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Mitología china

La mitología china es el conjunto de relatos fantásticos relativamente cohesionados de la cultura de la antigua china. Muchas de sus leyendas toman lugar durante el período de los tres augustos y cinco emperadores. Mucho de la mitología China es única,aunque comparte bastante con Japón y Corea debido a su influencia en la antigüedad.

La Mitología China se conoce gracias a textos que datan esencialmente de la dinastía Chan-Wo. Al no tener más de 2.000 años de antigüedad, estos escritos apenas pueden clasificarse como recientes. Además, fueron redactados por doctos que a veces reinterpretaron la mitología de acuerdo con sus concepciones filosóficas. De este modo, transformaron a los más importantes dioses en soberanos virtuosos que reinaban en tiempos antiguos. También asociaron a sus dioses con las cinco direcciones (es decir, los cuatro puntos cardinales y el centro) según una cosmología elaborada durante la Antigüedad temprana.

Se puede tener una idea de lo que era la mitología china “original” comparándola con los relatos de otros pueblos en el Extremo Oriente. Al extender esta comparación a toda Eurasia, se puede apreciar que una gran parte de esta mitología es de origen indoeuropeo. Posee pues semejanzas totalmente sorprendentes con las mitologías germana, griega o eslava. Eso se debe a la invasión de China por un pueblo indoeuropeo, los tocarios, hace más de 3000 años.

Mitos y leyendas

No existen libros dedicados a Mitología en la antigua China. Los mitos se encuentran recogidos en múltiples obras de Historia, Filosofía o Poesía, en forma de menciones a personajes mitológicos y los hechos o leyendas que se les atribuyen. También hay que considerar que esta multitud de obras, de distintas dinastías, pertenecen a diversas corrientes de pensamiento (Taoísmo, Confucianismo, Legismo y Moismo, principalmente).

La Creación

Una característica única de la cultura china es la relativamente tardía aparición en la literatura de los mitos sobre la Creación, que lo hacen tras la fundación del confucionismo, el taoísmo y las religiones populares. Las historias tienen varias versiones, a veces contradictorias entre sí. Por ejemplo, la creación de los primeros seres es atribuida a Shangdi, Tian (el cielo), Nüwa, Pangu o el Emperador de Jade.

En todo el Extremo Oriente y Oceanía, existía un dualismo cosmológico oponiéndose dos principios, por una parte la luz, el sol y el fuego, por otra parte la oscuridad, la luna y el agua. Generalmente, un pájaro representaba al primer principio. En China, se trataba de un cuervo. El pájaro solar es uno de los temas privilegiados de la dinastía Shang, la primera dinastía china cuya existencia se certifica por medio de la arqueología. Una serpiente, como un animal acuático, representaba al segundo principio. La madre de Shun, uno de los soberanos míticos de China, pertenecía al clan de la serpiente, y su padre pertenecía al clan del pájaro. Por lo tanto, Shun era resultante de la unión de los dos principios. Este mito ilustra también el totemismo de la antigua sociedad china, según el cual cada clan tenía un animal antepasado, así como la exogamia, que exigía que los esposos fueran provenientes de clanes diferentes.

Xie era el antepasado de Shang y su madre se llamaba Jiandi. Un día, fue a bañarse con sus sirvientes en el río de la colina oscura. Un pájaro negro (probablemente una golondrina o un cuervo) pasó llevando un huevo multicolor en su pico. Lo dejó caer. Jiandi lo tomó y lo puso en su boca, pero lo tragó por descuido. Tras esto, concibió a Xie. En este relato, se trata de una forma particular de la unión de los dos principios cósmicos, puesto que este mito hace intervenir por una parte al agua y a la oscuridad, y por otra parte un pájaro.

Shangdi (上帝), aparece en la literatura hacia el 700 a. C. o antes (la fecha depende de la datación del Shujing, el “Clásico de la Historia”). Shangdi parece tener los atributos de una persona, pero no se le identifica como creador hasta la dinastía Han.

La aparición de Tian (天), el Cielo, en la literatura presenta el mismo problema que Shangdi, dependiendo también de la fecha del Shujing. Las cualidades del Cielo y de Shangdi parecen unirse en la literatura posterior hasta ser adorados como una sola entidad (皇天上帝), por ejemplo en el Templo del Cielo de Pekín. La identificación de los límites entre uno y otro, todavía no ha sido resuelta.

Nüwa aparece en torno al año 350 a. C. Su compañero es Fuxi y a veces se los adora como los ancestros últimos de la humanidad.

Pangu aparece en la literatura no antes del año 200 de nuestra era. Fue el primer creador. Al comienzo sólo había un caos sin forma del que surgió un huevo de 18.000 años. Cuando las fuerzas yin y yang estaban equilibradas, Pangu salió del huevo y tomó la tarea de crear el mundo. Dividió el yin y el yang con su hacha. El yin, pesado, se hundió para formar la tierra, mientras que el Yang se elevó para formar los cielos. Pangu permaneció entre ambos elevando el cielo durante 18.000 años, tras los cuales descansó. De su respiración surgió el viento, de su voz el trueno, del ojo izquierdo el sol y del derecho la luna. Su cuerpo se transformó en las montañas, su sangre en los ríos, sus músculos en las tierra fértiles, el vello de su cara en las estrellas y la Vía Láctea. Su pelo dio origen a los bosques, sus huesos a los minerales de valor, la médula a los diamantes sagrados. Su sudor cayó en forma de lluvia y las pequeñas criaturas que poblaban su cuerpo (pulgas en algunas versiones), llevadas por el viento, se convirtieron en los seres humanos.

El Emperador de Jade ((玉皇), aparece en la literatura después del establecimiento del taoísmo. También se le representa como Yuanshi Tianzun (元始天尊) o como Huangtian Shangdi (皇天上帝).

Nüwa y Fuxi

Nüwa y Fuxi

Shennong

Shennong

El Sol

El sol residía sobre un árbol, llamado Fusang o Kongsang. Por la mañana, Se levantaba de este árbol para posarse y dormir sobre otro árbol situado al oeste. En la antigüedad, había diez soles. Un día, estos se levantaron al mismo tiempo, infligiendo a los hombres un calor intolerable. Yi derribó a nueve de ellos con sus flechas, por lo que no permaneció más que uno. Según la mayoría de los textos, el mismo Yao pidió al arquero Yi cortar los soles en vez de derribarlos, pero éste es el resultado del cruce de las mitologías chinas e indoeuropeas, ya que Yi es un héroe indoeuropeo. Este mito de los soles múltiples existe en otro pueblo del Extremo Oriente, en Siberia, e incluso en algunos relatos Amerindios, prueba de su antigüedad.

La Gran Inundación

La mitología china comparte con las tradiciones sumerias, griegas, mayas, judaicas y de otros orígenes el mito del Diluvio Universal o gran inundación. En este caso, Yu, el Grande, con la ayuda de Nüwa, construyó los canales que consiguieron controlar la inundación y que permitieron a la gente cultivar sus cosechas.

Huang Di

Huang Di


Deidades importantes

* Nüwa. Selló el cielo cuando este estuvo desgarrado utilizando piedras de siete colores. El parche aplicado a los cielos se convirtió en el arcoiris. Se dice que támbien es quien creó la humanidad.
* Fuxi. Hermano o esposo de Nüwa. Se le atribuye la invención de la escritura, la pesca y la caza.
* Shen Nong. Inventor de la agricultura.
* Yu el Grande. Primer emperador de la semilegendaria dinastía Xia. Regula el curso de los ríos para controlar las inundaciones. En algunas versiones es un dragón.
* Gong Gong. Un demonio maligno del agua que destruyó el Monte Buzhou (不周山).
* Zhu Rong. Dios del fuego. Derrotó a Gong Gong.
* Pangu. Separó el cielo de la tierra según una historia sobre la Creación.
* Cangjie. Creó el alfabeto.
* Chi You. Dios guerrero que peleó contra Huang Di. Inventor de las armas de metal.
* Huang Di. El emperador Amarillo, ancestro de toda la civilización china.
* Xuan Nu. Asistió a Huang Di para someter a Chi You.
* Los Tres Puros. La trinidad Daoista, las deidades más altas.
* Emperador de Jade. Gobernante del Cielo y de la Tierra. Taoísta.
* Los ocho inmortales. He Xiangu (何仙姑), Cao Guojiu (曹國舅), Li Tieguai (鐵拐李), Lan Caihe (藍采和), Lü Dongbin (呂洞賓), Han Xiangzi (韓湘子), Zhang Guo Lao (張果老) y Zhongli Quan (漢鍾離). Taoístas.
* Cuatro Reyes Celestiales. Cuatro dioses guardianes budistas.
* A Xiang (阿香). El conductor de la carroza del Dios del Trueno.
* Bi Fang (必方 o 畢方). Dios del fuego.
* Bi Gan (比干), Cai Shen. Dios de la abundancia, quien monta sobre un tigre.
* Chang E (嫦娥). Diosa de la Luna, esposa de Yi.
* Che Kung.
* Dizang Wang (地藏王菩薩). Salvador de los muertos.
* Erlang Shen ((二郎神).
* Fei Lian o Feng Bo. Dios del Viento. Enemigo de Shen Yi.
* Dios del Norte (北帝, 真武大帝, Bei Di, Pak Tai).
* Guan Gong (關聖帝君). Dios de las Hermandades. Dios del poder marcial.
* Guan Yin (觀世音菩薩). Diosa de la compasión y la misericordia.
* Hai Re (海若). Dios de los mares.
* Hau Wong.
* Hung Shing (洪聖).
* Jingzha
* Kam Fa
* Kua Fu (夸父). El perseguidor del sol.
* Kuixing. Dios de las pruebas.
* Hotei, el Buda sonriente. Dios de la felicidad y abundancia, popular deidad Budista.
* Lei Gong (雷公). Dios del trueno.
* Lung Mo (龍母).
* Man Cheong.
* Man Mo.
* Matsu (妈祖). Diosa del mar. También conocida Tianhou (天后, “diosa del cielo”).
* Meng Pol (孟婆).
* Muzha.
* Nezha (哪吒).
* Nu Ba. Antigua diosa de la sequía.
* Qi Xi. La muchacha pastora y tejedora.
* Qi Yu.
* Sam Po. Hermana de Matsu.
* Shen Yi. El Salvador de China. Un gran arquero.
* Shing Wong (城隍). Diosa responsable de los asuntos de la ciudad.
* Sun Wukong (孫悟空). El Rey Mono de Viaje al Oeste.
* Tam Kung. Dios del mar.
* Tian (天)
* Tu Di Gong (土地公). Dios de la tierra.
* Wong Tai Sin (黃大仙).
* Xi Wangmu (西王母). “La Reina Madre del oeste”. Diosa que posee el secreto de la vida eterna.
* Yan Luo (閻羅). Gobernante del infierno (abreviación de 閻魔羅社, del sánscrito Yama Raja).
* Yuk Wong.
* Zao Jun (灶君). Dios popular de la cocina.
* Zhong Kui (鍾馗), o Jung Kwae. Personaje con reputación de subyugar a los demonios.

