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Archivo para la Categoría "Civilización Egipcia"

La Momificacion

Quizá lo más llamativo del Antiguo Egipto, para las culturas posteriores, aparte las pirámides y los misteriosos saberes, sean sus momias.

Todo parece indicar un desmedido culto a la muerte, al más allá, a la oscuridad del templo y la tumba; sin embargo, tanto los escritos como el arte nos indican lo contrario.

Si bien es cierto que el culto a los Dioses está presente en todo, la religión no impide el deleite, el placer y la diversión.

Las tumbas de los reyes nos hablan de su poder, de sus victorias, de su culto a los Dioses (no olvidemos que el rey es también un dios); tan solo durante el periodo de Amarna parece “humanizarse” el arte funerario.

Libres de las cargas y deberes del rey, y tras un profundo cambio de mentalidad ocurrido ya en el Primer Periodo Intermedio, los nobles y altos funcionarios decoran sus tumbas con escenas alegres de sus vidas:

Sus mujeres, sus hijos, la caza, los banquetes, el juego senet, las múltiples formas de vida con las que Hapi regala a Khemet, todo inmortalizado para que acompañe al difunto por toda la eternidad.

Para las culturas anteriores, la muerte conduce a un mundo oscuro y triste, nada importa lo que hayas hecho durante la vida.

La primera religión que tiene en cuenta los hechos de la vida para el castigo o premio eterno, después de la muerte, es la khemita.

Ni siquiera el dios vivo, hijo de Ra y encarnación de Horus, está libre del juicio en la Sala de las Dos Verdades.

Pero, ¿por qué convertir la nación en un inmenso cementerio?

¿Por qué la momificación del cadáver?

La momificación está basada en la leyenda de Osiris:

Seth descuartiza su cuerpo para impedir su resurrección (este hecho implica un conocimiento cultural anterior) y es Isis quien reúne los trozos y recompone el cuerpo, lo venda y le devuelve el hálito de vida en la que se considera como primera Ceremonia de Apertura de la Boca.

Las partes en que se compone el ser individual son Jat, Ib, Ka, Ba, Ju, Sejem, Sah, Ren y Jaibit.

El Jat es el cuerpo.

En el momento de la muerte es el espíritu, Ba, el que vuela hacia los Dioses.

El Ka es la forma intermedia relacionada por algunos con la sombra (Jaibit)).

El Ib es el corazón, sede de la mente, sentimientos, de la vida física en sí.

El cuerpo con el corazón, deben permanecer incorruptos para que la individualidad de la persona no desaparezca.

Ju es la inteligencia.

Sah es el cuerpo espiritual.

Ren es el nombre, sin el cual nada puede existir.

Sejem es el poder que mantiene unidos todos los elementos que forman el conjunto.

Así la tumba pasa a ser el hogar del Ka, el cuerpo es su morada.

Las estatuas del difunto están presentes por si el cuerpo desaparece.

Las pinturas sirven para recordar los buenos momentos de la vida.

Este es el motivo principal del arte funerario egipcio.

Ante todo, no olvidemos que mucho antes del descubrimiento de los métodos de momificación, el clima y la arena de Khem se encargaban de ello.

Existen multitud de cadáveres del cuarto milenio momificados de forma natural, sin tratamiento alguno.

Fueron enterrados en posición fetal, envueltos en esteras o pieles de cabra.

Por otro lado, en Deir el Bahri, en la necrópolis de Tebas, se descubrió una fosa común con casi un centenar de soldados muertos en combate; seguramente pertenecían al ejército de Mentuhotep (XI Dinastía).

Murieron bajo una lluvia de flechas; algunos aparecían aún atravesados por los dardos que hicieron famosas a las formaciones de arqueros egipcios.

Tal vez sus órdenes eran sofocar la rebelión de algún noble que no cumplía con su deber para con el Rey.

Ninguno de estos cadáveres presenta incisiones que demuestren el vaciado de los órganos fácilmente corruptibles; sin embargo, estos cuerpos están perfectamente conservados.

TÉCNICAS

Este trabajo era realizado por sacerdotes especializados.

Aunque su trabajo era esencial para la mentalidad religiosa egipcia, estos sacerdotes no eran bien vistos por la población en general que los relacionaba directamente con la muerte.

Una vez han desaparecido los signos de vida, los familiares entregan el cuerpo a los sacerdotes para su momificación.

En los casos de mujeres agraciadas físicamente, se esperaba a que aparecieran los primeros síntomas de putrefacción, pues se dieron casos (perfectamente documentados) de necrofilia.

Lo que sabemos de las técnicas se debe en especial al historiador griego Herodoto.

Este diferenció tres clases de momificación.

Estudios posteriores realizados en las momias han revelado muchas incógnitas.

Veamos qué nos comenta el griego (recordemos que se trata de un relato realizado en época reciente):

Cuando en alguna casa muere un hombre de cierta categoría, todas las hembras se cubren de barro la cabeza y la cara, y luego de dejar el cadáver en la vivienda, recorren la ciudad junto con los parientes del difunto, golpeándose el corazón, llevando las faldas arremangadas y los pechos al aire.

También los hombres se golpean el pecho y se remangan.

Cuando todo esto ha terminado, se llevan el cadáver al embalsamatorio.

Allí se hace cargo de él un equipo de gentes especializadas que cuando se hallan ante el cadáver muestran a los parientes varios tipos en forma de maniquíes de madera pintada imitando los colores naturales.

Y les dicen: Tal vez pueda interesarles este modelo, que es el más lujoso (se trata de Osiris) pero no me atrevo a pronunciar su nombre.

Luego les presentan uno de otra clase más ordinario y económico, y por fin un tercero que es el más barato de todos.

Una vez concluida la propaganda, piden a los parientes cuál de estos tratamientos desean para su difunto, y cuando unos y otros se han puesto de acuerdo en el precio, se vuelven a la casa los familiares, dejando el muerto en manos de los embalsamadores.

He aquí cómo se realiza el embalsamamiento más suntuoso:

Primeramente, sirviéndose de un gancho de hierro que introducen por las ventanas nasales, extraen el cerebro, pero no en su totalidad, pues una parte de él queda disuelto por las substancias medicinales que se inyectan.

Seguidamente, con un afilado cuchillo de piedra cortante de Etiopía se practica al cadáver una incisión en el flanco y le sacan las vísceras.

Y cuando se las han limpiado y rociado con vino de palma, las pulverizan con especias molidas.

Luego rellenan el vientre con mirra pura triturada, finísima casia y toda clase de sahumerios, excepto incienso, y lo vuelven a coser.

Después lo sumergen en un recipiente lleno de natrón (una solución de carbonato sódico), dejándolo allí por espacio de setenta días, pero no más, pues de lo contrario la sosa atacaría demasiado la carne.

Pasado este tiempo se saca de nuevo el cuerpo, lo lavan bien, y le llenan el vientre con serrín de madera.

Los operadores juntan fuertemente las piernas del cadáver, lo cruzan de brazos, procediendo acto seguido a envolverlo totalmente, cara inclusive, con un sin fin de vendas impregnadas de goma que los egipcios usan generalmente en lugar de cola.

Entonces los deudos se llevan el cadáver a casa y lo meten dentro de un ataúd de madera de forma humana, y cuando ya está dentro del féretro, lo arriman de pie contra la pared en la habitación del difunto.

Éste es el método más caro de preservación del cadáver.

Pero el muerto de los que no quieran gastar tanto y escojan el segundo modelo, debe contentarse con el tratamiento siguiente:

Los embalsamadores llenan unas jeringas con aceite de cedro que inyectan en el cuerpo, pero sin practicarle ninguna incisión ni retirarlos intestinos, sino que lo introducen por el orificio anal que luego obstruyen para evitar la salida del aceite.

Después de esta manipulación permanece el cuerpo en el natrón los días correspondientes, y al final de este período dejan que se escurra el aceite, el cual ha tenido la virtud de disolver el estómago y las entrañas y los arrastra consigo.

Mientras tanto la carne ha sido también atacada en gran parte y disuelta por la sosa, de modo que el cadáver se ha quedado casi en la piel y los huesos.

Cuando esto sucede, devuelven el cadáver a la familia y no se preocupan de él.

El embalsamamiento de tercera clase al que recurren los menos afortunados, es el siguiente:

Le limpian las tripas a fuerza de lavativas, lo adoban con natrón durante los consabidos setenta días, lo secan al sol y sin más requisitos se devuelve a la familia.

Pero cuando fallecen las esposas de los altos personajes, sobre todo si han sido bonitas y pueden ser objeto de deseo, no se entregan inmediatamente para su embalsamamiento, sino que se dejan pasar tres o cuatro días, o sea hasta que aparecen los primeros síntomas de putrefacción, y luego se entrega el cadáver a los embalsamadores, pues se supone que entonces ya no corren peligro de que abusen de ellas.

Si un egipcio, o incluso un extranjero, es despedazado por un cocodrilo o muere en el río, entonces los habitantes de la ciudad a cuyas orillas ha ido a parar el cadáver deben embalsamarlo, adornarlo luego lo mejor que les sea posible y enterrarlo en tierra bendita.

Nadie tiene derecho a tocarlo, ni sus familiares ni sus amigos.

Los sacerdotes del Nilo lo sepultan de su propia mano, como si fuera algo más que un cadáver humano.

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Economia del Antiguo Egipto

Agricultura

La vida en Egipto dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el Nilo.

Las cosechas principales eran el trigo, la cebada y el lino.

En los huertos cultivaban judías, lentejas, cebollas, puerros, pepinos y lechugas, además de uvas, dátiles, higos y granadas.

Entre los animales que criaban por su carne había cerdos, ovejas, cabras, gansos y patos.

A los antiguos egipcios les encantaban los higos de sicomoro.

También a los mandriles les gustaban, por lo que eran entrenados para recolectar la fruta de los árboles.

Un sistema de diques, estanques y canales de riego se extendía por todas las tierras de cultivo.

El suelo fértil a orillas del Nilo permitía a los campesinos egipcios cultivar muchas clases de cereales.

El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para hacer pan y cerveza.

Para la siega, los mientras que unos campesinos segaban el grano y lo cargaban en cestos, otros lanzaban el grano al aire para separarlo de la barcia.

Mientras los escribas anotaban las cantidades. Cada año efectuaban un recuento de ganado.

Era un modo de valorar la riqueza de una persona.

El ganado era presentado ante el escriba, quien anotaba el número, para fijar los impuestos que tenía que pagar el propietario.

Los campesinos utilizaban el chaduf para hacer subir agua del río.

Regaban la tierra a través de un sistema de canales y de diques.

Miles de campesinos no tenían nada que hacer durante las inundaciones, por lo que se empleaban en la construcción de templos y pirámides.

El comercio

Durante la mayor parte de su existencia, el antiguo Egipto fue el país más rico del mundo.

Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, por lo que exportaban el excedente: lino, papiro y pescado seco, a cambio de artículos de lujo como incienso, plata y madera fina de cedro.

Los caballos procedían de Asia, mientras que del sur, de Nubia y de Punt, les llegaba oro, marfil, ébano e incienso.

Las plumas y los huevos de avestruz eran los regalos que los egipcios ofrecían a faraones de países del sur.

Los nubios ofrecían regalos a la corte egipcia.

Nubia era rica en cobre, oro y piedras semipreciosas.

Los mercaderes también suministraban a Egipto artículos exóticos, como incienso y animales salvajes, procedentes de tierras más lejanas del sur.

Gran parte del comercio se realizaba por barco.

Las embarcaciones navegaban por el Nilo y por el mar Mediterráneo, transportando mercancías de un lugar a otro.

Las expediciones que pasaban por el mar Rojo para llegar a Punt (supuestamente Somalia actual) regresaban cargadas de marfil, incienso y mirra.

En varias épocas, Egipto controló países vecinos como Palestina, el sinaí y Nubia y explotó sus riquezas.

La alimentación

El pan y la cerveza eran dos alimentos básicos en la dieta egipcia.

Los dos se elaboraban de un modo semejante, con trigo o con cebada.

Los panaderos también hacían una gran variedad de pasteles y de pastas, que endulzaban con dátiles o miel.

Tenían muchas frutas y verduras, pero no conocían las patatas ni los cítricos.

Los ricos celebraban abundantes banquetes, en los que comían carne y bebían vino.

Los pobres posiblemente comían pescado y bebían cerveza.

Los egipcios fueron los primeros en criar abejas.

Recogían la miel para endulzar los pasteles, la cerveza y el vino.

Para la elaboración del vino, recogían uvas y las exprimían en una prensa.

Luego dejaban envejecer el vino en ánforas en las que anotaban el año, el tipo de uva, la región y el nombre del propietario del viñedo.

Para elaborar la cerveza, las mujeres mezclaban pasta para hacer pan con levadura y la dejaban fermentar en grandes tinajas.

Unas semanas más tarde, filtraban la mezcla.

La cerveza madura era sazonada con especias o dátiles.

Era muy espesa y tenía que colarse antes de su consumo.

Cultivaban mucha fruta, verdura y cereales.

Acompañaban todas las comidas con pan.

Antes del Imperio Nuevo, en que se extendió el número de panaderías, la mayoría de amas de casa hacían su pan.

Los panes tenían formas diferentes y algunos se elaboraban especialmente para los ritos religiosos, como las ofrendas para los muertos.

La carne se asaba, se hervía o se guisaba.

Los ricos comían carne en abundancia, muchas veces procedente de animales cazados, como antílopes, gacelas, puerco espines, liebres y aves, tales como codornices y grullas.

Los egipcios llevaban comida a los templos y a las tumbas para que los dioses y los espíritus de los muertos estuvieran bien alimentados.

Las casas egipcias

Construían sus casas para estas frescos en ellas.

Desde el palacio del faraón hasta la cabaña del peón, la mayoría de casas eran de adobe.

Muchas viviendas tenían azoteas, donde la gente tomaba el fresco en los días calurosos.

Los ricos vivían en grandes villas con jardines exuberantes y estanques repletos de peces.

En las ciudades, los más pobres vivían en casas simples, apretujadas en un laberinto de callejuelas, corredores y plazas.

En una casa típica de un egipcio acomodado, la estancia principal estaba un poco alejada de la cocina para evitar los olores.

algunas habitaciones tenían su propio baño y lavabo.

Las paredes y techos de los ricos estaban pintadas con dibujos alegres, a menudo geométricos o con motivos vegetales.

Los ladrillos de barro a veces llevaban impreso el nombre del faraón.

Las ventanas eran pequeñas para impedir que entrara el sol. En el interior de las casas había pocos muebles. Las mesas eran escasas y, en muchas pinturas, se ven personas sentadas con las piernas cruzadas en el suelo.

La mayoría dormía en bancos empotrados en las paredes; sólo los ricos tenían camas.

Los muebles que han perdurado tienen un diseño simple y elegante.

Las lámparas y los jarrones descansaban sobre soportes de madera.

Las lámparas de aceite eran el único sistema de luz artificial.

El aceite era caro, por lo que muchas gente pobre se acostaba temprano y se levantaba al amanecer.

Solamente los ricos tenían sillas. Al igual que las mesas, éstas solían ser bajas y anchas.

Las patas tenían forma de garra de león o de pezuña de toro.

Para encender el fuego, utilizaban un artefacto que consistía en un palo que se introducía en una base de madera, al mismo tiempo que se movía hacia y hacia atrás un arco que hacía girar el palo.

A causa de la fricción, la base se encendía.

En vez de almohadas, los egipcios dormían con reposa cabezas.

Eran de piedra, madera o hueso. Eran más cómodos de lo que parece y todavía hoy se utilizan en algunas partes de África.

Embarcaciones

La autopista principal de Egipto era el Nilo.

Todo, desde los cereales hasta el ganado, desde los sarcófagos hasta las piedras para la construcción, se transportaba por agua.

Solamente los mejores barcos eran de madera ya que ésta era un bien escaso.

La mayoría de viajantes y pescadores impulsaban las balsas de juncos con perchas por las aguas profundas.

Los egipcios gobernaban sus barcas con unos remos especiales montados en la popa.

El oficio de construcción de barcos es muy antiguo.

Hay escenas funerarias que datan del 2.300 a. C.

Los egipcios todavía no habían descubierto el hierro y todas las herramientas y las clavijas eran de cobre o de madera.

