto. Es tentador pensar que representaban constelaciones o fuerzas cósmicas diferentes. Los felinos acompañaban desde abajo a los dignatarios, quienes ocupaban un lugar destacado en la procesión.

Todos -músicos y danzantes, y felinos- avanzan hacia el centro, siguiendo la misma dirección que la sombra del Obelisco por las mañanas a lo largo del año. En el solsticio de invierno (21-24 de junio), cuando va a empezar el año agrícola, la sombra apunta hacia el sudoeste y “camina” hacia el centro, donde se encontraría el Obelisco.

La Arquitectura del Templo Nuevo

Este es el edificio más conocido de Chavín. Es la versión final de todos los proyectos arquitectónicos que se condujeron en Chavín. Si bien tiene una organización del espacio que sigue el mismo eje Este – Oeste del templo antiguo, mirando hacia el oriente, que en este caso coincide con el curso del río Mosna, se trata de un proyecto distinto, en donde las instalaciones anteriores pasaron a un nivel subsidiario o fueron cubiertas o destruidas.

El templo nuevo tiene su núcleo principal en una inmensa plataforma tronco-piramidal, que es el Templo Mayor, que se formó a partir de varios agregados al ala sur del Viejo Templo.

El edificio estaba totalmente rodeado por una cornisa de piedras que tenían imágenes de aves, serpientes y felinos, grabadas en sus lados visibles, y que estaban inmediatamente encima de unas cabezas antropomorfas esculpidas en piedra y adheridas al muro a las que conocemos como “cabezas-clavas”. Todo eso a unos 12 ms. encima del piso, en la zona donde eran visibles unas finas piedras labradas que servían de enchape cara-vista del templo.

No tenemos información muy clara sobre esto, pero todo indica que a unos 4 ms. por debajo de la cornisa, el exterior del templo estaba enlucido y no dudamos que además estaba cubierto por una serie de imágenes modeladas en barro y pintadas con muchos colores. Ocurre esto en sus homólogos de la costa (Moxeke, Garagay y otros). Además, los ocho metros inferiores del paramento están hechos con piedras toscas que obviamente no eran “cara-vista”. En las excavaciones se han encontrado restos de gruesos y bien acabados enlucidos, muy fragmentados. Algunos de ellos mostraban improntas de sogas y cañas en su lado interno, a la par que en varios fragmentos era posible deducir modelados de imágenes curvilíneas pintadas. En el tercio inferior, en la zona de los zócalos, el templo estaba adornado con lápidas, columnas, pórticos y voladizos que tenían personajes grabados en sus caras visibles.

El Templo Nuevo tenía un pórtico espectacular, al que se accedía mediante una secuencia de escalinatas que venían prácticamente desde el río. El pórtico estaba formado por dos columnas de piedra negra -cilíndricas y totalmente grabadas con imágenes de águilas humanizadas- que sostenían un dintel-voladizo formado por al menos tres lozas que -a su vez- tenían grabadas las imágenes de 7 falcónidas de perfil, de un lado, y probablemente otras 7 convergiendo desde el lado opuesto.

El pórtico estaba flanqueado por un zócalo de unos dos metros de alto, formado por lozas de piedra clara hacia el sur, y de piedra oscura hacia el norte. Era la base de un muro que protegía las escalinatas por el exterior, formando, de este modo, una galería con escalinatas, igual a la que se conserva aun en el lado norte del Templo Mayor. Esta galería con dos escalinatas, se iniciaba en el pórtico, ascendiendo hacia la cima de la pirámide, donde se encontraban dos recintos cuadrangulares y el ingreso a varias de las galerías del templo. Delante del pórtico había un pequeño atrio rectangular, cuyo muro perimetral estuvo también cubierto con lozas grabadas con una serie de personajes obviamente ligados al culto.

Hacia el oriente se abre una gran plaza cuadrangular, de 50 ms. de lado, con una escalinata al centro de cada lado, donde hubieron ornatos que hoy están perdidos. La escalinata occidental, que da acceso a la plataforma sobre la cual está el pequeño “Atrio de las Lápidas”, tenía un pórtico con dinteles grabados con la imagen de unos personajes que bien podrían ser de felinos en parejas o, como sugieren algunos arqueólogos, de unos muy estilizados caimanes o cocodrilos (?). Cerca se encontró una columna cilíndrica, pero no tiene grabados.

La plaza está rodeada de una plataforma, pero además tiene dos plataformas laterales más altas -al norte y al sur- con lo cual se obtiene una nueva versión de edificio en forma de “U”. Si bien ahora ya casi no existe, hasta antes de 1945 se observaba una cadena de recintos rectangulares, a modo de las celdas que hay en las galerías, en el extremo oriental del eje que cruza el centro de la pirámide y la plaza.

Hay mucho más. Las terrazas, galerías, canales y otros restos arquitectónicos son aún reconocibles en los alrededores del templo, hasta cubrir toda el área triangular que está entre los dos ríos.

Explicación de la ubicación cardinal de las edificaciones

La orientación de los edificios construidos en los centros ceremoniales de la época Chavín no estaba determinada por el asar, sino, muy por el contrario, era parte de la razón por la que ellos fueron construidos. Para el estudioso más lego, basta constatar que todos los edificios siguen una misma orientación, aun cuando ellos se construyan a grandes distancias

Casi siempre, el orden de los edificios o los muros, de sus pasajes o plazas, así como las sombras de sus muros y plataformas, tiene algo que ver con algún fenómeno cósmico o natural. Un buen punto de referencia pueden ser el lugar donde está una alta montaña, donde mora el gran Apu Wamani (el Ser tutelar, que cuida del bienestar de los habitantes de la tierra), o donde se encuentra la “paqarina”, que es una cueva o un lago, donde los mitos dicen que nacieron los primeros habitantes. Son fenómenos naturales que cunden en el espíritu de la gente.

Pero los fenómenos cósmicos más lejanos, suelen ser más precisos para las prácticas cotidianas de los pescadores, los agricultores o cualesquier habitante del planeta Tierra. El lugar donde “nace” el Sol está en el oriente o “levante”, pero nunca es el mismo; tampoco lo es en el occidente o “poniente”. En el curso del año, el punto donde nace o muere, cambia, desde el sudeste hasta el sudoeste y viceversa en el oeste. En realidad, está sólo unas pocas horas en el Este, dos veces cada año, sobre el equinoccio; en cambio se queda dos o tres días sobre los trópicos de Cáncer o Capricornio, cuando comienzan el invierno y el verano, que en términos del Perú son las épocas de sequía y de lluvia en la sierra, de bajada de los ríos o de cauces secos en la costa. Todo nuestro calendario se acomoda a eso.

Todos los astros nacen en oriente, de donde viene la lluvia, y mueren en el poniente, en el mar, más allá de los desiertos de la costa. Por eso, no es nada casual que los muros y los vanos de los edificios chavinenses, o algunas partes de ellos, estén orientados hacia el nordeste, el sudeste o el Este. Aparte de la función esotérica que ello pueda cumplir, la función práctica de hacer accesible las fechas del año, es fundamental para la producción. El éxito de un centro ceremonial como Chavín, debió estar asociado al acierto de sus predicciones climáticas: años secos, lluviosos o desastrosos, en la vida de los Andes, requieren de un calendario preciso. Los “oráculos” sirven para eso.

En el centro del templo principal, en el interior, a más de 15 metros de distancia de la luz solar, en un recinto estrecho y absolutamente oscuro, está el ídolo del Lanzón; una imagen sagrada, en forma de un ser humano, que saluda con la mano derecha, mirando al oriente. Todo es obscuridad, hasta que una mañana cada año, o tal vez dos, la luz del sol, penetrando hasta la estrecha galería, iluminaría la imagen, directa o indirectamente, por unos breves instantes. Eso debía ocurrir cada año, un día que resultaba significativo para el complejo calendario andino. Podía ser cuando el sol nace cerca del sudoeste, hacia fines de octubre o comienzos de noviembre; cerca quizá del “día de los muertos” del calendario cristiano”. ¿Sería el inicio de las lluvias?, es el fin de la cosecha. El sol nace en ese punto dos veces; la otra fecha debe estar entre fines de febrero e inicios de marzo, ¿cerca tal vez del carnaval de los cristianos?. Acaban las lluvias y se inicia la cosecha de los cultivos tempraneros.

Explicación de la forma constructiva

Los templos están construidos a base de grandes rellenos de piedra y tierra, los que eran depositados entre muros que cumplían una función medianera, de contención. Estos muros eran de mampostería irregular, con piedras similares a las de los rellenos, con los que se confunden en algunos casos, estaban unidos con una tierra arcillosa igual a la del relleno. Al parecer, los muros de contención se construían dentro de un régimen regular, en retículas de dimensión variable.

Algunos espacios por rellenar eran dejados libres, poniendo grandes piedras sobre muros vecinos, a manera de vigas, con lo que se formaron unos recintos angostos, a modo de pasadizos o galerías, cuyas paredes eran enchapadas con piedras seleccionadas o simplemente cubiertas con una gruesa capa de revoque, que suavizaba las irregularidades, aveces muy graves, del paramento. Las vigas eran de piedras anchas y gruesas, siempre de 80 o más centímetros más largas que el ancho del pasaje. Todo indica que también estaban cubiertas con barro, según los restos que quedan de los revoques.

Las galerías formadas de esta manera, se convirtieron en un elemento muy importante de los edificios, logrando con ellas cubrir varias funciones, desde canales de drenaje para evacuar las aguas de lluvia, hasta recintos secretos, ductos acústicos, ventiladores y seguramente almacenes y depósitos de ofrendas. Por tanto su altura -más que su ancho- varía de acuerdo a su función; en algunos casos es de un alto superior a la altura promedio de un hombre, es decir de 1.80 m. o más, pero en otros es apenas de 50 cm. o menos, si se trata de un ducto de ventilación o de drenaje. El ancho de las galerías obedece más a la técnica de la construcción, de modo que hay una cierta tendencia modular, que hace que la mayoría de estos pasajes sean angostos, con un promedio de 1 m. de ancho en los que tienen techos altos; los ductos, de techos bajos varían más, según las calidades de su función, pero tienden a ser más angostos que 1 m.

Sin duda, las “galerías” son un aspecto notable de la arquitectura chavina, en la medida en que es un elemento poco frecuente en otros lugares y épocas. Un procedimiento similar se aprecia en unos pocos edificios de esta misma época en el norte del Perú, pero cuando aparecen son elementos raros y aislados, a diferencia de Chavín, donde son numerosos y característicos. En algunas épocas de las regiones vecinas, como la de Recuay, existen “soterrados” parecidos, pero usualmente son mausoleos o pequeños graneros.

Los exteriores de los templos eran enchapados con piedras labradas con las caras paramentales planas. Hay sectores en donde tal enchape es “cara vista” y las piedras tienen un acabado exquisito, con las caras pulidas y los ángulos refinados en escuadra; otros enchapes más toscos servían obviamente para acabados enlucidos, que según los datos de las excavaciones en el Atrio del Viejo Templo, eran de arcillas que estaban además pintadas de colores crema y rojo (entre los fragmentos identificados).

Cara-vista o no, los paramentos exteriores son impresionantes por el tamaño y calidad del material empleado. Se trata de enchapes megalíticos, que a la par que le daban solidez a los rellenos que constituyen el núcleo de la construcción, ellos mismos -dispuestos en talud- formaban una sólida edificación, gracias a que tenían un aparejo concertado, que se armaba a partir de grandes bloques combinados con unos más pequeños, cementados con arcillas de alto nivel de cohesión.

Algunas de las piedras del paramento tienen 3 o 4 ms. de largo, aunque en promedio son de 1.50 ms. o menos, con un ancho modular que hace posible su alineamiento en hiladas de grosor alterno. Parece que en el templo antiguo era dominante una alternancia 1-2-1, es decir de hiladas de ancho simple alternas con unas de ancho doble, mientras que en el templo nuevo estaba generalizada una alternancia 1-1-2-1-1, consistente en dos hiladas de ancho simple por una de ancho doble. Esta diferencia cronológica no parece, sin embargo, generalizable hasta que se hayan hecho más exámenes de la superposición de paramentos; además, parece que en el viejo templo se usaron ambos tipos de paramento, prefiriendo el último para los de fino acabado.

Explicación de las construcciones subterráneas

Las macizas plataformas piramidales de Chavín, si bien son en efecto “macizas”, tienen una serie de pasajes y galería interiores, a modo de soterrados o sótanos, que se desplazan en los ejes este-oeste y norte-sur de los edificios, junto con otros similares que hay en los alrededores, debajo de los templos o en sus costados.

Varias de estas “galerías” son en realidad ductos de drenaje, que sirven para recoger el agua que se almacena en la superficie, por las lluvias o transporte artificial, y luego conducirla, por una suerte de gran desagüe, hacia el cauce del río Mosna, donde desemboca por una galería que está construida a un nivel más bajo que el del agua del río, de modo que no se aprecia realmente su punto de salida. De allí se deriva la historia de que existe una galería que pasa por debajo del río. Cuando el río está calmado, se puede apreciar la boca del gran desagüe en las orillas al pie del centro ceremonial.

Hay una hipótesis que indica que algunos de estos ductos fueron alimentados artificialmente con agua, desde el río Wacheqsa, para, luego de disponer su ascenso a la parte superior de una de las plataformas, soltar el agua por unos ductos, con una fuerte pendiente, especialmente construidos para producir ruido. De este modo, el “templo tronaba” o “hablaba”. Un experimento físico dio como resultado un ruido similar al que hace el rugido de un león africano; entre los animales sudamericanos, el único cuyo rugido es similar, es el cocodrilo de la costa ecuatorial, que vive entre el río Chira y el Guayas y Babahoyo. Es un animal inmenso, que llega a tener más de 5 ms. de largo y que es carnívoro y muy agresivo. Su rugido se escucha hasta 1 km. de distancia, según dicen los guardianes de una reserva que hay en el Babahoyo. En el obelisco Tello, están las imágenes de un cocodrilo macho y otro hembra, asociados al mullu y el pututu-que se extraen de la misma región de los cocodrilos- y también al jaguar, las serpientes y otros fantasmas, cuyos atributos de ferocidad, combinados, sirvieron para construir un “Olimpo” de seres mágicos y poderosos.

Desde luego, no todas las galerías eran conductores de agua. También formaban recintos destinados para otros fines. En una de las galerías está el ídolo principal de Chavín, llamado El Lanzón, de modo que allí algunas personas actuaban para rendirle culto. Otras galerías cuya función desconocemos aun, podían recibir grupos pequeños de personas, pero lo que parece obvio es que nadie podía vivir en ellas de modo permanente. No sabemos si algunas pudieron servir de sepulturas. En el atrio del templo antiguo hay unas galerías donde se depositaron ofrendas para el templo y luego fueron selladas con piedras enormes; y estaban cuidadosamente diseñadas para ese fin. Esa era la función de la Galería de las Ofrendas, y también lo era de las otras galerías que hay en torno a la plaza circular. Eran como sepulturas.

No se trata de construcciones muy complejas. En realidad son parte de la red de estructuras que se habilitaban para producir una maciza pirámide: se hacía un “emparillado” de muros, luego se rellenaba con piedras y barro los espacios de la “parrilla”, dejando algunos de esos espacios libres. Eso era una galería. Luego se ponía vigas de piedra encima del espacio vacío y más lodo y piedra y una nueva parrilla encima.

31B. La galería de los Laberintos. Éste es uno de los muchos complejos de pasajes subterráneos que tiene el templo de Chavín. Algunos de ellos, como la Galería del Lanzón, en forma de cruz, servían como un oratorio donde se guardaba la imagen de la divinidad u otros personajes sagrados. Otros, servían para funciones litúrgicas que desconocemos, y algunos eran lugares donde se depositaban ofrendas. Generalmente, se trata de pasajes alargados que tienen a sus lados unos espacios a manera de celdas.

En relación con el viejo templo, aparte de la galería donde estaba la Gran Imagen, había al menos tres complejos de pasajes, uno de ellos al lado de la galería del Lanzón, al que hemos bautizado como “Galería de los laberintos”, por su extraña configuración.

Introducción a la litoescultura

El arte lítico chavinense no es propiamente escultórico, pese a que existen más de cien esculturas de cabezas monstruosas, humanas, de animales, etc. Se trata en realidad de un manejo de superficies planas, en donde se graban imágenes relacionadas con el culto. Es un arte asociado a la arquitectura, aunque algunas piezas son obviamente independientes de ella, como es el caso del ídolo principal, que si bien está dentro del templo, obviamente fue esculpido con independencia de una función de columna, enchape de muro, viga, cornisa o algo similar; ocurre igual con piezas como el “Obelisco Tello”.

La litoescultura o lapidaria chavinense fue y es el paradigma del estilo llamado “Chavín”; lamentablemente hay pocos objetos iguales en otras partes, esto determinó que los términos de comparación con la cerámica u otros materiales, fueran sumamente arbitrarios, de modo que se produjeron muchas interpretaciones confusas y se concedió al estilo una extensión mayor de la que tiene. Eso favoreció a que se construyeran hipótesis tan ambiciosas como la de considerar a Chavín como la “capital” de un imperio, con un ámbito muy vasto de dominio. Todavía hoy, el llamado “Horizonte Temprano”, es confundido como la etapa de expansión de la cultura Chavín a nivel pan-peruano.

John H. Rowe (1962), logró hacer una segregación cronológica de las litoesculturas de Chavín, utilizando su asociación con las diversas fases constructivas del centro ceremonial y algunos rasgos estilísticos derivados de la secuencia que él y Lawrence Dawson habían construido para la cerámica Paracas-Ocucaje del valle de Ica.

AB, es la fase más antigua, representada por la Gran Imagen (“Lanzón”) que está asociada al viejo templo. Por razones de estilo se le asocia una cornisa donde aparecen unos jaguares y serpientes cuyos atributos se hacen extensivos a la fase.

C, es la fase relativa al “Obelisco Tello”, que si bien no tenía probanza directa cuando Rowe hizo el enunciado, gracias a las excavaciones en el “Atrio del Viejo Templo”, esta fase se ha confirmado, agregando numerosas lápidas grabadas con personajes antropomorfos y figuras de jaguares parecidas al de la Cornisa AB.

D, la tercera fase, está constituida por un grupo de litoesculturas asociadas al “Pórtico de las Falcónidas”, en el Templo Nuevo, entre las que destacan las columnas con imágenes de aves antropomorfas, el dintel-voladizo con falcónidas grabadas y las lápidas del atrio anexo al pórtico.

EF, la última fase, es la que por ahora aun no cuenta con sustento empírico y está representada sobre todo por la “Estela Raimondi”, un monumento que representa al “Dios de los Báculos”, divinidad muy popular en el sur andino.

Las evidencias disponibles no favorecen una hipótesis expansiva de la cultura Chavín, aun cuando parece ser cada vez más claro que el sitio fue un lugar muy poderoso en su tiempo, pero más bien centro de concentración y convergencia que de difusión.

El Lanzón Monolítico

En el centro del templo, dentro de un crucero subterráneo, está la escultura de una Gran Imagen, que era el personaje sobrenatural más importante del lugar. Algo equivalente a una divinidad. Es un ser antropomorfo, es decir con atributos propios de los seres humanos, pero dotado de rasgos de poder y fuerza que no tenemos los humanos: la boca con dos inmensos colmillos, las manos y los pies con garras, los cabellos y las cejas convertidos en serpientes vivas.

Tiene un tocado -o moño- formado por cabezas de grandes serpientes o felinos, y un cinturón de la misma composición. Está vestido con una “cushma” que termina en flecos a la altura de las rodillas, una esclavina sobre los hombros y adornado con grandes aretes anulares, un collar de muchas cuentas, pulseras y ajorcas. En la crisma tiene un pequeño hoyo circular con una protuberancia central, conectado con la parte superior del ídolo y encima de la nariz tiene una especie de ave o murciélago

El ídolo está clavado en el centro de un pequeño espacio de planta cuadrangular, en el centro de una galería oscura, en forma de cruz: a los lados -norte y sur- hay dos celdas angostas y atrás -al oeste- otra parecida. En las celdas hay unos pequeños nichos en las paredes y unas clavas salientes, como si hubiesen servido como soportes para alguna forma de iluminación. La celda trasera tiene un tubo que se dirige hacia el oeste y que permitía oxigenar el recinto cerrado.

Hacia el oriente hay un largo pasaje, de más de 12 m de largo, que nace en un vestíbulo que hay en la entrada al subterráneo. Allí, frente al ídolo, a 12 ms, hay un tubo de 40 cm de lado -cuadrangular- por donde entran aire y luz desde el exterior, por las mañanas, todo el año. El sol penetra por este tubo, muy temprano, y permanece por unos minutos; algunos días que penetra más y otros menos; hay meses cuando apenas entra la luz hasta unos pocos centímetros dentro del tubo y no llega al pasillo. En su estado original -previo a su desmoronamiento en el s. IV a.C.- el tubo pudo captar una mayor iluminación, debido a que el talud del muro era mayor que el actual. De ese modo, una o dos veces en el año, la galería podía estar iluminada, aun más si -como hacían los incas en el Qorikancha- cubrían los muros o parte del piso con láminas de oro que reflejaran el sol.