Criaturas míticas

Aves

* Fenghuang. El fénix chino.
* Ji Guang (吉光).
* Jian (鶼). Tiene un solo ojo y una sola ala. Son dos y dependen una de la otra, por lo tanto son inseparables, representando al marido y mujer (鶼鶼).
* Jingwei (精衛). Trata de llenar el océano con ramas y guijarros.
* Shang-Yang. Un ave de lluvia.
* El ave de nueve cabezas. Utilizada para asustar a los niños.
* Su Shuang (鷫鵊). Descrita como pájaro del agua, como la grulla.
* Peng (鵬). De tamaño gigante y un terrible poder de vuelo. También conocida como el Roc chino.
* Qing Niao (青鳥). El mensajero de Xi Wangmu.
* Zhu. Un mal presagio.

Dragones

* Yinglong. Un poderoso sirviente de Huang Di.
* Rey Dragón (龙王, lóngwáng).
* Fucanglong. El dragón del tesoro.
* Shenlong. El dragón de la lluvia.
* Dilong. El dragón de la tierra.
* Tianlong. El dragón celestial.
* Li (Dragón sin cuernos). Un dragón menor de los mares. No tiene cuernos.
* Jiao. Otro dragón sin cuernos. Vive en los pantanos. Es el menor de los dragones.

Otras criaturas

* Baihu . Una serpiente con cabeza de equino.
* Ba She. Una serpiente que puede comer elefantes.
* Qilin (Kirin en japonés). Animal quimérico con diversas variaciones. Originalmente era una jirafa.
* Long Ma. El dragón-caballo, similar al Qilin.
* Kui (夔). Un monstruo de una sola pierna.
* Kun (鯤). Un gigantesco y monstruoso pez.
* Iuduan. Puede detectar la verdad.
* Yaoguai. Demonios.
* Espíritu del zorro.
* Nian, la bestia.
* Cabeza de Buey y Cara de Caballo (牛頭馬面). Joven mensajero en los infiernos.
* Pixiu (貔貅).
* Rui Shi (瑞獅).
* Sun Wukong
* Tao Tie (饕餮). Una especie de gárgola, frecuentemente encontrada en antiguos recipientes de bronce, representando la avaricia. Se dice ser el quinto hijo del dragón y tiene tal apetito que incluso come su propia cabeza.
* Xiao (魈). Espíritu o demonio de la montaña.
* Chao, el cerdo.

Lugares míticos

* Xuan Pu (玄圃). Tierra encantada en la Montaña Kunlun (崑崙).
* Yao Chi (瑤池). Residencia de los inmortales donde vive Xi Wang Mu.
* Fu Sang (扶桑). Una isla mítica, frecuentemente identificada con Japón.
* Que Qiao (鵲橋). El puente formado por aves a través de la Vía Láctea.
* Peng lai (蓬萊). El paraíso, una fabulosa isla encantada en el Mar de China.
* Long Men (龍門). La puerta del dragón donde las carpas se pueden transformar en dragones.
* Di Yu (地獄). El infierno chino.

Fuente: Wikipedia

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Lengua China

Historia

La lengua china es una rama de la familia sino-tibetana hablada en la República Popular China, Taiwán, Malasia y otras partes del Sudeste Asiático, además de por numerosas comunidades chinas esparcidas por todo el mundo.

La historia de la lengua se puede clasificar en las siguientes etapas:

  • Chino arcaico, del siglo XIV al XI a. C. que es la lengua de las inscripciones oraculares en huesos y caparazones de tortuga. Las inscripciones más antiguas proceden de la dinastía Shang (c. 1400-1100 a. C.) y han sido descubiertas en la antigua capital, Anyang, y en otras partes. Hay unos 2.000 caracteres que han sido identificados, lo que representa una cifra mucho más grande de palabras, pues hay que tener en cuanta que los caracteres de la dinastía Shang son polivalentes, dependiendo su valor del lugar y la función en la pronunciación.
  • Chino clásico (wenli), que cubre desde el siglo XI a. C. al VIII d. C., siendo una etapa cumbre en la lengua y literatura chinas. En un sentido estricto el término chino clásico se refiere a la lengua china y su literatura desde el siglo VI a. C. al III d. C., periodo que incluye las vidas y obras de Confucio, Mencio, Lao Tsé, Han Fei, Mo Tzu y Chuan Tzu, por mencionar sólo a seis sagas de filósofos que tuvieron tan gran alcance en el pensamiento posterior chino. En un sentido más amplio, el término chino clásico comienza con el Shih Ching (‘Libros de Odas’) que fue compilado entre los siglos XI y VI a. C. y forma uno de los ‘Cinco Clásicos’ (wu jing), siendo los otros cuatro los siguientes:
    • I Jing o ‘Libro de los cambios’.
    • Shu Jing o ‘Libro de la Historia’.
    • Li Ji o ‘Libro de Ritos’.
    • Chun-Chiu o ‘Libro de los Anales de Primavera y Otoño’.

    Tras la Quema de los Libros, por el Emperador Qin Shi Huang Di (231 a. C.), los textos clásicos tuvieron que ser reconstruidos trabajosamente, cosa que tuvo lugar durante los primeros años de la Dinastía Han, cuyo alineamiento con el confucianismo determinó la dirección de la literatura china durante los siglos venideros. Para la hegemonía confuciana hubo tres factores cruciales: lo sacrosanto de los textos clásicos, el sistema de investigación basado en esos textos y sus comentarios y la supremacía de los literatos que exponían los clásicos y determinaban la investigación Además de esto, surgió una pléyade de poetas, especialmente en las Dinastías Tang y Sung, que produjeron algunas de las más atractivas obras artísticas del mundo.

  • Chino moderno, que retiene esencialmente el vocabulario y morfología del chino clásico en su etapa posterior pero enriquecido y adaptado para el uso de la sociedad moderna. Durante las Dinastías Sung-Yuan (siglos XII a XIV d. C.) el ‘habla sencilla’, báihuà, que era una forma de chino más cercana a la lengua hablada que el estilo wenli literario, comenzó a usarse con propósitos literarios, por ejemplo en el pasaje en prosa del drama de Yuan. Baihua fue también el vehículo para la prosa narrativa de las grandes novelas Ming, como ‘El sueño de la Cámara Roja’.Tras la caída de la Dinastía Manchú y el establecimiento de la República en 1911, adquiere preponderancia el movimiento para la normalización de la lengua nacional y la sustitución de la escritura china por otra de carácter alfabético. Ambos pasos eran contemplados como indispensables para una educación universal en China; un papel clave en esto lo jugó la revolución cultural conocida como el Movimiento 4 de Mayo de 1919 y la implantación de propuestas para una lengua nacional formuladas primero por Hu Shih en las páginas del periódico Xin Ching-nian, ‘Nueva Juventud’. Finalmente, en 1949 la báihuà, ahora conocida como putonghua o ‘lengua común’, fue adoptada oficialmente como la lengua nacional de la República Popular China.

Datos

Más de mil millones de sus habitantes, el 95% de la población, habla chino frente a las otras minorías que hablan lenguas de diferentes familias lingüísticas, como la tibetana, la mongol, la lolo, la hmong y la tai. Además hablan chino las comunidades que han emigrado al Sureste asiático (Indonesia y Singapur), América y a las islas Hawái. Esta lengua cuenta con mayor número de hablantes que ninguna otra del mundo; le siguen el inglés y el español.

Según los datos de 1995 las diferentes lenguas chinas serían habladas por este número de personas:

  • Mandarín: 793.000.000.
  • Wu: 94.000.000.
  • Min: 45.000.000.
  • Gan: 27.000.000.
  • Hakka: 41.000.000.
  • Yüeh: 55.000.000.
  • Shiang: 53.000.000.

Dialectos

La lengua china está compuesta por una enorme gama de dialectos, como no podía ser de otra manera en una lengua que cubre tan inmensa extensión de territorio y etnias. Estas grandes variedades son tan diferentes la una de la otra como puedan serlo las lenguas de las distintas ramas de la familia indoeuropea. Por ejemplo, el cantonés difiere tanto del mandarín como el italiano del francés o el sueco del alemán. Los dialectos de los diferentes grupos son mutuamente ininteligibles, incluso dentro de su propio grupo, tal como el wu o el yue, hablantes de las zonas rurales pueden fallar en entenderse unos a otros. Los dialectos min de la costa sudoriental son especialmente diversos, con algunas características que reflejan la influencia de las lenguas tai, hmong-mien y las lenguas austro-asiáticas que antiguamente se hablaron en el sur de China.

Normalmente se agrupan 7 variantes de la lengua china que son lenguas en sí mismas:

  • Mandarín, hablada por un 70 por ciento de la población china y que se subdivide en los siguientes grupos:
    • Septentrional.
    • Noroccidental.
    • Suroccidental.
    • Oriental o jiang huái.
  • Wú, hablado por un 7,5 por ciento de la población china y dividido en dos grupos:
    • Septentrional
    • Meridional.
  • Yuè o cantonés, hablado en China en las provincias de Guangdong y Guangxi, además de Malasia, Vietnam, Macao, Singapur, Indonesia, Tailandia y comunidades pequeñas en otras partes. El dialecto de Cantón (Guangzhou) es considerado el normativo.
  • Min, hablado en Fujiàn, partes de Guangdong, Taiwán, Hainán y costa meridional, subdividiéndose a su vez en:
    • Occidental
    • Oriental, con dos ramas:
      • Septentrional (Fùzhou)
      • Meridional (Hokkien) (Amoy, Taiwán)
  • Xiang, en la provincia de Húnán.
  • Hakka o Kèjia, esparcido por el sur de China y hablado por un 2,5 por ciento de la población.
  • Gàn, hablado en la provincia de Jiangxi y en el sureste de Húbei por el 2 por ciento de la población.