Las herramientas de un carpintero han variado poco desde los tiempos del Antiguo Egipto.

Se han encontrado sierras, cinceles y hachas.

Utilizaban azuelas para alisar y devastar la madera, mientras que el taladro de arco servía para hacer agujeros y ajustar las piezas de madera.

Los egipcios colocaban maquetas de barcas en las tumbas creyendo que les llevarían al más allá. Para navegar contracorriente, río arriba, usaban velas grandes.

Para navegar río abajo, se recogía la vela y se remaba.

La barca mejor conservada el la barcaza funeraria del rey Keops.

Se encontró en 1.954 en un pozo sellado cerca de su tumba, la gran pirámide de Gizeh.

Está hecha de 651 tablas de madera de cedro y mide 43,5 m de longitud.

Arte del Antiguo Egipto

Dos son quizá los aspectos más llamativos del arte egipcio, que se desarrolló a lo largo de 3000 años.

Por una parte el anonimato de sus creadores y por otra el estilo independiente.

Efectivamente el artista egipcio no está reconocido, es la figura del rey la que ha llegado hasta nosotros.

Las mayores expresiones de arte nos llegan a través de la figura del faraón que era quien encargaba los trabajos, mientras que el ejecutor de las obras permanece casi siempre en el anonimato.

Por otra parte el arte egipcio, con 3000 años de expresiones artísticas, nunca se vio influenciado ni por los acontecimientos históricos ni por tendencias extranjeras, más bien todo lo contrario.

Fueron los invasores quienes se vieron influenciados por las expresiones egipcias.

El arte egipcio está influenciado profundamente por la religión y por el centralismo político que trata de exaltar el poder absoluto de los reyes y la grandeza de su imperio. Como en la vida cotidiana el egipcio estaba altamente influenciado por sus creencias en el Más Allá y fundamentalmente por el concepto de eternidad y durabilidad, y fueron estas ideas las que determinaron su producción artística.

El egipcio creía que el alma vive en los alrededores del cuerpo, el difunto era rodeado del ajuar funerario y de ushebits, que son sus dobles y sus ayudantes en la otra vida, por que tienen el poder de animar lo inanimado. Para el egipcio hay posibilidades de felicidad en la otra vida.

En Mesopotámica el muerto lleva una existencia más desgraciada y si es olvidado por sus familiares pasará desgracias en el Más Allá, de ahí la existencia de un arte funerario egipcio frente al arte más severo de Mesopotámica.

El artista era normalmente un funcionario al servicio del estado o de los templos. El oficio era aprendido en escuelas que enseñaban los cánones establecidos y normalmente pasaba de padres a hijos.

Aunque el artista era anónimo, no firmaba sus obras y muy pocos nombres han llegado hasta nosotros, no lo era para sus contemporáneos y algunos estaban altamente reconocidos como lo prueba la decoración de algunas tumbas de artistas.

Pero el artista no tiene independencia en su creación, todo lo que creaba debía estar de acuerdo a unos cánones, es por tanto falto de originalidad.

Como ya observó Platón el arte es repetitivo, se emplean los mismos colores, los mismos esquemas durante siglos.

Cuando hablamos de arte egipcio, debemos abstraernos del concepto propiamente dicho.

El egipcio no entendía el arte como podemos hacerlo nosotros en la actualidad.

Los objetos no se creaban con una intencionalidad propia del artista.

Para todos nosotros el arte incluye reglas que permiten hacer las cosas bien, pero sobre todo es belleza, por que lo que confiere a un objeto su valor artístico es el hecho de estar bien hecho, más que el sentido práctico para el que se ha creado.

Ahora bien el artesano egipcio, y decimos artesano por que no existía diferencia entre el creador de vasijas y el pintor de sarcófagos en cuanto a término artístico, hace las cosas en su sentido práctico.

Muy pocas obras fueron producto del “arte por el arte”.

Un obelisco se crea por que representa el camino hacia el cielo, una pirámide o una mastaba es ante todo el lugar de residencia de los difuntos y los relieves e las tumbas tienen un sentido mágico y religioso.

Obviamente tampoco podemos excluir el sentido de belleza de las manifestaciones egipcias, pues en ese caso ni los templos ni la orfebrería por ejemplo entraría en el concepto, pero lo que se exigía era que un objeto realizase la función primaria para la que fue concebido y posteriormente que la ejecución resultase lo más perfecta y bella posible.

En arquitectura se construyen grandes monumentos (palacios, templos y tumbas), en escultura lo mas destacable es el relieve por que responde a una serie de convencionalismos para representar las 3 dimensiones y el efecto de profundidad.

El cuerpo se divide representando cada una de las partes de la forma que parece más expresiva; el ojo de frente, la cara, piernas y pies de perfil, el busto de frente y con el tiempo este se colocará en 3/4.

El relieve se caracteriza por una altura jerárquica de las figuras representadas, composición por filas para evitar la perspectiva, árboles caídos de lado y casa vistas como un armario abierto.

En la escultura no se trata de representar formas realistas sino respondiendo a un canon ideal.

Sólo Ajenatón trató, durante su reinado, de crear un arte mas libre y sincero disminuyendo la idealización en el estilo Amarna.

Los labios se representan más gruesos, se alargan los cuellos o se crean vientres abultados.

PRINCIPIOS DEL ARTISTA

Hemos visto en la introducción que el arte egipcio es falto de originalidad, repetitivo a lo largo de los siglos, debido a una falta de creatividad del artista, funcionario al servicio de los templos o los reyes.

Efectivamente el artesano (No existe término que identifique al artista ) debe crear según unas normas y cánones ya establecidos y vigentes durante siglos.

Esto se traduce en unos principio básicos de creación.

Podemos , entonces hablar de:

Representación bi-dimensional

Frontalidad

Falta de perspectiva

Horizontalidad

Todos sabemos reconocer el arte egipcio, fundamentalmente los relieves y pinturas, aunque no distingamos los períodos históricos.

A nadie se le escapa ninguna de las características anteriores que convierten al arte egipcio en un arte conceptual, no perceptivo.

Los factores anteriores no dejan de presentar problemas a la hora de representar ciertos objetos.

¿Qué hacer cuando un objeto incluye otro en su interior?.

El artista lo arreglaba representando el interior sobre el exterior.

La verticalidad de los conjuntos decorativos, como jardines se representaba aplicando la horizontalidad a todo el conjunto.

Cuando vemos una pintura observamos una clara falta de perspectiva.

Todos los relieves y pinturas se creaban en líneas horizontales de mayor a menor tamaño que, aunque a quien lo observa no le da ninguna sensación de profundidad sino mas bien de secuencialidadd de escenas se consigue aplicar el concepto.

Las líneas superiores de menor tamaño representan el fondo de la imagen y las inferiores los primeros planos.

El artista dibuja los objetos de frente, pero no todos.

Si observamos los retratos vemos que el cuerpo se divide representando cada una de las partes de la forma que parece más expresiva; el ojo y los hombros de frente, la cara, piernas pies, ombligo y senos de perfil y el busto de frente, aunque con el tiempo se colocará en 3/4.

Lo que se persigue no es la diferenciación, sino el concepto.

Además de estos principios que debía seguir el artista al realizar su obra, existían otros impuestos dependiendo de significado o destino de la obra.

Cuando se realizaba una imagen de un difunto para la tumba se le representaba reconocible, pero idealizado.

En el arte funerario, además debían representarse ciertos animales, considerados peligrosos para el difunto, con cuchillos sobre la espalda o sin los componentes que lo hacen peligroso, p.e. los escorpiones o las serpientes que podían complicarle la existencia al difunto en el Más Allá.

Observamos también que existen escenas en las que los hombres aparecen de diferente tamaño aun a pesar de estar en el mismo plano.

El tamaño de las personas representadas dependía de su nivel jerárquico en la sociedad.

Además no existen movimientos bruscos, ni siquiera en las escenas de lucha.

Los ideales de belleza dominan las caras y el físico.

No existen rasgos especiales y por supuesto no hay movimiento, toda la imagen es estática.

Pero tampoco existe movimiento en las caras con el paso del tiempo.

Se representan jóvenes y casi siempre idealizados.

Los hombres se representan en color oscuro, debido a su trabajo al sol, y las mujeres en uno claro, por que pasan más tiempo en casa.

El empleo de los materiales también dependía del sentido a dar a la escena.

Cuando se quería vincular directamente al rey con los cultos solares se empleaba la piedra roja.

Esto fue muy frecuente en el reinado de Amenhotep III y por supuesto de Amenhotep IV (Ajenaton).

Los colores estaban sujetos a una estricta normativa.

El rojo se asociaba al desierto y al dios Set, el amarillo al sol, el azul al Nilo, el negro al limo y por tanto a la fertilidad, y el verde a la fecundidad.

El cuerpo de Osiris , asociado con el Más Allá, pero también con la vegetación, se representa precisamente de color verde.

Todo lo expuesto anteriormente aplica a la realización oficial del artista.

Como en la religión existía además un arte cotidiano, no oficial, y era aquí donde el artista podía expresar parte de su originalidad, saltándose cierta normativa que en la representación oficial sería impensable.

Surgen así ciertas manifestaciones en las que se utiliza la frontalidad en las personas o se intenta aplicar cierto movimiento a escenas de danza o lucha encontradas en algunas tumbas de gente que no pertenecía a la “élite social”, sin contar con las pinturas y representaciones eróticas y caricaturistas de los personajes sociales.

Extraído de “La Tierra de los Faraones

La religion del Antiguo Egipto

Un papel esencial desempeñaron las ideas religiosas en la civilización egipcia, en la que arte, literatura e instituciones mantuvieron la impronta de sus creencias religiosas durante milenios. Sin embargo, aunque los antiguos egipcios escribieron un gran número de textos de carácter religioso, en especial funerario, nunca elaboraron un cuerpo doctrinal sistemático.

La multiplicidad de dioses es consecuencia del fraccionamiento primitivo del país en nomos y ciudades que mantuvieron sus ideas religiosas tras la unificación del Alto y Bajo Egipto, por lo que existían dioses distintos en cada nomo o ciudad : Menfis adoraba a Ptah, a la diosa Hator, símbolo del cielo en forma de vaca, y al buey Apis; Heliópolis a Ra; Tebas, a Amón; Hermópolis, a Thot, dios de la sabiduría, con cabeza de Ibis; Abidos, a Osiris; Elefantina, a Khnemu con cabeza de carnero; Cinópolis y Asiut, a dioses de carácter funerario, como Anubis y Uepuauet.

No obstante la multiplicidad de dioses, existió cierta tendencia al henoteísmo; es decir, a reconocer una deidad única en cada lugar, sin excluir la existencia y el culto a los dioses de otros lugares. Por ello, y dependiendo en cada momento de la ciudad o nomo hegemónico, destacará primero Horus, el sol naciente; después Ra, el sol en todo su esplendor, de Heliópolis, y más tarde a Amón, el dios de Tebas, que por la importancia que alcanzó esta ciudad, cuyos gobernantes pertenecían a la dinastía que expulsó a los hicsos, llegó a considerarse como dios nacional, sobre todo cuando se identificó con Ra, y con el nombre de Amón-Ra era adorado en casi todo Egipto. Un caso insólito fue la revolución religiosa de Akhenatón que generará el primer monoteísmo conocido de la historia.

Durante la época prehistórica, los egipcios divinizaron los fenómenos naturales de los que no conocían su razón, algunas plantas y determinados animales por sus cualidades o costumbres. Más tarde los dioses adoptan forma humana (antropomorfismo), y algunos conservan rasgos zoomórficos de su origen, como la cabeza de animal y así, y como ejemplo, el chacal al que los egipcios veían merodeando por los enterramientos en la arena del desierto, por lo que fue considerado como una deidad protectora de las necrópolis, se convertirá más tarde en el dios Anubis, con cabeza de chacal. El halcón, divinizado por su capacidad de vuelo, se convertirá en Horus, con cabeza de halcón. En Heliópolis se hizo famosa el Ave Fénix, llamada así por los griegos, que, según la leyenda, se quemaba en una pira y renacía de sus propias cenizas. En otros lugares se adoraba el gato, el escarabajo, el gavilán, etc. En Menfis el animal sagrado fue el buey Apis. Este buey tenía que ser negro, con una mancha blanca triangular en la frente, dobles los pelos de la cola y otras señales que sólo conocían los sacerdotes; sus cadáveres se embalsamaban y se guardaban en un cementerio especial, el Serapeum, descubierto intacto por Mariette en 1851.

Estos dioses no vivían solos, ya que la evolución de las creencias religiosas incorporará el concepto de familia, y de este modo, se formaron tríadas compuestas por un dios, su esposa y su hijo, como la tríada de Menfis, formada por Ptah, Sekhmet y Nefertum y la de Tebas, por Amon, Mut, Khonsu. .

Los dioses eran para los egipcios seres superiores, con pasiones humanas y poderes extraordinarios, a los que se rendía culto según el principio do ut des (ofrezco dones a cambio de conseguir mi petición) y do quia dedisti (doy las gracias por los favores recibidos). El faraón, como dios viviente, era el nexo de unión entre los hombres y los dioses que aseguraba el orden cósmico, sin el cual, retornaría el caos primigenio, concepto que se esclarece con las leyendas sobre la creación que se comenzaron a elaborar en el Imperio Antiguo y que explican las líneas generales de la cosmogonía egipcia.

Mito de la creación

La visión cosmogónica de los antiguos egipcios está profundamente incardinada en la observación de la trayectoria del sol y la regularidad de las estaciones y las crecidas del río Nilo. El mundo para los egipcios se componía de tres regiones:

- El inframundo, o Reino de los Muertos, donde reinaba Osiris y adonde llegaban los muertos, tras un camino plagado de terribles peligros, para ser juzgados en el Tribunal de Osiris y, tras la anhelada justificación, alcanzar la vida eterna.

- La Tierra, el habitáculo de los hombres y de los demás seres de la creación, cuyo centro era Egipto, el don del Nilo, más allá del cual se extendía el caos.

- El Cielo, morada de los dioses, en especial del dios-Sol. La diosa del cielo, Nut, era una mujer arqueada sobre la tierra, cuyo cuerpo era la bóveda celeste, que en el ocaso tragaba a Ra y en el amanecer lo alumbraba.

El origen de este mundo se explica en diversos mitos sobre la creación, como el mito de Heliópolis:

Al principio sólo existía el océano primordial, un mundo desordenado y caótico, el Nun, donde vagaba el dios de la creación, Atum (“El que se creó a sí mismo”). De las aguas surge una colina primigenia. Atum escupe la primera pareja de dioses, Shu, el dios del aire y de la luz y Tefnut, la diosa de la humedad, de los que nacen Geb, el dios de la tierra y Nut, diosa del cielo, de los que nacerán Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus el Viejo, como se relata en la leyenda de la Maldición y el Nacimiento. La humanidad surgirá del llanto de Atum.

Leyenda de La Maldición y Nacimiento

Nut, la diosa del cielo, y Geb, dios de la tierra se amaban. Ra, movido por los celos, maldijo estos amores a los que declaró estériles, ya que ningún hijo nacería en ningún mes, ni año, y para más precaución, interpuso a Shu, el aire, entre los amantes, de forma que Geb permaneció tumbado en el suelo y Nut arqueada sobre la tierra. Plutarco relata en su Tratado sobre Isis y Osiris que Nut pidió ayuda al dios Thot, quien consiguió, mediante una apuesta con la Luna, la decimoséptima parte de su luz (explicación de los ciclos lunares), con la que creó cinco días epagómenos, en los que Nut dio a luz a sus 5 hijos en el siguiente orden: Osiris, Horus (concebido por Isis y Osiris en el seno materno), Seth y Neftis.

El mito de Osiris

El mito de Osiris configura las creencia en la vida más allá de la muerte y el culto de los muertos. Según la leyenda (conocida por el Tratado de Isis y Osiris de Plutarco, textos de Diodoro de Sicilia y los Textos de las Pirámides) Osiris fue un rey bondadoso y benefactor que apartó a su pueblo del canibalismo, le enseñó la agricultura y las técnicas de riego, a partir de las inundaciones anuales del Nilo, y le dio leyes con las que regirse en paz, pero su hermano Seth (la aridez, el lado oscuro, el desierto), que odiaba a Osiris urdió un complot junto con otros 72 conspiradores y la reina de Kush, Aso. Mediante engaños consiguió que Osiris se introdujera en un cofre que una vez sellado arrojó al río Nilo.