Es muy poca gente la que puede estar junta dentro del crucero. Desde las celdas laterales se puede apreciar la imagen del lanzón si se ilumina desde el Este; desde atrás sólo se ve la sombra del ídolo y quien estuviera adelante, cierra el acceso a la luz que viene del Este. Desde luego, puede verse también si se llevan antorchas, sólo que en un ambiente tan cerrado, el humo de las antorchas puede ser muy tóxico.

El Obelisco Tello

El Obelisco de Chavín es la escultura más compleja que se conoce en el Perú. Es una pieza alargada, prismática, de 2,52 m de altura, que tiene una sección de 40 cm que estaba dentro de la tierra, de modo que se fijaba, verticalmente, en el centro de la plaza circular.

En el obelisco está grabado un texto que gira en torno de un inmenso dragón que se presenta en dos versiones -masculina y femenina- una al lado de otra. No representa al Dragón como un personaje único, sino como parte de una escena en la que intervienen una gran cantidad de personajes. Es absolutamente claro que los sacerdotes de Chavín estaban en condiciones de hacer una extensa lectura de lo que allí estaba grabado. A nosotros se nos presenta con una enmarañada articulación de imágenes, unas dentro de otras, dentro de campos muy similares a los que tenían los “glifos” de antiguos pueblos que escribían sus historia.

El Dragón está dispuesto a lo largo del obelisco, con la cabeza mirando hacia arriba, un largo cuerpo que tiene un vientre en forma de una inmensa boca, llena de grandes colmillos que se cruzan. La cola es como si fuera de un pez y sus patas parecen las de un lagarto, con garras de cuatro dedos. Hay muchas diferencias menores entre las dos versiones, pero sin duda la más significativa está en el bajo vientre, en la región de los genitales. El macho, tiene un apéndice que eyacula, como si fuera un árbol; la hembra tiene un signo que parece una “S”.

La cabeza del dragón es la de un cocodrilo, con cuatro grandes colmillos que salen de su mandíbula superior y pasan por encima de la inferior. Éste es un detalle que diferencia a los cocodrilos de los caimanes, que esconden los dientes maxilares cuando tienen la boca cerrada. El Dragón debe pues referirse a la fiera que vive entre el río Chira y la cuenca del Guayas, en el Ecuador. No hay cocodrilos en otra parte de Sudamérica; no los hay en la Amazonía, en donde, en cambio abundan los caimanes. Esto liga al Dragón con el mullu (Spondylus) y el Pututu (Strombus).

Los tres son animales de mares ecuatoriales. En el Obelisco aparecen los dos moluscos asociados al Dragón macho: el mullu delante de su hocico y el pututu cerca de sus genitales. Frente a la versión femenina, hay dos personajes frente al hocico: un ave y un pez, y junto un felino (el aire, el agua y la tierra). Entre los tres personajes y la concha Mullu, al centro, hay un diseño que muestra una cadena de signos en “S”, muy similares a los que tiene el genital femenino (¿será algo ligado a la fertilidad?). Delante del brazo delantero del macho hay un signo en forma de cruz, igual al que tiene el ídolo del Lanzón en la crisma; frente al otro brazo, hay otra ave, que podría ser un loro.

Los tres personajes felino-ave-pez, la concha spondylus y los tres signos especiales, es todo lo que no está fuera del cuerpo del Dragón; son 7 imágenes independientes y autónomas. Las demás, que son muchas (65 en total; de modo que hay 72 grababas en la piedra), son partes de la compleja estructura corporal del Dragón. Cada una de las imágenes está ligada a las otras, formando parte del dorso, el cuello, las ancas, la cola o los brazos del monstruo. Además, cada uno de estos personajes “interiores” contiene otros, que son algo así como sus atributos. La mayoría de los personajes se duplican, uno en el cuerpo del macho y otro igual o semejante en el de la hembra. Casi todos tienen algún atributo de ferocidad, ya sea el colmillo o la garra, que deben ser signos de sacralidad. Pero hay también figuras de plantas, flores y frutos. ¿será un mapa de las constelaciones?.

Cualquiera que fuera la lectura de los personajes que están formando parte del cuerpo del Dragón con cabeza de Cocodrilo, lo que no deja dudas es que se trata de una imagen ligada a personajes que viven en las tierras húmedas tropicales del norte, incluyendo los felinos, las aves, peces y serpientes y, por cierto, los moluscos. Todos ellos forman parte de la mitología andina, que perduró hasta el siglo XVI, cuando llegaron los europeos al Perú.

Lo único que era requerido -como objeto- por los sacerdotes y los dioses, era el Mullu. Los peregrinos debían llevar el Mullu, que aparece asociado al gran Dragón y su contexto selvático y marítimo. Los mullus eran portadores del agua, algo así como mensajeros de los dioses del agua. El pututu anunciaba a quienes lo portaban y quizás hasta servía para “llamar” al agua. El obelisco, ubicado en el centro de la plaza circular o en cualquier parte, era un primitivo “Intiwatana” (reloj solar) que servía para indicar los días del año, los meses y las estaciones. Era también el que guardaba los misterios de todo eso, en un texto que sólo podían leer los iniciados.

El Pórtico de las Falcónidas

En la fachada del Templo Nuevo hay una portada, hermosa, que tiene en el centro dos columnas cilíndricas de piedra negra, que sostienen un dintel voladizo, a modo de cornisa, cuya mitad sur era de piedra blanca, en tanto que la del norte era de piedra negra. Hay tres escalones y una vereda que, igualmente, son de piedras blancas hacia el sur y negras hacia el norte.

Las columnas están íntegramente grabadas, con la imagen de dos aves míticas antropomorfas, una hembra al norte y un macho al sur. En la cara visible de la cornisa hay grabadas las figuras de siete aves que van de sur a norte y otras tantas en dirección contraria. Es más, con la misma altura de la portada, que tiene casi 3 m, hay dos hileras de lozas blancas al sur y negras al norte, que servían de zócalo a la gran fachada del templo.

Las aves son falcónidas, es decir representaciones de aves carnívoras, como los halcones, las águilas o los cernícalos, que abundan en los cielos andinos. No son, desde luego, retratos de especies vivas; por el contrario, si bien son sin duda falcónidas, están dotadas de una serie de atributos que las sacralizan o mitifican en función de los códigos chavinenses: tienen, detrás del pico, unas fauces felínicas, con grandes colmillos que se cruzan, sus plumas son serpientes o personajes con atributos de seres vivos. Además, su vientre es una gran boca llena de dientes con colmillos.

Las figuras no representan al mismo personaje; la primera es diferente, pero las que le siguen van en parejas, cada pareja con una falcónida particularizada. Están de perfil, como si estuvieran caminando. En cambio, las falcónidas de las columnas son del tamaño y la forma de un ser humano, con ropa humana, con alas desplegadas y la cabeza de “Waman puma” (una falcónida con atributos de felino). En el cuerpo de estos seres míticos hay una serie de otras pequeñas figuras, ya sea en forma de peces, aves muy pequeñas o cabezas monstruosas con grandes dientes, o simplemente bocas con colmillos. Las serpientes son abundantes. Un detalle interesante es que mientras que el macho aparece como caminando, con los pies uno tras otro, la hembra está parada, con las piernas abiertas y, según algunos arqueólogos, con el órgano sexual dentado.

Desde luego, no son las únicas representaciones de aves; hay muchas otras en el ornato de los templos. Las cornisas que coronaban todo el frente oriental de la gran pirámide tenían grabadas -en la parte visible- personajes similares, sólo que ellas eran aves y no seres antropomorfos; con las alas desplegadas, como si estuvieran volando. En la cornisa del lado occidental, en cambio, se ha encontrado imágenes del felino en las cornisas, junto a figuras de grandes serpientes.

El Pórtico de las Falcónidas

En la fachada del Templo Nuevo hay una portada, hermosa, que tiene en el centro dos columnas cilíndricas de piedra negra, que sostienen un dintel voladizo, a modo de cornisa, cuya mitad sur era de piedra blanca, en tanto que la del norte era de piedra negra. Hay tres escalones y una vereda que, igualmente, son de piedras blancas hacia el sur y negras hacia el norte.

Las columnas están íntegramente grabadas, con la imagen de dos aves míticas antropomorfas, una hembra al norte y un macho al sur. En la cara visible de la cornisa hay grabadas las figuras de siete aves que van de sur a norte y otras tantas en dirección contraria. Es más, con la misma altura de la portada, que tiene casi 3 m, hay dos hileras de lozas blancas al sur y negras al norte, que servían de zócalo a la gran fachada del templo.

Las aves son falcónidas, es decir representaciones de aves carnívoras, como los halcones, las águilas o los cernícalos, que abundan en los cielos andinos. No son, desde luego, retratos de especies vivas; por el contrario, si bien son sin duda falcónidas, están dotadas de una serie de atributos que las sacralizan o mitifican en función de los códigos chavinenses: tienen, detrás del pico, unas fauces felínicas, con grandes colmillos que se cruzan, sus plumas son serpientes o personajes con atributos de seres vivos. Además, su vientre es una gran boca llena de dientes con colmillos.

Las figuras no representan al mismo personaje; la primera es diferente, pero las que le siguen van en parejas, cada pareja con una falcónida particularizada. Están de perfil, como si estuvieran caminando. En cambio, las falcónidas de las columnas son del tamaño y la forma de un ser humano, con ropa humana, con alas desplegadas y la cabeza de “Waman puma” (una falcónida con atributos de felino). En el cuerpo de estos seres míticos hay una serie de otras pequeñas figuras, ya sea en forma de peces, aves muy pequeñas o cabezas monstruosas con grandes dientes, o simplemente bocas con colmillos. Las serpientes son abundantes. Un detalle interesante es que mientras que el macho aparece como caminando, con los pies uno tras otro, la hembra está parada, con las piernas abiertas y, según algunos arqueólogos, con el órgano sexual dentado.

Desde luego, no son las únicas representaciones de aves; hay muchas otras en el ornato de los templos. Las cornisas que coronaban todo el frente oriental de la gran pirámide tenían grabadas -en la parte visible- personajes similares, sólo que ellas eran aves y no seres antropomorfos; con las alas desplegadas, como si estuvieran volando. En la cornisa del lado occidental, en cambio, se ha encontrado imágenes del felino en las cornisas, junto a figuras de grandes serpientes.

El dintel de los jaguares

Cuando se sube desde la gran plaza cuadrangular, en dirección a la portada del templo mayor (Templo Nuevo), se asciende por unas escalinatas muy anchas, soberbias, de piedras blanquísimas. Estaba adornada por unas columnas cilíndricas al parecer lisas, que sostenían un dintel con las imágenes de cuatro felinos que estaban juntos, en parejas, sentados unos al lado de otros (y no en fila), de modo que la composición aparece con pares de cabezas, unidas por una sola gran boca -como siameses- y un cuerpo alargado, como si fuese la imagen de un saurio, con dos pares de patas. Pero no es un saurio; en Chavín, el detalle de las cabezas es un indicador fundamental para identificar la imagen, y las bocas, las orejas y los nostriles de esta composición son las que aparecen con los felinos en otras representaciones y de ningún modo en relación con los lagartos. La posición de sus piernas -una adelante y otra atrás- recuerda a la de los saurios, pero también a la imagen casi retratista de un felino pintado en los muros de Sechín. Los felinos parados tienen las patas hacia adelante; en este caso, se trata de felinos sentados. Este detalle y el hecho de que entre las piernas hay una plumas o escamas, hizo pensar a algunos analistas que se trataba de un dragón como el que aparece en el Obelisco Tello.

Al igual que todas las demás figuras de Chavín, aquí también los personajes miran en dirección al centro, unos desde el norte y otros desde el sur.

Cerca de estas escalinatas, en algún momento, alguien enterró los restos de una hermosa columna de piedra negra, grabada con imágenes de felino, de un estilo muy antiguo, de la época del ídolo del Lanzón y que no parece haber formado parte de la portada de los Jaguares, aun cuando esto no lo podemos saber ahora.

La estela Raimondi

Estamos frente a una de las más famosas lápidas de Chavín. Desde que fue llevada a Lima, en 1873, para el Palacio de la Exposición, se convirtió en un símbolo del país. Está hecha en una losa rosada, de casi dos metros de altura y 73 cm de ancho y sólo 17 cm de espesor. Tiene una cara grabada y otra lisa.

No se sabe donde estaba ubicada originalmente; cuando fue hallada, ya los pobladores de Chavín la habían trasladado al pueblo y allí la usaban para fines domésticos (como mesa de comedor y como batán). Debió estar en algún lugar del templo nuevo, pegada a alguno de sus muros, es una lápida que está hecha para enchapar paredes.

Es una pieza, en realidad, atípica. La imagen de un ser antropomorfo, parado y que sostiene unas varas o báculos en ambas manos, es muy antigua y popular en el sur de los Andes: en los desiertos de Ica, en Ayacucho, el valle del Cusco y el altiplano del Titicaca. Allí aparecen en la misma época que en Chavín o aun antes. Bien pudiera ser producto del contacto entre los pueblos de Ica y Chavín, en los tiempos iniciales de Paracas.

Se trata de un personaje cuyo aspecto es extraño. Un ser antropomorfo, con fauces de felino y garras en las manos y los pies, que sostiene unos báculos frondosos de volutas y serpientes. Encima de la cabeza, como si fuera un tocado emplumado, una sucesión de 4 personajes que pudieran ser una suerte de elaboradas imágenes de serpientes. Todas tienen una boca en forma de U, con pares de dientes, un par de colmillos y un diente triangular central que cubren el labio inferior (bocas agnáticas).

Las cabezas clavas

En la parte alta de los templos, debajo de las cornisas, había una hilera continua de cabezas talladas en piedra, lo suficientemente grandes como para que desde el suelo, entre 14 y 20 metros más abajo, se pudieran apreciar sus detalles. Sólo las cabezas, como si fuera una exhibición de los decapitados que exponen los cazadores de cabezas de otros pueblos, en la parte más importante de sus casas. Las cabezas expuestas podían ser de enemigos capturados en la guerra, o de prójimos cuya memoria querían preservar.

En unos casos los cuerpos eran comidos -canibalizados- enterrados o cremados, según las costumbres de cada pueblo. En Chavín parece que podía ser parte de prácticas o ritos antropofágicos, pues, como se presenta en la Galería de las Ofrendas, una parte de los presentes depositados en el templo era una considerable cantidad de restos humanos, cocidos o asados de la misma forma como lo estaban los restos de aves, peces, venados, alpacas y otros animales.

Sin duda, los colmillos y garras que se hallan como atributos de los personajes sagrados, más que una ostentación de terror, es la expresión sacralizada de cómo funcionaban las relaciones de poder entre las gentes y los pueblos. El canibalismo no era una propiedad exclusiva de los templos; era una práctica generalizada aun en las aldeas de pescadores y agricultores de todo el territorio. Si los europeos hubieran llegado en aquel tiempo, sus contactos habrían sido con caníbales, con costumbres parecidas a las que tenían los pueblos que ellos conocieron en lo que ahora es Colombia o gran parte del Brasil. Claro que en el s. X a. C., todavía existían pueblos caníbales en Europa, práctica general en el continente en los períodos históricos precedentes. En el Perú, cuando se definieron los Estados, a partir del s. V d. C., junto a la nueva forma de organización que ellos impusieron, desapareció el canibalismo, pero las “cabezas clavas” continuaron usándose hasta el s. X de nuestra era.

Introducción

Chavín representa la época que da inicio al uso de los metales. La producción metalúrgica comienza con el oro y casi simultáneamente con el cobre nativo en sitios ligados a Cupisnique y Chavín, a pesar de que la evidencia más antigua de objetos de oro en los Andes centrales se remonta 1 500 años antes de la era cristiana en la región de Andahuaylas, en la sierra sur del Perú.

A lo largo de toda la etapa Formativa la metalurgia mantuvo una condición ciertamente primitiva utilizando los metales nativos -tanto el oro como el cobre- en su forma natural. Posteriormente el cobre, hallado en forma de rocas, sería convertido en metal mediante procesos de fundición.

El oro y el cobre eran obtenidos en la naturaleza en forma de “pepitas” o pedazos que contenían físicamente sus cualidades de color, dureza y maleabilidad. Lo que hacían los artesanos era convertirlos en láminas mediante el martillado en frío, sin someterlos al fuego. Los dos metales mencionados son lo suficientemente maleables como para que esto ocurra, aun cuando el cobre podía exigir el calentamiento para ser trabajado, lo que llevó a descubrir que el uso del fuego podía permitir una unión más firme entre piezas que estaban originalmente separadas. Existen algunos objetos en los que también se usó plata nativa, como los de Chongoyape, donde se usó la unión de un segmento de este metal con otro de oro para obtener un efecto de color.

Las láminas de metal, martilladas, presionadas, repujadas o trabajadas con instrumentos con punta o filo, eran finalmente convertidas en lienzos sobre los que se grababan o destacaban figuras o diseños de los estilos propios de la época. Estas láminas eran entonces dobladas o unidas con ayuda del fuego o simplemente también del martilleo y así eran convertidas en coronas, orejeras, narigueras, collares, pectorales, cinturones, brazaletes, ajorcas y otros adornos, casi todos dirigidos a ser parte del ornato o del vestir personal. Excepcionalmente se han encontrado piezas que pudieron servir para otros fines, como para inhalar estupefacientes, cubrir cetros y contener bebidas o comidas -pequeños recipientes en forma de vasos o copas-, que cumplían funciones más ornamentales que utilitarias.

Los hallazgos de oro no son frecuentes y casi toda la información disponible se reduce a lotes o piezas aisladas encontrados de manera casual por campesinos o “huaqueros”, especialmente en la costa y la sierra norte del Perú. Esto significa que el registro arqueológico propiamente dicho, es decir el realizado por profesionales, es mínimo.

Por otro lado existen muchas piezas falsificadas para su comercialización entre coleccionistas y aficionados, debido a la facilidad con que pueden reproducirse. De todas maneras, los hallazgos más notables son los de Chongoyape y de Kuntur Wasi. Los registrados en el mismo Chavín son muy escasos y apenas consistentes en pequeñas láminas. Sin embargo, algunas piezas de colecciones antiguas indican que éstas “proceden de Chavín”, aunque no mencionan el hallazgo. Pero en el valle de Chicama, en las excavaciones que hizo Rafael Larco Hoyle, sí aparecieron algunas piezas de oro, como también en los valles de Jequetepeque, Zaña y Trujillo. Así, se podría decir que el oro estaba asociado principalmente a los cupisniques y a su área de relación.

Chongoyape

Chongoyape se encuentra ubicado en el valle de Lambayeque. En este sitio se encontraron dos lotes de tumbas con objetos de oro. El primero, hallado en 1928-1929, por el joven Floro Morrofú de 15 años, en el fondo de una acequia en la hacienda El Almendral, de propiedad de los hermanos Gayoso; y el segundo, una década después, al parecer junto con los restos de tres individuos y con cerámica de estilo Cupisnique, por los trabajadores de un camino. El material encontrado es muy vistoso y comprende coronas, pectorales, anillos, alfileres e incluso una placa bimetálica, que combina oro y plata, así como cuentas esféricas hechas de dos tapas soldadas, depiladores y alambres de oro. Estas piezas están asociadas al estilo Cupisnique, aun cuando tienen rasgos atribuibles a una nítida relación con Chavín.

Kuntur Wasi

Kuntur Wasi se sitúa en la sierra norte del Perú , en la cuenca del río Jequetepeque, en Cajamarca, sobre el pequeño poblado de San Pablo. Se trata de un cerro en cuya cima fue construido un templo en la época Formativa y donde, además de plataformas escalonadas y estructuras funerarias, existen evidencias de litoesculturas emparentadas con el estilo Cupisnique, pero tan bien elaboradas como las de Chavín de Huántar.

En el año 1945 la misión del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima descubre los primeros objetos de oro en Kunturwasi. Sin embargo, es recién a partir del año 1989 cuando la misión de la Universidad de Tokyo, liderada por Yoshio Onuki, realiza los hallazgos más contundentes. De los contextos funerarios de élite excavados por los japoneses se rescataron numerosas piezas de orfebrería, entre las que se deben mencionar los primeros objetos chavinoides hechos de cobre.

En las tumbas excavadas en Kuntur Wasi el ajuar funerario incluye collares, coronas, orejeras, cuentas y pectorales de oro repujados y calados con diseños de cabezas-trofeo y de personajes de las iconografías chavinoide, Cupisnique y de una peculiar modalidad local asociada a Kuntur Wasi y a la región del Jequetepeque.

Las conexiones de Kuntur Wasi con Chavín pudieron estar asociadas al oro, pero existen también evidencias de un mismo tipo de vasijas, que en Chavín se conocen con el nombre de Mosna y cuya distribución llegó hasta las regiones de Huánuco y Ancash.