El chino mandarín es la lengua oficial de la República Popular China, donde se denomina putonghua, es decir, “habla común” y de Taiwán, donde se le conoce como guoyu, esto es, “lengua nacional”. El chino mandarín es la lengua nativa que tiene más hablantes en el mundo, aproximadamente mil millones, siendo ampliamente entendida como segunda lengua en la mayor parte del territorio chino.

El cantonés, dialecto de la ciudad meridional de Cantón en Guangzhou, se habla en la mayor parte de las provincias de Guangdong y Guangxi, Hong Kong, Macao y en las comunidades chinas fuera de su patria. La mayor parte de los chinos que viven en el sudeste asiático (Tailandia, Vietnam, Malasia, Singapur y Filipinas) hablan dialectos meridionales como el cantonés, hakka y chiu chow.

Escritura

Los tres elementos básicos de la escritura china: pictogramas, ideogramas y fonogramas, ya están presentes en la escritura del periodo Shang.

Durante el periodo clásico la principal fuente de caracteres es el diccionario Shuo Wen de la Dinastía Han publicado en el 100 d. C. Aquí los caracteres están arreglados según 540 radicales que fueron reducidas a 214 en la Dinastía Ming.

Básicamente los caracteres de la escritura clásica son los que se usan en la moderna, si bien entre diez mil y doce mil caracteres fueron abreviados, es decir, el número de pinceladas fue reducida considerablemente, a veces de 16 a 5 o de 19 a 9; el número de radicales también se redujo de 214 a 186.


Juan 3:16 en chino (wu)

Para la romanización de la lengua china escrita, basada en la pronunciación del dialecto mandarín de Pekín, se usa el sistema Pin-yin, también denominado alfabeto fonético chino, en chino (pinyin) hanyu pinyin wenzi o alfabeto combinado de sonidos de la lengua china. La gradual aceptación del pinyin como trascripción oficial usada en la República Popular China fue la señal que inició un compromiso para promover el uso del dialecto de Pekín como la lengua normativa, regular la pronunciación entre las minorías nacionales y terminar con la confusión en la romanización y alfabetización de los caracteres chinos.

La reforma de la escritura nacional comenzó en 1913 con la creación del alfabeto fonético nacional, basado en los caracteres chinos. Entre 1920 y 1930 se hicieron varios intentos de diseñar y promover un alfabeto latino para la lengua china, pero sin éxito. Tras el triunfo comunista en 1949 se comenzó a trabajar en una reforma total de la escritura. Tras considerar y rechazar varias propuestas para el uso de caracteres chinos o cirílicos, se decidió escoger el alfabeto latino. Como resultado se adoptó el alfabeto fonético chino en 1956, siendo reformado en 1958.

El objetivo del pinyin no es sustituir a los caracteres chinos sino ayudar a popularizar y pronunciar el dialecto de Pekín. La adopción del pinyin ha hecho posible regular en el extranjero la ortografía de los nombres chinos de personas y lugares. Las lecciones en chino para extranjeros se hacen en pinyin, usándose para códigos telegráficos, braille para ciegos, lengua de signos para sordos, diccionarios y tablas de materias. Ha reemplazado a varios sistemas tradicionales de escritura de diversas minorías étnicas en China y se usa para poner por escrito lenguas que hasta ahora habían sido sólo orales. Algunas características interesantes del pinyin son la distinción clara y consistente entre consonantes aspiradas y no aspiradas (p, t, c, ch y k son aspiradas y b, d, z, zh y g son sus no aspiradas equivalentes) y el uso de dígrafos (zh, ch y sh) para las retroflejas. También provee para el uso de guiones y reduce el símbolo de articulación (‘) al mínimo.

En Occidente se había diseñado un sistema ideado por Sir Thomas Francis Wade que posteriormente sería modificado por el profesor Herbert Allen Giles, en su Diccionario chino-inglés de 1912. Este sistema, denominado Wade-Giles, es el preferido para transliterar el chino en países de habla inglesa, habiendo sido adaptado para muchas otras lenguas.

Gramática

Las lenguas flexivas, como el ruso o el latín, poseen determinados sonidos que marcan las diferencias gramaticales, y los añaden a las palabras o cambian su forma para indicar esas diferencias; el chino moderno no cambia nunca los sonidos para señalar las diferencias gramaticales y sólo excepcionalmente añade sonidos. Como no existe la variación nominal, ni la flexión verbal, ni la concordancia entre nombres, adjetivos y verbos, no puede, por ejemplo, marcar si hay o no sujeto u objeto, y es crucial el orden que las palabras tienen en la oración, pues sólo este orden determina la relación que se establece entre ellas.

En términos generales, el orden sintáctico de la frase es parecido al esquema: sujeto-verbo-objeto, elemento modificador-elemento modificado, que es un esquema presente en muchas lenguas, como en español o en inglés, aunque un estudio minucioso descubre que existen grandes diferencias entre las que presentan este esquema. Así, en tanto que en español, por ejemplo, el sujeto de la oración es agente o paciente, en chino se trata sólo de un grupo de palabras que son el tema, seguido de un argumento comentario (o tema). Un ejemplo es la oración: Nei-ke shu yezi hen da, que literalmente quiere decir (en lo que se refiere a) ‘aquel árbol, hojas muy grandes’ o lo que es lo mismo en estructura gramatical del español: ‘aquel árbol tiene unas hojas muy grandes’

El chino es un ejemplo perfecto de una lengua del tipo monosilábica. Una característica de estas lenguas es que en lugar de indicar categorías gramaticales por terminaciones, los conceptos gramaticales se expresan por palabras independientes, llamadas partículas. Por ejemplo, la relación posesiva se expresa por la partícula de como en wo de fangzi (mi casa); el pronombre wo tiene la misma forma tanto si significa “yo”, “mi” o “mío”; el verbo no tiene conjugaciones sino que el aspecto se señala con partículas como la progresiva zai, como en ta zài chi fàn, esto es, “ella come”.

La lengua china es tonal; de manera que una palabra puede tener diferentes significados según sea el tono que se le dé. El chino mandarín tiene cuatro tonos, lo cual lo convierte en un sistema bastante simple en comparación con algunas variedades de chino que tienen hasta ocho. Por ejemplo, la palabra ma en el primer tono significa ‘madre’, en el segundo ‘cáñamo’, en el tercero ‘caballo’ y en el cuarto ‘maldecir’.

No hay declinación de ninguna clase y formalmente no hay nada que distinga una parte del lenguaje de otra; el significado en chino depende del orden lógico y de ciertos marcadores sintácticos como ba, de o le. Las gramáticas de chino moderno distinguen las siguientes partes del lenguaje: nombres, pronombres, numerales, verbos transitivos, intransitivos, estativos, auxiliares, localizadores y partículas.

Entre otras características gramaticales del chino se puede decir que, en general, el verbo no indica tiempo, además como carece del equivalente a la oración de relativo, existen unas oraciones muy complicadas de significado modificador que preceden al elemento modificado. Un ejemplo de esto es: Jianle shu jiu mai de neige ren, que literalmente quiere decir ‘el que ha visto libro inmediatamente comprar es aquel hombre’ que se traduce por ‘Vio a aquel hombre que compró inmediatamente los libros’.

Los nombres pueden ser monosílabos, como rén ‘persona’, ‘sol’, ‘árbol’; bisílabos, trisílabos y polisílabos.

Los pronombres personales en chino clásico son los siguientes: 1 yu y zhen son inclusivos, 2 ru, ro, er, nai; 3 qi, zhi, yan. La ausencia de pronombre personal indica la tercera persona. El pronombre demostrativo en chino moderno es zhèi ‘esto’,/néi ‘eso’; el interrogativo es shúi ‘¿quién?, shen.me ‘¿qué?’.

El orden de la frase es sujeto, verbo y objeto aunque también se halla sujeto, objeto y verbo.

Fuente: Wikipedia

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Era Moderna de China

República de China

El 10 de octubre de 1911 se produce el Levantamiento de Wuchang, rebelión contra la dinastía Qing en la actual ciudad de Wuhan, que provoca la Revolución de Xinhai, que acabará con el derrocamiento definitivo del último emperador Qing, Puyi, en 1912.

El líder revolucionario chino Sun Yat-sen, al tener noticia del levantamiento de Wuchang, vuelve a China desde Estados Unidos. Aunque Sun llega a ser nombrado Presidente de la República de China, el país se encuentra dividido, dominado por dirigentes locales, y llega a un acuerdo con el destacado militar Yuan Shikai, que controlaba los restos del ejército Qing en el norte, para que éste sea presidente.

La ambición de Yuan Shikai, que llegaría a autoproclamarse emperador en 1915, hace crecer la oposición a éste. China se encontraba aún dividida, y Sun Yat-sen vuelve del exilio para instalarse en Guangzhou, desde donde dirige el Kuomintang, el partido político que él había fundado. En Guangzhou, Sun Yat-sen funda la Academia Militar de Whampoa, en la que se formará el ejército que, bajo el mando de Chiang Kai-shek, sucesor de Sun Yat-sen al frente del Kuomintang, conseguirá conquistar gran parte de China y establecer en Nanjing la capital de la República de China, cumpliendo la ambición de Sun Yat-sen.

Chiang Kai-shek se convierte en presidente de la República y, desde el principio, tendrá que enfrentarse a dos problemas. Por un lado, el Partido Comunista Chino, a pesar de varios periodos de colaboración con el Kuomintang, lucha por establecer un régimen comunista. Por otro lado, el imperialismo japonés presiona a China. En 1931 Japón conquista Manchuria, y establece allí el estado títere de Manchukuo. En 1937 el ejército japonés inicia una invasión a China.

Durante la invasión japonesa, el gobierno de Chiang Kai-shek abandona la capital Nanjing, ocupada por Japón, y se repliega al interior, estableciéndose en la ciudad de Chongqing.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Japón abandona sus conquistas en Asia, y China recupera Manchuria y Taiwán.