Cuando Isis, esposa y hermana de Osiris, conoció la acción de Seth, buscó el cadáver de su esposo para darle sepultura y partió en su busca. En Biblos encontró el cofre perdido que guardaba el cuerpo de Osiris. Set descubrió el cofre y descuartizó el cadáver de Osiris en 14 pedazos que nuevamente arrojó al río. Isis comenzó de nuevo a buscar los pedazos, acompañada por su hermana Neftis. Poco a poco Isis fue recuperando cada uno de los trozos del cuerpo. Sólo un pedazo quedó por recuperar, el falo, comido por los peces lepidoto, pagro y oxirrinco, a partir de entonces especies malditas, que ningún egipcio tocaría o comería. Isis reconstruyó el cuerpo y con la ayuda de Anubis lo embalsamó. Con el poder de la Magia, se convirtió en milano y sobrevoló alrededor del cuerpo de Osiris, al que dotó de la suficiente vitalidad para poder concebir al hijo de ambos, Horus (el joven), al que dará a luz en la isla de Shemis, en el delta. Más tarde Horus, hijo póstumo de Osiris, se enfrentó a Set, para vengar a su padre. Tras el combate, del que sale vencedor, aunque pierde un ojo, recupera para sí el trono de Egipto, mientras Osiris permanecerá como rey de los muertos.

El mito, que tiene ciertas connotaciones solares, se interpretó en algunos sitios como mito fluvial: Osiris es el agua o el Nilo, padre de Egipto; Isis, la tierra vegetal, y Seth, el desierto, la terrible sequía, enemiga de Isis y Osiris.

Íntimamente relacionadas con las creencias religiosas de los egipcios y el mito de Osiris están sus ideas sobre la vida futura y el culto a los muertos. Los egipcios creían que cuando el hombre muere hay algo en él que continúa viviendo; a este algo llamaban ka, el doble, especie de sombra que sobrevive después de la muerte. Pero la supervivencia del doble o alma requería necesariamente la conservación del cuerpo o, por lo menos de alguna imagen de él, donde el alma pudiese residir; si el cuerpo se descomponía le faltaba al alma el apoyo donde seguir viviendo y moría también. La conservación del cuerpo se lograba mediante la momificación y el enterramiento de la momia en lugares secretos, de difícil acceso, en ataúdes que conservan también la forma humana. En un principio, la vida en el más allá era únicamente privilegio del faraón y los nobles, pero, poco a poco, las creencias religiosas se democratizaron y todo egipcio podía tener acceso a la eternidad.

El arte del embalsamamiento alcanzó en Egipto una gran perfección que dio paso a una floreciente industria, como ha referido el historiador Herodoto cuando describe tres tipos de embalsamamiento:

Allí tienen oficiales especialmente destinados a ejercer el arte de embalsamar, los cuales apenas es llevado a su casa algún cadáver, presentan enseguida unas figuras de madera, modelos de su arte, las cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado…

Entonces quedando a solas los artesanos en su casa, ejecutan de esta forma el embalsamamiento de primera clase. Empieza por sacar el cerebro, haciéndole pasar por las narices con un hierro encorvado y disolviéndolo con un líquido que hace penetrar por la cabeza. Luego abre el costado con piedra de Etiopía aguda y cortante, saca por la abertura los intestinos, los lava con vino de palma, los espolvorea con aromas machacadas. Enseguida llena el vientre de finísima mirra, casia y de variedad de aromas, excepto el incienso, y por último cosen la abertura. Así preparado el cadáver es metido en natrón por espacio de 70 días. Pasados éstos es lavado y fajado con vendas cortadas de una pieza de finísimo lino, untadas de goma.

Es posible que los embalsamadores, como se relata en Sinuhé, el egipcio, pertenecieran a la clase social más ínfima. En este sentido Herodoto continua:

En cuanto a las mujeres bien parecidas, se toma la precaución de no entregarlas luego de muertas para embalsamar, sino que se difiere hasta el tercero o cuarto día después de su fallecimiento. El motivo no es otro que el de impedir que los embalsamadores abusen criminalmente de la belleza de las difuntas, como se experimentó, a lo que dicen, en uno de esos inhumanos, que abusó de una de las recién muertas, según se supo por la delación de un compañero de oficio.

Como los egipcios creían que el doble tenía las mismas necesidades y sentimientos que en la vida terrenal, se preocuparon, con arreglo a sus posibilidades económicas, de su vivienda, vestido y alimento. Las personas humildes enterraban las momias en la arena del desierto; en cambio, los ricos edificaban suntuosas tumbas. Las tumbas eran, al contrario que las efímeras viviendas terrenales, construidas con un material perecedero, como el adobe, edificios para la eternidad, construidos con materiales no perecederos, como la piedra; generalmente estaban formadas por una capilla exterior, donde podían entrar los vivos a depositar las ofrendas; después seguía un estrecho corredor con estatuas del muerto, que habían de sustituir a la momia para sostener el doble si aquella se destruía, y al final se abría un pozo, de cuyo fondo partía un pasillo que llevaba a la verdadera morada del muerto; en ésta se colocaba el cadáver sobre un gran sarcófago y a su alrededor se depositaban los alimentos que necesitaría el doble. Una vez cegado el pozo, ya nadie podía bajar a la cripta, pero continuaba la ofrenda de alimentos en la capilla funeraria que se decoraba con relieves y pinturas que representaban todo lo que el doble pudiera necesitar; no sólo se dibujaban los alimentos y otros objetos necesarios, sino su obtención, y así se ven en las pinturas labradores, zapateros, carpinteros, albañiles, etc.

Al lado de las momias los egipcios colocaban un ejemplar del Libro de los Muertos, como guía imprescindible para el alma durante su viaje por el inframundo, ya que indicaba todo lo que debía hacer y decir: Cuando el alma dejaba el cuerpo, se internaba en galerías oscuras y era transportada en barcas por ríos subterráneos; encontraba al paso demonios que procuraban despedazarla, pero los dioses, Anubis, de cabeza de chacal y Thot, de cabeza de ibis, la defendían y guiaban hasta el Tribunal de Osiris, que había de juzgar, rodeado de 42 dioses asesores, si el muerto había cometido alguno de los 42 principales pecados. Anubis pesaba el corazón del difunto. Si estaba libre de culpas, su peso era más ligero que la pluma de Maat , símbolo de la justicia y la verdad, en cuyo caso se convertía en Osiris y alcanzaba la eternidad; en caso contrario, el monstruo Ammit devoraba su corazón..

Según el Libro de los Muertos la fórmula que debe emplear el alma para defender su causa ante el Tribunal de Osiris es la declaración de inocencia o confesión negativa:

¡Gloria a ti, Señor de Verdad y de Justicia! ¡Gloria a ti, Dios Grande Señor de Verdad y de Justicia! He venido ante ti, oh, mi amo!, me presento ante ti para contemplar tus perfecciones. Porque te conozco, conozco tu nombre y los nombres de las 42 divinidades que están contigo en la sala de la Verdad y de la Justicia, viviendo de los despojos de los pecadores y hartándose de su sangre, el día que se pesan las palabras ante Osiris el de la vos justa: Espíritu doble, Señor de la Verdad y de la Justicia es tu nombre. Yo, en verdad, os conozco, Señores de la Verdad y de la Justicia; os he traído la verdad, he destruido por vosotros la mentira. No cometí ningún fraude contra los hombres, no atormenté a la viuda, no mentí ante el tribunal, no conozco la mala fe, no hice nada prohibido….¡Soy puro, soy puro, soy puro!

ALGUNOS DE SUS DIOSES

RA : Es la principal divinidad. Representa el sol.

AMON: Representado con dos plumas de Halcon que adornan su tocado.
Los animales que le representan son el ganso y el carnero.
Dios del Imperio y patrono de la Monarquia.

ANUBIS: Representado como un hombre con cabeza de canido, o como un gran perro.
Facilita la ascension del muerto hacia las regiones celestes.Patron de los embalsamadores.

ATON:Nombre del disco solar originario de la Helipolis.Amenofis IV (Akhenaton), hizo desaparecer todos las demas divinidades, y solo creia en esta.

HORUS: Hijo de Isis y Osiris.Señor del Cielo.
Se le representa como un halcon o como a un hombre con cabeza de halcón.
Dios de la realeza.

OSIRIS: Señor del mundo subterraneo que contiene las semillas de la vida.
Es el Dios protector de los difuntos en el mas allá.

HAPY: Dios del Nilo, de la fertilidad y de la riqueza del pueblo egipcio.

ATUM: Encarna al sol poniente.Portador de promesas de vida futura.

BES: Representado como un enano de rostro chato y leonino. Protector de las
parturientas, y ahuyentador de los malos espiritus.

PTAH: Se le representa como un hombre enfundado en una vestidura ceñida
y tocado con un gorro y un cetro. Dios creador, señor de la cuidad
de Menfis. Considerado patron de los artesanos.

SET: Hijo de Geb y Nut. Se le representa como un animal poco especificado, una
especie de cánido de cola ahorquillada y orejas recortadas, o como
un hombre con la cabza de ese animal.Patron de las tierras esteriles.
Turbulento señor de las tormentas.

THOT ( Tot ): Es el Señor de la escritura sagrada, de la lengua y de
los textos conservados en los Templos.Se le representa con el Ibis y el
mono. Su imagen mas caranteristica es la de un hombre con cabeza de Ibis.

APIS:Toro sagrado de Menfis. Considerado
como una manifestacion del Dios Ptah, pero tambien del Sol.
Cuando moria era embalsamado y los Sacerdotes recorrian todo
el Pais en busca de un sucesor.

BASTET: Representada con cabeza de gata, aunque a veces también con forma
de leona, por su  carácter temible. Diosa música de
la alegría. Encarna también la feminidad serena, es también
patrona del hogar.

HATHOR: Diosa del amor y de la alegría, patrona de la musica. Su nombre
significa “Morada de Horas” pues es en origen una entidad celeste que
recorre el sol. Bajo la forma de una vaca acoge a los difuntos y les protege.

ISIS: Hija de Geb y de Nut. Esposa de su hermano Osiris. Es la contrapartida
de Hator, dama del amor, diosa de la fecundidad, de la alegria y de la
feminidad triunfante. Maga por excelencia, capaz de devolver la vida, pero
tambien de provocar la muerte.

MAAT: Representada bajo la forma de una pluma o llevando esta en
la cabeza. Encarnacion de la verdad-justicia.

NEFTIS: Hermana de Osiris, de Isis y de Set, tambien su esposa.

Tefnut: Ella es la Diosa de las aguas que caen sobre la tierra.

NUT, GEB y SHU

Nut es la diosa que representa el cielo. Hija de Shu
y de Tefnut, se une a su hermano Geb. Esta unión no le hace
mucha gracia a Ra que ordena al padre de estos que los
separe, engendrando así; un espacio necesario para el desarrollo
del mundo. A Nut se la representa como una mujer con el cuerpo
arqueado sobre la tierra (Geb) y sobre el cual circulan las barcas que
contienen la personificación de los astros. Se dice que engulle
al sol cada tarde y da a luz su forma renovada cada mañana. La imagen
de Nut se pintaba en el interior de la tapa de los sarcófagos, donde
reconstruía el universo en torno al difunto y velaba por su cadáver.

Geb personificaba la tierra.
Se representa a Geb como un hombre tendido
en el suelo que intentaba unirse a su esposa celeste.
Se le asociaba al Ganso cuyo signo servia para escribir su nombre.

Shu es el Dios del aire. Representado a veces con la forma
de un león, pero en general se le representa como un hombre tocado con
una pluma de avestruz o con cuatro plumas derechas.

KHEPRI

KHUNUM

NUN

SESHAT

SOBEK

TAWARET

BESET: Era el doble femenino del dios Bes, poco testiguado   y representado a veces como su madre.

HATMEHIT: Diosa que se manifiesta en un pez. Un mito la representa participando en la búsqueda de los fragmentos dispersos de Osiris.

HEDEDET: Diosa Escorpion. Se invocaba su protección contra los animales venenosos.

HEMESUT: Entidades femeninas representadas en grupo en las escenas de Teogamia protegiendo al recién nacido. Personifican el lugar primordial que genera la diosa en el momento de la creación (cosmogonia).

HEKET: Protectora de la parturienta. Diosa Rana. Surgida del medio acuático, se la asocia también a la inundación.

IMENTET: Parece ser una forma de Hator, en su aspecto de Diosa madre en cuyo seno se regenera al difunto. Representada como una mujer que lleva sobre la cabeza un jeroglífico del oeste. A veces aparece protegiendo a Osiris.

IPET ( U Opet ): Diosa Madre.Puede estar representada por un hipopotamo.En los textos funerarios, engendra al difunto en el otro mundo.

MAFEDET: Diosa combatiente. Representada por un felido. Destruye a las serpientes y protege al soberano.

MENNEFER: Entidad femenina que personificaba a la ciudad de Menfis.

MERET: Su nombre significa la amada. Representada como una  mujer, con el brazo tendido hacia delante.

MUT: Diosa de la region Tebana.Aparecia bajo la forma de una leona. Se la representa como una mujer tocada con el cuerpo de un buitre coronada por la Pschen ( Corona blanca colocada sobre la corona roja).

EL LIBRO DE LOS MUERTOS

El Libro de los Muertos constituía un manual o guía del antiguo Egipto destinado a instruir al difunto en su viaje al más allá, y evitar que errase en su camino por no conocer el nombre de las divinidades, o cualquier otro tipo de exorcismos y oraciones.

El ritual que el alma debía superar para conseguir navegar en la barca de Ra contenía fórmulas del tipo de: “No pasarás si no conoces mi nombre”, a lo que el difunto debía contestar: “Tu nombre es …”. Era impensable confiar a la memoria la ingente cantidad de nombres que componían el panteón egipcio, así que se optaba por poner a lo largo del enterramiento una serie de estelas, amuletos y otros objetos religiosos, que vendían los sacerdotes y en los que, en el último momento, se inscribía el nombre del fallecido.

El Libro de los Muertos no expone, ni mucho menos, una doctrina clara, pues, a tenor de las mixtificaciones que fue sufriendo la religión egipcia a lo largo de los años, las glosas que explicaban las fórmulas y rituales funerarios fueron objeto, a su vez, de nuevas aclaraciones, lo que produjo confusiones y contradicciones en número muy elevado.

Se puede observar la superposición del culto osiriano con el culto al sol, pero ambas variantes del culto no quedan perfectamente trabadas -como ocurre en la religión católica con múltiples tradiciones paganas-, sino que se solapan unas teorías a otras sin la menor ligazón.

Ocurría, a veces, que los prosélitos de Osiris no confiaban en la fuerza de este dios, y se acogían a Ra para la consecución de su viaje; pero podía darse también el caso contrario.

Aún así, todas las fórmulas recitadas por los hijos del Nilo tenían la función de éstos se prolongaran en la vida eterna.

De las versiones que han llegado de esta obra, dos de ellas, la tebida y la menfita, son conocidas por nosotros.

Cuando se estableció la descodificación de los papiros, los egiptólogos llegaron a la conclusión de que las distintas versiones habían sido copiadas de unos papiros-tipo primigenios, conservados en los archivos de las corporaciones funerarias donde se embalsamaba a la momia, y de que estos modelos no debían ser renovados, pues las copias presentan omisiones en aquellos lugares donde el modelo estaba deteriorado.

Por último cabe señalar que el título de la obra, Libro de los Muertos, en justicia, sólo hace referencia a los quince primeros capítulos, que forman un corpus definido, que señala los procedimientos que se han de seguir para transportar al muerto de esta vida a la otra, mientras que el resto del libro explica el viaje que hace el difunto, los obstáculos que debe vencer, los distintos países por los que pasa, etc.

En los últimos capítulos el alma es transportada de nuevo a la tierra, a su tumba, y recita una fórmula destinada a las divinidades, para que eviten la descomposición de su cuerpo.

Las Piramides del Antiguo Egipto

En tiempos de Tutankhamón, las pirámides de Gizeh ya eran antiguas.

Desde su construcción, hace más de 4.500 años, han asombrado a miles de personas.

Las pirámides eran tumbas para las momias de los reyes.