Fuente:  Chavin.perucultural

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Los Iroqueses

Confederación Iroquesa

La Confederación Iroquesa fue una liga o confederación iroquesa de carácter democrático, con características tanto participativas como representativas (combinadas con algunas hereditarias). Se hallaba constituida por tribus amerindias de lengua iroquesa, que habitaban el noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá en la zona de los Grandes Lagos. La Confederación estaba formada originalmente por cinco tribus (seneca, cayuga, oneida, onondaga y mohawk) que se confederaron a mediados del siglo XII, y a las que se sumó tuscarora en 1720.

Se llamaban a sí mismos nadowa y el nombre que recibieron de los europeos proviene del algonquino irok-ois (de origen francés, dos palabras sacramentales) o de irinakhoiw “real unión”. También adoptaron el nombre de Haudenosaunee o Hodinonhsioni traducido como “pueblo de la casa grande”. Su capital estaba ubicada donde hoy se encuentra la ciudad de Syracuse, Estado de Nueva York y ha sido considerada como una de las más fuertes influencias de la democracia moderna.

Confederación y la Gran Ley de la Paz

El régimen democrático de la Confederación estaba regulado por una constitución de 117 artículos conocida como la Gran Ley de la Paz y gobernada por un Parlamento o Consejo de representantes de la población, considerado como el segundo más antiguo del mundo luego del Althing de Islandia.[1] La Gran Ley de la Paz establecía una especie de Estado de Derecho con estrictos límites y restricciones al poder de los gobernantes. Establecía también una división del poder entre hombres y mujeres, estableciendo que ningún hombre podía presidir un clan y ninguna mujer ser jefe militar o sachem. A las jefas de los clanes correspondía elegir a los jefes militares.

Así la Confederación tuvo una influencia directa tanto en la democracia y el constitucionalismo, como en la idea de la igualdad de mujeres y hombres en la sociedad moderna.[2] En especial Benjamín Franklin, quien tuvo trato directo con Haudenosaunee en 1753, destacó en sus obras que el grado de autonomía individual que gozaban los habitantes de la liga era desconocido en Europa y publicó los tratados indios, considerada como una de sus obras más importantes. Para pensadores o historiadores de los movimientos radicales como Howard Zinn, la Confederación de las Seis naciones consituye una muestra de la aplicación de la democracia radical a través de las decisiones asamblearias.

De hecho el concepto de toma de decisiones por consenso es retomado por algunas organizaciones sociales contemporáneas, en la que la decisión se construye entre las ideas de los presentes antes que eligiendo una de otra por medio de mayorías (que se deja como última opción) convencionalmente se las considera inspiradas en las businness meetings cuáqueras, sin embargo los cuáqueros reconocen que no son originales suyas sino aprendidas de su contacto histórico con la Confederación de las Seis Naciones.

Estructura

Concebían la confederación como una Gran Casa Comunal con cinco compartimentos, desde la cual se alzaba un Árbol de la Paz con cuatro grandes raíces extendiéndose por la tierra (por los cuatro puntos cardinales). El dehatkadons (máxima autoridad) eran los sachem (jefes en tiempos de paz) de la Confederación. La Gran Ley de los iroqueses es una mezcla de derechos electivos y hereditarios. Había un Consejo de la Confederación de 50 royaneh (“hombres buenos”) o sachems (9 oneida, 10 cayuga, 14 onondaga, 8 seneca y 9 mohawk), escogidos de una lista de 50 candidatos entre los miembros de los clanes correspondientes, cuyos nombres eran propuestos por las mujeres, y todos sus sucesores tenían que adoptar los nombres de los antiguos fundadores. Cuando uno moría, se celebraban complejos ritos de duelo para luego nombrar al sucesor. Tomaban las decisiones en una serie de reuniones, caucus (pequeñas juntas) hasta lograr el consenso. Las crónicas se transmitían oralmente o por los wampums.

Todas las tribus tenían responsabilidades defensivas: los seneca, que custodiaban las puertas del Oeste, con responsabilidad sobre las cataratas del Niágara; los cayuga, cuyo símbolo era un castor; los oneida, que eran vistos como los “hermanos menores”, aportaban 9 miembros, tres por cada uno de sus clanes. Por su parte, los onondaga eran la nación central, guardianes del fuego (símbolo del gobierno) y de las monedas de la Unión, aportaban el presidente, 14 escaños y el archivero. Ellos eran además anfitriones de la Asamblea que convocaban anualmente en un edificio de troncos situado en su reserva, y donde se repetían los estatutos y las leyes, y se resolvían las diferencias. Los mohawk custodiaban las puertas del Este, con responsabilidades defensivas desde Montreal hasta Nueva York. Durante el siglo XVII se les unieron los restos de las naciones hurón, neutral y erie, así como los tuscarora, que llegaron a convertirse en la Sexta Nación.

Todas las tribus se organizaban en un sistema de clanes con diferentes denominaciones. Se dividían en ohwachira (gran familia), cada una de las cuales tenía un oyaron (espíritu protector personal). Los oneida estaban divididos en tres clanes, y cada comunidad tenía un consejo local dirigido por varios caudillos. Eran los más numerosos de la confederación y vivían en un único poblado fortificado, con 60-100 “casas grandes”, cerca del actual Madison, Nueva York. Los onondaga tenían el centro cerca de la actual Syracuse (NY) con 140 casas y 24 en los alrededores, y 350 guerreros. Los cayuga tenían un consejo local, guiados por los jefes de las tres villas, y comprendía representantes de los ocho clanes exógamos, cada uno de los cuales se dividía en numerosas mitades, y cada una de ellas tenía muchas funciones ceremoniales, funerarias y al mismo tiempo de juegos. También tenían cinco sociedades rituales (Caras Falsas, Huesos, Búfalo, Águila y Sociedad Médica).

Los seneca es dividían en 8 clanes, y cada uno de ellos en dos mitades al mando de un sachem, cada comunidad tenía un Consejo de Adultos guiado por el sachem.

Los mohawk se dividían en tres clanes: Tortuga, Oso y Lobo. En cuanto a los tuscarora, se dividían en tres tribus, cada cual dividida en dos mitades, que a su vez se subdividían en muchos clanes exógamos matrilineales, aumentados por el rapto de mujeres y niños de otras tribus; su vestimenta era similar a la de los cheroquis.

Costumbres tradicionales

Vivían de la agricultura. Cultivaban 17 variedades de maíz, 60 de alubias y 7 de calabazas, consideradas las tres hermanas del Creador, y también cultivaban 11 clases de frutos secos, girasol, tabaco, 12 de bebidas y 11 de infusiones. Por lo que respecta a los tuscarora, eran expertos cazadores, cultivadores de maíz y recolectores de cáñamo (Apocynnum cannabium). Su año ritual se iniciaba en la primavera con las Gracias al Arce, en mayo-junio con la Siembra del Maíz y el festival de la Fresa, el verano con la Danza del Maíz Verde y en otoño con la Acción de Gracias, copiada por los norteamericanos.

Las ganonh’sees eran casas comunales de base 20 x 6 metros, y de seis metros de altura, donde vivían entre 5 y 20 familias extendidas. Tenían dos puertas, un pasillo, una bodega y habitaciones. Eren cálidas, pero no controlaban la salida del humo. Los tejados eran de corteza de abedul, y la estructura de mástiles de cedro. Hacia el siglo XVIII las abandonarían por las casas individuales, y las usaron solamente como consejos de comunidades. Estaban rodeadas de empalizadas y fosas. Los tuscarora, sin embargo, vivían en cabañas redondas de mástiles cubiertos de corteza, algo diferentes.

Eran considerados guerreros feroces y tenían la costumbre de torturar a los prisioneros hasta la muerte. Consideraban la frontera como lugar de contacto y relación, denominada Teitonateiken “allí donde dos entran en contacto”, y planteaban a los forasteros el tekeniteyohe:te “de los dos senderos”, aceptar la diferencia y respetarla.

Origenes

Hacia el 1390,[3] el líder semidivino de los hurones, Dekanawidah (El pacificador), bajó de una canoa de piedra blanca y tuvo la visión de un gran árbol que llegaba al cielo para comunicarse con el Amo de la Vida, y que él interpretó como la hermandad de las cinco tribus, y se puso un águila, en estado de alerta para la paz. Entonces, se impuso la misión de establecer y reforzar la paz entre las cinco tribus para que fuesen más fuertes. Convenció al chamán onondaga Tatodaho para que dejase las “malas artes” y se hiciese “primer orador” o sachem presidente. Así toda la energía negativa del mundo se transformaría en positiva, y todos los oradores que vinieran después dirían el nombre de Tatodaho. Recibió el apoyo del jefe seneca Hiawatha y de la mujer caudillo attawendarok Djigosasen, e hizo una constitución cuidadosamente elaborada, transmitida oralmente de generación en generación.

El primer blanco que los visitó fue el bretón Jacques Cartier, quien en 1534 llegó al campamento de Stadakoné y secuestró a los dos hijos del jefe para llevárselos a Francia. En 1535 los devolvió y llegó hasta la villa mohawk de Hochelaga, a la que puso el nombre de La Chine. También fue el primero en llevar las enfermedades, en enrolar indios a la fuerza y en llevar una conducta violenta. Por eso, cuando en 1603 Champlain llegó a Hochelaga y Stadakoné las encontró vacías, y el país había sufrido un fuerte retroceso demográfico.

En 1609 y 1615 fueron atacados por Champlain con ayuda de los hurones, montagnais y ottawas, y 200 mohawk fueron muertos a tiros, por lo que se enemistaron con los franceses y desde entonces, buscaron la ayuda de los holandeses primero (1644) y luego de los británicos, que les cambiaban pieles de castor por armas de fuego. Así, los mohawk ayudaron a los europeos a exterminar los pequots fugitivos de Sassacus, al mismo tiempo que desplazaron a los mohicanos al río Hudson y sometieron a los munsee. Estando así las cosas, en 1656 el jesuita francés René Menard visitó a los cayuga, pues desde 1640 existía una misión en Kahnawake. En esa época, las principales villas seneca eran Kandagaio (St. Jacques, NY), Sonnontouan o Tiohihakton (Conception, NY), Gandougarae (St. Michel) para presos hurones y Gandachiragon (St Jean) con presos neutrales, destruidas entre 1655 y 1687 por J.R. Brésay, marqués de Denonville. Las principales villas mohawk se encontraban en las actuales Saratoga, Ticonderoga, Canajoharie y Oreonta, que sumaban unas 180 casas y 500 familias. Con tal de no decaer demográficament, en 1640 decidieron incorporar en masa a sus enemigos, los hurones (unos 10.000) para fundirse en un solo pueblo de buenas a primeras, diplomáticamente. De 1642 a 1653 declararon la Guerra del Castor a los hurones cn el fin de ampliar el comercio de pieles, y acabaron con el exterminio tanto del castor como de la mayor parte de los hurones y de las pequeñas tribus iroquesas de los Grandes Lagos; entonces contaban con 16.000 guerreros, y en 1643 los mohawk bloquearon el pasillo comercial hacia Montreal.

Además, el comercio de pieles con los holandeses provocaría un desastre ecológico sin precedentes en el área, pues entre 1648 y 1649 los iroqueses invadieron territorio hurón porque en el suyo ya los habían exterminado. En marzo de 1649, mil guerreros mohawk se dirigieron a Saint Ignace y Saint Louis, pueblos de los hurones cristianizados, y quemaron al sacerdote Jean Le Brebeuf. La subsiguiente desbandada de los hurones provocó que parte de ellos se uniera a los iroqueses.

En 1644 el rey francés Luis XIV ordenó su exterminio, pero la orden no fue demasiado efectiva. El mismo año renovaron el pacto o Wampum de dos hileras que habían firmado con los holandeses con la Gran Bretaña. Cuando en 1687 los franceses atacaron y destruyeron los campos séneca en Niágara, se vengaron destruyendo las fortificaciones y colonias al Oeste de Montreal. Mantuvieron mucha diplomacia con un lenguaje muy metafórico (¿Quién no ha oído las expresiones “enterrar el hacha de guerra”, “cadena de la amistad”, símbolo de los vículos?).

Las guerras con los europeos

Aquello hizo que en 1687 el gobernador de Nueva York, Thomas Dongan, los reconociese como principal muro de contención entre las posesiones inglesas y francesas. En 1696 los franceses destruyeron la ciudad Oneida, y entonces se dividieron en dos grupos, ONEIDA (Castillo de arriba) y CANAWAROGHERE (Cráneo en un palo), y aceptaron a los jesuitas de la misión de San Francisco Javier.

Por su parte, en 1667-1675 los cayuga, que tenían 300 guerreros y estaban muy mezclados con hurones y sioux prisioneros, se enfrentaron en una Guerra a los Conestoga o Andaste, y en 1688 firmaron una declaración de neutralidad entre franceses e ingleses.

En 1708 los TUSCARORA eran unos 5.600 individuos, 15 ciudades y 1.200 guerreros, una gran potencia en la zona. Lucharon contra los colonos desde 1711 por el rapto de mujeres, pero fueron vencidos y en 1713 se trasladaron al Susquehanna (Pennsylvania) y a Birghampton, cerca de los oneida, pero se cristianizaron y abandonaron buena parte de las costumbres ancestrales, al tiempo que se hacían herraderos. En 1722 fueron adoptados por la Confederación como la sexta nación iroquesa, y entre 1742-1756 admitieron bajo su protección a los delaware. En 1737 su caudillo Kanickhungo pactó con William Penn y les cedió parte de las tierras de Pennsylvania.

El pacto fue renovado en 1742 con Canassatego, sachem onondaga, que no les cedió, no obstante, la propiedad en exclusiva, y se quejó al gobernador de Pennsylvania del robo de las tierras. Canassatego representó a las Seis Naciones en el Tratado de Lancaster (Pennsylvania) del 4 de julio de 1744 con Pennsylvania, Virginia y Maryland, donde se quejó del hecho de que tenían más peso los documentos de los blancos quelos derechos históricos de los indios, y así consiguió 1.100 libres de mercaderías a cambio del territorio subyugado, pero no suyo, y que contuviesen a los colonizadores; influyó mucho en Benjamin Franklin a la hora de redactar la Constitución, incluso el símbolo del águila y el fajo de flechas (eran 5 y no 12). Pero en este tratado no había ningún representante mohawk, guerreros en constante contacto com los franceses y más expuestos a las enfermedades y a las invasiones. Muchos abandonarían el valle Mohawk y avanzaron hacia Saint Laurent, en la actual Kahnawake, agrupados en una misión católica, con un pie a cada lado del río.

En 1750 murió Canassatego, y fue substituido como negociador por el mohawk Thayanoge (King Hendrick), quien en 1710 fue uno de los cuatro jefes mohawk que visitaron Londres y se entrevistaron con la reina Ana. En 1753 iría a Nueva York para quejarse al gobernador, el almirante George Clinton, de la exposición a los ataques franceses y de las usurpaciones y abusos de los colonizadores, pero no recibió una respuesta satisfactoria. Aŭn así, William Johnson lo convenció para que participase en el Congreso de Albany de 1754, y los mohawks cristianizados de la villa de Caughnawaga se mantuvieron bajo la órbita francesa.

Los iroqueses en el siglo XX

En 1912 los británicos convencieron a los EE. UU. para pagar a los cayuga de Grand River las cesiones de tierra prerrevolucionaria, ya que eran naciones reconocidas.

Durante la Primera Guerra Mundial unos 300 iroqueses lucharon como aliados de la Gran Bretaña, de los que 260 regresaron. En 1919 el Consejo de Grand River, dirigido por Levi General o Deskaheh (1873-1925) demandó que Iroqua fuese considerada como protectorado británico igual que Tonga o Botswana, y dirigió la Comisión para el Estatuto y se enfrentó a Duncan Campbell Scott, Comisionado para Asuntos Indios en 1931-1932, y partidario de la asimilación de los indios. Durante el otoño de 1920 lo enviaron a la Corte Suprema de Canadá, pero fue bloqueado. Cuando fueron a la Gran Bretaña, el secretario colonial, Winston Churchill, afirmó que no era competencia suya.

En 1922 se iniciaron nuevas conversaciones, pero la Policía Montada atacó las reservas y ocupó Ohswehen. Entonces, Deskaneh fue en 1923 a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra, viajando con pasaporte iroqués, y presentó el memorial The red man’s appeal for Justice, aportando el Wampum de dos hileras, el pacto más antiguo firmado con europeos. Recibieron apoyo de Persia, Irlanda, Estonia y Panamá, pero en marzo de 1924 todos recibieron presiones británicas y paralizaron su reconocimiento. El 7 de octubre de 1924 la Policía Montada disolvió el Parlamento de las Seis Naciones, robando documentos y wampums y convocando nuevas elecciones. Pero, de los 4.500 electores, tan sólo votaron 27.

Desde ese momento, organizaron un parlamento en el exilio situado en la Casa Comunal Onondaga de Gran River. El 1959 intentaron nuevamente ocupar el Consejo, pero fueron desalojados a golpes. En las elecciones sólo participaría el 6 %.Deskaheh se retira a la reserva Tuscarora, donde era jefe su amigo Clinton Rickard. Muere enfermo en 1925 y fue enterrado en Grand River. Para evitar la aparición de nuevos líderes, en 1927 los canadienses declaran ilegal que cualquier persona recaudase dinero para las reclamaciones indias. La ley vigente hasta 1951, fue de hecho poco utilizada.

En 1924 los de Nueva York declinaron aceptar la nacionalidad norteamericana afirmando el principio de soberanía; son expertos en leyes y tratados y jamás han abandonado su concepto como “nación igual”.

En 1926 Arthur C. Parker, nieto de Ely Parker, recopiló textos de la confederación en el libro La historia de los indios Seneca. Sin embargo trabajaban en condiciones penosas y 33 mohawks morirían en 1907 trabajando en la construcción del Puente de Saint Laurent.

En 1957-1959, el Estado de Nueva York tomó 85 acres de cultivo a los tuscarora para el Proyecto Niagara Power Project. También la creación de un pantano en 1961 inunda las tierras seneca (10.000 acres de Alleghany, un tercio de la reserva), y fueron obligados a vender las tierras. Aunque en 1964 recibieron compensaciones por las tierras tomadas por el pantano de Kinava, les intentaron imponer la termination por referéndum. Las protestas del presidente seneca, George Heron, no sirvieron demasiado. Por otra parte, entre 1954 y 1959 en Saint Laurent, les fueron confiscadas 100 km² de Akwesasne (“Donde la perdiz toca el tambor”) y Kahnawake (“Junto a los rápidos”), y construyeron dos embalses y las tierras fueron contaminadas. La alta toxicidad provocó pérdidas en las granjas y en la pesca.

Durante los años sesenta, los iroqueses de EEUU fueron dirigidos por el tuscarora Mad Bear Anderson, que en 1967 va a partir de la antigua religión para predicar la paz y el retorno a la pureza antes del fin del mundo, y se va a hacer militante de la AIM, con el cual va a participar en la ocupación de Alcatraz en 1969-70 y más tarde ayudará a las Seis Naciones contra el Estado de Nueva York en conflictos por la tierra.

En 1968 los miembros tribales de Saint Regis protestaron por el bloque del puente continental Lawrence Seaway. En 1971 se produce una marcha hacia la Casa Blanca e intentaron arrestar al Secretario de Interior. En 1971 los onondaga reclamaron al Museo de Nueva York los wampums de la confederación. Pero en 1973 fue asesinado en Santa Clara (California) el mohawk Richard Oakes, director de los Indian Studies en el San Francisco State College, miembro del AIM que había participado en Alcatraz y ayudado en Pit River.

Vista la situación en ambos estados, los mohawk restablecieron en 1972 la Rotisjenhrakete (Sociedad de los Guerreros) que se propone expulsar de Kahnawakw a los no indios. En 1974, unos 200 mohawk de St Regis establecieron en Ganienkeh (Nueva York), ante 612 acres de un campamento abandonado entre la bahía Eagle y el lago Moss, al borde las Adirondack, una comunidad agraria autárquica regida según las normas indias, y en 1976 fundaron la revista mensual AKWESASNE NOTES, donde escribirán indios de todas las naciones. Trabajaron estrechamente con los líderes religiosos de la Casa Comunal y del Consejo de la Confederación en Onondaga.

Aun así, la Sociedad de los Guerreros perdió influencia en los años 80. El 1982 Reagan les cortó la financiación, pero les animó a abrir salas de bingo en Akwesasne, lo que fue protestado por los Guerreros, así como el contrabando de cigarrillos entre Akwesasne y Kahnawake. Esto los enfrentaría a los seguidores seneca de Handsome Lake y provocó divisiones. En 1988, 200 policías de Quebec hicieron un raid en Kahnawake bajo la sospecha de contrabando e intentaron clausurar los casinos, en colaboración con el FBI. Entonces el líder de los Guerreros, Ateronhiatakon, organizaría patrullas. El 14 de mayo de 1990 hubo guerra en Akwesasne (País Mohawk) de Saint Regios, donde 800 indios trabajaban en los casinos, por las tensiones entre el Comité Antijoc, de Matthew Ty Pike, y la mafia india del juego. En los intensos enfrentamientos murieron Matthew Pyke y Harold Edwards.