Cuando parecía que el gobierno de Chiang Kai-shek podría ya lograr consolidar la estabilidad de la república, se reanuda el enfrentamiento con los comunistas. Éste se convierte en una guerra civil total a partir de 1947.

En contra de las previsiones, los comunistas logran vencer al ejército de la República. El gobierno del Kuomintang, junto a parte del ejército y muchos de sus simpatizantes, se va a Taiwán, desde donde confiaba en poder reconquistar el continente. Esta situación, sin embargo, acabaría manteniéndose y la República de China continúa existiendo en la actualidad en la isla de Taiwán.

República Popular China

El 1 de octubre de 1949, el líder del Partido Comunista Chino Mao Tse-Tung proclama la República Popular China desde la puerta de Tian’anmen de la Ciudad Prohibida de Pekín.

Mao fue el líder máximo de China hasta su muerte en 1976. Su periodo de gobierno estuvo marcado por profundas conmociones sociales y políticas, como las campañas del Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural.

Tras la muerte de Mao, el sucesor elegido por éste, Hua Guofeng, no consiguió consolidar el poder, que acabó en manos de Deng Xiaoping.

Deng Xiaoping inició un proceso de reformas económicas y apertura comercial al resto del mundo. Desde entonces, la economía china ha conseguido crecer a un ritmo espectacular. A pesar de estos éxitos económicos, la represión política se manifestó de una manera especialmente trágica en 1989, con la intervención del ejército para acabar con las protestas de la Plaza de Tian’anmen.

Tras la muerte de Deng, su sucesor Jiang Zemin mantuvo el poder hasta que entre los años 2002 y 2004 fue sustituido en todos sus cargos por el actual Presidente de la República Popular China Hu Jintao.

Fuente: Wikipedia

Sun Yat-sen, primer Presidente de la República de China.

Sun Yat-sen, primer Presidente de la República de China.

Imagen del presidente Mao en la Puerta de Tian'anmen en Pekín.

Imagen del presidente Mao en la Puerta de Tian'anmen en Pekín.

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Era Imperial de China

Dinastía Qin

El rey de los Qin funda una nueva dinastía y toma para sí el nuevo nombre de 皇帝 (huángdì), de connotaciones religiosas, que traducimos al español por “emperador”. A partir de este momento histórico, todos los monarcas chinos posteriores utilizarán este título, abandonando la denominación de “reyes” (王 wáng). El nuevo emperador se hizo llamar 始皇帝 Shǐ Huángdì (“primer emperador”), viéndose a sí mismo como el primero de lo que esperaba fuera una larga dinastía de emperadores. Es la primera dinastía de una China reunificada y mucho más grande que la gobernada por los Zhou. Hoy en día los chinos lo llaman más frecuentemente Qin Shi Huang (“Primer Emperador Qin”). Con él surge, por primera vez en la historia, un estado chino fuerte, centralizado y unificado.

El Estado Qin llevó a cabo una labor intensa de unificación de normas: Se unificaron las pesas y las medidas, así como el sistema de escritura. Se ordenó la tristemente célebre quema de libros, en la que se destruyeron escritos que no se ajustaban al modelo religioso y social del nuevo imperio. Construyó enormes palacios en Xianyang para convertir a sus antiguos enemigos en cortesanos,unificó los fragmentos de muralla construidos durante los siglos anteriores en la Gran Muralla, también inició la construcción de su mausoleo, los famosos Guerreros de Terracota.

A pesar del éxito militar de la unificación, las características del estado Qin hicieron su supervivencia inviable, y éste se vino abajo tras la muerte de Qin Shi Huang. Su crueldad y los numerosos trabajos que impuso al pueblo sembraron el descontento; tras su muerte en 209 a. C., los rebeldes aprovecharon el reinado de su débil hijo Èrshì Huángdì (“Emperador Segundo”),para acabar con la dinastía Qin y arrasar su capital, Xianyang. En 206 a. C., Liu Bang, que dirigía la rebelión militar contra el ejército Qin, se proclama emperador, fundando una nueva dinastía: los Han.

Dinastía Han

Liu Bang estableció una nueva dinastía, la dinastía Han. China prosperó con rapidez, la agricultura, la industria y el comercio florecieron.

El general Zhang Qian, fue enviado a las regiones del Oeste a buscar los necesarios caballos por continuas guerras contra los hunos, a su vuelta se inauguró la Ruta de la Seda, las sedas chinas se vendían muy bien en esas tierras, de las que llegaban productos hasta entonces desconocidos. Se inventa el papel, lo que ayuda a promover la educación, el sismógrafo y numerosas técnicas nuevas que revolucionan el país. Los ideales que contribuyeron a levantar la dinastía van desapareciendo, el pueblo que se encontraba disgustado va aumentando su rechazo al régimen y surgen revoluciones en distintos puntos del país; como la de los “Leñadores Verdes” y las “Cejas Rojas” obligan a trasladar la capital desde Xi’an a Louyang en el año 25. Y la de los Turbantes Amarillos, en el año 184, acabará por poner fin a la dinastía.

La dinastía Han se divide en dos periodos: Han Occidentales, que tuvieron su capital en Chang’an, y los Han Orientales, que mantuvieron un control menos efectivo sobre el territorio, y tuvieron que desplazar la corte al este, cerca de la actual Luoyang.

Entre ambos periodos, la dinastía Han se vio interrumpida brevemente por el “usurpador” por excelencia de la historia china, Wang Mang, que instauró su propia dinastía Xin e intentó organizar un estado basado en el pensamiento confuciano.

El periodo Han Occidental fue un periodo de prosperidad económica y cultural, especialmente durante el reinado del emperador Wu de Han (Han Wudi, en chino), que derrotó al pueblo nómada Xiongnu, y abrió rutas comerciales con Asia Central e India, en particular la Ruta de la Seda, la cual, al intensificar los contactos entre China y otros pueblos asiáticos, hizo posible la entrada del budismo en China. Durante el reinado del emperador Wu, el gran historiador chino Sima Qian completó las Memorias Históricas, obra comenzada por su padre, Sima Tan, en la que se narra toda la historia china hasta aquel momento.

Tras el fracaso de las reformas radicales de Wang Mang, y el reestablecimiento de la corte Han en el este, el Estado se enfrentó a una época de declive económico en la que se produjeron numerosas insurrecciones contra el poder central. La más importante de estas rebeliones fue la Rebelión de los Turbantes Amarillos. La autoridad del emperador Han fue decayendo mientras que los dirigentes militares locales adquirían más poder. El último emperador Han, el Emperador Xian se convirtió en un títere de los militares poderosos, primero de Dong Zhuo y después, tras la muerte de éste en un golpe de estado en 192, de Cao Cao, una de las figuras más importantes en la historia china, que fracasaría en su intentó de mantener unido el Imperio.

Periodo de los Tres Reinos

Es el período en que China, se halla dividida tras la caída de la dinastía Han, y por las luchas que se extienden por el país. Brevemente se unifica bajo los Jin del Este, para nuevamente ser dividida en numerosas dinastías de breve reinado. Se destaca la dinastía Wei del Norte (386-534), fundada por los Tuoba, un pueblo de la familia de los Hunos, que desde las capitales Datong y luego en Luoyang, dan un impulso al establecimiento del budismo, se inició la construcción de las majestuosas cuevas, Yunggan, Longmen, Mogao.

La autoridad de Cao Cao en Luoyang, donde el poder nominal aún residía en el emperador Xian, le enfrentó a sus dos rivales militares Liu Bei y Sun Quan. Tras la Batalla de los Acantilados Rojos, en el año 208, en que éstos derrotaron a las tropas de Cao Cao, el imperio quedó dividido en tres. En el año 220, tras la muerte de Cao Cao, su hijo Cao Pi derrocó al último emperador Han, y se proclamó emperador en Luoyang de la nueva dinastía Wei. Liu Bei no aceptó la legitimidad de la nueva dinastía y en 221 se autoproclamó continuador de la dinastía Han en Chengdu, en el estado de Shu, actual provincia de Sichuan. Del mismo modo, Sun Quan, desde su base de poder en el bajo Yangzi, tras fracasar en los intentos de alcanzar un acuerdo con Cao Pi, fundó el Reino de Wu en 222, y unos años después, en 229, se proclamó emperador. De este modo, China quedó dividida en tres reinos, Wei, Shu-Han y Wu, que se disputaban la legitimidad de la continuidad de los Han.

Dinastía Jin

La reunificación de China se produjo bajo la dinastía Jin, que puede dividirse en dos etapas: los Jin Occidentales (265 – 316), que consiguieron unificar China, y los Jin Orientales (317 – 420), que continuaron gobernando el sur de China.

En el año 263, las tropas de Wei conquistaban el estado de Shu, con lo que los tres reinos se convirtieron en dos. En 265, Sima Yan, de la prestigiosa familia Sima, descendientes de Sima Qian, derrocó al emperador Wei, acabando con el poder de la familia Cao, e instauró la dinastía Jin. En el año 280, los Jin conquistaron el reino de Wu, con lo que consiguieron reunificar bajo la nueva dinastía el antiguo imperio Han.

Esta unificación no duraría mucho tiempo. La corte Jin en Luoyang se veía amenazada por los pueblos nómadas del norte que habían formado varios estados y gozaban de una larga tradicición militar. Estos estados del norte acabarían conquistando las capitales; Luoyang en el año 311, y Chang’an en 316. Así, el estado Jin desapareció del norte de China, que pasó a estar dividido en dieciséis reinos. La conquista del norte por parte de los pueblos nómadas o seminómadas provocó un importante éxodo de población hacia el sur. La corte Jin se reconstituyó en la ciudad sureña de Jiankang, cerca de la actual Nanjing, donde seguiría gobernando hasta el año 420.

Dieciséis Reinos

Los Dieciséis Reinos, o menos habitualmente llamados los Dieciséis Estados, que sería la traducción más exacta del nombre chino, fueron un conjunto numeroso de pequeños estados soberanos en el territorio de China y en las areas colindantes desde el 304 hasta el 439 después de la retirada de la dinastía Jin al sur de China y antes del establecimiento de las Dinastías Septentrionales. Originalmente, el término fue introducido por primera vez por Cui Hong en el extraviado registro histórico Shiliuguo Chunqiu (Anales de las Primaveras y los Otoños de los Dieciséis Reinos), y restringidos a los dieciséis reinos de esta era, que eran los siguientes: Han Zhao, Zhao posterior, Cheng Han, Liang anterior, Liang posterior, Liang septentrional, Liang occidental, Liang meridional, Yan anterior, Yan posterior, Yan septentrional, Yan meridional, Qin anterior, Qin posterior, Qin occidental y Xia. El término ha sido ampliado para incluir a todos los estados soberanos desde el 304 hasta el 439.