Su magnitud y la precisión en su construcción eran sorprendentes.

Para su construcción, los egiptólogos calculan que se tardó 20 años y se necesitaron 100.000 hombres para construir la Gran pirámide de Gizeh.

Pero, ¿como se construyó?.

La teoría más extendida es que los peones hacían subir los inmensos bloques de piedra por rampas hasta las pirámides.

Como no se tienen muchas pruebas, probablemente nunca se sabrá con exactitud.

Un antiguo viajero griego escribió que los peones utilizaban máquinas elevadoras para levantar los bloques de piedra.

Pero a él se lo dijeron 2.000 años después de la construcción de las pirámides.

Es mucho más probable que utilizaran rampas.

Los peones descargaban bloques de piedra de las barcas y luego las hacían subir por rampas hasta la cumbre.

En una pintura funeraria se ve a albañiles utilizando cinceles y mazos para ajustar los bloques de piedra.

Un complejo laberinto de pasillos y cámaras sin salida se extiende en le interior de la pirámide de Keops.

Los peones cerraron el paso con enormes bloques de piedra.

El centro de la pirámide estaba hecho de caliza, propia de la zona.

La capa exterior, actualmente casi desaparecida, era de caliza de gran calidad, traída por barco desde Tura, situado en la orilla oriental del Nilo, al sur de Gizeh.

Las pirámides más grandes y mejor conservadas son las de Gizeh.

Hay más de 80 por todo Egipto, la mayoría en ruinas o enterradas bajo las arenas movedizas del desierto.

Las primeras pirámides eran escalonadas o inclinadas.

Más tarde se construyeron las clásicas.

La momia del faraón fallecido era transportada en barca por el Nilo.

Los plañideros acarreaban a cuestas el féretro por la calzada que llevaba al templo mortuorio.

Allí, los sacerdotes celebraban ritos sagrados antes de depositar al rey fallecido en la cámara funeraria preparada en el sótano o en lo más profundo de la pirámide.

LAS PIRÁMIDES DE GIZA


La pirámide de Keops

Cheops significa “Domina el Horizonte”

Fecha de construcción: 2.550 a.C. aprox.

La Pirámide de Cheops, tenía 150 metros de altura, y ahora son 136 metros
por haber perdido parte de su cima.

Cada uno de los lados de su cara mide 146,26 metros.

Con la misma medida en altura.

Se cree que la primera tierra que apareció desde el océano primitivo
en la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre la
cual apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos estuvo
siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destacar también que el rey era considerado hijo del Sol.

La primera pirámide conocida como tal, era la pirámide escalonada de tiempos del
rey Zoser de la tercera dinastía (2800 a. C).

Más tarde el rey Snefru, padre del rey Cheops hizo construir
tres pirámides en Dahsur, en unos intentos arquitectónicos de conseguir
la forma piramidal perfecta.

Finalmente le tocó al rey Cheops de la IV Dinastía mandar
construir la primera de las maravillas del Mundo Antiguo.

Siempre se ha sabido su existencia aunque el Khalifa Árabe Almamun
(900 D.C: Aprox.) mando abrirla en busca de sus famosos tesoros.

No se encontró nada.

La pirámide de Kefrén

Chefrem significa “Grande”

Fecha de construcción: 2.520 a.C. aprox.

Faraón: Chefrem Dinastías IV

Se cree que la primera tierra que apreció desde el océano primitivo en
la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre la cual
apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos estuvo
siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destacar también que el rey era considerado hijo del Sol.

El rey Cheops, padre del rey Chefren construyó la primera maravilla del reino antiguo,
pero la de su hijo no resulta menos maravillosa no en tamaño ni en aspecto.

De hecho, Chefren mandó construir su pirámide en una meseta más
alta que la de su padre, y es por ello que se cree que su pirámide es la más grande
aunque mide 10 metros menos (136 metros).

Junto a su Pirámide Chefren construyó el templo del valle,
construido de granito negro y rojo, donde prepararían los rituales funerarios
y a su Lado la famosa Esfinge que lleva su cara.

Se cree que el barco que llevaba la momia de Chefren camino a Inglaterra
en siglo XIX, naufragó frente a las costas Españolas.

La pirámide de Micerino

Micerino significa “Bueno”

Fecha de construcción: 2.490 a.C. aprox.

Faraón: Micerino Dinastías IV

Se cree que la primera tierra que apareció desde el océano primitivo
en la primera aparición del universo tenía la forma piramidal y sobre
la cual apareció el dios del sol en varias formas entre ellas el escarabajo.

De ahí, que la forma de pirámides y de obeliscos
estuvo siempre ligada al culto del dios del Sol.

Hay que destaca también que el rey era considerado hijo del Sol.

Se cree que después de la enorme inversión del país en las pirámides de
Cheops y Chefren, se crearon dos corrientes opuestos.

La obligación o la moda real de construir una pirámide,
por un lado, y la falta de recursos y el cansancio
y el descontento popular por otro.

Es por eso que la pirámide de Micerino es significativamente
más pequeña, aunque no por eso deja de ser prodigiosa.

De más de 60 metros de altura, estaba toda recubierta
de bloques de granito.

Sabiendo que las canteras de granito más cercanas
del país están a más de mil kilómetros, se hace en sí misma una maravilla,
en tiempos en que aún se desconocía la rueda y el caballo.

Algunos de los bloques que revestían la pirámide pesan más de 200 toneladas.

Las tres pirámides pequeñas de su frente son las “pirámides de las reinas”.

Las esposas y los hijos del rey Micerino probablemente
están enterrados en ellas.

LAS PIRÁMIDES ESCALONADAS

Con sus seis plantas de casi 58’70 metros, (originalmente 60 metros) una longitud de 123 metros de este-oeste y 107 metros de norte-sur, simboliza una gigantesca escalera que facilita la ascensión al cielo del alma del faraón.

La pirámide fue el resultado de numerosas modificaciones.

En un principio fue una simple mastaba construida sobre un pozo funerario de 28 metros de profundidad, donde se hallaba la cámara sepulcral, seguida de una serie de galerías destinadas al ajuar funerario y un complejo de estancias y corredores adornados con baldosas de fayenza azul, que constituía la cámara funeraria, morada del ka real.

En el lado oeste fueron excavados once pozos de 32 metros de profundidad, destinados a las esposas e hijos del rey.

Una serie de estructuras constituían un complejo piramidal, como el muro en piedra caliza clara de Tura y el templo funerario.

En la parte meridional del muro, se hallaba una tumba secundaria, su función, aun incierta se supone que podía servir para la sepultura de las vísceras o bien como cenotafio.

El muro delimita una superficie de 15 hectáreas, con una altura media de unos 10,50 metros.

Hay una única puerta de acceso situada en la parte suroriental dando paso a través de un estrecho pasadizo a un largo corredor, flanqueado originalmente por una doble hilera de veinte columnas fascioladas de unos 6,60 m de alto y ahusadas en su parte superior.

Desde aquí se entra a una sala hipóstila transversal con ocho columnas unidas dos a dos por bloques calcáreos.

La pirámide escalonada de Netjerykhet Djosser fue construida algún tiempo después del año 2630 a. C. Fue la primera pirámide de la historia de Egipto y la estructura en piedra más antigua del mundo en sus dimensiones.

Seis fueron en total los diferentes planos que se adoptaron en el curso de las obras.

El monumento se inició como una tumba mastaba amplia siguiendo con ello una tradición establecida en Sakkara, pero terminó como una pirámide de seis escalones.

Imhotep también conocido por Imutes fue el constructor de la pirámide, y 2.400 años después el historiador Manetón lo describió como “el inventor del arte de construir con piedra tallada”.

Muchos años después en 1925 o 1926 apareció el nombre de Imhotep escrito en un pedestal de una estatua de Djosser, proporcionando así una estupenda prueba de la verdad de cuanto Maneton había establecido.

Durante más de 50 años la pirámide escalonada ha estado asociada con el nombre del egiptólogo francés Jean Philippe Lauer.

En la actualidad lo mas importante de su notable aportación se centra en las capillas del patio del festival “Sed”.

Existen muchas teorías sobre esta pirámide escalonada, ya que se ha llegado a interpretar como un a pirámide inacabada y por lo tanto en ningún momento original o diferente.

Lo que si se puede decir es que se estaba empezando al estudio de construir pirámides y en este lugar queda la muestra.

La pirámide tiene una base rectangular de 140 x 118 metros y una altura de unos 58 metros que originariamente debían ser 60.

Los cinco primeros cuerpos tienen lados inclinados en 16º y el sexto en 21º.

El recinto se encuentra amurallado por una muralla rectangular de 544 x 277 metros.

Volviendo a la pirámide escalonada, se cree que es posible que debido a las especulaciones teológicas de Imhotep, decidiera elevar la inicial mastaba hacia el cielo con el fin de que el Faraón “ascendiera como si fuera por una rampa hacia el cielo”, es decir hacia su destino solar.

Maneton escribe además que al ser Imhotep el primer arquitecto egipcio que utilizó regularmente la piedra tallada como material de construcción, dio inicio a una nueva etapa y a un giro extraordinario en la posterior conservación de monumentos y pirámides, ya que las posibilidades arquitectónicas de la piedra eran muy superiores a las del adobe, pues era considerado como un material “mas eterno” es decir muchísimo mas duradero, pudiéndose también darle dimensiones mucho mas colosales a los monumentos.

Para acceder a los apartamentos funerarios de Djosser se tenia que discurrir por una galería en pendiente de 28 metros de longitud, que provenía desde el Templo Funerario del Rey emplazado al norte de la pirámide, y que desembocaba en el pozo funerario.

En el fondo del cual estaba la tumba del Rey, que estaba revestida de grandes bloques de granito.

Una serie de galerías transversales conducen a los apartamentos funerarios de Djosser, que sin duda imitaban a los apartamentos de su residencia de Menfis.

Cuatro de estos aposentos están decorados con placas de fayenza azul, conservando un color excelente, las cuales están incrustadas en la pared.

El Protocolo faraónico del Rey aparece decorado en las jambas de las puertas de estos apartamentos y en ellos se podía ver su imagen, representada en una serie de estelas del tipo denominado de “falsa puerta”.

Bajo la pirámide existen once galerías horizontales.

Estas galerías fueron utilizadas como tumbas de miembros de la familia real y también como lugar de almacenamiento de diversos utensilios.

En ellas se han encontrado dos sarcófagos de alabastro, conteniendo uno de ellos restos de una hija de Djosser muerta a los 8 años.

Dos de estas galerías estaban repletas de vasos de alabastro y piedra dura, habiéndose contado 48.000 ejemplares.

En algunos de estos vasos se han encontrado inscripciones hieráticas con nombres y títulos de reyes y personajes particulares de las Dinastías I y II.

Cuando nos preguntamos el fin de tal acumulación de vasos, debemos llegar a la conclusión, así manifestada por los expertos, de que estaban a disposición de los servidores de Djosser en su Residencia de menfis, los cuales deberían de seguir sirviéndole en su ultima morada.

Fuera de lo que es este recinto, esta el Serapeum, el lugar en el que se enterraban los toros momificados de Apis.

El culto al buey Apis, estaba íntimamente ligado con Ptah el dios principal de Menfis. Apis era el animal sagrado de Ptah, y era adorado en vida.

Cuando moría era enterrado en el Serapeum con todos los honores y se elegía un nuevo Apis.

El término serapeum proviene de Serapis un intento griego de dios unión de Apis y Osiris, introducido por Ptolomeo II Filadelfo.

Peregrinos de todo el mundo acudían a visitar el templo funerario de Serapis que recibió el nombre de serapeion y mas tarde se latinizó en Serapeum.

El serapeum comprendía un recinto en el que había edificios destinados a los sacerdotes, albergues para los peregrinos y un santuario dedicado a Anubis, denominado Anubeion.

Al serapeum se llegaba por una avenida de esfinges con cabeza humana construida por Nectanebo I.

Fue Auguste Mariette quien en 1850 descubrió los restos subterráneos en los que se encontraron sarcófagos con los animales momificados.

Sobre estos restos debió alzarse un templo, del que actualmente no quedan restos, en el que se realizaban los Rituales Fúnebres.

Si se sube al muro del recinto Sur por una escalera construida con esta finalidad, y después se desciende y se atraviesan una serie de calles con mastabas, se llega a la Pirámide del ultimo rey de la V Dinastía, la cual a perdido la mayor parte de su revestimiento.

Esta es la primera pirámide cuyas cámaras y galerías subterráneas fueron redecoradas o cubiertas con inscripciones.

Así, las paredes, muestran columnas de jeroglíficos, grabados y pintados de azul, constituyendo la versión mas antigua del conjunto de textos de las pirámides.

También en Saqqara existen otras pirámides como las de la VI Dinastía, de los reyes Teti, Pepi I, Merenre y Pepi II que también tienen textos en su interior.

En este conjunto existen algunas pirámides que se pueden visitar y otras que no se puede debido al peligro que encierra dado su mal estado de conservación, como es en el preciso caso de la pirámide escalonada de Saqqara.

De entre las que se pueden visitar tenemos la de Unas y Teti.

Escritura del Antiguo Egipto

Escritura jeroglífica basada en ideogramas que evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema de símbolos mitad ideográficos, mitad fonéticos, formado por consonantes aisladas, sin vocales.

La escritura, como sistema de signos que traduce la comunicación verbal de un pueblo se elaboró en Sumer, junto con Egipto, hacia el año 3.000 a.C.

La lengua del antiguo Egipto evolucionó de manera bastante homogénea en cuatro períodos: el Clásico, el Nuevo, el Demótico y el Copto.

Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre un papiro dibujando esquemáticamente el objeto que se representaba.

Existían varios tipos de escritura, pero las más usadas eran la escritura hierática, para temas religiosos, y la escritura demótica, usada para los asuntos administrativos y de la vida común.

La mayoría de los niños egipcios no iban a la escuela.

Para ser orfebre o pintor, un chico aprendía el oficio en un taller o con un grupo de constructores de tumbas.

Los escribas recibían una educación más formal, que empezaba a la edad de nueve años y que duraba unos cinco años.

Tenían que estudiar mucho y recibían palizas si no lo hacían.

Pero el esfuerzo valía la pena, pues los escribas eran de las pocas personas que sabían leer y escribir, lo que les daba prestigio.

Los egipcios emplearon tres tipos de escritura, la escritura de figuras a la que se llama “escritura jeroglífica, que en griego significa “grabados sagrados”.

Más tarde, los escribas desarrollaron otros dos tipos de escritura, la hierática y la demótica, que se escribían con muchas más rapidez.

Durante casi 1.500 años, nadie supo interpretar los jeroglíficos, la escritura de figuras del antiguo Egipto.

El erudito francés Jean-Francois Champollion(1.790-1.832) dedicó casi toda su vida a descifrar el código.

En 1.822 hizo un gran salto adelante al estudiar la piedra de Rosetta, y pronto los expertos pudieron leer las inscripciones de muchas obras egipcias.

Fue un excelente lingüista, a los 16 años dominaba doce lenguas.

Los primeros jeroglíficos que descifró fueron nombres de faraones.

En 1.824 ya había traducido casi todos los símbolos y había empezado a conocer la gramática egipcia.

La piedra de Rosetta

Es una estela de basalto negro hallada cerca de Rosetta, en el delta.

Fue grabada en el 196 a. C., la piedra fue desenterrada en 1.799. Un mismo texto está escrito en escritura jeroglífica, en escritura demótica y en griego.

Champollion sabía leer el griego y utilizó ese texto para traducir los otros dos escritos.

El nombre del faraón se escribía dentro de un disco ovalado llamado cartucho.

El físico inglés Thomas Young fue quien descifró por primera vez los nombres Ptolomeo y Cleopatra en la piedra de Rosetta.

Pero Champollion hizo un enorme progreso cuando descubrió que algunos símbolos representaban ideas, mientras que otros, simples sonidos.

Un jeroglífico puede representar una palabra o un sonido.

Por ejemplo, un escriba podía dibujar un ganso para representar el sonido “sa” o la palabra “hijo”.

El papel se elaboraba con la planta de papiro. Se cortaba la médula a tiras, que se alineaban formando dos capas.

Luego las golpeaban para conseguir una hoja fuerte.

Un escriba a menudo tenía que viajar por asuntos oficiales o para fijar impuestos correspondientes a casas de campo alejadas.