Por lo que respecta a la reserva de Oka en 1717 consistía en 150 millas cuadradas concedidas por Luis XV rey de Francia a los monjes de San Sulpicio, que comerciaban con madera y tierras de los blancos, cosa que provcaría las protestas del cabo Joseph Onasakenrat en 1869 y la quema de una iglesia. En 1945 fue comprada por el gobierno canadiense y convertida por el gobierno federal en reserva iroquesa. Pero en 1959 el gobierno de Quebec adquiere Les Pines, que engloba Oka, y comienza a cortar los árboles para construir campos de golf. Desde 1961 los mohawk protestaron al Comité Parlamentario canadiense recomendando soluciones, pero este anunciaría que no tenía competencia en reclamaciones anteriores a la fundación de Canadá en 1867.

Economia

La Economía de los iroqueses se focaliza en la producción comunal y al sistema combinado de horticultura y de cazador-recolector. Las tribus de la Confederación Iroquesa y otras del norte del continente americano que compartían idioma (iroqués), como el pueblo hurón, vivían en la región que hoy es el Estado de Nueva York y la Región de los Grandes Lagos. La confederación iroquesa se componía de seis tribus antes de la colonización europea de América. Aunque no eran iroqueses, el pueblo hurón entraba en el mismo grupo lingüístico y compartía economía con los iroqueses.

La población iroquesa era predominantemente agrícola y recolectora de las “Three Sisters”, cultivadas por todos los grupos de nativos americanos: maiz, fréjol, y calabaza.

Además, desarrollaron ciertos hábitos culturales relacionados con su estilo de vida, entre ellas, las concernientes a la naturaleza y gestión de la propiedad.

Los iroqueses desarrollaron un sistema económico muy diferente de la hoy variante económica dominante hoy en occidente. Este sistema se caracterizaba por tener componentes de propiedad comunal de la tierra, división del trabajo por géneros y compra/venta basada en la economía del don

El contacto con europeos a principios del siglo XVII tuvo un profundo impacto en la economía iroquesa. En un principio, fueron socios importantes, pero la expansión de los asentamientos europeos disolvió el equilibrio de la economía iroquesa. Hacia el siglo XIV, los iroqueses estaban confinados en Reservas Indias y tenían que adaptar su sistema económico tradicional al imperante.

En el siglo XX, algunos grupos de iroqueses tomaron ventaja de su status de independencia en las Reservas y comenzaron a explotar los llamados casinos indios. Otros iroqueses se han incorporado directamente a las economías de fuera de las reservas.

Propiedad del suelo

El pueblo hurón tuvo un sistema comunal de tenencia de la tierra. El misionero católico francés Gabriel Sagar describe los puntos básicos: el pueblo hurón tenía tanta tierra como podía necesitar.[1] Como resultado, podían dar a las familias su propio espacio y aún contar con una enorme cantidad de espacio a mayores para compartir; además, cualquier poblador tenía la posibilidad de limpiar el espacio y crear una granja o tierra para cultivar.

Se mantenía la posesión de la tierra durante tanto tiempo como continuara cultivando y cuidando los campos. Una vez que ha abandonado la tierra, la propiedad revierte a la comunidad y cualquier otro habitante podía quedársela para sí.

Mientras los habitantes parecían tener tierras designadas a título individual, el significado de esta posesión podía tener una escasa relevancia; el emplazamiento de vasijas para almacenar grano en las casas (longhouses), que contenían múltiples familias en un grupo de parentesco, sugiere que los ocupantes de una casa tenían la producción en común.

Los iroqueses tenían un sistema de distribución de la tierra similar. La tribu era la propietaria del terreno, pero firmaba tratados con los diferentes clanes para una posterior distribución entre los jefes familiares para su cultivo. La tierra sería redistribuida entre estos jefes cada pocos años y un clan podía pedir una redistribución de los tratados cuando el Consejo de Madres del clan se reunía.. Aquellos clanes que abusaban con la localización de sus tierra o no la cuidaban lo suficiente, eran reprendidos y frecuentemente multados por el Consejo de Madres redistribuyéndose entre otros clanes. La propiedad de la tierra únicamente concernía a las mujeres ya que la recolección era tarea de la mujer y no del hombre.

El Consejo de Madres también reservaba ciertas áreas de terreno para ser trabajadas por las mujeres de los diferentes clanes; La comida producida en estas tierras, llamada kěndiǔ”gwǎ’ge’ hodi’yěn’tho, se utilizaría en festivales y grandes banquetes de celebraciones de los diferentes consejos.

División del trabajo: Agricultura y Silvicultura

La división del trabajo es reflejo de la división dual existente en la cultura iroquesa: Los dioses gemelos Sapling (Este) y Flint (Oeste) dieron forma a la noción de dos mitades complementarias. El dualismo se aplica al trabajo de forma que cada sexo tiene un rol definido que complementa el trabajo del otro. Las mujeres trabajaban en las tierras de labor mientras los hombres lo hacían en el campo, lo que incluía cualquier trabajo con madera. Los hombres iroqueses eran responsables de la caza, el comercio y la guerra, mientras las mujeres estaban al cuidado de la recolección, las granjas y el mantenimiento de la casa.

En el momento de toma de contacto con los europeos, las mujeres iroquesas producían el 65% de los bienes y los hombre el restante 35%. La producción combinada de alimentos hacía que las hambrunas o épocas de penuria fueran extremadamente escasas. Los europeos frecuentemente envidiaban este éxito de la producción iroquesa de alimentos.

El sistema iroqués de trabajo encajaba perfectamente con el sistema de propiedad de la tierra. Ya que se compartía la propiedad, se trabajaba en común también. Las mujeres llevaban a cabo el trabajo de mayor dificultad en grandes grupos que iban tierra por tierra ayudándose unas a otras y distribuían una cantidad de semillas para cada mujer las sembrara. Las mujeres iroquesas de cada grupo agrícola seleccionaban a una mujer mayor pero activa del grupo para que les hiciera de líder para ese año y acordaban con ella seguir sus consejos y pautas. Además, realizaban otros trabajos cooperativamente: cortaban parte de su propia leña y su líder supervisaría al grupo para transportarla al pueblo.

Los clanes de mujeres realizaban otros trabajos y, según Mary Jemison, una mujer blanca que se integró en el grupo como una india, este esfuerzo colectivo en diversos campos evitaba la posibilidad de que alguien trabajara más o menos que las demás.

Esquema de Samuel de Champlain sobre la forma de caza del pueblo hurón. Los hombres realizaban ruidos y conducían a los animales a través de unas estructuras en forma de V, donde eran capturados y muertos.

Esquema de Samuel de Champlain sobre la forma de caza del pueblo hurón. Los hombres realizaban ruidos y conducían a los animales a través de unas estructuras en forma de V, donde eran capturados y muertos.

Los hombres también se organizaban de una forma cooperativa. Por supuesto, actuaban de modo conjunto en acciones militares. Los demás trabajos como la pesca y la caza se realizaban de manera similar a la cooperación entre mujeres. Sin embargo, los hombres diferían en su organización al estar más gestionados como una aldea que como un clan.

Los hombres organizaban partidas de caza donde necesitaban una cooperación intensiva para cazar un gran volumen de presas. Una fuente primaria, nos cuenta que se disponían en forma de V forzando a los animales a correr hacia un punto donde los cazadores esperaban en abierto; con este sistema podían cazar unas cien piezas de una sola vez.

Los hombres también pescaban en grupos grandes. Las expediciones de pesca extensiva tenían lugar con canoas, redes y pequeñas presas que cubrían grandes superficies para conseguir una gran cantidad de peces, unos mil en la mitad de un día. Una partida de pesca o caza se consideraba propiedad común y se dividía por parte del cabecilla del grupo o se llevaba al poblado para un banquete. La caza y la pesca no eran siempre esfuerzos cooperativos, pero resultaban más eficaces que hacerlo por separado.

Fuente: Wikipedia

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Los hititas

Arqueología de los hititas

A pesar de que hoy en día se conoce mucho sobre este pueblo, tras su desaparición los hititas cayeron en el más absoluto olvido hasta el siglo XIX. Es sorprendente que lo que llegó a constituir uno de los mayores Imperios de la Antigüedad, haya pasado totalmente inadvertido durante tantos siglos. Gracias a numerosas excavaciones, algunas tan importantes como el descubrimiento de lo que sería algo así como un “archivo nacional” de Hattusa, y muchas referencias de origen asirio y egipcio, se ha podido reconstruir su historia y a la vez llegar a descifrar la escritura.

El nombre de Hatti

No se sabe a ciencia cierta cómo se llamaban a sí mismos. El nombre de Hati proviene de las crónicas asirias que lo identificaban como el “País de Hatti” (Chati), y por otra parte los egipcios les denominaban “Heta”, que es la transcripción arbitraria del jeroglífico “Ht” (la escritura egipcia carecía de vocales).

El término proviene de las referencias bíblicas. Éste era llamado “Hittim”, que Lutero traduciría al alemán como “Hethiter”, los ingleses lo convirtieron en “Hittites”, mientras que los franceses los denominaron primeramente “Héthéens” para acabar llamándoles del mismo modo que los ingleses, “Hittites”. “Hititas” es el término general que se usa en español (también se ha usado el de “Heteos”, pero es poco frecuente y está en desuso). Las referencias en la Biblia sobre los hititas las encontramos en Josué (3,10), Génesis (15,19-21), (23,3) Números (13,29) y Libro II de los Reyes (7,6).

En el libro 2 de Samuel, (11, 1-21), se hace referencia a Urías el hitita, combatiente de los ejércitos del Rey David, y esposo de Betsabé. Luego de tomar a ésta última como concubina, mientras Urías se encontraba en campaña bélica contra los amonitasDavid, después de embarazar a Betsabé, lo mandó matar.

El descubrimiento de los hititas

En el año 1834 Charles Félix Tesier (1802-1871) descubre las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy (la que después sería identificada como su capital, Hattusa). En 1839, en su libro Description de l’Asie Mineure afirma que esas ruinas pertenecían a una civilización desconocida. En 1822, en Viajes por Siria y Tierra SantaJohann Ludwig Burckhardt habla del encuentro de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Pero en 1863, los norteamericanos Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Buckhardt en Hammath hasta encontrarla. Entre 1870-80 se investigan diversos restos por parte del misionero irlandés Willian Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y H. Skeene y George Smith, que descubren Carquemis, encuentran restos de la “escritura desconocida”, la misma escritura que encontraría en el año 1879 Henry Sayce en Esmirna.

En 1880, Sayce afirma en una conferencia ante la “Society for Biblical Archaeology” que todos esos restos pertenecen a los hititas que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado: El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A.H. Sayce.

Hacia el año 1887 se descubre en Tell-el-Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Amenhotep IV “el rey hereje”, que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los Jebusitas. En 1888, Karl HumannFelix von Luschandirigen unas excavaciones en Sendjirli, y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891-92 William Flinders Petrie descubre tablillas en la misma “lengua desconocida”, que se le llamaría primeramente “lengua Arzawa”, debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el francés E. Chante descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.

Pero el mayor descubrimiento lo hace entre 1905-09 Hugo Winckler, en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10.000 tablillas de lo que parecía ser un “archivo nacional”, entre las cuales se hallan textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, entre los años 1911-1952 la investigación se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica unManual hitita y en 1952-54 un Diccionario de lengua hitita.

El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las deHelmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas.

Historia


El reino hitita abarcó desde el siglo XVIII hasta el XII a. C., pasando por etapas de gran poder y de relativa decadencia. La historia del reino hitita se divide en tres grandes periodos: el Reino Antiguo (16501500 a. C.) o primera expansión, el Reino Medio (15001430 a. C.), etapa de relativa decadencia, y el Reino Nuevo, donde alcanza su mayor poderío.

Los reyes hititas creían ser descendientes de Anitta, caudillo del siglo XIX aC en Asia Menor. Durante el siglo XVII a. C., el reino vive su primera gran expansión con Hattusil I, llegando a saquear en el siglo XVI a. C. Babilonia bajo Mursil I. Sin embargo, tras Mursil I hubo una serie de reyes poco documentados hasta que Telepinu intenta restaurar la gloria del imperio mediante la codificación de algunas leyes básicas. Sin embargo, tras Telepinu, el reino hitita, ahora en etapa media, cae de nuevo en manos de las intrigas dinásticas, sucediéndose, durante casi un siglo, reyes de los que se sabe muy poco, mientras el reino de Mitani aumentaba su poder.

Tudhalia I sentó las bases del reino nuevo, al restaurar parte de la gloria del reino antiguo. Su nieto Tudhalia II logró consolidar el poder hitita en Asia Menor, permitiendo a Shubiluliuma I realizar grandes conquistas y convertir a Mitani en vasallo. Estas grandes conquistas, sin embargo, enfrentaron durante el reinado de Muwatallis II a los hititas con los egipcios durante el reinado de Ramsés II en la Batalla de Kadesh, enfrentamiento del que los hititas salieron mejor parados, pero que permitió a Asiria recuperar su poder. Los siguientes reyes hititas intentaron oponerse a los asirios, hasta que Tudhalia IV fue derrotado en Nihriya. Sin embargo, Tudhalia IV compensó esta derrota llevando al imperio a su máxima extensión.

Shubiluliuma II, hijo de Tudhalia IV, se vio sorprendido por los ataques de los pueblos del mar, que no supo repeler, y que, junto a nuevas invasiones de los bárbaros kaska, hicieron desaparecer al imperio hitita de la historia.

Geografía

El corazón del imperio hitita – llamado comúnmente el país de Hatti – estaba situado en el recodo del río Kizil-Irmak(Marrasantiya en lengua hitita), donde se hallaba la capital Hattusa. Este núcleo limitaba al norte con las tribus kaskas, al sur con Kizzuwadna, al este con Mitani y al oeste con Arzawa. En el momento de máxima expansión hitita, Kizzuwadna, Arzawa y una parte importante del territorio kaska fueron incorporados al imperio, que incluía, además, una buena parte (o la totalidad) de Chipre y diversos territorios en Siria, donde el reino hitita limitaba al este con Asiria y al sur con Egipto.

Algunas de las principales ciudades hititas han sido localizadas, entre ellas Nesa o la capital Hattusa. Aún quedan ciudades por hallar, como, por ejemplo, KussaraNerikTarhuntassa. En Siria estaban especialmente las ciudades comquistadas al antiguo reino de Iamhan de Alepo,KarkemishKadesh.

Cultura

Es muy probable que a partir de grafismos, los hititas hubieran llegado a desarrollar su propia escritura basada principalmente en pictogramas, pero aunque se encuentran pictogramas en la zona hitita, aún no es dable relacionarlos directamente con la cultura hitita ni tampoco es posible de momento calificarlos como una escritura sistematizada. Lo que sí es corroborable es que los hititas adoptaron la escritura cuneiforme usada a partir de Sumeria en la Mesopotamia. Esta escritura les sirvió para su comercio internacional, aunque podía estar “dialectizada” acorde al idioma hitita, si bien al usarla en gran medida de un modo próximo al de los ideogramas resultaba inteligible para pueblos vecinos alófonos.

El arte hitita que ha llegado a nuestros días ha sido calificado desde el tiempo de los griegos clásicos como un “arte ciclópeo” debido a la magnitud de sus sillerías y a las dimensiones y relativa tosquedad de sus bajorrelieves y algunas pocas esculturas en bulto. Estas pocas esculturas en bulto parecen haber recibido alguna influencia egipcia, mientras que los bajorrelieves evidencian influjos mesopotámicos, aunque con un típico estilo hitita caracterizado por la ausencia de delicadezas formales -se nota un escaso detallismo-. Sin embargo, el arte hitita más típico se observa en los pocos elementos metálicos (especialmente de hierro) que han llegado hasta nuestros días. Aquí también se nota un arte “rudo” y basto, aunque muy sugestivo por cierta estilización y abstracción de índole religiosa, en la cual abundan símbolos bastante crípticos.

Lengua hitita

La lengua hitita, también llamada nesita, es la más importante de la extinguida rama anatolia de las lenguas indoeuropeas, siendo los otros miembros el luvita, el palaico, el lidio y el licio. Uno de los grandes logros de la arqueología y la lingüística es el haber descifrado esta lengua, que se considera la más antigua de entre todas las lenguas indoeuropeas documentadas. Precisamente, al ser la más antigua, resulta interesante por los elementos de los que carece y que se hallan presentes en lenguas documentadas posteriormente.

Una de sus características principales es el gran número de palabras no indoeuropeas que contiene, debido a la influencia de culturas deOriente Próximo, como la hurrita o la cultura del pueblo de Hatti, siendo especialmente acusada esta influencia en los vocablos de origen religioso. Consta de la mayoría de los casos habituales en una lengua indoeuropea, dos géneros gramaticales (común y neutro) y dos números (singular y plural), así como diversas formas verbales.

Aunque parece que los hititas contaban con un sistema de pictogramas, pronto comenzaron a usar también el sistema cuneiforme.

Religión y mitología

El gran templo (templo 1) de Hattusa

La religión hitita llegó a ser conocida como «la religión de los mil dioses». Contaba con numerosas divinidades propias y otras importadas de otras culturas (muy especialmente, de la cultura hurrita), entre las cuales destacaba Teshub, el dios del trueno y la lluvia, cuyo emblema era un hacha (algo semejante, aunque puede ser casual, se observa en la civilización minoica, con su labrix), y Arinna, la diosa del sol. Otros dioses importantes eran Aserdus (diosa de la fertilidad), su maridoElkunirsa (creador del universo) y Sausga (equivalente hitita de Istar).

El rey era tratado como un escogido de los dioses y se encargaba de los más importantes rituales religiosos. Si algo no iba bien en el país, se le podía culpar a él si había cometido el más mínimo error durante uno de esos rituales, e incluso los propios reyes participaban de esta creencia; así, por ejemplo,Mursil II atribuyó una gran peste que asoló el reino hitita a los asesinatos que llevaron a su padre al trono, y realizó numerosos actos para pedir perdón ante los dioses.

Anatolia central al comienzo del segundo milenio

La situación en Anatolia para la época de la que disponemos documentación, gracias a los restos arqueológicos de comerciantes asirios, es bastante complicada. Por un lado, parece existir una cultura nativa, de lengua no indoeuropea, representada por los Hattis, y que se caracteriza por una civilización urbana refinada, de la que se conservan numerosos vestigios en HacilarÇatal HüyükAlisar. Sin embargo, junto a esta cultura, aparece otra, que usa lenguas indoeuropeas, particularmente en la ciudad de Nesa. No es posible saber si estos elementos indoeuropeos se corresponden con la migración de algún pueblo distinto al hatti, al que podríamos llamar hitita, y si esta migración, en caso de haberse producido, fue pacífica o violenta.

La teoría más común sobre el origen de los hititas es que una serie de tribus de habla indoeuropea emigraron desde Europa a Anatolia, mezclándose con (o conquistado) a las civilizaciones locales, para acabar formando una cultura común. Destaca particularmente la posibilidad de que el origen de los elementos indoeuropeos esté relacionado con la cultura de Kurgan (del ruso Kourga, que describe las tumbas de la élite de esta cultura), civilización del V milenio adC, que con toda probabilidad hablaba una lengua próxima al indoeuropeo original, y se extendía por las llanuras entre el Dnieper y el Volga. Sin embargo, algunos historiadores, como Collin Renfrew, creen que los indoeuropeos llegaron a Anatolia por el este; y aún otros especialistas sostienen que en realidad nunca hubo una influencia cultural indoeuropea más allá del idioma nesita, y que existe una evidente continuidad entre los primitivos asentamientos de Çatal Hüyük y la civilización posterior.

Independientemente del origen de este complejo escenario, parece claro que a partir del segundo milenio, el nesita se convierte en la lengua de las cortes de Anatolia Central, y las diversas culturas, indoeuropeas o no, se acaban fusionando en unas serie de principados políticos.

Influencia asiria y formación del reino hitita

Durante los primeros siglos del segundo milenio antes de cristo, los asirios, destacados comerciantes, inundaron Anatolia de pequeñas colonias mercantiles, centralizadas en la ciudad de nesitas, que ellos llamaban Kanesh. Los registros de sus transacciones nos permiten atisbar una fructífera importación de materiales como el bronce, escasos en Asia Menor, y una situación política fragmentada, con numerosos principados, que, sin embargo, tenían la suficiente estabilidad como para asegurar un marco legal útil para los asirios.

Poco se sabe sobre estos reinos – parece ser que Nesa perdió la preeminencia momentáneamente a manos de otra ciudad, Mana, e incluso fue destruida, pero, recolonizada, tardó poco en recuperar la hegemonía, sólo para perderla de nuevo a manos de Pittkhana (o Pithana) deKushara y su hijo Anitta. Anitta edificó un pequeño imperio, conquistando numerosos reinos (entre ellos, la ciudad de Hattusas que destruyó totalmente y sobre la que lanzó un anatema). El imperio de Anitta se considera el precursor de los hititas, ya que aún después de su muerte, cuando la ciudad de Hattusas fue reconstruida (bajo Hattusil I), los monarcas hititas afirman descender de la casa de Kushara.