Prácticamente todos los gobernantes de estos reinos formaban parte de alguna de las etnias nómadas o seminómadas del norte, denominadas hú (胡) por los chinos, que solían distinguir cinco etnias principales, los “cinco hú” (五胡 wǔ hú).

Estos gobernantes de origen extranjero asumieron, sin embargo, los modelos chinos de gobierno y administración, y todos elllos reivindicaban su condición de emperadores (皇帝 huángdì) o reyes (王 wáng) al estilo chino. Por su parte, los chinos Han fundaron los cuatro estados de Yan septentrional, Liang occidental, Liang anterior y el Estado de Wei. Seis gobernantes chinos de Liang anterior permanecieron de forma titular bajo el gobierno de la dinastía Jin. La dinastía Wei septentrional no se considera uno de los Dieciséis Reinos pese a que fue fundada durante el periodo.

Dinastías Meridionales y Septentrionales

Dinastías Meridionales y Septentrionales (chino: 南北朝, pinyin: nán běi cháo) es el nombre que recibe en la periodización tradicional de la historia de China la etapa de desunión que siguió a la caída de la dinastía Jin, y que duró desde el año 420 hasta el año 589. Durante estos años, el sur y el norte de China estuvieron gobernados por dinastías diferentes.

En realidad, la división había comenzado mucho años antes, con la invasión del norte de China por parte de pueblos nómadas no chinos procedentes del norte. En el año 316, la capital de la dinastía Jin, Luoyang, fue destruida en una invasión de los tuoba o tabgach, pueblo que fundaría en el año 386 la dinastía Wei del Norte. La dinastía Jin se vio obligada a refugiarse en el sur y los territorios de cultura china permanecerían divididos en dos entidades políticas hasta la reunificación lograda por la dinastía Sui en 589.

Aunque el norte ya estaba por entonces en manos de la primera de las dinastías septentrionales, los Wei del Norte, la fecha de comienzo de este periodo histórico se sitúa de manera convencional en el año 420, cuando la dinastía Jin refugiada en el sur llegó a a su fin, y fue remplazada por la primera de las dinastías meridionales, la dinastía Liu-Song. El periodo llega a su fin cuando la dinastía Sui, proclamada en el norte en 581, derrota a la última de las dinastías meridionales, la dinastía Chen, en el año 589.

Esculturas budistas de la época de la dinastía Wei del Norte en las cuevas de Longmen, cercanas a Luoyang.

A pesar de la división política y de los enfrentamientos entre el norte y el sur, esta época se caracterizó por una intensa actividad artística debida fundamentalmente a la difusión del budismo, religión procedente de India, que, bajo el patrocinio de algunos emperadores, y pese a las persecuciones por parte de otros, se convertiría en una parte inseparable de la cultura china que se ha mantenido hasta nuestros días

Dinastías Septentrionales

* Wei del Norte  (386 – 534).
* Wei del Este  (534 – 550).
* Wei del Oeste (535 – 557).
* Qi del Norte  (550 – 577).
* Zhou del Norte  (577 – 581).

Dinastías Meridionales

* Song  (420 – 479).
* Qi del Sur  (479 – 502).
* Liang  (502 – 557).
* Chen  (557 – 589).

Dinastía Sui

En el año 581, Yang Jian, que fue primer ministro del último emperador de los Zhou del Norte toma el poder, y tras derrotar a las dinastías del Sur unifica China de nuevo, estableciendo la dinastía Sui.

En el año 581 Yang Jian, general del ejército de la dinastía Zhou del Norte, se hizo con el poder y proclamó una nueva dinastía: los Sui. Ocho años después, en 589, la dinastía Sui derrotaba a la débil dinastía Chen del sur, con lo que conseguía la reunificación del sur y el norte.

Tras la reunificación, se inició una etapa de reformas institucionales y de consolidación del poder central. En esta época se construyó el Gran Canal y se amplió la Gran Muralla China. También fue una época de promoción del budismo. En el año 604, Yang Guang sucedió a su padre en el trono. Tras una serie de reveses militares en las regiones fronterizas, se produjeron insurgencias militares. El segundo emperador Sui moría asesinado en el año 617. Se intenta mejorar con reformas la situación del pueblo, pero son traicionadas por su hijo, desencadenándose una sucesión de guerras campesinas, que finalizan con la toma del poder por Li Yuan, en el año 618, que funda la dinastía Tang, con capital en Xi’an.

Dinastía Tang

En efecto, en el año 618, un año después de la muerte del último emperador Sui, el militar Li Yuan asumía el poder como emperador Gaozu de la nueva dinastía Tang. En el año 624, su hijo, tras haber matado a dos de sus hermanos frente a la puerta de Xuanwu en Chang’an, le obligaba a abdicar, convirtiéndose en el segundo emperador Tang, Taizong. Tras la muerte violenta del primer heredero al trono, un segundo hijo del emperador fue nombrado heredero, y subiría al trono como emperador Gaozong en 649. Durante el reinado de Taizong, una de sus concubinas, que había sido anteriormente concubina de su padre, alcanzaría un gran poder de influencia hasta el punto en que finalmente, después de seguir gobernando desde la sombra bajo el reinado de dos de sus hijos, ella misma se convertiría en emperatriz.

Emperatriz Wu.

Emperatriz Wu.

Así, tras derrocar a su propio hijo, el emperador Zhongzong, la Emperatriz Wu se convirtió en la primera y única mujer que gobernaría China en toda su historia. Al subir al trono, proclamó una nueva dinastía Zhou.

El reinado de la emperatriz Wu estaría marcado por su intento de legitimar su poder, cuestionado por muchos que veían una vulneración de las normas confucianas en la presencia de una mujer en el trono imperial. La emperatriz patrocinó el budismo y, en especial, formas de éste que daban legitimidad a su poder.

En el año 705, la emperatriz Wu, que, según las crónicas existentes, tenía ya 80 años de edad, fue derrocada y su hijo el emperador Zhongzong retomó el poder, restaurando la dinastía Tang. Tras varios años de luchas internas, el emperador Xuanzong consolidaría el poder de la dinastía.

A pesar de todas estas luchas por el poder que se sucedieron en estos años, esta primera parte de la dinastía Tang fue una época de esplendor cultural y en la que el imperio dominaba grandes extensiones de terreno, incluso partes de Asia Central, en la actual Región Autónoma de Xinjiang, que no volverían a estar controladas por un emperador chino hasta la última dinastía Qing. En la visión tradicional china, la dinastía Tang representa una de las épocas gloriosas de China.

Sin embargo, esta época de esplendor tendría su fin al final del reinado de Xuanzong. A pesar de la aparente fortaleza del imperio, el general de origen centroasiático An Lushan dirigiría uno de los mayores intentos de rebelión de la historia china: La Rebelión de An Lushan, que sacudiría los cimientos del estado chino en el año 755.

A pesar de que el estado, en manos del nuevo emperador Suzong logró finalmente sofocar la rebelión en el año 763, las consecuencias se sentirían en los siguientes siglos.

La pérdida de poder efectivo por parte del estado, que para acabar con la rebelión había tenido que hacer concesiones a militares y a pueblos fronterizos, como los uigures y los tibetanos, hizo que el control efectivo sobre los recursos del territorio se redujera de una manera drástica. El modelo de estado centralizado y fuerte que habían implantado los Tang se vino abajo, y no volvería a existir un estado fuerte y centralizado hasta la proclamación de la República Popular China en el siglo XX.

Mucho más debilitada, la dinastía Tang se mantendría en el poder en Chang’an hasta principios del siglo X.

En el año 904, el dirigente militar Zhu Wen lanzó un ataque contra Chang’an, destruyendo la ciudad y haciendo matar a la corte del emperador. Finalmente, en 907 Zhu Wen hizo matar al último emperador Tang y proclamó una nueva dinastía: la dinastía Liang, con capitales en las ciudades de Luoyang y Kaifeng.

Periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos

Tras el fin de la dinastía Tang, con la fundación de la dinastía Liang en el norte de China, se inicia una etapa de inestabilidad que vería sucederse cinco dinastías breves en el norte de China (dinastía Liang Posterior, dinastía Tang Posterior, dinastía Jin Posterior, dinastía Han Posterior y dinastía Zhou Posterior), mientras que en el sur aparecieron diez reinos independientes. A esta época, de 907 a 960, los historiadores chinos la conocen como “periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos”, o simplemente “de las Cinco Dinastías”.

Las Cinco Dinastías (Wu Dai) y los Diez Estados (Shi Guo), hacen referencia a los reinos formados tanto en el norte, Wu Dai, como en el sur, Shi Guo. La historiografía china ignora el sur, denominando este período sólo por las casas reinantes del norte: Liang, Tang, Jin, Han y Zhou, que conforman las Cinco Dinastías. A partir de la caída de la dinastía Tang cuando se inició un movimiento basculante, en el que el sur va a sustituir al norte desde un punto de vista no sólo económico sino también político y artístico. El norte, amenazado eternamente por las invasiones, llevo a sus habitantes al sur de Yangzi, donde se sentían protegidos de los bárbaros y donde pudieron desarrollarse económicamente a través de la agricultura o el comercio. Entre los pueblos invasores los kitanes se impusieron sobre el resto e instauración la dinastía Liao (907-1125). Se extendieron geográficamente desde la actual Manchuria a la provincia de Hebei, conquistando la ciudad de Yu (hoy, Beijing); su poder fue muy grande, eso le permitió exigir un tributo a la dinastía Jin (936-943) y continuar sus conquistas hacia el sur. Junto a los kitanes, con una menor fuerza y presencia, se estableció un pueblo procedente del Tíbet, los Shato, que por medio de su poderío militar impusieron sus formas de gobierno y costumbres a los Han, residiendo su valor en su poderío militar, en vez de en la razón y la fuerza de su cultura. Mientras en el norte se fueron creando estructuras políticas más o menos sólidas que daban entrever la posibilidad de una reunificación, los Diez Estados del Sur (Shi Guo) se debilitaron por pequeñas guerras de conquista, facilitando la invasión de los reinos del norte.