Llevaba consigo un pote de agua y pinceles de caña, plumas y tinta, que metía en un estuche de madera.

El mismo se preparaba con colores hechos con polvos de minerales.

Los cálamos se usaron por primera vez en Egipto durante el período griego.

La mayoría de hijos seguían los oficios de sus padres y aprendían de ellos; las niñas no recibían una educación formal; pocas sabían leer y escribir.

ORIENTACIÓN DE LOS SIGNOS

La escritura jeroglífica es bastante flexible y era escrita ya en columnas como en filas.

Casi siempre la dirección de los signos podía ser cambiada, es decir, los textos podían ser escritos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.

Para encontrar la dirección y principio de un texto hay varias reglas muy simples:

Los Egipcios nunca escribían de abajo a arriba, podía ocurrir que un signo fuera escrito debajo de otro signo incluso pertenecer a él.

Esto era hecho por razones estéticas, para obtener una imagen bella de los textos sin los feos espacios en blanco.

Para descubrir la dirección de la escritura deberíamos mirar a los signos que inician y acaban un texto (ejemplo: formas humanas y animales).

Estos signos siempre son el inicio del texto.

Cuando el texto es una leyenda o dibujo (ejemplo: pinturas murales), el dios dibujado o persona miran al principio de su texto.

Los signos jeroglíficos son orientados en la misma dirección que la figura a la que acompañan.

LA ARMONÍA DE LOS SIGNOS

La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a los otros.

Los Antiguos Egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces posibles .

Al fin ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuales los signos eran armonizados.

Como ejemplo la palabra BONITO nunca podría ser escrita en una línea (a), quedando mejor en un cuadrado alineado (b).

Organizacion Social del Antiguo Egipto

Los seres humanos que ocuparon el valle del Nilo y se instalaron en él para formar posteriormente el pueblo egipcio, se encontraban agrupados en clanes o NOMOS.

Estos clanes se establecieron a lo largo del valle, sobre las dos laderas del río.

Cada uno tenía su propio gobierno de tipo monárquico, su religión era totémica.

Estos clanes mantuvieron estrechas relaciones entre sí, obligados para mantener el territorio a salvo de los desbordamientos del río, pues esta defensa sólo podía ser realizada con el apoyo de todas las comunidades, no tardaron mucho tiempo para que se formara un estado unificando a todos lo Nomos, pero antes los clanes se agruparon en dos grandes reinos formando así lo que hoy se denomina el alto y bajo Egipto.

El principal atributo de la realeza Faraónica es el Schent o corona de todo Egipto, formado por una combinación de los emblemas del alto y bajo Egipto, como consecuencia de la unión política, la religión en Egipto se unifica, y de la misma manera en que el jefe del clan dominante se impone a todo el reino, el dios totémico de ese clan del primer Dios para todos los demás clanes.

El alto Egipto reconoce este carácter al Nomo del Halcón (Horus) y el bajo Egipto al clan de la Serpiente (Ureus).

Se atribuye a Nermel (Narmel) La unificación de los Nomos.

Nermel también es el fundador de la primera Dinastía, ostentando ya el Título de Señor de las dos tierras (alto y bajo Egipto), un sucesor de Narmel (Mina o Menes) funda la primera ciudad llamada Menfis, pero en realidad este nombre es griego, pues su nombre real es HERKAPTAH, QUE SIGNIFICA:

HER- CIUDAD CENTRO

KA- QUE TIENE RELACIÓN CON

PTAH- LA DIVINIDAD DE LA CIUDAD

Fue la primera ciudad importante formando la primera dinastía:

Mina y Soser. Los clanes totémicos que formaron los Nomos egipcios estuvieron organizados bajo el sistema de propiedad común, sin reconocer otra propiedad privada que la de los objetos de uso personal.

Tal carácter se mantuvo casi sin solución de continuidad bajo las primeras dinastías.

Cuando se produjo la unificación total de los clanes y la concentración del poder político en el FARAÓN, la propiedad de las cosas pasó a pertenecer a este ultimo, que tuvo en sus manos la economía de toda la nación. El trabajo individual de cada persona le pertenecía.

La división del trabajo numerosas, bajo una organización económica centralizad, dio origen a la formación de clases sociales.

En el campo los Agricultores y criadores de ganado; en las ciudades, albañiles, carpinteros tejedores, zapateros, todos trabajando bajo la dirección de un capataz, y sus productos eran propiedad fiscal a cargo de un capataz.

La clase de los escribas tenía a su cargo las tareas intelectuales de la administración publica, siendo los escribas también funcionarios.

Al lado del Faraón se situaban los visires o ministros, encargados de la administración central, quienes actuaban siempre en nombre del Faraón o monarca respectivo.

Se da un hecho clave cuando los sacerdotes atestiguan que Soser (Faraón de las Primeras Dinastías) nació procedente Rá, entonces el estado se vuelve en una unidad teocrática algunos creen que en Egipto se formó un estado cuasi feudal, pues los campesinos eran esclavizados también en las tierras del clero llamándoles esclavos de Dios.

Dado este carácter teocrático, se identificaba al Faraón con la divinidad, los sacerdotes eran en realidad funcionarios públicos, cuidaban los tesoros y los archivos oficiales.

A partir de la dinastía XVIII comienza la expansión del estado para llegar a convertirse en un imperio, donde comienza a ser importante el ejercito que en su mayoría estaba formado por extranjeros, negros y Libios.

Este sistema económico-político fue transformándose de manera gradual. Los monarcas de las cuadres tuvieron a su cargo la propiedad privada de la tierra dentro de su jurisdicción y los sacerdotes se en depositarios de tierras y de los tesoros depositados en sus templos.

Así se fue debilitando el poder y prestigio del monarca, a favor del prestigio de mercaderes e industriales, favorecidos por el aumento de la población. Hacia el año 2160 A.C. se inicio una campaña de unificación que logro su objetivo en el año 2000 A.C. con el triunfo de los príncipes de Tebas, fundadores de la dinastía XII y reorganizando todo Egipto bajo un sistema diseñado para que el Faraón dictara la ley, y a la vez este sometido a ella, y para evitar posteriores desordenes, y protegerse de peligros externos, se creo un ejercito numeroso.

Este ejercito numeroso, y los posteriores privilegios que se le dieron , como clase, le proporcionó una condición social a las demás, con excepción de los sacerdotes.

Hacia el año 1750 A.C. se produjo la invasión por parte de los Hicsos , en síntesis la presencia de los Hicsos no fue en todo el territorio egipcio, pero sin embargo su presencia causo desordenes, aún en territorios no conquistados por ellos.

Los príncipes de Tebas, aceptaron una situación de vasallaje, para llevar a cabo la reconquista total del territorio perdido.

En la cumbre de las sociedad egipcia estaba el faraón.

Mandaba al ejército y gobernaba el país a través de una red de nobles, funcionarios y escribas.

Diestros artesanos se encargaban de construir y decorar templos y tumbas.

Pero la mayoría de egipcios eran campesinos que trabajaban la tierra.

FARAÓN

OFICIALES DEL EJERCITO

ESCRIBAS

FUNCIONARIOS

SACERDOTES

SOLDADOS

COMERCIANTES

ARTESANOS

CAMPESINOS

ESCLAVOS

SIRVIENTA

Muchas mujeres trabajaban como sirvientas domésticas de los ricos.

CRONISTA

Los escribas eran importantes porque eran de las pocas personas que sabían leer y escribir.

Anotaban muchos detalles de la vida cotidiana.

FUNCIONARIOS

El estado era altamente burocrático.

En todas las ciudades había funcionarios.

Estos cobraban impuestos, y organizaban los préstamos y los contratos matrimoniales.

MÚSICOS

A los egipcios les gustaba disfrutar de la vida.

Bailarines y músicos actuaban ante la corte del rey y en fiestas privadas.

También actuaban ante multitudes bulliciosas durante festivales y celebraciones.

ARTESANOS

La mayoría de los artesanos estaban empleados en talleres de los palacios reales o templos.

CAMPESINOS Y SIRVIENTES

La gran mayoría de los antiguos egipcios eran campesinos.

Trabajaban en los campos a orillas del Nilo, canalizando el agua de las inundaciones y plantando y segando cultivos.

Muchos otros trabajaban de sirvientes y peones.

Pocos sabían leer y escribir, pero disfrutaban de más libertad que los esclavos, que eran escasos.

Los campesinos que no pagaban sus impuestos recibían una paliza.

En la época de cosecha había mucho trabajo.

Cosechaban la uva para llevarla en cestos a la prensa.

Del zumo se hacía vino.

Los egipcios creían que en el cielo trabajarían para los dioses en el Cañaveral.

Los ricos eran enterados junto con figurillas (ushabtis), para que trabajaran por ellos.

LA CASA DE UN TRABAJADOR

Las casas de los egipcios de clase baja eran pequeñas y estrechas.

Sus habitaciones pasaban la mayor parte del tiempo en las azoteas o cocinando en el patio.

En invierno, una hoguera calentaba la habitación y el ambiente se llenaba de humo.

ESCLAVOS

Los esclavos nunca fueron numerosos en la sociedad egipcia y casi no existieron asta el Imperio Nuevo.

La mayoría de esclavos eran extranjeros, capturados en las guerras que los egipcios contendían fuera de su país.

Los esclavos podían ser comprados y vendidos como ganado, pero también podían arrendar tierras y comparar su libertad.

Los criminales más peligrosos eran azotados o se les cortaba la nariz y luego eran enviados a las minas del Sinaí o de Nubia.

CLASE MEDIA

La eficiente administración egipcia estaba dirigida por una clase media instruida, formada por escribas y funcionarios.

Los oficiales militares dirigían el ejército, mientras que los sacerdotes organizaban las oraciones y las ofrendas de los templos.

Más abajo en la escala social estaban artesanos y comerciantes, con más nivel de vida que los campesinos.

Las familias acomodadas de la clase media tenían sirvientes que cocinaban, limpiaban para ellos y les ayudaban a lavarse y vestirse.

MÉDICOS

Solo existen dos imágenes conocidas de un médico trabajando.

Sabemos que muchos sacerdotes y escribas ejercían también como médicos.

Algunos se especializaban en el cuidado de los ojos, de los dientes o de la cabeza.

ARTESANOS

Trabajaban muchas horas bajo el calor y entre la suciedad , y se valoraban poco las bellas obras de arte que producían.

SACERDOTES

En multitud de templos de todo el país, grupos de sacerdotes y de sacerdotisas hacían ofrendas a los dioses en nombre de su faraón.

A cambio, se les premiaba con tierras y unos ingresos sustanciosos.

Aunque cuando se piensa en los sacerdotes del Antiguo Egipto se relaciona esta clase social con símbolo de poder, no fue siempre así.

Había templos, como el de Karnak, que contaban con una gran plantilla dedicada, además de algunos temporales, y que ejercían gran poder sobre la sociedad o el faraón, pero el sacerdote como tal no era una persona representativa ni debía dedicarse por entero a sus deberes hasta el Reino Nuevo.

A pesar de que ya en los primeros tiempos existían que se dedicaban a algunas funciones relativas al culto, hasta la XVIII dinastía no surge como clase social, momento en el que existió gran cantidad de clero dedicado exclusivamente a labores religiosas.

Normalmente el faraón era el encargado de designar a la persona que dirigía el templo, pero a finales del Reino Nuevo se impuso la costumbre de heredar de padres a hijos las labores.

En el periodo ramesita se convirtieron en una clase social depositaria de la cultura intelectual, y junto con los escribas estaban altamente reconocidos.

Existían escuelas dedicadas a la preparación de los jóvenes al sacerdocio, jóvenes que se reclutaban, normalmente, de familias nobles.

Recibían los ingresos de las ofrendas que se depositaban en los templos, y de los trueques que realizaban de productos de los que carecían.

La subsistencia estaba garantizada por la propia importancia del templo, no obstante los sacerdotes no tenían grandes ingresos privados.

Su labor se dividía en los oficios diarios en el templo, que se realizaban tres veces al día en el santuario y sus obligaciones en festividades religiosas.

En las ceremonias religiosas las lecturas eran realizadas por el sacerdote lector, que además era el encargado de recitar las fórmulas mágicas que ayudarían al difunto en el Mas Allá, durante los funerales.

Los servicios diarios, oficiados como símbolo de servicio al dios, consistían en vestirlo y alimentarlo.

No existían sacrificios con sangre a los dioses.

Al dios se le servían manjares en bandejas, y las sobra se distribuían entre las estatuas de particulares admitidos en el templo, y finalmente lo que pudiese quedar se daba a aquellos a quienes el faraón había provisto de una renta alimenticia a costa del templo.

Existían dos clases, la clase inferior, los puros (Uâbu) dedicados a funciones meramente materiales y los sacerdotes “esclavos del dios” dedicados a labores sagradas, y sólo los muy antiguos, como los de Heliópolis, obtenían el título honorífico de “gran sacerdote”, el resto eran simplemente “esclavos de dios”.

ESCRIBAS

En la mayoría de ciudades y pueblos, los únicos que sabían leer y escribir eran los escribas, lo que les convertía en personas muy importantes e influyentes.

En las obras de arte se les suele representar sentados con las piernas cruzadas.

FUNCIONARIOS

Del gobierno se encargaban los funcionarios del estado, desde el visir hasta el máximo hombre de estado, pasando por los funcionarios locales, que resolvían los asuntos cotidianos o en cada distrito o nomos.

EL EJERCITO

Las fuerzas de combate de Egipto se formaron a partir de la tradición del Imperio Antiguo de reunir tropas cuando le surgía alguna emergencia al bien provisto ejército del Imperio Nuevo.

La máxima autoridad era el faraón.

Después estaban los oficiales con graduación, que mandaban al cuerpo de soldados, que luchaban a pie o montados en carros.

Condecoraciones Para agradecer a los soldados su coraje en la batalla, el faraón les regalaba moscas de oro, hechas en los talleres de palacio por los mejores orfebres.

Las moscas doradas se llevaban colgadas alrededor del cuello y significaban que un soldado había “picado” a un enemigo.

Formación para la batalla

Durante la época caótica que siguió al hundimiento del Imperio Antiguo, muchos príncipes regionales tuvieron ejércitos.

Esta figurilla de la tumba del príncipe Mesehti podría ser una representación de su ejército privado.

El faraón y su consejo de guerra decidían las estrategias a seguir.

Cada unidad del ejército egipcio llevaba su bandera para que resultara fácil identificarla durante la batalla.

Las órdenes se daban a toque de trompeta.

Armada con hachas y arcos, la marina libraba batallas desde los barcos, que lucían mascarones de proa en forma de dioses y nombres como “Toro salvaje”, “Estrella de Egipto” o “Alma de los Dioses”.

En tiempos de paz, el ejército tenía que cavar acequias, trabajar en las minas o sacar piedra para los templos y pirámides.

La marina realizaba expediciones comerciales.

Durante el Imperio Medio se construyeron inmensos fuertes de adobe para proteger la frontera de Egipto con Nubia.

En el arte egipcio estos fuertes sitiados nunca se representan.

Muchos soldados eran reclutados a la fuerza y eran enviados al campamento base, donde les cortaban el pelo y los adiestraban en el manejo de las armas.

Los escribas del ejército registraban los reclutamientos, las provisiones, las armas y las pagas.

Muchos escribas se convirtieron en oficiales y formaron parte del estado mayor, que decidía las tácticas de guerra.

LA MUJER

La mujer tenía un papel claramente definido.

Se encargaba del cuidado de la casa y de los niños.

Muchas realizaban trabajos muy duros, como labores en el campo.

Pero, según la ley, la mujer tenía los mismos derechos que el hombre.

Una esposa podía llevar a su marido ante los tribunales si éste la maltrataba.

Algunos matrimonios eran concertados, pero otros eran por amor.

Los hombres podían tener varias mujeres, pero el contrato matrimonial protegía a la esposa y a los niños, por lo que la mayoría de hombres sólo podía mantener a una mujer.

El trabajo principal de la mujer era criar a los hijos.

Las madres llevaban a sus bebés colgados en cabestrillos.

Si una mujer no podía tener hijos, su marido buscaba una amante y la familia adoptaba al hijo de ésta.

Las madres amamantaban a sus hijos abiertamente.

Existe un grabado en el que la reina Nefertiti está amamantando a su hija.