Aparte de Anitta, existen referencias a dos posibles antecesores de los hititas, Tudhalia y Pusarrumas, pero nada se sabe sobre ellos.

El Reino Antiguo

Ruinas de la Puerta del León en Hattusa, la capital hitita en el actual Boğazköy, Turquía

El reino antiguo (aproximadamente 1680-1430 a. C.) se corresponde con las fases iniciales del reino de Hattusa, que, de un pequeño principado, pasó a ser una potencia con intereses en Asia MenorSiria, aunque en el último siglo de este periodo, cedió poder y protagonismo a Mitani.

Los inicios del reino de Hattusa

Poco sabríamos de los primeros reyes de los hititas si uno de ellos, Telebino, no hubiese escrito 150 años después del inicio de este periodo, un edicto encaminado a justificar la necesidad de sus reformas, que incluye una introducción histórica al origen del poder hitita, en la que se menciona a tres monarcas: Labarna IHattusil IMursil I

Se desprende de este documento que el verdadero fundador del imperio hitita fue Labarna, que agrupó a las diferentes ciudades-estado y los pequeños reinos bajo una autoridad central y ensanchó las fronteras del recién creado reino hacia el oeste y hacia los maresnegromediterráneo. También es posible que consolidara la institución de la monarquía al dictar disposiciones que garantizaran la sucesión. El nombre de Labarna se usó con posterioridad como sinónimo de “rey”, lo que lleva a algunos historiadores a dudar de la existencia real de este monarca.

Su hijo, Hattusil I pudo apoyarse en la base política que Labarna le legó, para lanzar numerosas campañas militares, principalmente contra el reino de Alepo y contra los hurritas. Por otra parte, estableció en Hattusas la capital de los hititas, que se iba a mantener en esa ciudad hasta el final del imperio (excepto durante un breve periodo del reino nuevo). Hattusil, en un testamento que se ha conservado, repudió a su hijo, y nombra sucesor a Mursil I, su nieto, a quien también nombra hijo adoptivo.

Mursil I estrechó los lazos que unían a las ciudades-estado e incorporó éstos al reino hitita, de tal modo que puede ser considerado como el principal artífice de lo que sería el Imperio Arcaico o Reino Antiguo. Expandió aun más las fronteras, llevando, a modo de venganza, la conquista de Alepo (en cuya empresa había fracasado Hattusil), además de derrotar a los hurritas. Estas victorias convirtieron al reino hitita en una de las potencias de Oriente Próximo, hasta el punto de que, una vez conquistada Alepo (1595 a. C.), Mursil encabezó una expedición contra la ciudad de Babilonia, que tomó y saqueó, una empresa más sorprendente que efectiva, ya que la distancia impedía cualquier intento de control efectivo por parte hitita. Tras su marcha, el control de Babilonia pasó a manos de los casitas, posibles aliados de los hititas, lo que provocó la caída de los amorreos.

En el año 1590, poco después de su regreso, muere asesinado a manos de su cuñado, Hantil I, primero de una serie de reyes de los que poco se sabe (Hantil I, Zidanta IAmmunaHuzzia I). Durante ésta época el país de Hatti, debido al poder y prestigió consolidados por Mursil, se mantuvo sin grandes modificaciones ni peligros, excepto en Siria donde el creciente poderío de Mitani amenazaba las posiciones hititas. Además durante esta época, hacen su primera aparición documentada los Gasga o kaskas, un conjunto de tribu bárbaras situadas al norte de Hattusas que se convirtieron durante toda la historia hitita en una permanente amenaza para la capital, que los hititas nunca fueron capaces de destruir totalmente.

Estos contratiempos obtuvieron respuesta con la llegada al poder de Telebino (1525-1500 a. C.), que destaca, entre otras cosas, por la documentación del sistema hereditario, con él que se proponía acabar con la anarquía de sus inmediatos antecesores. Según el Edicto de Telebino, la sucesión quedaba asegurada por el ascenso automático al trono del heredero varón escogido por el rey; la garantía del cumplimiento la tenía el pankus, o Consejo de Nobles. Junto a este edicto, Telebino hizo la primera gran codificación de las leyes hititas, que destacaban por la benignidad de los castigos y la numerosas innovaciones jurídicas.

La sociedad hitita del reino antiguo

Uno de los elementos más importantes de la monarquía hitita era el ya mencionado pankus, al cual Telebino aseguró el derecho a la jurisdicción incluso ante el propio rey, ya que podía condenar a muerte a cualquier rey si se demostraba que éste planeaba el asesinato de algún familiar. A diferencia del resto de dinastías de la zona, los reyes hititas no se atribuían una estirpe divina, de modo que el pankustambién tenía una función legitimadora de la monarquía.

Gran parte de la población hitita de la época estaba compuesta por personas libres que trabajaban alrededor de aldeas administradas por un consejo de ancianos que tenía fundamentalmente una función de carácter jurídico. Estas instituciones, a cambio de gozar de cierta autonomía, estaban obligadas a contribuir con mano de obra al rey.

La estructura económica giraba en torno a los templos y palacios, que actuaban como centros coordinadores de la actividad comercial y artesanal. Los artesanos trabajaban a cambio de ser alimentados, motivo por el cual el palacio debía disponer de excedente agrícola, necesario para el funcionamiento de la economía hitita podía funcionar, hasta el punto de que a veces se recurría a colonos militares para garantizarlo.

El periodo oscuro (Reino Medio)

Durante los años que siguen al reinado de Telebino, se produce una disminución del poderío hitita. El gobierno estuvo en manos de reyes que no pudieron evitar el ascenso y consolidación del poder de Mitani, que llegó a constituir una seria amenaza para el imperio hitita, arrebatándole diversos territorios en Siria.

Junto a esta relativa decadencia, se constata una escasez de documentación que impide conocer casi nada acerca de los reyes de la época (AlluannaTahurwailiHantil IIZidanta IIHuzzia IIMuwatallis I), aunque parece posible constatar que hubo una continua lucha por el trono y numerosos desórdenes dinásticos.

El Reino Nuevo

El reino nuevo es el periodo (1430-1200 a. C., aproximadamente) durante el cual el imperio hitita alcanzo su máxima extensión y poderío, que mantuvo hasta la irrupción de los pueblos del mar, momento en el cual desapareció de la historia.

Nuevas armas: la equitación y el carro de combate

Carro hitita, según un relieve egipcio de la época de la XIX dinastía

Durante esta época, empezó a desarrollarse en IránAsia Central la equitación, que, unida al carro ligero de combate, revolucionó el campo de batalla, al proporcionar una nueva movilidad a todos los ejércitos. El carro de combate se convirtió en el arma principal de los hititas durante el Imperio Nuevo, como ocurrió en el resto de reinos deOriente Próximo.

Los carros hititas, de dos ruedas de seis radios, estaban tirados por dos caballos, y eran manejados por lo que hoy conocemos como auriga. Sus ocupantes descargaban flechas antes de la carga, durante la cual usaban lanzas. En las ruinas de Hattusasse han encontrado unas tablillas que contienen el manual de hipología más antiguo de entre todos los conservados. El texto está firmado por un tal “kikkuli”, del país deMitani, por lo que se considera que algún rey hitita habría tomado el servicio de un hurrita para que le enseñara la técnica de la equitación.

Las conquistas de Shubiluliuma I

Tras el asesinato de Muwatallis I, su sucesor, Tudhalia I (1430-1400 a. C.) asienta las bases del nuevo imperio. Tras sofocar una serie de rebeliones y frenar la amenaza kaska, comenzó a recuperar terreno frente a Mitani, alcanzando AlepoArnuanda I, intentó proseguir la guerra con Mitanni, pero tuvo que enfrentarse a una invasión kaska que sólo pudo ser derrotada en tiempos de Tudhalia II, quién, a su vez, logró someter gran parte de Anatolia Occidental (a veces llamada Arzawa) al dominio hitita.

Esta expansión, permitió, durante el reinado Shubiluliuma I (1344-1322 a. C.), una campaña militar decisiva contra Mitani, en la que se saqueó su capital. Después de algunos años de guerra, los hititas fueron capaces de apoderarse de gran parte de Mitani y convertir el resto en un estado vasallo. La debilidad de EgiptoBabilonia y una Asiria que comenzaba su renacimiento, permitió a Shubiluliuma convertirse en la mayor potencia de la época, llegando a intentar una alianza matrimonial con Egipto, que fracasó al ser asesinado su hijo.

La rivalidad con Egipto: la batalla de Kadesh

Esferas de influencia de Hititas (rojo) y Egipcios (verde) poco antes de laBatalla de Kadesh (1274 a. C.)

A la muerte de Shubiluliuma en el 1322 le sucedió Arnuanda II, pero éste murió a causa de una epidemia un año más tarde, ocupando el trono su hermano mayor, Mursil II (1321-1295 a. C.). Tan pronto como accedió al trono se vio obligado a mantener por las armas el legado de su padre. En una campaña de dos años destruyó el poderío de los estados de Arzawa, incluyendo Ahhiyawa, que algunos historiadores identifican con los AqueosMicenas, y luego se volvió contra los kaska, a los que causó daños importantes, alejándolos de Hattusas por un tiempo.

Tras la muerte de Mursil heredó el trono su hijo Muwatallis II (1295-1272 a. C.), que vio como las tensiones acumuladas con Egipto por sus antecesores implicarían con casi toda seguridad una guerra. Como preparación ante las hostilidades, Muwatallis II trasladó la capital a Tarhuntassa, y dejo a su hermano Hattusil III a cargo del norte del reino. Con la subida al trono egipcio del ambicioso faraónRamsés II, la guerra se hizo inevitable y se produjo la batalla de Kadesh, de resultado incierto pero que frenó los intentos de expansión egipcia.

El resurgir de Asiria

Urhi-Teshub, hijo y sucesor de Muwatallis II, que llevó la capital de nuevo a Hattusas se encontró con que Asiria había aprovechado la lucha entre Egipto y el imperio hitita para ocupar lo que quedaba deMitani. Para frenar esa amenaza, los hititas intentaron reinstaurar a sus vasallo en el trono de Mitanni, pero fracasaron – a partir de este momento, Asiria se convertiría en una amenaza constante para el reino hitita.

Hattusil III, hábil militar que destacó por sus grandes éxitos contra los kaskas, logró el trono de su sobrino Urhi-Teshub, probablemente debido al desprestigió de éste, pero su usurpación creó una serie de problemas dinásticos que debilitaron todavía más al reino hitita, especialmente cuando Urhi-Teshub buscó refugio en la corte de Ramsés II, faraón con el que posteriormente Hattusil firmaría una tratado de paz. Estas debilidades, junto a la fortaleza de Asiria, dieron lugar a una expansión de esta última, que culminó, en tiempos de Tudhalia IV, hijo de Hattusil, en la derrota de Nihriya. Los asirios se apoderaron de ricas regiones mineras cerca del imperio hitita, y de Babilonia.

Relieve del último rey hitita, Shubiluliuma II, en Hattusa.

Desaparición del imperio hitita

Tudhalia IV fue capaz de recuperarse de la derrota frente a los asirios, reforzando el reino en Asia Menor y enChipre, alcanzando probablemente la máxima expansión hitita. El trono pasó a sus hijos, primero Arnuanda III y luego, Shubiluliuma II, que tuvieron un comienzo de reinado no muy distinto al resto de reyes hititas, con revueltas en ArzawaSiriaChipre, etc.

Estas revueltas fueron sofocadas, y nada hacia presagiar un reinado muy distinto a Shubiluliuma II; sin embargo, la aparición por sorpresa de los pueblos del mar (aproximadamente en 1200 a. C.), causó grandes desórdenes en todo el Mediterráneo Oriental. Estos desórdenes, a los que se unieron las tradicionales invasiones kaskas, no pudieron ser combatidos eficazmente, y como consecuencia de ello, el reino hitita desapareció de la historia.

Algunas ramas colaterales de la familia real siguieron conservando reinos de cultura hitita, destancado el deCarkemish en Siria, que no fue conquistado por los asirios hasta el siglo VIII a. C.

Fuente: Wikipedia

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Los persas

La isla de Creta, situada entre elmar Egeo y el Mediterráneo, sirvió de puente económico entre Europa y Oriente y como paso de guerreros yconquistadores. Su historiaconstituye la base sobre la que surgió luego la civilizacióngriega.

Los primeros habitantes de la isla llegaron en el período neolítico desde Asia Menor. Suhistoria se conoce gracias a los descubrimientos del inglés Arthur Evans en el año 1900.

En un principio, los habitantes de Creta vivían agrupados en clanes, que poco a poco se fraccionaron y cada familia comenzó a vivir en forma aislada. A diferencia de lasculturas orientales, la mujer tuvo una posición social igual a la del hombre, así como también en las

A lo largo del siglo VI se produce en el Próximo Oriente asiático un movimiento expansivo espectacular que parte de los pueblos nómadas de Persia para crear un imperio superpuesto a todos los anteriormente vigentes en la zona, con organización más sólida y un sistema de control más eficaz. Desde que Ciro sustituye a Astiages y lleva a cabo la unidad de medos y persas, sus planes se revelan claros en el control de Armenia y del territorio de los caldeos. Se trata de consolidarlos por medio de fuertes y guarniciones para permitir que los pueblos sometidos trabajen sus tierras y lleven sus ganados a los pastos. Con la protección del rey, se intensifica la producción, lo que aumenta las rentas de los dominantes armenios y caldeos y garantiza el tributo debido al protector. Por ello, el imperio se preocupa específicamente de conservar las poblaciones sometidas, elemento clave para la producción y para la organización de los ejércitos que puedan garantizar la reproducción territorial del mismo. Trabajo y crecimiento son los lemas que se difunden en los mecanismos ideológicos del imperio aqueménida. Éste es el espíritu que lleva a la conquista de Lidia y de Mesopotamia, como alargamiento de la dependencia tributaria, donde todos se sienten defendidos por el rey, en un sistema que se configura ideológicamente como equilibrado y simétrico.

Los persas

Antecedentes

Los medos y los persas pertenecieron al grupo indoeuropeo que llegó a la meseta de Irán cerca del año 1200 a.C.. La meseta no es fértil, presenta rigurosos veranos e intensos fríos en invierno. Su importancia radicó en ser el camino de las caravanas comerciales que unían la Mesopotamia y Asia Central.

Los habitantes se instalaron en las laderas de las montañas y en los valles, donde pudieron practicar la ganadería y la agricultura.

Cronologia persa

Expansión persa

1200 a.C.: Los indoeuropeos se instalan en la meseta de Irán. Los medos ocupan el nordeste de la meseta y los persas se establecen en el sur, sobre las costas del Golfo Pérsico. Las tribus medas logran someter a los persas y mantener su supremacía en la zona.

700 – 612 a.C.: Los asirios ocupan Media hasta que la unión de este pueblo con los babilonios logran la caída del imperio asirio.

612 – 550 a.C.: Se consolida la monarquía meda con capital en la ciudad de Ecbatana. Al morir el rey Ciajares el poder medo comienza a decaer.

550 – 486 a.C.: Los persas, guiados por el rey Ciro y luego por sus sucesores, vencen a los medos consolidando el dominio persa en la Meseta de Irán. Comienza un período de expansión que logra convertir al reino en un gran imperio:

– En el año 547 a.C. toman la ciudad de Sardes, capital de Lidia, dominando Asia Menor.

– En el año 538 el rey Ciro entra a Babilonia.

– El sucesor de Ciro, su hijo Cambises, conquista Egipto hacia el año 529 a.C..

– Tras la muerte de Cambises en el año 522 a.C., su sucesor Darío logra expandir los dominios hasta el río Indo.

486 – 465 a.C.: Los griegos logran detener el avance de los persas hacia occidente.

330 a.C.: Alejandro Magno somete a los persas.

Organización del imperio

La principal característica delimperio persa fue el respeto que los conquistadorestuvieron por las costumbres y los cultos de las regiones que invadían y anexaban a sus dominios. Tanto la religiónpersa como las artes y cienciasrecibieron importantes influencias de los pueblos con los que se relacionaron. El rey Darío organizó su vasto imperio dividiéndolo en 20provincias denominadas satrapías, gobernadas por un sátrapa o gobernador nombrado por el rey, quién tenía poderabsoluto sobre la región. Cada gobernador era asesorado por un concejo formado por miembros de las familias persas más importantes. El único miembro del gobierno de cada
provincia que no respondía a las órdenes del gobernador era el jefe militar, que recibía sus órdenes del rey en forma directa. El imperio también era recorrido periódicamente por inspectores que controlaban las labores de los sátrapas y sus funcionarios.

Así como la organización política del imperio era eficiente, también la administración estaba muy bien organizada y controlada. Los tributos llegaban a las capitales a través de una red de caminos llamada Camino Real, que comunicaba las ciudades de Sardes y Susa, pasando a través de otras ciudades importantes.

La religión

La religión persa sufrió muchas modificaciones con el transcurso del tiempo. Al principio adoraban dioses que representaban fuerzas naturales y también adoptaban creencias de los pueblos conquistados.
En el siglo VII a.C. surge un profeta llamado Zaratustra o Zoroastro quien encausa a los persas en una religión con tendencias monoteístas. Sostenía la existencia de un dios superior, Ahura Mazda, y la existencia del bien y el mal como principios antagónicos. Sus enseñanzas fueron recogidas por el libro sagrado Avesta, que propone un código de conducta de gran valormoral, rechazando los sacrificios crueles y exaltando la virtuosidad y la simpleza.


Artes y ciencias

Las artes y las ciencias persas se valieron de los aportes de lospueblos conquistados, fundamentalmente la escrituracuneiforme de la Mesopotamia. Construyeron grandes palaciosque contaban con importantes salas de audiencias. La decoración era lujosa, con columnas, relieves decorativos y ladrillos esmaltados que representaban animales y escenas de guerra.

Los persas fueron los primeros en la historia en acuñarmoneda. Eran de oro con la imagen de un arquero y recibían el nombre de dáricos. No se utilizaban para comerciar sino que eran atesoradas por el rey como símbolo de riqueza y prestigio.

Fuentes: Propia y Artehistoria

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Los Diaguitas

Ubicación

Habitaban los cerros y valles del noroeste de Argentina-(NOA), en las provincias de SaltaTucumánCatamarcaLa Rioja, norte de San Juan, extremo noroeste de Córdoba (Argentina) y el Norte Chico de Chile, en los valles transversales de las regiones de AtacamaCoquimboteniendo al oeste de los Andes como límite aproximado el río Choapa. Aún se conservan restos de sus ingeniosas construcciones llamadas por los quechuas púkara (mejor que pucará) como la Ciudadela de los Quilmes, en Tucumán, TolombónChicoanaTilcaraAtapsiFuerte Quemado en Salta, etc.

Los diaguitas llegaron desde el actual Noroeste Argentino al Norte Chico chileno hacia los siglos V y VI [cita requerida] reemplazando al complejo agroalfarero de Las Ánimas, distribuyéndose en un área ubicada entre los paralelos 27º S (límite septentrional aproximado) y el 32º S (límite meridional aproximado), poblando los valles de CopiapóHuascoElquiLimaríCasapaChoapa, limitando en esta zona, al norte con los atacameños y al sur con los picunches, convirtiéndose en el pueblo prehispánico más avanzado de Chile. Las relaciones entre los “diaguitas orientales” o argentinos y los “diaguitas occidentales” o chilenos eran fluidas tal cual lo demuestran los hallazgos de restos de moluscos y mariscos procedentes de las costas chilenas en los yacimientos argentinos y la decoración de las cerámicas con fauna típica argentina (yaguarñandúquirquincho etc.) en los yacimientos chilenos.[cita requerida]

Diaguitas de Chile

Los diaguitas chilenos, fueron una cultura prehispánica del Norte Chico chileno que existió entre los siglos X y XVI. Denominada así porRicardo E. Latcham quien encontró similitudes culturales con los Diaguitas argentinos. Habitaban los valles de los ríos CopiapóHuasco,ElquiLimaríChoapa.

Su idioma es totalmente desconocido. Gerónimo de Bibar, quien venía con los conquistadores españoles, describió en sus crónicas que cada valle tenía “una lengua de por sí”. Rodolfo Schuller acuñó la hipótesis de que este idioma sería el kakán, hipótesis muy difícil de comprobar. Lamentablemente la toponímia del territorio diaguita está actualmente ocupada mayoritariamente por nombres provenientes de otras culturas,mapuchesquechuasespañolas.

Historia

Sucesivos aportes e intercambios comerciales con poblaciones del norte y de la vertiente oriental de la Cordillera de Los Andes fueron modificando al Complejo Las Ánimas (siglos VIII a siglo X d. C.) para dar origen a la etnia diaguita. Igualmente existen ciertas divergencias respecto a la situación de los valles CopiapóHuasco, algunos autores destacan diferencias entre los habitantes de estos valles respecto de los valles diaguitas mas nucleares (ElquiLimarí) hasta el punto de establecer una nueva cultura en aquellos valles, la Cultura Copiapó.