En el año 960, Chao Kuangyin (Emperador Daizu, 960-976), inició el proceso de unificación del país, inaugurando una nueva dinastía, la Song.

Dinastía Song

En el año 960, el militar de la dinastía Zhou del Norte Zhao Kuangyin fundaba la dinastía Song, continuación de las cinco dinastías que se sucedieron en el norte tras la caída de los Tang. Esta dinastía, que estableció su capital en Kaifeng, consiguió conquistar los reinos del sur y reunificar gran parte del territorio que había estado bajo soberanía Tang.

Durante la dinastía Song se produjo un gran desarrollo del comercio. Se generaliza el uso de dinero, y aumenta de manera espectacular el movimiento de personas y mercancías dentro del país. Este aumento del comercio lleva a la aparición de grandes ciudades.

Durante el periodo Song, se sucedieron tres estados importantes formados por pueblos de etnia no china en el norte. Los kitán (o khitan) fundarían la dinastía Liao en el noroeste. En el noroeste, en las actuales regiones de Gansu y Ningxia, los tangut fundan la dinastía Xia Occidental. El tercero de estos estados, y el más importante, sería la dinastía Jin, fundada por los yurchen (o jürchen), que llegaría a conquistar el norte de China, obligando a los Song a huir al sur en el año 1127. Estos tres estados adoptaron el modelo dinástico chino, por lo que la historiografía tradicional china los incluye en los listados de dinastías.

El periodo Song se pude dividir en dos partes: “Song del Norte”, hasta 1127, cuando la dinastía controlaba la parte principal del territorio histórico de China, y “Song del Sur”, de 1127 a 1279, periodo durante el cual la corte Song hubo de refugiarse en el sur, estableciendo la capital en la actual Hangzhou, después de su derrota frente a los Jin. Desde el sur, los Song mantenían el objetivo de reconquistar el norte, pero nunca pudieron hacer frente a la superioridad militar de los pueblos altaicos.

La reunificación de China se produciría, paradójicamente, gracias a la conquista del territorio chino por otro pueblo extranjero procedente del norte: los mongoles.

Por razones de política exterior tuvo dos capitales, la primera de ellas fue Pian (hoy Kaifeng) en la provincia de Henan, donde la dinastía Song del Norte reinó del 960 a 1127. Por el avance de los kitanes y de los mongoles hacia el sur se aconsejó trasladar la capital a Linan (hoy Hangzhou) en la provincia de Zhejiang, iniciándose un segundo período denominado Song del Sur (1127-1279).

Durante la dinastía Song surgió el renacimiento intelectual y artístico Song, debido al desarrollo del comercio interno y externo, así como medidas políticas encauzadas hacia la coexistencia con los pueblos del norte mediante el pago de tributos. El ministro del emperador Shenzhong (1068-1085)Wang An-Shih (102-1086), fue quien desarrollo estas reformas con el (Memorándum de las diez mil palabras) o la articulación del cambio social adecuado a los nuevos tiempos. Existía una ausencia de movilidad social, por el asentamiento de una clase ilustrada (Shih) sobre el rígido sistema de exámenes, esta fue una de las causas por las que las innovaciones tecnológicas y económicas no constituyeron el motor del cambio social, como si sucedió en Europa. Wang An-Shih, con sus reformas políticas y económicas, intentó dotar a la clase mercantil (shang) de suficiente poder con el fín de poder contrarrestar la falta de movimiento de los Shih, por eso es que introdujo en las materias de examen al Estado el conocimiento técnico y científico, ignorados hasta esa época. Favoreció también el desarrollo del papel moneda y las letras de cambio, con el fín de agilizar el comercio entre las diferentes regiones, así como proteger a los pequeños propietarios y campesinos equilibrando la presión fiscal. Desarrollo el sistema de graneros, como despensa del Estado. El desarrollo de las comunicaciones interiores y la navegación favorecieron el desarrollo económico, pero no fueron eficaces para frenar el avance militar de los pueblos del norte. En el año 1127, tras la captura del emperador Huizong y de la emperatriz regente, la corte huyó a la ciudad de Nanjing y de ahí a Hangzhou, donde se estableció provisionalmente. La ciudad de Hangzhou se convirtió gracias a la dinastía Song en una ciudad rica y en la más poblada del mundo, con un modo de vida absolutamente diferente al del norte, debido al desarrollo de su economía monetaria y de la exportación del té y la porcelana.

La dinastía finalizó con la victoria militar de los mongoles y el inicio de la dinastía Yuang.

Dinastía Yuan

Los mongoles, pueblo nómada del norte de lengua altaica, llegarían a establecer uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad. Bajo su gran líder Chinguis Jan (o Genghis Khan), las conquistas mongolas llegaron a unir bajo un mismo imperio territorios tan distantes como Europa Oriental, Irán y China.

El propio Chinguis Jan logró la conquista de los Xia Occidentales. Su hijo Ögedei Jan, el segundo jan, derrotaría a los Jin en 1234.

El imperio mongol había sido dividido en cuatro partes. Una de ellas, el Gran Janato, ocupó gran parte del territorio de las actuales China y Mongolia. En el año 1271 el Gran Jan, Kublai Jan, fundó una dinastía al estilo chino, bajo el nombre Yuan, con capital en Pekín.

Kublai Jan, ya como emperador Yuan, derrotó definitivamente a la dinastía Song del Sur en la batalla de Yamen en 1279.

Los emperadores mongoles tuvieron que enfrentarse a la tarea difícil de gobernar una sociedad muy diferente de la suya. Clasificaron a la población en varias categorías étnicas y, tras un periodo de interrupción, reanudaron los exámenes imperiales para captar funcionarios para la administración.

El periodo Yuan estuvo marcado por una gran inestabilidad social, situación agravada por desastres naturales, como las inundaciones en el valle del Río Amarillo, que provocaron hambrunas, y también por la epidemia de peste, que afectó a una gran parte del territorio.

Dinastía Ming

Representación artística de Zhu Yuanzhang, el fundador de la dinastía Ming.

Representación artística de Zhu Yuanzhang, el fundador de la dinastía Ming.

El desorden social del final de la dinastía Yuan provocó numerosas rebeliones contra los mongoles. Un líder rebelde de origen humilde, Zhu Yuanzhang, funda la dinastía Ming en 1368, estableciendo la capital en Nanjing.

A Zhu Yuanzhang, el emperador Hongwu, le sucederá, tras una breve guerra civil, su hijo el emperador Yongle, que trasladará la capital a Pekín.

El emperador Hongwu de la Dinastía Ming, murió a la edad de 71 años, sobrevivió a la muerte de la emperatriz y de su hijo y heredero por cinco años. Docenas de concubinas fueron quemadas vivas en su funeral y enterradas con el; la tumba esta en el sector norte de la Montaña Morada (Montaña Morada de Oro) en Nanjing, China, la construcción de la misma comenzó en el año 1381 y terminó en 1405.

Durante el reinado de Yongle, China se convertiría en la primera potencia marítima del mundo, como evidencian los siete viajes de Zheng He al sur de Asia y África. Sin embargo, estos viajes no tendrían continuidad. Probablemente por el coste que éstos habían supuesto para las arcas del Estado, China abandonó su flota y renunció a continuar las expediciones marinas.

En el ámbito económico, durante el periodo Ming cae en desuso el papel moneda, debido a los problemas de inflación que generaba, y se empieza a utilizar la plata. A pesar de que los Ming habían prohibido el comercio con extranjeros, la escasez de plata en China hace que surjan numerosos contactos comerciales con Japón y, más adelante, con los portugueses, establecidos en Macao desde mediados del siglo XVI, y con los españoles, que transportaban plata de América a Filipinas.

Dinastía Qing

En el año 1644, la dinastía Qing, procedente de Manchuria, conquista Pekín.

En China, la dinastía Qing ha sido considerada una dinastía opresora. Los manchúes impusieron su estilo de peinado y su forma de vestir a la población china, y la lengua manchú se utilizaba para los asuntos más importantes en la corte, dominada por la clase dirigente de origen manchú.

La dinastía Qing consolidaría la expansión territorial de China, incorporando al imperio Taiwán, Tíbet, Xinjiang y Mongolia.

A pesar de la fortaleza militar del imperio Qing, se sucedieron las rebeliones contra éste. La más importante de las rebeliones antimanchúes fue la Rebelión Taiping, que causaría millones de muertos entre 1851 y 1864.

A lo largo del siglo XIX se sucedieron las disputas comerciales con las potencias occidentales, que dieron lugar a la Primera Guerra del Opio, que enfrentó a China con el Reino Unido entre 1839 y 1842, y a la Segunda Guerra del Opio, entre 1856 y 1860, en la que una alianza franco-británica tomó la ciudad de Guangzhou. El resultado de estas guerras fue la firma de los tratados de Nanjing y de Tianjin, por los que el Reino Unido consiguió la soberanía sobre parte del actual territorio de Hong Kong, además de derechos comerciales y de navegación para las potencias occidentales.

En las últimas décadas de la dinastía Qing, bajo el mando de la poderosa Emperatriz Regente Cixi continuaron los conflictos con las potencias extranjeras por disputas comerciales. Además, la rivalidad con Japón por la influencia sobre Corea provocó la guerra chino-japonesa entre 1894 y 1895. Tras la derrota china en esta guerra, se firma el Tratado de Shimonoseki, por el que China reconocía la independencia de Corea, que pasaba a estar bajo influencia japonesa, y cedía Taiwán a Japón.

La derrota frente a Japón hizo crecer el desprestigio de la dinastía Qing. El descontento con el gobierno imperial manchú se manifestó en la aparición de numerosos movimientos revolucionarios que pedían la formación de una república.

Retrato del emperador Kangxi (1661 - 1722), uno de los principales monarcas Qing.

Retrato del emperador Kangxi (1661 - 1722), uno de los principales monarcas Qing.

Fuente: Wikipedia

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Era Antigua de China

Los Tres Augustos y los Cinco Emperadores

Los tres augustos y los cinco emperadores son los gobernantes mitológicos de China anteriores a la primera dinastía Xia.