La leche sobrante se guardaba en jarras.

Las madres que tenían poca leche rezaban a la diosa Isis.

Muchas mujeres trabajaban como sirvientas.

Otras eran nodrizas, panaderas, tejedoras, cantantes, bailarinas, músicas e incluso doctoras.

Pero las mujeres no podían desempeñar un cargo público.

El título de “sacerdotisa” era uno de los pocos que podía ostentar una mujer.

Otro era “Músico del Templo”. Los criminales egipcios recibían una paliza.

Pero se hacía una excepción con las mujeres embarazadas para no dañar al inocente que tenía que nacer.

El castigo se aplazaba hasta después del parto.

EL FARAÓN

Los egipcios creían que su faraón era un dios viviente.

Sólo él podía unificar el país y mantener el orden cósmico o Maat.

También creían que cuando moría, alcanzaba la vida eterna, no solamente para él, sino también para su pueblo.

El poder del faraón era absoluto. Mandaba al ejército, fijaba los impuestos, juzgaba a los criminales y controlaba los templos.

Se asociaba al faraón con los dioses sol y cielo, especialmente con Horus, el dios cielo con cabeza de halcón.

El nombre del faraón se escribía en el interior de un cartucho: un disco ovalado, símbolo del poder del rey sobre “todo lo que envuelve el sol”.

Hapy era el dios de las inundaciones del Nilo.

Era representado con un rey, ataviado con el tocado real nemes y una barba postiza. Sus pechos femeninos eran símbolo de sus aguas, que daban vida a Egipto.

El faraón era todopoderoso. Los visitantes besaban el suelo que pisaba.

Pero aquel que lo tocara sin su permiso podía ser condenado a muerte.

Los funcionarios importantes eran llamados “amigos del faraón”.

Ostentaban títulos como “Portador del abanico de la derecha del rey” o “Amo del caballo”.

Muchos vivían en el palacio. En las grandes ocasiones, se unían a ellos sumos sacerdotes y funcionarios de todo Egipto.

Mientras el rey vivía, le asistían en los asuntos de estado.

El deporte de los reyes y de su corte era la caza.

Los nobles mataban aves con palos arrojadizos.

En todo el palacio se hacía patenten el poder del faraón.

Los tronos se decoraban con cautivos, que simbolizan el control que el rey tenía sobre los extranjeros y su papel como defensor de Egipto.

Era muy importante para el rey tener un heredero.

Si su primera esposa no tenía hijos, un hijo de cualquiera de sus otras esposas se convertía en heredero.

Si un rey no tenía hijos, el siguiente faraón podía empezar una nueva dinastía.

El faraón vivía en un harén, una corte formada por muchas esposas y otras mujeres.

Estas lo lavaban y le vestían muchas veces al día, además de satisfacer todas sus necesidades.

Un rey podía tener muchas esposas. Para mantener el linaje dinástico puro, los faraones a menudo se casaban con sus hermanas y con sus primas y, a veces, incluso con sus hijas.

La primera esposa del faraón gobernaba junto a él, como reina. El rey representaba al todopoderoso rey Sol, mientras que ella era asociada con Hator, la diosa del amor, y con Isis, la diosa madre.

LA VESTIMENTA

Se vestían con ropas de algodón sencillas. Los hombres se ponían una falda corta y dejaban el pecho al descubierto.

A veces se ponían un manto o una pieza de lino por encima de los hombros.

En las noches en que refrescaba, se ponían túnicas de manga larga.

En épocas posteriores, se extendió el uso de túnicas y vestidos plisados. tanto los hombres como las mujeres llevaban peluca.

El egipcio corriente llevaba ropa de algodón basta, mientras que los ricos vestían ropas más ligeras y delicadas.

La tela más fina era el “algodón real”, semitransparente.

Los egipcios conocían los tintes, pero casi siempre llevaban algodón blanco natural.

Probablemente, se utilizaran tableros estriados para hacer los pliegues de la ropa de los ricos.

Los egipcios no sentían pudor ante su cuerpo. En el arte, los reyes suelen ser representados con faldas muy pequeñas y las reinas con vestidos casi transparentes.

En las ceremonias importantes, el rey lucía una falda larga y una capa muy elaborada con muchos pliegues.

Los egipcios se envolvían con la ropa, en vez de cortarla para adaptarla al cuerpo.

Las mujeres peinaban los tallos de la planta de lino para que saltaran las púas, a continuación, separaban las fibras del tallo y las hilaban con un huso, sujeto por una espiral.

Luego, en un telar, tejían ropa con los hilos.

Los campesinos y pescadores trabajaban desnudos.

Los ricos disfrutaban del servicio de lavanderos profesionales.

Los pobres lavaban la ropa en el río.

La mayoría de los egipcios iban descalzos.

Pero los sacerdotes y los ricos llevaban sandalias, que eran de cuero o de juncos como el papiro, que crecía en las ciénagas del Nilo.

Los sacerdotes vestían las estatuas de los dioses por la mañana y las desvestían por la noche.

Joyas y maquillaje Los egipcios se esmeraban en su aspecto físico. Hombres y mujeres se aplicaban aceites en la piel, se pintaban los ojos con gruesas capas de maquillaje y se rociaban con perfumes la ropa. En las fiestas, las mujeres adornaban sus pelucas con conos de incienso, que se disolvían lentamente, esparciendo perfume sobre su pelo y ropas.

Los ricos exhibían joyas de oro con relucientes piedras semipreciosas.

La pintura verde para los ojos procedía de la malaquita; el kohl negro para los ojos, de la galena; la pintura roja para los labios, del óxido de hierro.

El kohl se guardaba en tarros y se aplicaba con utensilios metálicos.

Incluso los niños se ponían kohl, pues, protegía de las infecciones. Como a los egipcios no les gustaba el vello corporal ni el pelo, se afeitaban la cabeza y el cuerpo con hojas de bronce.

Llevaba pelucas hechas con cabellos humanos, rizadas o trenzadas en una gran variedad de estilos.

Utilizaban un cinturón de oro, que era una pieza de joyería que se llevaba en la cintura. Estaba hecha con cornalillas, amatistas, lapislázuli y turquesas, además de amuletos de oro de la buena suerte.

Los egipcios no tenían espejos de cristal, sino que se contemplaban en discos de cobre o bronce pulidos. Las superficies relucientes, les recordaban al sol que adoraban.

OCIO Y JUEGOS

Los egipcios vivían la vida plenamente. En los festivales públicos y en fiestas privadas, comían y bebían entretenidos por cantantes, bailarines y músicos.

Los niños jugaban al are libre bajo el sol, mientras los adultos se divertían practicando deportes como la caza y la pesca.

En los ratos de tranquilidad, escribían poesía y se distraían con juegos de mesa.

Debido al clima cálido de Egipto, los niños y las niñas pasaban mucho tiempo al are libre, nadando, bailando, montando burros y jugando a la pídola o a la lucha de la cuerda.

Jugaban con pelotas, muñecas, animales de juguete y con animales de compañía como gatos, pájaros y burros.

El juego de mesa más popular entre los adultos era el “senet”.

A Tutankhamón le gustaba tanto, que fue enterrado con cuatro tableros.

Fueron los primeros en pescar por placer. Los nobles a menudo son representados sentados en sillones, pescando indolentemente en los bien provistos estanques de sus jardines.

Es curioso que en algunas zonas, los peces eran criaturas sagradas y, en otras una parte importante de la dietas, lo que en algunos casos provocó guerras entre ciudades vecinas.

Para la caza, utilizaban arcos y flechas. Durante el Imperio Nuevo, los arqueros disparaban a sus presas mientras iban montados en sus carros.

Practicaban disparando flechas a unas dianas cuadradas de cobre.

Las escenas de fiestas demuestran que a los egipcios les gustaba la música y el baile.

Muchas pinturas muestran a una mujer tocando una flauta doble, mientras que otras la acompañan dando palmadas o bailando.

En el arte egipcio, es muy raro encontrar figuras de frente.

Los dados no llegaron a Egipto hasta el período griego.

Antes, jugaban arrojando palos. Estos palos tenían un lado llano y otro redondeado.

Probablemente, el número de palos con el lado llano hacia arriba determinaba la tirada del jugador.

Tapones: Los niños hacían girar tapones de cerámica con los dedos o con un cordel enrollado a su alrededor.

Pelotas de arcilla: Se han encontrado pelotas de papiro, tela y cuero. Las pelotas de arcilla de colores vivos estuvieron llenas de semillas o de trocitos pequeños de arcilla cocida para que sonaran al ser lanzadas.

Gato de juguete: Tallaban una figura con forma de gato de madera, su boca se abría y cerraba al tirar de una cuerda.

Algunos animales de juguete antiguos tenían ojos de vidrio, y patas y colas movibles. Caballos y momias: Tallaban caballos de madera que arrastraban por un cordel que le atravesaba el hocico. Se han encontrado momias diminutas, de animales y pájaros, hechos con barro del Nilo y metidas en sarcófagos.

Podría tratarse de juguetes hechos por niños o de ofrendas votivas.

El juego del Senet: El “senet” se jugaba haciendo avanzar fichas en un tablero de 30 casillas, de las cuales algunas eran peligrosas y otras daban buena suerte. Desgraciadamente, se han pedido las reglas del juego.

Competiciones: Los hombres hacían competiciones de boxeo, lucha libre y esgrima. El rey Ramsés III celebró el primer torneo de esgrima de la historia en el 1.250 a. C. Los egipcios luchaban con palos de madera contra soldados aliados.

El juego de la serpiente: Fue uno de los primeros juegos de mesa egipcio.

El tablero tiene forma de serpiente enroscada. Los jugadores empezaban por la punta de la cola y tenían que intentar colocar las fichas en la cabeza de la serpiente, que estaba en el centro.

La caza y la pesca

El deporte principal de los egipcios acomodados era la caza. En los primeros tiempos, los nobles perseguían antílopes, toros y leones a pie.

Más tarde, cazaban montados en carros tirados por caballos. Los faraones se enorgullecían de su habilidad. Amenhotep III se jactaba de haber matado 102 leones en sus diez años de mandato, y Tutmosis III hacía alarde de haber matado 120 elefantes en un viaje a Siria.

Para cazar antílopes, utilizaban perros adiestrados e incluso hienas, también con ellos los dirigían hacia las trampas. Las hienas se metían en las reservas de caza, por lo que las cazaban junto con las otras presas.

Además, también las cazaban porque eran una amenaza para los rebaños.

Los que cazaban en la ciénaga usaban redes para atrapar peces y aves silvestres. Atraían a los pájaros poniendo cebos como granos de maíz o gusanos en las redes.

Pescaban para comer y para divertirse. Durante el Imperio Antiguo pescaban con redes o con lanzas. Más tarde se extendió el uso de la caña de pescar.

Los pescadores utilizaban anzuelos y redes para atrapar peces.

Los nobles preferían cazar aves con palos arrojadizos, semejantes a un bumerán.

Estos palos rompían el cuello al ave.

Los egipcios celebraban los nacimientos, los matrimonios y los acontecimientos religiosos con fiestas. A veces también daban fiestas para los amigos.

A los ricos les gustaban mucho las celebraciones. Los cocineros preparaban abundantes comidas condimentadas con hierbas y especias.

Engalanados con sus mejores ropas, los invitados se sentaban en sillas o en el suelo en cojines, para comer con los dedos y beber grandes cantidades de vino.

Los anfitriones contrataban a músicos para que tocaran y cantaran durante el festín.

Era en las cenas donde se empleaban más bailarines, acróbatas y otros tipos de artistas. Actuaban al acabar en banquete.

Los invitados bebían demasiado; algunos incluso vomitaban en recipientes y eran llevados borrachos a sus casas.

Las pinturas que representan ofrendas de comida nos dan una idea del tipo de alimentos que los ricos servían a sus invitados.

Música y danza

Las celebraciones egipcias no serían completas sin música y bailes. En las fiestas, los cantantes actuaban al compás de arpas, laúdes, tambores, flautas y panderetas.

Los invitados cantaban y daban palmadas, dejándose llevar por el ritmo vibrante de las orquestas egipcias, mientras los bailarines saltaban y daban vueltas. A menudo, la música también acompañaba al trabajo.

En la música egipcia, el canto tenía mucha importancia. En las pinturas funerarias los arpistas suelen ser hombres ciegos. No sabemos como era la música egipcia porque nunca fue escrita.

Tocaban una gran diversidad de instrumentos, lo que sugiere que la música era muy variada. Usaban platillos de bronce para marcar el ritmo.

Los platillos, las campanas y unos sonajeros metálicos llamados “sístros” eran empleados para tocar música religiosa.

Algunas letras de canciones del antiguo Egipto han perdurado hasta nuestros días.

“Disfruta de la vida mientras puedas” reza el Canto del Arpista, grabado en la tumba del rey Intef. Las arpas, que aparecieron por primera vez hacia el año 2.300 a. C., podían llegar a tener hasta 20 cuerdas y ser tan altas como una persona.

También utilizaban castañuelas egipcias muy grandes hechas de marfil.

Los músicos las sostenían con una mano y las hacían golpear unas con otras.

Los hombres bailaban con los hombres y las mujeres con las mujeres, nunca bailaban juntos.

Dinastias del Antiguo Egipto


PERIODO

GOBERNANTES

ACONTECIMIENTOS

NEOLÍTICO5.540-4.500 a.C. - Asentamientos humanos en el lago Moeris y en el delta del Nilo.
PREDINASTICO4.500-3.300 a.C. - Se organizaron en pequeñas poblaciones y cada una tenía sus dioses, templos y gobernantes.
PRETINITA3.300-2.850 a.C. Rey Escorpión Naqada II – Luchas de este rey del sur contra los Iri Pat del norte.
TINITA2.850-2.650 a.C. I DINASTÍAMenes
Aha
Athotis I
Dyer
Wadyi
Udimu
Enezib
Semarkhet
Qaa
II DINASTÍAHetepsekhemui
Nebre
Ninetyter
Uneg
Sekhemib
Neferkare
Neferkasokar
Hudyefa
Khasekhemui
Comienza la historia del Egipto Antiguo. El faraón MENES conquista el Bajo Egipto y unifica el país. Esta fusión quedó simbolizada en la famosa paleta de Menes, en el cual se representa al rey portando la doble corona, que integra los elementos del Bajo y Alto Egipto. Fundación de Memfis
IMPERIO ANTIGUO2.650-2.190 a.C. III DINASTÍANebka
Zoser
Dyoserti
Khabai
Mesokhris
Huni
IV DINASTÍASnofru
Keops
Dyedefre
Kefrén
Bikheris
Micerino
Shepseskaf
Tamftis

V DINASTÍA

Userkaf
Sahure
Neferirkare
Shepseskare
Neferefre
Niuserre
Menkauhor
Dyedkare Asosi
Unas

VI DINASTÍA

Teti
Userkare
Pepi I
Nemtiemsaf I
Pepi II
Nemtiemsaf II
Nitocris

El Imperio Antiguo se inicia con gran esplendor político y artístico. Es este el período de la construcción de las colosales pirámides. En la III dinastía. Zóser construye la pirámide escalonada de Saqqara, prototipo arquitectónico de las edificadas posteriormente. Keops erigió la Gran pirámide de Gizeh, junto a la cual edificarán las suyas los faraones Kefrén y Micerinos.

A finales de la IV dinastía comenzó a desestabilizarse el poder político y aumentó notablemente la influencia de los gobernadores provinciales.

La consecuencia fue una gran crisis de Estado que desembocaría en el desmoronamiento del Imperio Antiguo.

Primeros textos religiosos para el culto de los muertos.