Al sur del territorio existen pruebas de mitimaes (colonias con fines sociales, económicos o militares) diaguitas destinados al comercio con los pueblos del complejo cultural Aconcagua.

La vida diaguita se mantuvo estable hasta la llegada de las tropas del InkaTúpac Yupanqui en el año 1470, bajo el mando del generalSinchiruca, quien tenía a disposición 10.000 según lo comentado por el Inca Garcilaso. La conquista probablemente no se realizó de norte a sur como fuese lo esperable, las cerámicas incas encontradas en los valles del ElquiLimarí, anteriores a las encontradas en Copiapó, hacen suponer que el Inca cruzó desde Tucumán hacia estos valles y desde ahí expandió sus conquistas hacia los valles aledaños.

La ausencia de estructuras defensivas, pukaras y el rápido cambio estilístico de las cerámicas locales hacia estilos propios del Cuzcodescriben una invasión inkas que no tuvo mucha resistencia. La presencia de ciertas cerámicas (vasijas pakcha) destinadas para ritos exclusivos incas y otras vasijas destinadas a los jefes locales de claro diseño cuzqueño hacen suponer una fuerte alianza política entre ambos pueblos[cita requerida].

Con la llegada de los españoles y el establecimiento de la encomienda, la población mermó de manera sustancial. Se calcula que en el periodo de dominación incaica la población alcanzaba el número de 30.000 habitantes, en la fundación de la ciudad de La Serena (1544), Juan Bohón relataba “porque desde el Valle de Conconcagua hasta Copayapo no hay 3.000 indios”, a finales del siglo XVI se podían contar sólo 1.200. Posteriormente al levantamiento indígena que quemó la recién fundada ciudad de La Serena (1549) los últimos rasgos de la cultura diaguita desaparecieron, dejando sólo las cerámicas y los cementerios como huellas de su paso por el Norte Chico.

En la actualidad la comunidad Huascoaltina (sectores cordilleranos del Rio Huasco) han revitalizado el reconocimiento a esta etnia, logrado la aceptación de tal condición por el congreso de Chile; aunque en el ambiente académico hay dudas si esta comunidad presenta una real herencia diaguita, puesto que la mayoría de la etnia vivía en los valles del ElquiLimarí.

Diaguitas de la Argentina

Historia

Cuando comenzó la conquista española, 1561, formaron un gran ejército al mando de Juan Calchaquí logrando rechazar a los invasores hastaSantiago del Estero. Pero en 1665 los conquistadores, que habían fundado varias ciudades a modo de cerco (la fundación de la ciudad deJujuy cerró tal cerco por el Norte), lograron vencerlos. Para evitar rebeliones, los españoles dividieron y desarraigaron a los diaguitas. Por ejemplo la mayor parte de los integrantes de la parcialidad de los quilmes, fueron obligados a caminar desde Tucumán hasta Buenos Aires, más precisamente hasta la localidad que hoy lleva su nombre.

Así, prácticamente todos los diaguitas que resistieron a la invasión española fueron desarraigados o deportados al concluir la Guerra Diaguita(o Guerra Calchaquí), algunas parcialidades fueron tratadas con algo más de indulgencia al no haber participado en tal conflicto, tal es el caso de los Amaicha, los cuales pudieron así permanecer en sus territorios ancestrales (en el sector de Valles Calchaquíes correspondiente a la provincia de Tucumán).

Algunos diaguitas procedentes de los Valles Calchaquíes, lograron encontrar refugio en el Chaco Austral haciendo alianza con etnias pampidochaqueñas como las de los abipones y emokovit o mocovíes, esto explica en parte dos cuestiones: los grandes alzamientos chaqueños inmediatos al fin de las Guerras Calchaquíes, uno de tales alzamientos significó la destrucción de la ciudad española deConcepción de Buena Esperanza -ubicada a orillas del antiguo cuce del río Bermejo-, en territorio de la actual provincia argentina del Chaco; la otra cuestión que se explica al saber de tal éxodo desde los Valles Calchaquíes hasta casi las orillas del río Paraná Medio, es la existencia de topónimos que les recuerdan, por ejemplo el de la localidad de Calchaquíes en el centro norte de la provincia de Santa Fe. En todos estos casos debe recordarse que el grupo de diaguitas que se autodenominó “calchaquí” lo hizo en homenaje a su principal líder, el mencionado jefe Juan Calchaquí (Kalchakí).

Cultura Diaguita

Aunque sus orígenes difieren de los pueblos andinos (los diaguitas tenían linajes huárpidospampidosandinos); al menos a partir del llamado horizonte Tiawanaku recibieron importante influjo cultural (religioso, estilos de cerámica etc) desde los Andes Centrales -es decir, desde la región andina ubicada entre los 20ºS y la línea del Ecuador-.

Aunque de culturas muy similares, por algunos rasgos, en especial lingüísticos, muchos etnógrafos hacen una separación de los diaguitas propiamente dichos respecto a los atacamas (o alpatamas de lengua cunza -emparentada a la lickan-antay) habitantes de la Puna, loshumahuacaomaguacas, los lípetomata -de lengua lickan-antay– (habitantes de las sierras de Tarija y el norte de Jujuy), los capayánhabitantes del sureste de La Rioja y norte de San Juan y los olongastas habitantes del sudeste de la Provincia de La Rioja y el Oeste de laProvincia de Santiago del Estero y extremo noroeste de la Provincia de Córdoba.

Idioma

El idioma del pueblo diaguita era el kakán, que según las fuentes se lo llama también kakácacakakachaka. Es una lengua actualmente extinta, de la que se conservan topónimos y otras escasas palabras en el habla coloquial de los habitantes de las zonas del norte de Chile, Argentina y sur de Bolivia.

Se hablaba en los Valles Calchaquíes de SaltaTucumán, toda Catamarca, gran parte de La Rioja, parte oeste de Santiago del Estero (la sierra y el río Dulce) y norte de San Juan (río BermejoValle de JáchalValle Fértil) y, en mucha menor medida, en el extremo noroeste deCórdoba.

Los sacerdotes Alonso de BarzanaPedro Añasco compusieron hacia 1590 preceptos gramaticales y vocabularios; Barzana también escribió doctrina cristiana, catecismo, homilías, sermones, confesionario y plegarias en kakán, pero nunca llegaron a ser publicados. Otros sacerdotes (Hernando de Torre BlancaDiego de Sotelo) también conocieron esta lengua.

Existe actualmente un único documento en donde alguien afirma haber tenido conocimiento directo de la existencia de la lengua kakán, que es la carta del Padre Alonso de Barzana de la Compañía de Jesús a su provincial, fechada en Asunción del Paraguay en 1594.

El mismo sacerdote en una carta al Padre Juan Sebastián del 8 de septiembre de 1594 escibió:

La caca usan todos los diaguitas y todo el valle de Calchaquí y el valle de Catamarca y gran parte de la conquista de la Nueva Rioja y los pueblos casi todos que sirven a San Tiago, así los poblados en el río del Estero como otros muchos que están en la sierra.

El hecho de la completa desaparición de la lengua kakán a fines del siglo XVII, sin que haya quedado ningún registro a pesar de ser considerada una lengua general en la zona, hace pensar a historiadores como Rumi Ñawi, que en realidad se trataba de una variante del quechua (para otros del aymara) llegada a la región previo a la conquista inca del territorio, debido a la evidente fisonomía quechua de muchas de las voces atribuídas al kakán.
Sin embargo, muchos otros estudiosos como Ricardo L. J. Nardi, no están de acuerdo con esto y la consideran una lengua diferente.

A partir de 1634 se ordenó la obligatoriedad del castellano y en 1770 una Real Cédula ordenó que se pusieran en práctica medios para conseguir que se extingan los diferentes idiomas indígenas y que sólo se hable castellano, lo que apuró la extinción.

Sociedad

Las comunidades eran gobernadas por un jefe político y militar. Pero para heredar el cargo, no bastaba con ser el hijo del jefe: el heredero debía demostrar que tenía condiciones para mandar, de este modo a la llegada de los españoles, el territorio diaguita se encontraba dividido en jefaturas y señoríos. El jefe era polígamo, pero el resto de la población era monogámica. No había clase sacerdotal, como sí la había entre los quechuasaztecas. Pero cada pueblo tenía un sacerdote “chamánico” que se encargaba de los ritos, las ceremonias religiosas y la salud de la población

Parcialidades

En el siglo XVI se encontraban divididos en parcialidades las cuales muchas veces llevaban el nombre de su linaje principal, linaje que ejercía el señorío- como la de los kilme (“quilmes”), amaichasabaucanestucumanaos (tucumanahos), capayaneshualfinesolongastas,ambargastaspularesaimogastasguandacoleswamatinaj (famatinas o famaifiles), tinogastascalchaquíestolombonesyocavileschilis,ingamanas (incamanas o encamanas), culampajaosandalgalástucumangastasaconquijashuaschaschishuasanespomanescolpeños,belichaspalcipas (paccipas), mutquinessijanessahuiles (saujiles), pituileshuatungastasmayupucasfiambalaoschoyanos,motimogastaspolcosautigastassitguagastascollagastasovantas, etc.

Al este de los Andes, es decir en el actual noroeste argentino cobraron fama las siguientes parcialidades paziocas ( usualmente llamadas “diaguitas” ):

§                     Amaichás

§                     Calchaquíes.

§                     Capayanes

§                     Hualfines

§                     Olongastas

§                     Quilmes

§                     Tolombones

§                     Yacampis

En la región al oeste de los Andes se habla de los:

§                     Chili (nombre acaso dado por los aymara).

Y se supone oesteandino el origen de los kilme (quilmes).

Organización

Ántes de la invasión inca, los diaguitas se establecían en pequeñas aldeas, cada cual era totalmente independiente de la otra, por lo que cada una poseía un jefe. Posterior a la llegada de los incas los valles fueron divididos en dos señoríos, el interior y el costero, bajo el mandato de un kuraka designado por los inkas.

Agricultura y ganadería

El jefe repartía las tierras y organizaba la construcción y el cuidado de las terrazas de cultivo en las laderas de las montañas. Se trabajaba la tierra en común y se guardaba parte de la cosecha en los depósitos comunales. Cultivaban zapalloquinuakiwichaporotosajíespapa(“patata“) y maíz y recolectaban frutos silvestres, como los del algarrobochañar, y copao, además de algodón para elaborar los trajes. Con el “taco” u algarrobo criollo, los diaguitas cubrían varias de sus necesidades básicas. Usaban la madera como leña o para la fabricación de enseres; de la corteza y de la raíz obtenían tinta para teñir lanas y telas, y de sus frutos hacían harina para cocinar un pan llamado patay. También preparaban la bebida aloja, parecida a la cerveza o la refrescante añapa.

Para asegurar el riego de sus cultivos elaboraron una serie de canales de regadío. La papa y la quínoa (otra planta nativa) eran sembradas en las zonas más altas (en terrazas y andenes de cultivo)

También criaban llamasalpacas, sobre todo en las zonas altas y frías. La mayor parte del año se dedicaban a la ganadería, pastoreo decamélidos, de los cuales obtenían carne (la cual era secada al sol para obtener charqui), lana y huesos que usaban en la confección de herramientas, también eran usados para el transporte de carga. El pastoreo era realizado casi todo el año en las orillas del valle y en verano, al retirarse las nieves, solían ocupar los pastizales cordilleranos.

El mar proveía de una buena parte de la dieta habitual de los diaguita de Chile, mariscos, peces y mamíferos marinos formaban parte de la alimentación habitual. Desarrollaron balsas de cuero de lobo marino para incursionar mar adentro y poder cazar peces mayores e incluso ballenas

Actualmente la zona donde ellos habitaban es casi un desierto. Los estudios de Ana María Lorandi, sobre los paziocase, ntre otros revelan que los actualmente muy áridos cuando no, directamente desérticos, territorios que poblaron los paziocas eran, hasta casi el 1600, zonas fértiles en gran parte pobladas por bosques de “algarrobo” (Prosopis nigra), la desertización fue consecuencia inmediata de la invasión española: en primer lugar los españoles talaron o incendiaron las tierras para derrotar mediante el hambre a los paziocas, una vez derrotados estos pueblos originarios, los conquistadores introdujeron masivamente caprinos y ovinos que llevados a una práctica de sobrepastoreo en el transcurso de dos siglos transformaron los vergeles en eriales.

Alfarería

Los diaguitas eran diestros alfareros. Cada familia fabricaba sus ollas, cántaros y vasijas. Además, había artesanos especializados que realizaban, por ejemplo, las urnas funerarias, donde los diaguitas enterraban a sus muertos. Algunas de estas urnas decoradas, se han conservado y son expuestas en museos, en la zona actualmente chilena su cerámica recibió influjos culturales procedentes de culturas que habitaron el actual litoral al norte de la región, por este motivo su cerámica suele tener formas antropomorfas y zoomorfas (“ánforas-pato” etc.).

El museo franciscano “Inca-Huasi” de la provincia de La Rioja (República Argentina), guarda piezas excepcionales de cerámica diaguita. Fue construido por fray Bernardino Gómez en 1926, y es uno de los más importantes de latinoamérica en su especialidad.-

Cerámicas y Metalurgia de los diaguitas en Chile

La característica más relevante de este pueblo es su cerámica, una de las mas variadas y elaboradas de Chile. Los usos que se le daban eran ceremoniales y utilitarios. El desarrollo de la alfarería ha llevado a la clasificación en etapas:

Diaguita I o “Transición”

En su mayoría son escudillas (platos semiesféricos achatados) con líneas y figuras geométricas por los lados, desde simples escalas rojo-negro a rojas y negro sobre fondo blanco, divididas por una figura antropomorfa o zoomorfa. Se observan rasgos del Complejo Las Ánimaspresentes en esta primera fase de transición. En esta fase y en la II aparecen los jarros patosjarros zapatos. Vasijas asimétricas cuya forma recuerda a un pato. La metalurgia es simple y escasa.

Diaguita II o “Clásica”

Platos con borde cilíndrico ascendente, el cual puede abrirse a medida que aumenta la altura. Al centro de este cilindro suele ir dibujado un felino cuya boca es destacada mediante un relieve, la cola también es destacada de la misma manera.

Diaguita III o “Diaguita-Inca”

Esta etapa describe la fusión entre las culturas Diaguita e Inca. Las figuras suelen estar distribuidas en uno o dos ejes, divididas en dos o cuatro sectores bien definidos. En los diseños aparecen los triangulos, reticulados y “tableros de ajedrez”, los jarros de asa vertica, aríbalos y otros diseño. Los entierros eran acompañados por cerámicas elaborádas con diseños locales y con diseños Inkas, pero casi todas elaboradas en los Valles, sólo en casos emblemáticos eran enterrados con cerámicas provenientes del Cusco. La metalurgia se enriquece con aportes andinos como cinceles, tumis (cuchillos semilunares) y topus (prendedores) generalmente de cobre o bronce, el oro resulta muy escaso y asociados a adornos traídos del Cusco.

Religión

Artículo principal: mitología diaguita

Las cerámicas duales apuntan hacia la creencia de la existencia de dos mundos en las cuales los chamanes son el nexo.

En la mitología diaguita, entre las divinidades y seres mitológicos más importantes, encontramos al Llastay o Coquena, la Yacurmana, elPujllay o Pusllay, Huayrapuca; además del Chiqui que es una deidad del territorio del Perú, que se arraigó entre los diaguita-calchaquíes; y deIntiPachamama, cuyos cultos fueron impuestos desde el reino incaico.

Espiritualidad y Cementerios

Tallaban menhires (monumentos monolíticos colocados en forma vertical) para rendir culto a sus antepasados, los menhires del noroeste argentino, como otras construcciones similares son itifálicos y se asociaban con cultos estacionales de la fertilidad, estos monumentos ya eran erigidos por la precedente Cultura Tafí.

Los diaguitas, por la preocupación mostrada en sus entierros, mostraban una preocupación por una vida post-muerte en la cual el llama tiene un papel primordial. Con la llegada de los Inkas se trajo la tradición de hacer altares en los cerros más altos del valle, como es el caso del cerro Las Tórtolas (6.332 msnm)

Los entierros diaguitas son la mayor fuente de información sobre esta cultura. Los cuerpos eran colocados en espacios rectangulares protegidos por 5 piedras lajas en cada costado y en la parte superior. Es habitual encontrar a los cuerpos acompañados de llamasguanacossacrificados, sus pertenencias, utensillios de cerámicas, metal o hueso, y en casos especiales eran enterrados con sus esposas y con parte de los dedos de otras personas. La deformación craneal era una práctica extendida dentro de la etnia, pero no provocó efectos tan negativos.

Los cuerpos eran colocados flectados, acostados de forma lateral y en orientación este-oeste, la cabeza estaba en la posición oriental del sepulcro.

Otros Datos

Tal como se ha indicado, la cultura diaguita propiamente se corresponde con la cultura arqueológica llamada Cultura Santa María o santamariana * -cerca del 850 al 1480– e incluso hasta 1570, aunque, precediendo a esta cultura, corresponde observar otras culturas que existieron en el área de los diaguitas:

§                     Cultura Tafí

§                     Cultura Condorhuasi

§                     Cultura El Alfarcito

§                     Cultura de la Ciénaga

§                     Cultura de la Aguada

§                     Cultura Belén

§                     Cultura Candelaria

§                     Calchaquíes

*: la periodización e incluso la clasificación de la cultura Santamariana, como la de las culturas arqueológicas, se encuentra sometida en 2005, a un fuerte proceso de revisión, pese a ello, de momento parece lo más práctico atenerse a tales denominaciones.

Fuente: Wikipedia

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Los guaranies

Guaraníes en Paraguay

Los guaraníes se establecieron en el territorio argentino entre fines delsiglo XV y comienzos del XVI. Se subdividieron en distintos grupos dependiendo de la zona donde habitaban, como los chandules o guaraníes de las islas del Delta del río Paraná, desaparecieron poco después de la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay, en 1580; los del río Carcarañá o carcarañáes; los guaraníes de Santa Ana (en el norte de Corrientes y los chiriguanos (en el Chaco Boreal y extremo norte del Chaco Central). En Misiones y zonas aledañas del Paraguay y Brasil, se encuentran actualmente los mbyá que son descendientes de guaraníes que no aceptaron formar parte de las misiones jesuíticas. En la provincia de Misiones, junto a los mbyá viven grupos de paí tavyterá y de chiripás.

Los tapietés comenzaron a llegar a la zona de Tartagal en la provincia de Salta hacia 1920, procedentes de Bolivia y del Paraguay, migración que se acentuó durante la guerra del Chaco. En la zona de Tartagal viven aproximadamente unos 500 tapietés.

Organización política

Vivían en aldeas, en los claros que formaba naturalmente la selva y constituyendo una verdadera unidad tribal por ser entidades económicas independientes una de otra siendo autosuficientes.

Las viviendas estaban dispuestas en torno a una plaza grande de forma cuadrangular, donde se desenvolvía una gran actividad cotidiana esencialmente de índole social. Eran casas grandes comunales llamadas maloca individualmente y en conjunto taba. Además podían albergar a todos los miembros de una familia (o tevy) extendida: padres, abuelos, tíos, primos, nietos, cuñados, yernos y nueras. Esto representaba la unidad social mayor.

Cada familia vivía en una casa comunal de hasta 60 m de largo y de 8 a 10 m de ancho sin divisoria, donde habitaban entre 60 y 120 personas presidida por un jefe quien ocupaba la parte del centro. A su vez la aldea estaba dirigida por un jefe político llamado mburuvichá, y un jefe religioso llamado payé. Su organización social estaba encabezada por un cacique (tuvichá) cuyo liderazgo era hereditario.

Una de las funciones del cacique era de administrar el trabajo comunitario y de distribuir equitativamente los bienes del consumo. Existía una división del trabajo por sexo. La preparación de la cerámica era, por ejemplo, una tarea exclusiva de las mujeres, como la de plantar e hilar los lienzos. El varón era básicamente pescador, cazador-recolector y guerrero.

El concepto de la propiedad privada de los bienes no existía en la sociedad guaraní. Todo lo que se cosechaba en los cultivos hortícolas, el producto de la caza y la pesca, los frutos recolectados, eran distribuidos solidariamente entre todos los miembros del tevy (parentesco,linaje). Solamente algunos pocos bienes podían ser considerados como personales, tal el caso de las armas, las hamacas, algunos utensilios de cerámica. La tierra era considerada como un bien del que se podía disponer pero sobre el cual nadie podía pretender derechos de propiedad exclusiva. Eran comunitarios la tierra cultivable, las fuentes de abastecimiento de agua, el monte y la selva, con todos sus recursos aprovechables.

Régimen familiar

El matrimonio y la familia constituían el núcleo social básico. La poligamia representaba un estatus social preponderante, por lo que su práctica era propia de jefes y guerreros reconocidos; quienes hacían una distinción entre esposa principal cherembicó, y secundariacheaguazú.