La tradición china atribuye a estos personajes mitológicos la fundación de la civilización china y la invención de las instituciones sociales, culturales y económicas, como la familia, la agricultura, la escritura, etc. A pesar del carácter legendario de las historias que se cuentan sobre estos personajes, que habrían vivido cientos de años y serían responsables de hechos milagrosos, es posible que en el origen de estas leyendas se encuentren personajes reales, jefes tribales del III milenio a. C. que habrían logrado victorias militares previas a la unificación de la posiblemente legendaria dinastía Xia.

Las fuentes históricas chinas coinciden en el número de tres augustos y cinco emperadores, pero las identidades de éstos varían según las fuentes, existiendo versiones diversas tanto para los augustos como para los emperadores.

Tres Augustos

Existen varias versiones de las identidades de los tres augustos:

* Augusto Celestial, Augusto Terrenal y Augusto Tài, según las Memorias históricas de Sima Qian.

* Augusto Celestial, Augusto Terrenal, y Augusto Humano, según la obra de la dinastía Song Tàipíng Yùlǎn, que cita una obra de la dinastía Han Occidental, el Chūnqiū Wěi . Esta lista se diferencia de la anterior sólo en el uso de un nombre ligeramente diferente para el tercer augusto.

* Suiren, Fuxi y Shennong, según el Shàngshū dàzhuàn  y el Báihǔ Tōngyì .

* Fuxi, Nüwa y Shennong, según el Yùndòu Shū  y el Yuánmìng Bāo (元命苞).

* Fuxi, Shennong y el Emperador Amarillo, según el Dìwáng Shìjì .

* Fuxi, Shennong y Gònggōng , según el Tōngjiàn Wàijì .

Otra versión, citada en la Wikipedia china (consultada en junio de 2005) sin aportar fuentes, menciona al dios del fuego Zhùróng (祝融) en lugar de Gonggong.

Cinco emperadores

Las identidades más habituales de los cinco emperadores  son las que se mencionan en varios escritos de la antigüedad, como las Memorias históricas, el Shìběn  o el Dàdàijì . De acuerdo con estas obras, los cinco emperadores son los siguientes:

* El Emperador Amarillo.
* Zhuānxù .
* Dìkù , o simplemente Kù .
* Tángyáo , o simplemente Yáo .
* Yúshùn , o simplemente Shùn.

Otras versiones de las identidades de estos cinco emperadores incluyen la del Libro de los Ritos: Tàihào (identificado con Fuxi), Yándì(identificado con Shennong), el Emperador Amarillo, Shǎohào y Zhuanxu. Por su parte, el Prefacio al clásico de los documentos  y el Dìwáng Shìjì recogen otra versión: Shǎohào, Zhuanxu, Gāoxīn (identificado con Diku), Tangyao y Yushun. En ocasiones, se identifica a los cinco emperadores con los cinco dioses de los puntos cardinales (en la tradición china, el “centro” se considera un punto cardinal más), como en la versión recogida en las Elegías de Chu: Taihao (Este), Yandi (Sur), Shaohao (Oeste), Zhuanxu (Norte) y el Emperador Amarillo (Centro).

Dinastía Xia

Según las Memorias históricas de Sima Qian, la primera dinastía china fue la dinastía Xia, que se habría prolongado desde alrededor del año 2100 a. C. hasta alrededor del 1600 a. C. (XXI a de C. – XVI a de C.), y habría ocupado el curso medio del Río Amarillo. Sus 17 soberanos establecieron las sedes del gobierno en lo que hoy son el sur de la provincia de Shanxi y el oeste de la provincia de Henan.

Los nombres de los reyes de la dinastía son nombrados por Sima Qian con los años de reinado de cada uno. Debe tenerse en cuenta, en todo caso, que Sima Qian escribió su obra más de quince siglos después, por lo que sus datos, basados en las tradiciones que llegaron a esa época, deben tomarse con cautela. Ni siquiera hay pruebas concluyentes de que haya existido la dinastía Xia. Luego de poner fín a las catástrofes que provocaron las crecidas anuales del río Amarillo, Da Yu (Huang Di, el Emperador Amarillo), funda la primera dinastía China, con el apoyo de varias tribus, conquista las mejores tierras de China en la parte norte, expulsando a sus oponentes, entre ellos a los antepasados de los actuales Miao; y se transforma en una sociedad esclavista en la que se admitía la propiedad privada. En la dinastía Xia se elaboró el primer calendario Chino; donde se computan los doce meses según la posición de la Osa Mayor, se explicaba sobre la astrología, los meteoros y otros fenómenos naturales, y se determinaba las labores agricolas y sus actividades políticas de acuerdo a cada mes.

Dinastía Shang

Según el relato de Sima Qian, en el que se basa toda la historiografía china posterior, la segunda dinastía fue la dinastía Shang, que se extendió en el tiempo desde alrededor del 1600 a. C. hasta alrededor del 1100 a. C., otros sostienen que la Dinastía Shang gobernó entre 1766-1045 aC. La existencia de la dinastía Shang también fue puesta en duda por muchos historiadores, en particular los no chinos, hasta que en el siglo XX se produjeron descubrimientos arqueológicos que permitieron comprobar la veracidad de la existencia de muchos de los reyes mencionados por Sima Qian. Los reyes de esta dinastía practicaban artes adivinatorias utilizando los llamados huesos oraculares, omóplatos de buey y caparazones de tortuga, sobre los que inscribían textos en los que se expresaba el resultado del ritual de adivinación. Estos textos inscritos en los huesos oraculares son la forma más antigua conocida de la escritura china (甲骨文 jiǎgǔwén). La confirmación arqueológica de la existencia de los reyes Shang que mucho más tarde mencionaría Sima

Qian confirma la meticulosidad con que los chinos registraban el paso del tiempo y los acontecimientos. Esto hace verosímil que también la dinastía Xia haya tenido existencia real.

La dinastía Shang tuvo su capital cerca de la actual ciudad de Anyang, en el Valle Juang He, el reino Shang era una sociedad altamente desarrollada, gobernada por una clase hereditaria de aristócratas. El reino en sí no constaba de un territorio consolidado, sino más bien de una suerte de red de ciudades que respetaban la autoridad del rey. Estas ciudades que compartían cultura vivían junto a otros pueblos que no formaban parte del mundo Shang. Precisamente uno de estos pueblos, procedente de una ciudad de nombre Zhou, derrotó militarmente a los Shang. Tras matar al último rey Shang, el rey de este pueblo ocupó su puesto como soberano, fundando la nueva dinastía Zhou. Estaba dividida en dos clases sociales, la nobleza y los plebeyos, guiados por un sacerdote rey. Realizaron delicadas tallas en jade, tejidos de seda y trabajos en bronce, también durante este período fueron desarrollados los carros de guerra tirados por caballos, y un sistema de escritura; el sistema de escritura Shang usaba más de 3.000 símbolos, tallados en trozos de hueso o caparazón de tortuga. Esta lengua de “oráculo”, evolucionó más tarde en los caracteres usados en el idioma chino. Veneraban a sus ancestros y a un panteón de dioses, practicaban el sacrificio humano y enterraban vivos a los esclavos, en las tumbas de sus amos. La Dinastía Shang terminó cuando una rebelión de esclavos derrocó al último emperador, que se lo consideraba un déspota.

Dinastía Zhou

La dinastía Zhou gobernó China desde 1045-256 aC. En el año 1045 aC, la China Zhou Occidental derrocó a los Shang y estableció de esa forma su propia dinastía. La sociedad Zhou tenía un sistema de clases parecido al de los Shang, con aristócratas y plebeyos, y agregaron la clase esclava. La Dinastía Zhou controlaba solamente partes del norte de China, dividiendo el reino en varios estados, cada uno de los estados estaba controlado por un gobernador local, que hacía cumplir la autoridad central. Pasado el tiempo, estos estados crecieron cada vez más independientes, y el poder de la dinastía se debilitó.

En el año 771 aC, una invasión extranjera forzó a los Zhou a abandonar su capital y trasladarse hacia el este, comenzando el período Zhou Oriental. Las ciudades crecieron, creando una clase comercial que usaba dinero en vez del trueque. La fabricación del bronce alcanzó un pico artístico y técnico; hubo grandes pensadores y filósofos durante este tiempo, tales como Confucio y Lao Tzu y durante este período se produjeron cantidad de grandes libros, incluyendo el I Ching o Libro de los Cambios, el Shijing o Libro de los Poemas, el Shujing o Libro de la Historia, el Liji o Libro de los Ritos, y el Chunqiu o Anales de la Primavera y el Otoño.

Los Zhou establecieron dos capitales principales, una en el oeste, Zhouzong, cercana a la actual Xi’an, y otra en el este, Chengzhou, cerca de la actual Luoyang. La primera fue la capital principal de los Zhou hasta el año 771 a. C. En ese año, la corte se traslada definitivamente a Chengzhou. En la cronología tradicional china se divide a la dinastía en dos partes: Zhou Occidental, hasta 771 a. C., y Zhou Oriental desde 771 a. C. hasta 256 a. C., año en que muere el último rey Zhou.

La época de los Zhou Orientales se puede a su vez dividir en dos partes: El periodo de las Primaveras y los Otoños, que abarca de 722 a. C. a 481 a. C., y el periodo de los Reinos Combatientes, que va desde 480 a. C. hasta 221 a. C. El primer periodo toma su nombre de un libro de anales, cuya recopilación la tradición atribuye a Confucio, en el que los capítulos se delimitaban por el comienzo de la primavera y el otoño. De ahí que los dos caracteres 春秋 (chūnqiú) con que se encabezaban los capítulos asumieran el significado de “anales” y dieran nombre al libro. Esta época fue un periodo en el que los reyes Zhou conservaban una autoridad religiosa como poseedores del mandato del Cielo, y ejercían una autoridad política bastante limitada sobre un número de estados en gran medida independientes. Fue también una época de gran esplendor cultural en la que vivieron y escribieron sus obras algunos de los principales pensadores chinos de la antigüedad como Confucio, Mencio o Zhuangzi.