1º PERIODO INTERMEDIO2.190-2.050 a.C. VII-VIII-IX-X DINASTÍAS(Unos 35 faraones)Principales faraones Kheti I
Kheti II
Merikara
El Primer Período Intermedio estuvo caracterizado por la anarquía política. Tras la caída del Imperio Antiguo, los poderes soberanos pasan a manos de las noblezas locales. Sin embargo y aún en medio del caos, la literatura egipcia produjo obras tan bellas e importantes como las advertencias del sabio Ipuwer y Debate de un hombre cansado de la vida con su alma..
IMPERIO MEDIO2.050-1.780 a.C. XI DINASTÍAMentuhotep I
Anfet I
Anfet II
Anfet III
Mentuhotep II
Mentuhotep III
Mentuhotep IV
XII DINASTÍAAmenemhat I
Sesostris I
Amenemhat II
Sesostris II
Sesostris III
Amenemhat III
Amenemhat IV
Nefrusobek
Los príncipes de Tebas arrebatan el poder a otros nobles locales y permiten que Mentuhotep II sea coronado faraón de Egipto. Con esta nueva unificación del Estado, comienza el denominado Imperio Medio. El país realiza verdaderos esfuerzos por mantenerse de nuevo como una gran potencia y comente grandes campañas en el exterior, así como intercambios comerciales con otros países. Es la “edad de oro” de la cultura, caracterizada por el clasicismo en sus formas.

Edad de oro del arte y la literatura egipcia.

2º PERIODO INTERMEDIO1.780-1.560 a.C. XIII DINASTÍA(Unos 500 reyes)XIV DINASTÍA(Reyes menores en el delta)

XV DINASTÍA (Hicsos)

Salitis
Beon
Apakhanas
Hkaian
Apofis
Khamudi

XVI DINASTÍA

(Vasallos hicsos, paralelamente a la XV Dinastía)

XVII DINASTÍA

(Sólo en Tebas, unos 15 reyes)

A finales del Imperio Medio vuelve de nuevo la anarquía al Estado egipcio. Al mismo tiempo los hicsos -una horda de pueblos asiáticos- penetran en el país y ocupan el delta, logrando incluso establecer una dinastía y gobernar Egipto durante decenios. Al final, son derrotados por una dinastía local, la XVII. Los hicsos importaron a Egipto el invento del carro con caballo, elemento bélico que fue utilizado por los propios egipcios para expulsar del país a los invasores.
IMPERIO NUEVO1.560-1.085 a.C. XVIII DINASTÍAAhmosis I
Amenofis I
Tutmosis I
Tutmosis II
Hatshepsup
Tutmosis III
Amenofis II
Tutmosis IV
Amenofis III
Amenofis IV (Akhenatón)
Smenkhare
Tutankhamón
Eye
Horemheb
XIX DINASTÍARamsés I
Seti I
Ramsés II
Merenptah
Amenmese
Seti II
Siptap y Tausert

XX DINASTÍA

Setnakht
Ramsés III
Ramsés IV
Ramsés V
Ramsés VI
Ramsés VII
Ramsés VIII
Ramsés IX
Ramsés X
Ramsés XI

A comienzos del Imperio Nuevo se intenta reorganizar la administración estatal y se proclama a Amón como dios del reino. Para evitar una nueva invasión, los faraones intentan expandir su poderío y penetran profundamente el Asia Menor, donde crean un imperio que les proporciona pingües beneficios económicos. Mientras tanto los sacerdotes de Amón llegan a ostentar tal poder que incluso se atreven a desafiar a los faraones. Amenofis IV se revela contra ellos y provoca una breve revolución religiosa e ideológica que alcanza también al arte, caracterizado por un expresionismo incontenido.

A la muerte de Amenofis IV (Akhenaton). se produjo el fracaso de la reforma religiosa en torno a Atón.

Es la época áurea de la pintura y de las construcciones arquitectónicas en Luxor, Karnak y Abu Simbel.

3º PERIODO INTERMEDIO1.085-715 a.C. XXI DINASTÍASmedes
Amenemnesu
Psusennes I
Amenemope
Osokhor
Siamún
Psusennes II
XXII DINASTÍASheshonq I
Osorcón I
Takelot I
Sheshonq II
Osorcón II
Sheshonq III
Sheshonq IIIa
Pamai
Sheshonq V

Línea del Alto Egipto

Harsiese
Takelot II
Padibaster I
Iuput I
Sheshonq IV
Osorcón III
Takelot III
Rudyamun
Ini

XXIII DINASTÍA

Padibastet II
Iuput II
Osorcón IV

XXIV DINASTÍA

Tefnakhte Bokhoris

El Imperio asiático que Egipto había creado le es arrebatado de las manos por algunos pueblos de la Europa septentrional y por los semitas del Oriente.La nación egipcia contempla exhausta el declive del Imperio. El país vuelve a dividirse en dos y el poder pasa a los príncipes locales en el norte y a los sacerdotes en el sur.Después, toman el centro diversos pueblos extranjeros: Nubios, Libios y Sirios.

Se produce el fin de la unidad egipcia.

IMPERIO TARDÍO715-30 a.C. XXV DINASTÍAHashta
Piye
Shabaka
Shabataka
Taharca
Tanotamun
(Los sucesores reinan en Nubia)
XXVI DINASTÍA
(saitas)
Psamético I
Neco II
Psamético II
Apries
Amasis
Psamético III

XXVII DINASTÍA
(1ª Dominación Persa)

Cambises
Darío I
Jerjes I
Artajerjes I
Jerjes II
Darío II
Artajerjes II

XXVIII DINASTÍA

Amirteo

XXIX DINASTÍA

Neferites I
Hakoris
Usurpador Psamutis
Neferites II

XXX DINASTÍA

Nectanebo I
Teos
Nectanebo II

XXXI DINASTÍA
(2ª Dominación Persa)

Artajerjes III
Arses
Darío III
Usurpador Khababash

REYES GRIEGOS

Alejandro Magno
Filipo Arrideo
Alejandro IV

PTOLOMEOS

Ptolomeo I Soter I
Ptolomeo II Filadelfo
Ptolomeo III
Evergetes I
Ptolomeo IV Filopator
Ptolomeo V Epifanes
Ptolomeo IX Soter II
Ptolomeo X Alejandro I
Cleopatra – Berenice
Ptolomeo XI Alejandro II
Ptolomeo XII Neos Dionisio
Usurpador Harwennefer
Usurpador Hakhwennefer
Ptolomeo VI Filopator
Ptolomeo VII Neo
Evergetes II
Usurpador Harsiese
(Cleopatra) Berénice IV
Cleopatra VII Filópator
Ptolomeo XIII
Ptolomeo XIV
Ptolomeo XV (Cesarión)

PASA A MANOS DEL
IMPERIO ROMANO

Año 30 a.C.

En el año 525 a. de C., el país es invadido por los persas y Egipto se convierte en una provincia de su imperio. El arte de este Período Tardío revela una vuelta hacia la estética formal del Imperio Antiguo.La soberanía persa sobre Egipto llega s su punto final con la llegada de Alejandro Magno, que toma las riendas del país y funda la ciudad de Alejandría. A su muerte la nación pasa a manos de uno de sus generales, Ptolomeo, cuyos sucesores gobernarían Egipto hasta la llegada del Imperio Romano.

Tanto el arte de la época Ptolemaica como el de la romana está movido por el espíritu estético egipcio, aunque, evidentemente, ya nunca se volvería al esplendor de épocas pasadas.

ALGUNOS FARAONES

MENES

Uno de los primeros reyes egipcios, considerado unificador del país y primer faraón.

La historicidad de Menes no ha sido confirmada, a pesar de haberse realizado numerosos intentos para identificarlo con alguno de los primeros reyes de la I dinastía (Narmer ). El documento más antiguo que alude a su nombre data de la mitad del siglo XV a.C.: se trata de un escarabajo en el que aparecen los nombres de Menes, Hatshepsut y Thutmosis III Asimismo, aparece también registrado en las Listas reales (de Abidos, Saqqara y Turín). Las fuentes griegas aluden a Menes, tanto Heródoto, quien lo hace fundador de Menfis y de un templo a Ptah en tal localidad, como Diodoro, que recoge una tradición según la cual Menes habría sido salvado durante una cacería por un cocodrilo, en cuyo recuerdo habría fundado Cocodrilópolis (la antigua Shedet); Manetón , por otra parte, le adscribe nada menos que 62 años de reinado, e indica también que murió despedazado por un hipopótamo.

De hecho, Menes fue más el prototipo ideal del faraón del Imperio nuevo que una figura con consistencia histórica.

ZOSER

Segundo rey de la III dinastía egipcia, hermano y sucesor de Nebka e hijo de la reina Nymaathap, esposa de Khasekhemuy , último rey de la II dinastía.

En sus monumentos, el rey aparece únicamente designado con su nombre Horus de Netjerikhet y con el Nebty de Netjerykhetnebty.

La identidad de Djeser con tales nombres queda demostrada por algunas inscripciones de épocas posteriores; su nombre neswt bity de Djeser, con el que ha pasado a la Historia, fue difundido a partir del Primer Período Intermedio.

Las Listas reales le designan con algunas variantes (Djeser-sa, Djeserit) y le llama Tosorthos.

De acuerdo con el Papiro de Turín, Djeser reinó durante diecinueve años (veintinueve, según Manetón); la capital de su reinado estuvo situada en Menfis.

Se dedicó a incorporar el dios Re al culto real, y además construyó templos a otros dioses en distintos lugares del país, especialmente a Horus y a Thot.

Fue enterrado en la pirámide escalonada de Saqqara (123 x 107 m; 61,20 de altura), el monumento enteramente hecho en piedra más antiguo del mundo, obra de su Visir, arquitecto y médico Imhotep , persona de gran prestigio.

En el serdab de la misma se halló una magnífica figura sedente del rey (ahora en el Museo de El Cairo), y en algunos bajorrelieves de caliza de la llamada Tumba meridional del complejo de su pirámide fue figurado realizando la carrera ceremonial de la Fiesta Sed.

Una serie de datos acerca de Djeser y de su época son cuestionados en la actualidad:

no se puede asegurar que la mastaba de Beit Khallaf, en el desierto de Guergueh, fuese su tumba, pues se halla en el Alto Egipto; la pintura rupestre del Uadi Maghara, en el Sinaí, lo que demostraría la presencia egipcia en tal zona, no es una prueba concluyente de tal presencia.

Djeser no fue, evidentemente, el descubridor de la arquitectura, a pesar de lo dicho por Manetón al hablar de este rey; y también es cuestionada la llamada Estela del hambre, de la isla de Sehel, en la primera catarata, en la que aparece Djeser poniendo fin a tal calamidad, por considerarla una falsificación o extrapolación de la época de Ptolomeo V Epífanes (187 a.C.).

Djeser, de quien se conserva un pie de su momia en el Museo de El Cairo, fue sucedido en el trono por el Horus Sekhemkhet, rey Djeser-Teti.

KEOPS

Segundo rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Esnefru , a quien sucedió, ya con cuarenta años, en el trono, y de la reina Heteferes I .

De sus esposas se conocen tres: Henutsen y Nefertkau, hijas de Esnefru, y Meritities I .

Entre sus hijos, de los que se conocen más de doce, hay que citar a Kauab, Redjedef (luego rey Djedefre ), Rekheif (posteriormente Khefrén), Hordjedef, Baefre , Khuifukhaief y Minkhaief.

Entre sus hijas, a Heteferes II , esposa de Kauab, y a Meresankh II .

Algunos también creen que fue hija suya la princesa Khamerernebty I , tenida de una esposa cuyo nombre se ignora.

El nombre Khéops es la forma grequizada dada por Heródoto al nombre Khufu -un hipocorístico del nombre personal del rey, Khnum-khufuy-; sin embargo, Manetón le llama Suphis, y su nombre Horus fue el de Medjdu.

En realidad, se sabe muy poco del reinado y gobierno de este rey, que según el Papiro real de Turín gobernaría 23 años (50 según Heródoto y 63 según Manetón).

Unas breves referencias en los Anales de la Piedra de Palermo (fragmento de El Cairo) aluden a la crecida del Nilo durante su reinado y a la fabricación y consagración de dos estatuas reales (una de ellas de más de 7 m de altura); sin embargo, sólo ha llegado hasta nosotros una minúscula estatua (7,5 cm de altura) de tal rey, tallada en marfil, hallada en Abidos y que hoy se guarda en el Museo egipcio de El Cairo.

Por dos bajorrelieves rupestres en el Uadi Maghara, en el Sinaí, que recogen su figura, su cartucho y su protocolo real, se deduce la presencia egipcia en tal zona en búsqueda de cobre y de las piedras preciosas de sus minas; asimismo, una estela en diorita con su nombre, localizada en las canteras del desierto de Tochka, en Nubia, y objetos arqueológicos hallados en distintos puntos de Fenicia (Nahr Ibrahim, Biblos) y en Ebla (Siria) demuestran las relaciones comerciales mantenidas con tales enclaves.

La imagen histórica de Khéops fue distorsionada por el Papiro Westcar (cuento del mago Djedi) y sobre todo por Heródoto, que lo pinta como un sanguinario tirano, que cerró templos, redujo la población a trabajos forzados y obligó a prostituirse a su hija.

La realidad es que Khéops, a quien se atribuyen escritos herméticos, edificó templos en distintos lugares (Dendera, Bubastis, Coptos, Menfis) y que fue venerado por el pueblo egipcio hasta la época romana y tenido, en fin, por un rey popular.

Su obra material más significativa fue sin duda su famosa pirámide, levantada en Gizeh, y considerada como una de las siete maravillas de la Antigüedad y de todos los tiempos, de 146 m de altura, construida en tan sólo 20 años (Heródoto).

Junto a ella se establecieron una serie subsidiaria de mastabas, pertenecientes a la familia real y a altos funcionarios.

En las excavaciones de 1954 se hallaron, en el lado sur de dicha pirámide, dos fosas rectangulares: en una de ellas se encontró desmontado un barco funerario de unos 50 m de longitud (hoy expuesto en un museo in situ), que ha constituido un importante elemento arqueológico para el análisis de las creencias funerarias egipcias.

De la construcción de la pirámide de Khéops los egiptólogos han deducido algunos hechos históricos en relación con la problemática de la esclavitud y de la organización del trabajo.

El rey Khéops fue sucedido por su hijo Djedefre.

KEFREN

Cuarto rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Khéops y nieto de Esnefru .

Probablemente, subió al trono después de apartar del mismo a los hijos de su antecesor y hermanastro, Djedefre , y se mantuvo en él unos 26 años con el nombre neswt bity de Rekhayef o Khaefre (de ahí el Chephren de Heródoto) y con el nombre Horus de Userib.

Manetón , que le llama Suphis, le asignó 66 años de gobierno, cifra a todas luces exagerada .

Al igual que sucede con otros reyes de esta famosa dinastía, se desconocen los acontecimientos de su reinado, pues nada de él se ha conservado en la Piedra de Palermo, si bien por testimonios indirectos se sabe que continuó controlando Nubia y los oasis de los desiertos.

La prosperidad económica de su reinado se hace patente en la gran cantidad de inscripciones que de Khefrén han llegado y en la política de construcciones que emprendió.

Su esposa principal fue Khamerernebty I , y tuvo también luego a Meresankh II o Meresankh III como esposa secundaria.

Entre sus hijos hay que citar a Micerino , Nikaure, Sekhemkare y a la princesa Khamerernebty II, que se casaría luego con Micerino.

Khefrén se denominó a sí mismo, además de los títulos Horus, Nebty y nebw, con el de “Hijo de Re” (Sa Ra), haciéndose llamar Kha.f-Ra (“Ra-cuando-se-levanta”), con lo cual el culto al sol adquirió aún mayor importancia durante su reinado, convirtiéndose sus funcionarios en verdaderos sacerdotes.

Además de la serie de templos que ordenó construir por todo el país, en Gizeh levantó un magnífico templo a la Esfinge (león yaciente androcéfalo), imagen del dios sol y también del propio rey encarnado en tal divinidad (Horemakhet); ésta se comenzó a esculpir en la roca natural ya durante el reinado de su padre Khéops.

Asimismo, levantó la segunda gran pirámide, de 143 m de altura, y sus correspondientes templos, Alto y Bajo, al norte de la necrópolis menfita.

De las más de cien estatuas que de Khefrén se labraron para sus tres templos de Gizeh, tan sólo ha llegado intacta una.

Se trata de la celebérrima, realizada en diorita, que lo presenta sentado con la figura de un halcón detrás de su cabeza, a modo de protección (1,68 m de altura), conservada hoy en el Museo egipcio de El Cairo.

De otros lugares egipcios sí han llegado otras estatuas intactas, caso por ejemplo de la estatuilla en alabastro (77 cm de altura) de Menfis.

Existen serios problemas para averiguar quién le sucedió en el trono, pues el Papiro real de Turín presenta una laguna tras el sucesor de Khefrén, laguna que ocuparía probablemente el rey Baefre .