La costumbre generalizada, practicada por los demás integrantes de la comunidad tribal era la monogamia. Las uniones no eran muy estables, por ello el divorcio era común que se produjera

Organización económica

Eran diestros navegantes de canoas, conocedores cazadores de la selva, recolectores, pescadores y practicaban la agricultura. Las familias poseían un lote exclusivo en las plantaciones comunitarias y a su vez cada esposa tenía un huerto personal. Trabajaban en grupo y los parientes se ayudaban unos a otros. Cultivaban en pequeñas huertas, estando entre los cultivos más importantes la mandioca (mandi’ó),mandioca dulce (poropí), la batata (jetý), la calabaza (andaí), el zapallo (kurapepê), el maíz (avatí), el poroto (kumandá), el maní (mandubí) y el algodón (mandiyú).

Otros productos eran obtenidos directamente del monte o selva, tal el caso de las hierbas medicinales, frutos como la guayaba (arasá), elananá (avakashí) y la yerba mate (ka’á), que usaban para preparar la bebida que aún hoy se sigue tomando, que elaboraban con el mismo proceso que hoy se emplea en la industria moderna.

Para plantar previamente quemaban el monte produciendo el rozado, en el que mujeres y niños sembraban bajo supervisión de los ancianos.

Los hombres se dedicaban a la caza y la pesca utilizando como armas arcos y flechas, pequeñas hachas, mazas, y algunos grupos llegaron a emplear lanzas.

Organización religiosa

Artículo principal: Mitología guaraní

Desde el mismo momento de la conquista hispánica, llamó la atención de los conquistadores y colonizadores el hecho de que los guaraníes no poseyeran templos, ni ídolos o imágenes para venerar, ni grandes centros ceremoniales.

No dudaron en concluir que se trataba de un pueblo sin ningún tipo de creencias religiosas. La verdad era otra, la religiosidad existía y era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar de templos ni de ídolos tallados.

Ñanderuvusú, nuestro padre grande, o Ñamandú, el primero, el origen y principio, o Ñandejará, nuestro dueño, eran los nombres que hacían referencia a una divinidad que era concebida como invisible, eterno, omnipresente y omnipotente. Una entidad espiritual concreta y viviente que podía relacionarse con los hombres, por ejemplo bajo la forma perceptible de Tupâ, el trueno. Se manifestaba en la plenitud de la naturaleza y del cosmos, pero nunca en una imagen material. Ñamandú no era el dios exclusivo de los guaraníes, era el dios padre de todos los hombres.

Frente a Ñamandú, el padre bondadoso, el dador de vida y sustento del equilibrio del orden universal, estaba la otra dimensión de la realidad espiritual, el mal, expresado en el concepto de Añá. Esta fuerza maléfica era la generadora de la muerte, la enfermedad, la escasez de alimentos y las catástrofes naturales.

Fundamentaron el origen y la existencia de los dioses, los hombres y la naturaleza, mediante mitos. Creen en la continuidad de la vida después de la muerte. Por eso a sus muertos le proveen todo lo necesario para que pueda realizar sin carencias, el largo y peligroso viaje a latierra sin males.

La Tierra sin Mal no constituía un mito para los guaraníes. Era un lugar real, concreto, que se ubicaba imprecisamente hacia el este, más allá del Gran Mar (océano Atlántico). Esta creencia en la Tierra sin Mal generaba periódicamente grandes migraciones en su búsqueda, inspiradas por el mesianismo de algunos chamanespayés.

Creen con firmeza que son muchos los peligros que acechan al viajero. Los niños gozan de protección divina quedando exceptuados de todo peligro.

El alma proviene del paraíso de Tupá Rueté, dios de la lluvia. Al morir, el espíritu del muerto vuelve a su lugar de origen.

Los entierros se realizan en un pozo, o en urnas de barro y el túmulo en la misma casa del muerto. Quien además, lleva consigo armas, ropas y trofeos.

La costumbre obliga a una práctica rígida de culto permanente a los antepasados, manteniendo una relación estrecha y continua entre la comunidad de los vivos y los muertos que se traducen en ayuda recíproca. Estas relaciones implican prácticamente derechos y obligaciones recíprocas: Por ejemplo los muertos proveen de alimentos a sus deudos, les envían lluvia que favorece las plantaciones, velan constantemente por su bienestar. Los deudos, a su vez, deben tributarles ofrendas; además celebran en honor a los muertos una gran fiesta cada año. Los espíritus se mantienen vivos en el corazón de la comunidad.

La práctica espiritual

El chamánpayé, posee poderes sobrenaturales y desempeña una función directriz, conductor de su pueblo en todos los actos comunitarios.

El chamán mediante su gran poder entra en comunicación con los espíritus buenos y con los malignos, defendiendo a su comunidad contra estos últimos. El intermedia entre el hombre y Dios, además de ser adivino, hechicero, médico, sabio, profeta, jefe espiritual, director de las danzas y ceremonias de la comunidad. A diferencia del cacique, cuyo poder era temporal, el payé se imponía al grupo por sí mismo.

El consumo de hierbas y hongos de propiedades alucinógenas era utilizado por el payé y generaba una atmósfera que arrastraba a los integrantes de la comunidad a vivenciar experiencias semejantes a los de tipo místico.

Se detalla todo lo relacionado a la organización religiosa y la práctica espiritual en presente y no en pasado, debido a que aún hoy se siguen manteniendo dichas tradiciones.

El canibalismo y el estado de Agujé

Es interesante observar cómo los comentaristas occidentales suelen “olvidarse” de esta práctica guaraní. Probablemente inducidos por cierta reticencia a tratar un tema particularmente ajeno a su cultura. Sin embargo, llegó a formar parte del etos guerrero y la forma de entender el mundo (espiritual) de los guaraníes, y no es justo soslayarlo solo porque no se encuadre con una visión más o menos idealizada de este pueblo.

Los guaraníes necesitaban, perentoriamente, encontrar la Tierra Sin Mal. Que no es un lugar físico como se cree, si bien se supone que tiene existencia en una realidad física, y puede encontrarse sin morir (no es como el paraíso cristiano). La Tierra Sin Mal es un estado de un individuo o un grupo. Un estado que se obtiene a través de la acumulación de energía. Este estado se llama Agujé y cuando uno llega a él, el daño (lo malo) “no lo alcanza”. Cuando una persona o grupo llegan a este estado pueden desaparecer de este mundo (también pueden permanecer), pueden incluso quedarse en este mundo durante mucho más tiempo que un simple mortal. Existen muchos ejemplos de personas que alcanzaron el aguyé (véase Curt Nimuendaju en Brasil o el Capitán Chikú en Argentina).

Ahora bien, la búsqueda del agujé para llegar a la Tierra Sin Mal, guiaba —y guía— la vida cotidiana de los guaraníes (guaraní no es solo el pueblo originario, sino también el miembro de su religión). Hay muchos caminos para lograrlo y uno de ellos es sin duda, arrebatárselo a quien ya lo tiene. Los grandes guerreros acumulan gran cantidad de energía fruto de sus hazañas, y por lógica es posible tomarla de ellos —a través de la astucia y la fuerza— indistintamente. El ciclo de guerras entre guaraníes antiguos, demuestra que ellos jugaban un juego para obtener poder con el fin de Cruzar el Umbral hacia la Tierra Sin Mal. La energía se acumula en las dos almas de la persona (el ser espiritual —la palabra— y el alma animal, la sintaxis o el ciclo vital) y por supuesto también en su cuerpo percibible. Comerse la carne de un guerrero no es más que el fin de un festín energético que comienza mucho antes del acto físico de comer, comienza por ejemplo, hablando, invocando, cantando, festejando la próxima ingesta del poder acumulado en la personalidad del otro.

De hecho, cuando capturaban un guerrero, éste no escapaba, vivía libre en la aldea de sus captores, engendraba un hijo con alguna mujer de sus futuros devoradores, le cambiaban de nombre (se pasaba a llamar “Futura Comida”) y en definitiva se paseaba libre por la aldea, hasta que un año después moría en combate —él, sólo, atado a un pie, contra todos los guerreros que lo habían capturado. No huía, porque al aceptar su destino, seguía su lucha por conservar poder, hasta el final. Jugaba su carta a traspasar el umbral luchando (llevándose su poder o tal vez “llevado” por su poder, conseguía el aguje (o no) en un juego de paciencia y entrenamiento físico. Si perdía, sus captores se llevaban la energía y el podía volver en su hijo (creían en la reencarnación) y seguir buscando el aguje a través de ese juego —ahora emparentado a sus devoradores. Si ganaba, llegaba a la Tierra Sin Mal.

Los guaraníes y el trabajo

Además de dedicarse a la agricultura, la caza y la pesca, los guaraníes eran grandes alfareros. Elaboraban vasijas, cántaros de diferentes formas y funciones, ollas, platos, etc.

Los objetos eran decorados con impresiones realizadas con los dedos y con las uñas; otros más avanzados consistían en líneas y puntos rojos y negros sobre fondos blancos. Otra particularidad era que los objetos que se fabricaban no tenían asas.

La vestimenta

Los hombres prácticamente no usaban ropa, en cambio las mujeres usaban una especie de tapa sexo triangular de plumas o algodón tejido por ellas mismas. Desde la llegada de los misioneros los hombres comenzaron a utilizar un chiripá y una especie de taparrabos (baticolas) confeccionadas con la chala u hojas del maíz, fibra de ortiga o algodón; las mujeres comenzaron con el uso del typoi (túnica del algodón sin mangas, hasta los tobillos).

Hombres y mujeres utilizaban adornos, tatuajes con pinturas fabricadas con la mezcla de especies vegetales, complementado con plumas de aves, amuletos colgados en el cuello, collares confeccionados con huesos de animales y semillas.

Los distintivo entre varones y mujeres consistía en que los varones a partir de la pubertad llevaban una especie de clavo (de madera, hueso o piedra) ensartados debajo del labio inferior (tembetá) y las mujeres en las orejas.

El ser guerrero, condición vital

El pueblo guaraní poseyó desde un inicio, un carácter intrusivo en la región platense. Su entrada fue violenta y determinó una existencia constantemente ofensiva y defensiva respecto a las poblaciones aborígenes no guaraníes que habitaban la región.

Los ataques se realizaban en forma masiva. Previo al ataque, se hacia caer sobre las fuerzas adversarias una lluvia de flechas y piedras. Luego venía la embestida directa con lanzas, macanas o garrotes.

Idioma

Los idiomas hablados por estos pueblos (guaraní) pertenecen a la familia tupí-guaraní. El guaraní paraguayo es lengua oficial en el Paraguay y su dialecto correntino es co-oficial junto con el castellano en la provincia de Corrientes en Argentina.

La mezcla del idioma guarani con el castellano es conocido en Paraguay como una tercera lengua (guarani jopara o jehe‘a). unos dos millones de paraguayos en el exterior hablan en guaraní.

La llegada de los jesuitas

En el siglo XV la sociedad guaraní pasó por un período de cambio. Comenzaron a aparecer instituciones unificadoras que probablemente, en el largo plazo, hubieran llevado al surgimiento de un Estado. Los karaí, profetas que eran aceptados en todas las tekuas (aldeas) que se enfrentaban entre sí en un permanente ciclo de búsqueda de poder para la obtención del Aguyé (véase la sección El canibalismo y el estado de Agujé), son un ejemplo de estas fuerzas unificadoras. Estos karaís recorrían las aldeas predicando el mensaje del advenimiento de importantes cambios; y no estaban adscritos a ninguna tekua en particular sino que eran panguaraníes, por así decirlo.

Cien años después, con la invasión europea en la zona, llegan los jesuitas que en cierto sentido, vienen a competir directamente con loskaraí. Aunque extranjeros, traen un mensaje unificador y sobre todo hay algo muy importante: los guaraníes que acepten su convivencia pasan automáticamente a estar cubiertos por las leyes del Rey de España.

La expansión del frente hispano-portugués y la amenaza real que esto llevaba aparejado llevó a un debate interno entre los partidarios de la alianza con los jesuitas para así obtener la protección de la corona y los que preferían el enfrentamiento.

Lo que hay que dejar en claro es que, la política guaraní obedecía a su propia lógica y en esa lógica los jesuitas fueron vistos como la pieza clave para obtener la protección del marco jurídico que la corona otorgaba.

La alianza generalizada de los dirigentes políticos guaraníes con la orden jesuita obedeció a una estrategia global, debatida y consensuada por esos dirigentes, fruto de no pocos enfrentamientos internos, para frenar o al menos limitar el avance de la agresión de hacendados españoles y bandeirantes portugueses. (existen numerosas fuentes documentales de testigos que presenciaron estos debates de líderes políticos guaraníes; recomiendo la lectura del “Jardín de Flores paracuaria” del Padre Tadeo Xavier Hednis de la Orden Jesuita).

Los jesuitas fueron utilizados por los guaraníes, para mantener su idea de la política. El modelo político guaraní ya tenía un lugar reservado para ser ocupado por los jesuitas (El Antiguo Karaí Pan Guaraní, no en vano a los Padres Jesuitas también les llamaron así: Karaís, incluso actualmente en guaraní correntino existe la palabra Karaí). Por ello se explica la rápida consecución de la alianza y el florecimiento de las Misiones. Las reducciones no eran más que tekuas o aldeas tradicionales que habían obtenido la protección de la corona, ingresando así no solo en el corpus legal sino también en una serie de intercambios económicos y culturales que se mantuvieron durante doscientos años.

Los partidarios de la guerra se opusieron a esta alianza y permanecieron indómitos, en tekuas tradicionales (sin iglesias de piedra), advirtiendo una y otra a vez a los guaraníes “cristianos” que ese no era el camino. Como realmente sucedió, cuando la orden jesuita perdió la amistad del rey y fue expulsada y las reducciones arrasadas.

Los guaraníes reducidos, los que habían apostado a la alianza con el invasor, se volvieron a la selva (por ejemplo los Ava Katu Ete). Pero el camino que tal vez hubiera llevado a la unificación ya se había roto. El escenario hacia principios del Siglo XIX era otro muy distinto y los diversos grupos se aislaron entre sí.

Cabe destacar sin embargo que esta situación llevo a profundizar en aspectos prácticos de la religión o pensamiento filosófico guaraní, como la obtención del estado de perfección o Aguye por una nueva vía, no caníbal. Es notable la evolución del pensamiento guaraní con respecto a la obtención de energía por la vía caníbal. Es probable que la experiencia jesuita haya influido en ello. No solo porque aquellos se negaban a aceptar la vía caníbal como parte de la religión (pues los cristianos solo comen del cuerpo de su mesías); sino también por la profunda crisis que la desaparición de la experiencia jesuita tuvo en las tekuas involucradas.

Problemas que enfrentan actualmente

Actualmente las comunidades de guaraníes de la provincia de Misiones están pasando por graves problemas que podrían llevar a la desaparición del pueblo. Las principales causas son la falta de tierras, la desnutrición, la tuberculosis y la falta de ayuda por parte del gobierno provincial y federal. Son alrededor de siete mil los guaraníes, agrupados en 76 aldeas.

El factor principal de la crisis es la falta de territorios, ya que esta tribu utiliza los recursos naturales en amplias extensiones de tierra, desplazándose en grandes distancias para cazar, pescar, recolectar frutos del monte. La presión demográfica sumada a la explotación forestal irracional hizo que las comunidades vean reducido su espacio vital.

Además existe una emergencia alimentaria y sanitaria, con picos muy graves en algunas comunidades, con niños con alto índice de desnutrición y enfermedades asociadas como la tuberculosis.

En 2004, 38 de las 76 aldeas que existen en la provincia marcharon a la Plaza 9 de Julio, frente a la Casa de Gobierno provincial, en la ciudad de Posadas haciendo oír sus reclamos en busca de una mejora y ayuda por parte del gobierno.

Nota: el idioma guaraní normalizado se escribe en la actualidad sin diacríticos, sin embargo en esta enciclopedia se prefiere el uso de los mismos para una mayor exactitud de la pronunciación por parte de los hispanohablantes, en efecto; excepto la parcialidad mixogénica vulgarmente llamada de los “chiriguanos“, las palabras guaraníes son casi siempre agudas y poseen stops glotales. Por otra parte las letras españolas cq suelen ser substituidas por la k y la y e incluso la ll por la j así como la z [ds] por la s aunque sus valores fonéticos sean similares. en cuanto a la muy frecuente y final (usada en las transliteraciones al español), está fonéticamente en sus orígenes correspondió al signo de una y con una vírgula o una tilde superior (Ý/ý//ÿ) para dar a entender que la pronunciación era particularmente acentuada y oclusiva.

Fuente: Wikipedia

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Los Acadios

Antecedentes

Desde 3000 a. C. los semitas se habían ido extendiendo desde sus orígenes en Arabiahacia el norte, formando diferentes grupos como los amorreos. No hay muestras de que estas migraciones se produjesen de forma traumática, si no que parece tratarse más bien de un proceso gradual.3 1 En Mesopotamia los más importantes fueron los acadios, presentes en el área del norte de la región, en la que se incluía la ciudad de Kish. En esta ciudad se sabe que Sargón desempeñó algún puesto de responsabilidad. Culturalmente, Sargón era semita ya que se sabe que su lengua era el también semita acadio.

Hacia el 2340 a. C. Sargón fundó la ciudad de Agadé en las proximidades de Kish, posiblemente al norte. Su localización aún no ha sido determinda por los arqueólogos, aunque se especula que podría haber estado hacia la confluencia de los ríos DiyalaTigris, en las afueras del actual Bagdad.4 5 Los motivos de la fundación de Agadé no están claros. Es probable que Sargón se rebelase contra su señor en Kish y decidiese establecer un nuevo centro de operaciones.2 Tampoco se conoce con seguridad que ocurrió en Kish. Tal vez Sargón la tomó antes de lanzarse hacia a la conquista las tierras del sur o tal vez fueLugalzagesi de Umma, que había formado un imperio local en el área del sur, quien la tomó en primer lugar.2

Las conquistas de Sargón

En algún momento a mediados del siglo XXIV a. C. Sargón se lanzó a la conquista de las ciudades sumerias del sur. Las conquistas anteriores de Lugalzagesi de Umma pudieron facilitar el camino del conquistador acadio, al encontrarse ya vencida la independencia de las distintas ciudades sumerias. El primero de los objetivos de Sargón fue Uruk, ciudad célebre por sus grandes murallas y donde en el momento del ataque se encontraba Lugalzagesi. Sargón no sólo conquistó la ciudad, si no que hizo prisionero al rey, obligándole a caminar hasta el templo de Enlil en Nippur con una argolla al cuello.

Tras esto se lanzó a la conquista del resto de ciudades sumerias. Tomó UrLagashUmma, con lo que ya controlaba tantas tierras como había hecho Lugalzagesi. Con el dominio de toda la Baja Mesopotamia asegurado, continuó sus campañas atacando a los Elamitas de losmontes Zagros, en el actual Irán, y realizó incursiones en la ciudad de Mari (en la actual Siria) y Ebla, ya a pocos kilómetros del Mediterráneo, llegando, según las inscripciones, a las montañas de los cedros: esto es, al actual Líbano, y tal vez hasta Anatolia.2 1

Sargón se convirtió así en el primer monarca histórico que conseguía unificar toda la cuenca de Mesopotamia bajo un mismo mandato. Pese a que es probable que esta unidad fuese más teórica que real, la figura de Sargón fue un referente constante para los monarcas que, posteriormente, tratarían de repetir su hazaña. De hecho, en épocas posteriores se le conoció como Sargón el Grande. Pero su reinado y el de sus sucesores no estuvieron exentos de problemas ya que poco antes de su muerte sufriría una revolución general en las ciudades conquistadas.1

Sucesores

Tablilla que contiene la lista de victorias de Rimush sobre Abalgamash, rey de Marhashi, y contra las ciudades elamitas. Copia de la inscripción de un monumento público. 2270 a. C.

Tablilla que contiene la lista de victorias de Rimush sobreAbalgamash, rey de Marhashi, y contra las ciudades elamitas. Copia de la inscripción de un monumento público. 2270 a. C.

Este clima de rebelión fue afrontado por su su hijo Rimush, quien se enfrentó con dureza a AdabLagash,UmmaUrZabala, que se habían alzado contra el nuevo rey. Elam se declaró independiente y hasta varias campañas después no fue reconquistada. Rimush fue sucedido por su hermano y también hijo de Sargón Manishtusu, quien tuvo igualmente que enfrentarse a los rebeldes. Según la lista Real Sumeriaestos dos monarcas reinaron 9 y 15 años, respectivamente.

Pese a estas dificultades, durante el reinado de su hijo y sucesor, Naram-Sim (2260 – 22232 ), el imperio alcanzó su máxima extensión territorial: en los límites occidentales incorporó las regiones de Alepo, en la actual Siria, y el entorno de Trípoli, en la costa mediterránea cananea del actual Líbano; en los orientales conquistó Susa y en el norte se expandió por Anatolia. Sin embargo hubo un pueblo al que Naram Sim no consiguió conquistar pese a que guerreó contra ellos y les infligió algunas derrotas. Eran los guti, que habitaban los montes Zagros y que atacaban y saqueaban continuamente las tierras del valle.6 El nuevo rey tuvo que enfrentarse además a numerosas rebeliones.