El período de los Reinos Combatientes, por el contrario, estuvo marcado por las guerras entre los diferentes estados, que acabaron negando la autoridad de la corte Zhou. Tras la muerte del último rey Zhou en 256 a. C. se prolongó esta situación de guerra constante, el gobierno central perdió poder y se separo en 7 grandes estados; hasta que el Estado occidental de Qin conquistó a los demás.

Fuente: Wikipedia

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Prehistoria de China

Cultura de Longshan.

Cultura de Longshan.

El territorio que actualmente ocupa la República Popular China ha estado poblado desde hace miles de años. Se han encontrado       restos de homínidos que constituyen los antepasados más remotos del hombre. De hecho, para muchos expertos cada vez está más claro que éste pudo ser uno de los escenarios, junto con África, donde surgió la civilización humana. Así lo demuestran los restos encontrados pertenecientes al hombre de Renzidong, de hace más de dos millones de años; el hombre de Yuanmou de hace un millón setecientos mil años; el hombre de Nihewan de hace un millón quinientos mil años; el hombre de Lantian de hace unos seiscientos mil años; el hombre de Nanjing de hace medio millón de años o el hombre de Pekín, el más conocido de todos ellos, ya que cuando se descubrió en 1929 se identificó como el “eslabón perdido” de la evolución humana.

Posteriormente surgirían otras culturas, como el hombre de Dali, que vivió en Yunnan hace entre 230.000 y 180.000 años; el hombre de Maba en Cantón; el hombre de Fujian de hace unos 200.000 años o el hombre de Dingcun, en la provincia de Shanxi, de hace unos 100.000 años.

El Homo sapiens hace su aparición hace unos 40.000 años. El hombre de la caverna superior, encontrado en Zhoukoudian, vivió hace 18.000 años y revela un grado de evolución de mayor complejidad respecto a otras culturas del sur del país. Hace unos 10.000 años se empieza a cultivar arroz en el río Yangzi y poco después mijo en la provincia de Henan.

En el VIII milenio a. C. las culturas de la zona del valle del río Amarillo se hicieron sedentarias. Un milenio después comenzaría la domesticación de animales. Es el comienzo de lo que actualmente conocemos como civilización china, los primeros vestigios de la civilización han que acabaría asimilando en mayor o menor medida las otras culturas surgidas en el sur y oeste del país.
Cultura de Longshan.

Entre el VII y VI milenio a. C. surgen las primeras civilizaciones neolíticas, Peilikan y Cishan, precursoras de la cultura de Yangshao, que se extendería por las actuales provincias de Gansu y Shaanxi, entre el V milenio a. C. y el III milenio a. C. Fue la primera en abarcar una gran área. Son característicos sus objetos en cerámica pintada, con inscripciones que podrían ser el comienzo de los caracteres chinos de escritura. Una cultura semejante es la de majiayao, desarrollada en Gansu y Qinghai.

El hombre de Lantian

Contemporáneamente a la de Yangshao surgen otras culturas: en el delta del río Yangzi la de Hemudu entre los años 5.000 y 3.000 a. C. y posteriormente la de Liangzhu, considerada su heredera; la de Hongshan, entre los años 4.000 y 2.500 a. C., en la actual región de Mongolia Interior y que posteriormente se extiende por las actuales Hebei y Liaoning, que fabrica amuletos de jade y presenta un gran desarrollo de los rituales funerarios; la de Dadiwan, en Gansu y la de Dawenkou.

De todas estas culturas sólo sobrevivirían las de Yangshao, Dawenkou y Hongshan, que se fusionarían en la cultura de Longshan, comienzo de la unidad territorial y política de Llanura del Norte de China. En este substrato cultural surgen las figuras semilegendarias del Emperador Amarillo y de los tres augustos y cinco emperadores, el último de los cuales, Yu, fundaría la dinastía Xia, entrando así China en su época histórica.

Fuente: Wikipedia

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Historia de China

Historia de China

La Historia de China La historia de China, como cronología de una de las civilizaciones más antiguas del mundo con continuidad hasta la actualidad, tiene sus orígenes en la cuenca del Río Amarillo, donde surgieron las primeras dinastías Xia y Shang. La existencia de documentos escritos desde muy antiguo han permitido el desarrollo en China de una tradición historiográfica muy precisa, que ofrece una narración continua desde las primeras dinastías hasta la edad contemporánea. La enorme extensión del territorio ocupado por el estado actual de la República Popular China hace que, inevitablemente, la historia de todo este territorio abarque, en sentido amplio, a un gran número de pueblos y civilizaciones. Sin embargo, el hilo conductor de la narración tradicional de la historia china se centra, en un sentido más restringido, en el grupo étnico de los chinos han, y está íntimamente asociada a la evolución de la lengua china y su sistema de escritura basado en los caracteres. Es esta continuidad cultural y lingüística la que permite establecer una línea expositiva de la historia de la civilización china, que, desde los textos más antiguos del I milenio a. C., como los clásicos confucianos, y pasando por las grandes historias dinásticas promovidas por los emperadores, ha continuado hasta el presente. Los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, muy en especial los de los huesos oraculares, que recogen las primeras manifestaciones escritas en lengua china, han contribuido en las últimas décadas a un conocimiento mucho más detallado de los orígenes de la civilización china. La narración tradicional china de la historia se basa en el llamado ciclo dinástico, mediante el cual los acontecimientos históricos se explican como el resultado de sucesivas dinastías de reyes y emperadores que pasan por etapas alternas de auge y declive. Este modelo del ciclo dinástico ha sido criticado por muchos autores por dos razones fundamentales. En primer lugar, por su simplismo, ya que el modelo adopta un patrón recurrente en que los primeros emperadores son heroicos y virtuosos, mientras que los últimos emperadores son débiles y corruptos. Esta visión está sin duda influida por la interpretación de las propias dinastías reinantes, que encontraban en la degradación de la dinastía precedente una legitimación de su propio ascenso al poder. En segundo lugar, el modelo dinástico ha sido también criticado por presentar una visión nacionalista artificial, pues lo que en una interpretación alternativa podría verse como una sucesión de diferentes estados y civilizaciones en un mismo territorio, aparece como una mera alternancia de regímenes de gobierno en el marco imperturbable de una entidad nacional única. A pesar de estas críticas, el modelo del ciclo dinástico permite ver los acontecimientos históricos que han llevado a la formación de la China actual como una estructura lineal de fácil comprensión, lo cual ha mantenido su vigencia entre los historiadores hasta la actualidad. Otra razón principal por la que el estudio de las dinastías y sus emperadores ha sido fundamental entre los chinos en el análisis de su propia historia es el sistema tradicional de datación de fechas, en que cada emperador establecía sus periodos de reinado como marco para contabilizar los años. Así, el año cristiano de 1700 corresponde en el sistema tradicional chino al año 38 de la era Kangxi, mientras que el año 1750 sería el año 15 de la era Qianlong. Incluso hoy en día, en Taiwán al año 2007 se le designa en contextos formales como año 96 de la República. Este uso de las dinastías y sus emperadores para la propia datación de los años ha hecho imprescindible en la tradición cultural china el dominio de la cronología dinástica para adentrarse en el estudio de la historia.a historia de China, como cronología de una de las civilizaciones más antiguas del mundo con continuidad hasta la actualidad, tiene sus orígenes en la cuenca del Río Amarillo, donde surgieron las primeras dinastías Xia y Shang. La existencia de documentos escritos desde muy antiguo han permitido el desarrollo en China de una tradición historiográfica muy precisa, que ofrece una narración continua desde las primeras dinastías hasta la edad contemporánea.

La enorme extensión del territorio ocupado por el estado actual de la República Popular China hace que, inevitablemente, la historia de todo este territorio abarque, en sentido amplio, a un gran número de pueblos y civilizaciones. Sin embargo, el hilo conductor de la narración tradicional de la historia china se centra, en un sentido más restringido, en el grupo étnico de los chinos han, y está íntimamente asociada a la evolución de la lengua china y su sistema de escritura basado en los caracteres. Es esta continuidad cultural y lingüística la que permite establecer una línea expositiva de la historia de la civilización china, que, desde los textos más antiguos del I milenio a. C., como los clásicos confucianos, y pasando por las grandes historias dinásticas promovidas por los emperadores, ha continuado hasta el presente. Los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, muy en especial los de los huesos oraculares, que recogen las primeras manifestaciones escritas en lengua china, han contribuido en las últimas décadas a un conocimiento mucho más detallado de los orígenes de la civilización china.

La narración tradicional china de la historia se basa en el llamado ciclo dinástico, mediante el cual los acontecimientos históricos se explican como el resultado de sucesivas dinastías de reyes y emperadores que pasan por etapas alternas de auge y declive. Este modelo del ciclo dinástico ha sido criticado por muchos autores por dos razones fundamentales. En primer lugar, por su simplismo, ya que el modelo adopta un patrón recurrente en que los primeros emperadores son heroicos y virtuosos, mientras que los últimos emperadores son débiles y corruptos. Esta visión está sin duda influida por la interpretación de las propias dinastías reinantes, que encontraban en la degradación de la dinastía precedente una legitimación de su propio ascenso al poder. En segundo lugar, el modelo dinástico ha sido también criticado por presentar una visión nacionalista artificial, pues lo que en una interpretación alternativa podría verse como una sucesión de diferentes estados y civilizaciones en un mismo territorio, aparece como una mera alternancia de regímenes de gobierno en el marco imperturbable de una entidad nacional única.

A pesar de estas críticas, el modelo del ciclo dinástico permite ver los acontecimientos históricos que han llevado a la formación de la China actual como una estructura lineal de fácil comprensión, lo cual ha mantenido su vigencia entre los historiadores hasta la actualidad. Otra razón principal por la que el estudio de las dinastías y sus emperadores ha sido fundamental entre los chinos en el análisis de su propia historia es el sistema tradicional de datación de fechas, en que cada emperador establecía sus periodos de reinado como marco para contabilizar los años. Así, el año cristiano de 1700 corresponde en el sistema tradicional chino al año 38 de la era Kangxi, mientras que el año 1750 sería el año 15 de la era Qianlong. Incluso hoy en día, en Taiwán al año 2007 se le designa en contextos formales como año 96 de la República. Este uso de las dinastías y sus emperadores para la propia datación de los años ha hecho imprescindible en la tradición cultural china el dominio de la cronología dinástica para adentrarse en el estudio de la historia.

Fuente: Wikipedia

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