En algún momento de su reinado parece que Naram-Sin fue deidificado. El motivo, según una inscripción en una estatua, fue por petición de su pueblo a los dioses, después de que el rey ganase nueve batallas contra los que se le rebelaron “desde los cuatro confines del mundo”. Los dioses concedieron y se le construyó un templo en Agadé, que hasta entonces no estaba dedicada a ningún dios.2

Tras la muerte de Naram Sim, su sucesor e hijo, Sharkalisharri (2223 – 2198) vio incrementada la presión sobre el imperio: Elam se rebeló, conquistando varias ciudades del sur de Mesopotamia. Posteriormente sufriría invasiones por parte de los Amorreos, a quienes lograría vencer, y de los guti a los que inicialmente también reduciría. Sin embargo el imperio estaba muy desgastado y tras su muerte las ciudades del sur de Mesopotamia se independizaron. Tras esto, los dominios del antiguo imperio quedaron reducidos al área circundante de la antigua capital, Agadé.2

Después del imperio

La lista Real Sumeria menciona seis reyes más después de la muerte de Sharkalisharri, los cuales es posible que reinasen en Agadé. Esta ciudad había adquirido características de gran capital, por lo que es probable que su supervivencia resultase poco viable tras la pérdida del territorio imperial. Se sabe que finalmente los nómadas gutis, que habitaban las montañas próximas a Agadé, tomaron la ciudad y posiblemente toda la región septentrional. En el sur las ciudades prosperaron y es posible que las reformas realizadas por los sargónidas les beneficiasen finalmente.7 2

Influencia

Inscripción de Naram-Sin que narra la construcción del templo de Marad por su nieto Lipit-Ili hacia 2250 a. C.

Inscripción de Naram-Sin que narra la construcción del templo deMarad por su nieto Lipit-Ili hacia2250 a. C.

La dinastía de Sargón de Acad fue la primera a lo largo de la historia que consiguió el dominio sobre pueblos diversos culturalmente, con lo que se puede decir que constituyó el primer imperio de la historia. Sus conquistas dejaron una impronta imborrable sobre las generaciones posteriores, cuyas tradiciones le considerarían el mejor monarca de la historia, el arquetipo de rey longevo y de gobierno eficaz. Se elaboraron leyendas que le otorgaban un linaje divino y las historias de sus conquistas circularon mucho más allá de las fronteras de sus dominios.2

Entre las leyendas de su nacimiento destaca la que se deja entrever en la lista Real Sumeria. Según esta leyenda, Sargón había sido hijo de un jardinero del palacio del rey de Kish que ascendió al cargo de copero. En un momento dado los dioses deciden que el reinado de Ur-Zababa, el hasta entonces rey, debe finalizar, recayendo la realeza en Sargón.

Otra leyenda narraba que Sargón había sido hijo de una sacerdotisa en —puesto que solían ocupar mujeres de la realeza— y un extranjero de las montañas. Su madre habría dado a luz en secreto y dejado al recién nacido en un cesto de mimbre flotando en el río. La corriente habría arrastrado a Sargón hasta ser recogido por un aguador de nombre Aqqi, que le enseñó el oficio de jardinero. Su ascenso al puesto de rey se habría debido a que la diosa Ishtar le habría tomado cariño mientras ejercía de jardinero.

Sobre su sucesor más célebre, Naram-Sin el mensaje de las leyendas era bastante bien diferente. Así, una leyenda sumeria narraba que la caída del Imperio Acadio se había debido a la pérdida de favor del dios Enlil. Naram-Sin, conocedor de esto a través de un sueño, espera durante siete años (siete años representan simplemente una cifra muy grande) a que los dioses cambien de parecer. Pasado ese tiempo el rey desespera y dirige a su ejército al templo de Enlil y lo destruye, arrojando al fuego las vasijas sagradas. Como represalia, el dios castiga a la ciudad con la llegada de los bárbaros gutis de hábitos nómadas, que arrasan la ciudad y hacen retroceder a la región a los tiempos de antes de que las ciudades fuesen construidas.2

Cultura

La estela de Naram-Sim conmemora la victoria del monarca acadio contra el pueblo de los lullubi de los montes Zagros. La imagen representa a un rey casi mitológico, del doble del tamaño de sus soldados. 2250 a. C.

La estela de Naram-Simconmemora la victoria del monarca acadio contra el pueblo de los lullubide los montes Zagros. La imagen representa a un rey casi mitológico, del doble del tamaño de sus soldados. 2250 a. C.6 1

Sargón dio numerosos puestos administrativos a ciudadanos de su región original, cuya lengua era el acadio, el cual posiblemente vivió en esta etapa una gran difusión.

La escritura de esta lengua siguió un modelo desarrollado en el área de Ebla, en la actual Siria, que adaptaba la escritura cuneiforme a la lengua semita. Este modelo de escritura fue el más utilizado en la administración del imperio acadio, si bien se mantienen numerosos documentos e inscripciones bilingües, escritas tanto en acadio como en sumerio.2 Así, aunque la lengua sumeria siguió siendo utilizada es probable que las conquistas de Sargón y su prestigio, diesen un impulso fundamental a la lengua acadia, facilitando que en los siglos posteriores se impusiera finalmente al acadio.6

Durante el Imperio Acadio se siguió la costumbre sumeria de levantar grandes estelas y monumentos conmemorativos escritos en lugares especiales de las ciudades. Con estas obras se demostraba el poder el imperio y se publicitaban sus éxitos militares. En el arte acadio, la figura central de la obra se representa en mayores proporciones que el resto de la composición, que generalmente contiene escenas dramáticas. Un buen ejemplo es la estela de Naram-Sin, donde el monarca, coronado por un casco de cuernos que indica su carácter divino, tiene el doble de tamaño que las demás figuras.

LOS ACADIOS SIGUIENTE

La segunda mitad del tercer milenio fue una época de grandes cambios. Los pueblos indoeuropeos del oeste de Asia se desplazaron hacia el sur. Una tribu de grecohablantes ocupó el noreste de los Balcanes. Por aquel entonces los indoeuropeos ya conocían la agricultura, si bien se decantaban más por la ganadería. Sus armas eran de piedra, pues no conocían la metalurgia. En el sur de Grecia, la población nativa (no indoeuropea) hacía tiempo que comerciaba con el bronce, que obtenía principalmente de Chipre. Los pueblos semitas que habían invadido Mesopotamia cinco siglos antes empezaron a salir de su “edad oscura”. La ciudad de Mari desarrolló una cultura mixta que conservaba su lengua semítica pero, por ejemplo, adoraba a los dioses sumerios.En Perú aparecen las primeras casas semisubterráneas, mayoritariamente en zonas costeras o junto a cauces de ríos, pues sus habitantes eran principalmente pescadores.

En Egipto se instauraba la V dinastía, que reinó desde el 2500 hasta el 2430, cuando se instauró (obviamente) la VI dinastía. Al parecer, el monarca que sucedió a Menkure fue un sacerdote de Ra, lo que cuminaba el ascenso político de este cuerpo sacerdotal. La construcción de pirámides entró en decadencia. Probablemente los egipcios decidieron invertir sus esfuerzos en cosas más útiles, como el refuerzo de sus ejércitos.

Mientras tanto, alrededor del 2425, los elamitas se unieron por primera vez bajo la dinastía de Awan. Siglos después pervivió una tradición según la cual esta ciudad había dominado Mesopotamia antes de la llegada de los sumerios. Puede ser cierto y puede ser que la leyenda se creara a partir de este periodo de esplendor. Por esta época, los elamitas ya habían adaptado la escritura sumeria a su propia lengua.

Hacia el 2400 en Sumer destacó Eannatum, rey de la ciudad de Lagash, que al parecer derrotó a los ejércitos unidos de Uruk y de Ur. Como conmemoración de sus victorias, Eannatum erigió una serie de columnas de piedra o estelas con inscripciones e imágenes. La más famosa es la Estela de los buitres, en la que se ve una formación de soldados con cascos y lanzas avanzando sobre los cadáveres de los enemigos devorados por perros y buitres. Según las inscripciones, el ejército vencido era el de la ciudad de Umma, que provocó la guerra al quitar ciertas piedras que marcaban las fronteras. Naturalmente, no conocemos la versión de los vencidos. Lagash conservó su preeminencia durante algo más de un siglo. Llegó a dominar un territorio de unos 4.500 kilómetros cuadrados. Su último rey fue Urukagina, que ascendió al trono alrededor del año 2350. Por estas fechas los semitas crearon otro reino poderoso alrededor de la ciudad de Ebla, en Siria, cerca de Fenicia, que llegó a dominar muchas ciudades del norte de la media luna fértil, de Anatolia y de la Alta Mesopotamia. Otro tanto sucedió con la ciudad de Mari, que dominó muchas ciudades de su entorno, entre ellas Assur.

Volviendo a Lagash, parece ser que Urukagina fue un rey ilustrado, que trató impulsar reformas sociales para reducir el excesivo poder de los sacerdotes en beneficio del pueblo. Sin embargo, los sacerdotes podían llegar a tener más poder que el rey sobre un pueblo temeroso de los dioses. Lagash se debilitó por sus convulsiones internas y Umma encontró la ocasión de vengar su pasada derrota. A la sazón su rey era Lugalzagesi, que se apoderó de Ur, se proclamó rey de Uruk y, desde allí, en el año 2330 atacó Lagash y la saqueó. Pronto adquirió el control de todo Sumer.

Naturalmente, si conocemos todos estos detalles es porque a partir del año 2800 los sumerios empezaron a usar sistemáticamente la escritura con fines históricos y literarios (los egipcios harían otro tanto a partir del 2100). A los sumerios de siglos posteriores les debió de sorprender la ausencia de registros anteriores al 2.800. Posiblemente no se les pasó por la imaginación que la causa fuera que antes se desconocía la escritura o, por lo menos, que ésta tenía un uso aún muy restringido, así que conjeturaron que ésa debía de ser la fecha del Diluvio Universal, una leyenda sobre una inmensa inundación que posiblemente era mucho más antigua. Los sumerios ubicaron todas sus leyendas en la época “antediluviana”.

Según dichas leyendas, el mundo fue creado en siete días. El número siete se debe a que los astrónomos sumerios habían identificado siete cuerpos celestes, aparte de las estrellas: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Estos astros eran divinidades que influian sobre los hombres. El destino de una persona dependía fuertemente del astro dominante el día y la hora de su nacimiento. Cada día se nombraba según el astro que dominaba en su primera hora, y así surgió la división del tiempo en semanas de siete días.

Las listas de reyes sumerios fueron completadas con diez reyes antediluvianos, a los que atribuían reinados de decenas de miles de años. El último y más famoso de estos reyes fue Gilgamesh, rey de Uruk. Su leyenda se basa indudablemente en el Gilgamesh histórico que reinó hacia el 2700, pero el Gilgamesh legendario fue situado antes del Diluvio, como era preceptivo. Según la leyenda fue un héroe valiente que realizó hazañas increíbles. Tras la muerte de un amigo se puso a buscar el secreto de la vida eterna. Así pasó una larga serie de peripecias. Entre ellas sobrevivió al diluvio, causado por unos dioses enojados. Otro de los supervivientes fue Utnapishtim quien, favorecido por los dioses, construyó un barco en el que se salvó juntamente con su familia. Los dioses, sin hombres que les ofrecieran sacrificios, sintieron hambre, pero Utnapishtim, cuando el Diluvio hubo pasado, sacrificó animales en acción de gracias. Dice el poema:

Los dioses olieron su aroma,
Los dioses olieron el dulce aroma,
Como moscas, se agruparon sobre el sacrificio…

En agradecimiento, los dioses otorgaron a Utnapishtim el don de la inmortalidad. Se encontró con Gilgamesh y le indicó que debía buscar cierta planta mágica. La encontró, pero, cuando se disponía a comérsela, una serpiente se la robó (lo que explicaba la creencia antigua de que las serpientes rejuvenecen al cambiar de piel).Otra ciudad semita que había alcanzado cierto esplendor era Kish. Mientras Lugalzagesi reinaba en Uruk y ejercía su influencia sobre todo Sumer, el primer ministro del rey de Kish se las arregló para usurpar el trono, tras lo cual adoptó el nombre de Sargón, que significa “Rey legítimo”. Su legitimidad no debía estar tan clara, pues el nuevo rey prefirió trasladar la corte a una nueva capital fundada por él mismo y que no estuviese asociada a la monarquía anterior. Esta capital fue Agadé, o Acad, y desde entonces el rey fue conocido como Sargón de Acad. Alrededor del 2300 Sargón se enfrentó a Lugalzagesi y lo derrotó. Según sus inscripciones conmemorativas, esta victoria le dio el dominio de todo Sumer, pero parece ser que en realidad necesitó varias campañas más para lograr esta meta. En cualquier caso, Sargón acabó dominando una extensa región de Mesopotamia que incluía a todo Sumer y que fue conocida como el Imperio Acadio. Más aún, sometió al reino de Elam, dejándolo bajo el gobierno del rey de Susa, una de sus ciudades menos destacadas, que a partir de este momento empezó a ganar influencia.

Sargón siguió combatiendo y sojuzgando ciudades del norte y del este, mientras la capital de Acad iba engrandeciéndose. Por ejemplo, la ciudad de Assur se había liberado recientemente del dominio de Mari, e instauró una monarquía propia, pero sus reyes se convirtieron en tributarios de Sargón. La propia Mari no tardaría en someterse también al yugo acadio. Por el contrario, Ebla estuvo a punto de derrotar a Sargón, quien, no obstante, logró rehacerse. Ebla conservó su independencia y se convirtió en un importante centro cultural que absorbió la cultura acadia (que a su vez había incorporado la cultura sumeria). En sus restos se han encontrado numerosas tablillas cuneiformes escritas en eblaíta con textos jurídicos, religiosos, diplomáticos, administrativos y económicos. Incluso se han encontrado diccionarios sumerio-eblaítas. Según los escritos acadios, Sargón llegó en sus campañas hasta la costa de Canaán.

El imperio acadio fue el primer imperio histórico en el sentido de un pueblo que dominó militarmente a otros pueblos extranjeros. En este sentido, el Imperio Antiguo egipcio no era un imperio, sino una cultura homogénea que poblaba un territorio extenso. El gobierno de Sargón fue opresivo para los pueblos que sojuzgó. Los gobernantes sumerios del sur fueron sustituidos por guerreros brutales, lo que causó muchas revueltas que Sargón tuvo que sofocar. Por otra parte, Sargón instituyó el acadio como lengua oficial del imperio y debió de tomar medidas para fomentarlo pues, a pesar del prestigio que tenía el sumerio, terminó desplazándolo.

Indudablemente, la entrada de los acadios conquistadores en las ciudades de Sumer debió de generar una gran confusión, agravada por el hecho de que los recién llegados hablaban una lengua que casi nadie entendía. Tal vez las gentes más humildes, cuya visión del mundo se reducía a su entorno más inmediato, ni siquiera entendían por qué “de repente” habían aparecido hombres que hablaban una lengua tan extraña que ahora se veían coaccionados a aprender. Era natural pensar en un castigo de los dioses. Con el tiempo, cuando Sumer y Acad se borraron de la memoria de las gentes, pervivió la leyenda de que hubo un tiempo en que todos los hombres hablaban la misma lengua (o sea, el sumerio), pero que un día los dioses los castigaron y sembraron la confusión haciendo que hablaran dos lenguas distintas. Por otra parte, los zigurats eran ya monumentos del pasado y lo que la gente sabía de ellos es que habían sido construidos para acercarse al cielo. Esto era cierto: muchos pueblos con divinidades celestes eligen lugares elevados para estar más cerca de sus dioses al hacer sus sacrificios, y los zigurats fueron la peculiar forma que tuvieron los sumerios de plasmar esta idea. Sin embargo la gente encajó muy bien ambas historias: los antiguos construían torres cada vez más altas con la pretensión de alcanzar el cielo, pero los dioses se enojaron por este intento de “invasión” y lo evitaron sembrando la confusión: les hicieron hablar cientos de lenguas distintas, con lo que ya no podían trabajar conjuntamente y el proyecto fracasó. Los hombres se dispersaron según sus lenguas, y esta era la causa de que en el mundo hubiera tantos pueblos con tantas lenguas diferentes. Por una cuestión de coherencia esta leyenda tuvo que ubicarse después del Diluvio (los hablantes de lenguas extrañas no habían perecido), lo cual, por otra parte también encajaba en la historia: tal vez los antiguos querían llegar al cielo para salvarse en caso de que los dioses provocaran otro diluvio universal.

Hacia el 2300 se inicia un periodo de esplendor en el valle del Indo. La llamada civilización del Indo fue extendiéndose hasta ocupar un territorio mayor que el actual Pakistán. Se construyeron grandes ciudades de ladrillo con casas rectangulares y calles de 8 metros de ancho, disponían de instalaciones sanitarias, almacenes, piscinas y un sistema de canales muy estudiado. Sus habitantes cultivaban el trigo y la cebada, y se han encontrado los restos más antiguos del cultivo del algodón. Disponían de una escritura reducida de 270 signos diferentes (cuyo significado se desconoce), que únicamente se han encontrado en sellos, por lo que debían de ser identificaciones de mercancías. Sorprende la ausencia de templos en las ciudades, si bien se han encontrado objetos de culto, tal vez antecedentes de la futura religión de la India. Tampoco había palacios, lo que suscita muchos interrogantes sobre el tipo de estructura social de esta cultura. Las capitales más importantes eran HarappaMohenjo-Daro. Se ignora si eran capitales de estados distintos o si formaban parte de un mismo imperio. Hay constancia de un intenso comercio marítimo con Sumer.

Por esta época reinaba en Egipto el tercer rey de la VI dinastía, Pepi I, nativo de Menfis. Los nómadas del desierto de Libia empezaron a hostigar el país, pero fueron rechazados cinco veces por los ejércitos egipcios, dirigidos por un general llamado Uni. Este general consolidó también el dominio de Egipto sobre la península del Sinaí, rica en metales, e incluso supervisó expediciones a Nubia, al sur de la primera catarata del Nilo. El Imperio Antiguo alcanzó así su apogeo. Probablemente, Pepi I decidió que las relaciones comerciales que Egipto mantenía con Fenicia desde hacía mucho tiempo no eran satisfactorias: los cananeos pagaban poco por las exportaciones egipcias y cobraban mucho por sus productos. (Cuando dos personas negocian y una tiene a sus órdenes un ejército poderoso, es natural que llege a esta conclusión.) Los fenicios fueron exhortados a pagar periódicamente un tributo al rey, pero algunas ciudades decidieron negarse. Como consecuencia, Uni dirigió una expedición contra Fenicia: una columna marchó por tierra y otra, transportada por mar, desembarcó hacia el sur de Biblos. El ejército derribó murallas, incendió ciudades, destruyó cosechas, se apoderó de toda clase de objetos valiosos y, sin duda, consiguió que las ciudades castigadas se comprometieran a pagar el tributo.

Hacia el año 2280 muere Sargón de Acad. Inmediatamente, Sumer y los pueblos de los montes Zagros vieron en la muerte del rey una oportunidad para liberarse de la tiranía acadia y se rebelaron. Sin embargo, Sargón fue rápidamente sucedido por su hijo mayor Rimush, quien, con ayuda de su hermano Manishtusu, sofocó las revueltas.

En 2272 el hijo de Pepi I subió al trono de Egipto con el nombre de Pepi II. Era sin duda un niño, pues su reinado duró noventa años, y es, al parecer, el más largo de la historia.

En 2252 Naram-Sin, nieto de Sargón, ocupa el trono de Acad. Tras sofocar varias revueltas internas, Naram-Sin continuó la tradición imperial de su abuelo, reemprendiendo expediciones a tierras lejanas. En el 2200 destruyó el floreciente reino de Ebla. Para consolidar su autoridad se hizo proclamar dios, organizó un cuerpo de nobles-funcionarios que supervisaban o sustituían a los reyes locales e instaló colonias de acadios en las ciudades sospechosas de rebeldía. La cultura floreció en la corte de Acad. Los escribas acadios desarrollaron y superaron las tradiciones sumerias. Aunque el lenguaje de la cultura siguió siendo el Sumerio, los comerciantes y la administración hablaban acadio.

Mientras tanto, como es habitual, en los cielos se reproducían los acontecimientos de la tierra: Los dioses acadios se mezclaron con los sumerios. Es fácil distinguirlos porque tienen nombre semíticos. Además son todos dioses celestes, como corresponde a las culturas de pastores. Así,  Sin, dios de la luna, se convirtió en el dios principal de Ur (Naram-Sin significa “amado por Sin”), Ishtar, identificada con el planeta Venus, diosa del amor y la belleza, se convirtió en la diosa principal de Uruk, desplazando el culto a Anu. Esto era aceptable, pues pronto se descubrió que Ishtar era hija de Anu. También estabaShamash, dios del Sol, que no consiguió tanta notoriedad como sus compañeros.

Fuente: Wikipedia

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