Según un graffiti de la XII dinastía, existente en el Uadi Hammamat, tras Khefrén gobernarían sus hermanos Hordjedef y Baefre.

Micerino fue también hijo, como se dijo, de Khefrén y de su esposa Khamerernebty I, pero no le sucedió directamente.

MICERINO

Rey de la IV dinastía egipcia, hijo de Khefrén y de su esposa Khamerernebty I.

Tras los gobiernos de sus tíos Hordjedef y Baefre , subió al trono Micerino (en egipcio Menkaure), que tuvo por nombre Horus el de Kakhet. Manetón le llama Mencheres y le asigna 63 años de reinado, cifra totalmente exagerada; Heródoto, por su parte, le denomina Mykerinos, haciéndole hijo de Khéops y considerándole un rey justo y benévolo.

De su reinado se saben en realidad pocas cosas: presencia egipcia en Nubia por la impronta de sellos hallados con el nombre de Micerino, devolución al clero de algunas prerrogativas y construcción de templos.

Es de gran interés su pirámide, la más pequeña de las tres de Gizeh (108 m de lado por 66 de altura), en cuya cámara sepulcral fue hallado el sarcófago de basalto y restos de su momia (luego perdidos en un naufragio, probablemente en aguas españolas).

Sus templos funerarios han proporcionado más de 40 estatuas diferentes de Micerino, entre ellas las cuatro hermosas tríadas en donde aparece el rey entre diosas (tres ejemplares en el Museo de El Cairo y uno en el de Boston) o la pieza que le representa de pie junto a su esposa y hermana Khamerernebty II, hoy en el Museo de Boston. El nombre de Micerino está perdido en el Papiro real de Turín, aunque le asigna este documento un reinado de 18 años. Fue sucedido por uno de sus hijos, llamado Shepseskaf , dado que el hijo mayor, el príncipe Khuenre, había fallecido antes que Micerino.

USERKAF

Primer rey de la V dinastía egipcia, hijo de un personaje desconocido (tal vez sacerdote de Heliópolis) y de Neferhetepes, hija de Djedefre , y por tanto descendiente de una rama colateral de Khéops .

Si se acepta lo narrado en el Papiro Westcar (hoy atesorado en el Museo de Berlín), con serias reservas por parte de algunos egiptólogos, su madre habría sido una tal Redjedet, esposa de un gran sacerdote. Acerca de la figura de Khentkaus , posible y supuesta hija de Micerino , que unos hacen madre de Userkaf y otros su esposa, existen serios problemas de índole familiar y ubicación exacta entre la IV y V dinastías.

El reinado de Userkaf fue de corta duración según el Papiro real de Turín, que únicamente le asigna siete años de gobierno.

Sin embargo, , que le llama Usercheres, le atribuye 28.

Userkaf continuó con la política de presencia egipcia en Nubia, según se deduce de la impronta de sellos de barro hallados en Buhen, y con las relaciones comerciales con el mundo egeo (vaso de la isla Citera, hoy en el Museo de Atenas).

La Piedra de Palermo le asigna la realización de tres censos, lo que estaría de acuerdo con la duración de su reinado.

Desde el punto de vista religioso, la actuación del rey se caracterizó por el abandono de la doctrina menfita y por el continuado culto que recibió el dios Re, al cual le fueron donadas muchísimas tierras y edificados diferentes templos solares -los textos hablan de seis-, que venían a aportar una nueva configuración arquitectónica, y en los cuales lo más significativo era el obelisco, que simbolizaba la piedra Ben-ben, esto es, los rayos del sol.

Uno de ellos lo edificó Userkaf en Abu Ghurob, siguiendo en parte los planos del templo de Re-Atum de Heliópolis.

Además del culto solar también favoreció el culto a la diosa Hathor, otorgando tierras a sus templos, y vigilando su estado.

Procuró que la justicia reinara en el país (no en balde su nombre Horus fue el de Irymaat) y que sus súbditos fueran correctamente administrados.

Su pirámide, de muy modestas proporciones y en estado prácticamente ruinoso en la actualidad, la edificó en Saqqara en las cercanías del complejo funerario de Djeser .

En el templo de la misma, realzado con hermosos bajorrelieves, fue hallada la cabeza de una estatua colosal del rey, en granito rojo (hoy en el Museo egipcio de El Cairo) y otra más pequeña apareció en su templo solar.

Fue sucedido en el trono por Sahure.

AMENEMHAT I

Rey egipcio, fundador de la XII dinastía, llamado Ammenemes por Manetón .

Se ignoran quiénes fueron su padre y su madre, si bien en épocas posteriores se creyó que lo habían sido un sacerdote de nombre Sesostris y una tal Nefret, originaria de Elefantina.

En cualquier caso, tras alcanzar el cargo de Visir, pudo hacerse con el trono después de la muerte de Mentuhotep IV , pero contando con una fuerte oposición, dado que no era de estirpe real (luchas con un Intef y un tal Segerseny en Nubia, aspirantes al trono).

Por un texto, la Profecía de Neferty, redactado con posterioridad a los hechos que narraba, se anunciaba la llegada a Egipto de Ameny -es decir, Amenemhat I-, salvador del país, quien traería la prosperidad y el orden.

Ya en el poder y tras adoptar el nombre neswt bity de Sehetepibre, restableció las fronteras provinciales mediante estelas y fijó su capital en la región de Menfis, en It-tauy (actual El-Lisht), en la frontera entre el Alto y el Bajo Egipto.

Asimismo, reorganizó la administración, situando junto a los nomarcas, a quienes devolvió sus prerrogativas, a unos inspectores reales.

Después de algunas expediciones a Elefantina y al Uadi Hammamat, se dedicó a la tarea de reforzar el lado oriental del delta; para ello levantó una serie de fortalezas a lo largo del Uadi Tumilat, conocidas como el “Muro del Príncipe”, destinadas a impedir infiltraciones de beduinos y asiáticos.

Rey constructor, que conocemos por algunas estatuas, levantó edificios en El Fayum, Bubastis, Khatana, Tanis, Abidos, Karnak y otros enclaves, así como una pirámide en El-Lisht.

No está probado que en el año vigésimo o vigésimo primero de su reinado asociase como corregente a su hijo Senusret , el futuro Sesostris I , según se había interpretado a partir de la Estela de Intef y de algunos textos literarios.

En cualquier caso, fue entonces cuando los egipcios efectuaron incursiones militares por Palestina, Nubia y Libia.

En el año vigésimo quinto, las tropas de Amenemhat I fundaron Buhen, más allá de la segunda catarata y en el vigésimo nono se volvió a someter a los nubios de Uauat, en el transcurso de una campaña dirigida personalmente por el rey (inscripciones de El-Girgaui, cerca de Korosko).

Mientras Sesostris se hallaba combatiendo por tierras libias, se enteró de la muerte de su padre, asesinado en un complot poco antes de celebrar una Fiesta Sed.

Durante el reinado de Amenemhat I se escribieron la Kemyt o Summa y la Sátira de los oficios, obras destinadas a hacer popular el oficio de escriba.

Los últimos acontecimientos del reinado de Amenemhat I y el ascenso al trono de su hijo Sesostris I pueden seguirse en buena parte en la Enseñanza de Amenemhat, conservada en el Papiro Millingen, de la XVIII dinastía, texto en el que el rey relata a su hijo su propia muerte, así como en la Historia de Sinuhé, bello relato novelado, obras ambas que se escribieron en el reinado de su sucesor.

SESOSTRIS I

Segundo rey de la XII dinastía egipcia, hijo de Amenemhat I , por quien al parecer fue asociado al trono, permaneciendo en tal situación cerca de diez años hasta la muerte de su padre, hecho ocurrido durante una conjura palaciega en Ittauy (El-Lisht). Sesostris I, al tener conocimiento del asesinato de Amenemhat I, tuvo que regresar rápidamente a Egipto desde Libia, en donde se hallaba luchando, a fin de controlar la situación y hacerse cargo del gobierno.

Sesostris I, llamado Kheperkare como nombre de coronamiento, contó con la ayuda de visires (Antefoker, Mentuhotep , Sesostris) y nomarcas (Sarenput I , Djehutynakht, Ameny , gracias a los cuales Egipto conoció una fuerte administración centralizada y una floreciente economía.

Ello permitió al rey llevar a cabo una vasta política de construcciones por todo el país, dedicando estatuas y monumentos a sus antepasados y restaurando no pocos templos, entre ellos el de Heliópolis, lugar de culto al dios Re.

En Karnak erigió una magnífica Capilla blanca o Kiosco, que se ha conservado en muy buen estado.

Pudo guerrear en Nubia, zona a la que había acudido en búsqueda de oro, controlando el territorio hasta la tercera catarata y manteniendo relaciones económicas con Kerma, sin olvidar la construcción de diferentes guarniciones en tal zona. Con Palestina y Siria entabló relaciones tranquilas, aunque se conoce alguna que otra campaña militar, como la llevada a cabo por el general Nesu-Montu , lo que le permitió continuar con la explotación de canteras (Uadi Hammamat, Uadi el-Hudi) y minas, especialmente la de turquesas de Sera el-Khadim (Sinaí) y los contactos comerciales y pacíficos con Punt, Biblos, Ugarit y mundo egeo.

Diferentes textos literarios -con claro contenido histórico- permiten conocer no pocos detalles del largo reinado de Sesostris I, considerado por la posteridad como un gran gobernante e incluso como divinidad; entre ellos se encuentra la Enseñanza de Amenemhat I, redactada por el escriba Khety y luego copiada muchas veces, y sobre todo la Historia de Sinuhé, en la que se narran los hechos de tal personaje, que quizás pudo haber conocido a los culpables de la muerte de Amenemhat I. Sesostris I, que celebró una Fiesta Sed, se hizo construir una pirámide en El-Lisht (106 m de lado por 61 de altura), rodeada de mastabas y pequeñas pirámides para familiares y personajes ilustres. De Sesostris I nos ha llegado una variada iconografía presente en sus magníficas estatuas, algunas de talla colosal.

Su esposa principal fue Neferu y su hijo heredero Amenemhat II a quien asoció al trono poco antes de morir.

SESOSTRIS III

Quinto rey de la XII dinastía egipcia, hijo de la reina Khenemet-nefer-hedjet y de Sesostris II , quien al parecer lo asoció como corregente, aunque esta particularidad no ha sido probada.

Con este faraón, cuyo número de años de reinado no se conoce con exactitud (hoy se evalúa en unos 36 y no en 48 como supuso Manetón ), Egipto llegó en el Imperio medio a su máximo apogeo en todos los órdenes. Sesostris III, cuyo nombre de coronamiento (neswt bity) fue el de Khakaure, continuó con la política de reorganización administrativa, intentando controlar a los grandes personajes locales, para lo cual no dudó en suprimir el cargo de nomarca, manteniendo al parecer a uno solo de ellos, a Uhka II de Anteópolis.

El país fue colocado bajo el control de un Visir con mando sobre tres ministerios (uaret), situados en el Bajo, Medio y Alto Egipto.

Esta reforma, hoy cuestionada por algunos egiptólogos, provocó la aparición de un nuevo funcionariado que controlaba todas las ramas de la administración.

Gracias a los textos de execración, los existentes en estatuas y escarabeos, hallados en Egipto, Sudán (Mirgissa), Palestina y Siria, se puede determinar el programa asiático de Sesostris III, que se caracterizó por su militarismo y afanes de conquista.

El rey en persona participó en la toma de Siquem (Palestina), según se sabe por el texto autobiográfico de la estela de un tal Khusobek.

Asimismo, en Nubia desplegó una gran actividad militar, que se tradujo en su conquista absoluta y en la colonización total de la zona.

Se conocen metódicas campañas, llevadas a cabo en los años octavo, décimo, décimo sexto y décimo nono de su reinado, quizás para controlar las rutas del oro o, mejor, para evitar el movimiento de pueblos nubios en vías de expansión (cultura de Kerma).

Para penetrar en el país hubo de limpiar y acondicionar una serie de canales, que le permitieron conducir su flota por aquellos parajes.

Luego construyó una cadena de ocho fortalezas entre Semna y Buhen, prohibiendo a sus habitantes cruzar hacia el norte y traspasar las fronteras egipcias (Estelas fronterizas).

A pesar de estas medidas represivas, Sesostris III, que promovió el culto de Montu sobre todo en Medamut, y el de Heryshef, fue creído un dios y se le tributó culto (también en Nubia) que incluso pervivió hasta el Imperio nuevo. Su política constructiva fue poco importante en el norte del país; no así en el Alto Egipto, en donde se han hallado multitud de templos (de Medamut por ejemplo), estatuas (los “retratos” de Sesostris III), estelas (Abidos y Elefantina), esfinges y relieves (uno de ellos lo figura celebrando una Fiesta Sed).

Sus esposas principales fueron las reinas Khenemet-nefer-hedjet (de igual nombre que la madre del rey) y Nefret-henut.

Su heredero fue su hijo y primogénito Amenemhat III .

Sesostris III se hizo construir un grandioso cenotafio en Abidos y una pirámide de ladrillos en Dahshur.

AMENEMHAT III

Sexto rey de la XII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Sesostris III .

Con Amenemhat III, que tomó como nombre neswt bity el de Nymaatre, el Egipto del Imperio medio alcanzó el período de mayor prosperidad económica, con un país bien administrado, con los nomarcas y la nobleza obediente y con el reconocimiento del extranjero.

Tras finalizar algunos proyectos constructivos de su padre (defensas de Semna y Kumma), pudo dedicarse a planes agrícolas de gran alcance, como el que practicó en El Fayum, recuperando en sus cercanías grandes superficies para el cultivo.

Su largo reinado -unos 46 años- le permitió efectuar como mínimo veintiuna expediciones al Sinaí en busca de metales y de otros productos, según se sabe por más de 60 inscripciones allí dejadas, lo que complementó aún más la riqueza de Egipto.

También se efectuaron expediciones a las canteras del Uadi Hammamat, Assuán y Toshka, y continuó la extracción de piedras en Tura. Amenemhat III efectuó significativas obras constructivas (ampliación del templo de Sobek en Shedet [Cocodrilópolis] y del templo de Hathor en Serabit el-Khadim, en el Sinaí; templo de Sobek-Renenutet en Medinet-Maadi; templo de Kuban en Nubia).

Sin embargo, la más fastuosa fue el templo funerario, con su palacio anejo, que levantó en Hawara, conocido como Laberinto y descrito con palabras de admiración por Heródoto, Diodoro y Estrabón.

Se hizo construir dos pirámides, una en Dashur y otra en Hawara, en donde fue enterrado, así como un cenotafio a modo de mastaba en Abidos.

Fue sucedido por su hijo Amenemhat IV , quien había actuado como corregente durante algunos años.

Entre sus esposas hay que citar a Aat, a otra de nombre desconocido, y a Hetepti, madre del citado Amenemhat IV, que fue enterrada en Dashur. Amenemhat III, que había celebrado una Fiesta Sed, fue deificado a su muerte con el nombre de Lamares (así le llama también Manetón y con él recibió culto en el área de El Fayum. De Amenemhat III se conocen algunas estatuas, austeras pero originales, caso de la Esfinge granítica con su rostro (Museo de El Cairo), la Cabeza de Copenhague o la pequeña Cabeza (10 cm de altura) del Museo Egipcio del Vaticano.

AHMOSIS I

Fundador de la XVIII dinastía egipcia, llamado Amosis por Manetón . Fue el hijo menor quizás de Seqenenre Taa y de Ahhotep II y nieto de Tetisheri .

Se sabe que casó con su hermana Ahmose Nefertari , mujer que llegó a ser Segunda Profeta de Amón , y que tuvo como hijos a Ahmose, que murió muy joven y a Amenofis I , su sucesor en el trono.

Su hija fue Meryt-Amón I, hermana y esposa del precitado Amenofis I.

Sin haber cumplido todavía los diez años, Ahmose I sucedió en el trono a su hermano Kamose , y permaneció en el mismo 25 años y cuatro meses.

A él se debió la expulsión definitiva de los hicsos, a quienes tomó su capital, Avaris, persiguiéndolos hasta Sharuhen, en Palestina, e incluso hasta las cercanías del río Éufrates.

Luego, se volvió hacia Nubia, en donde llevó a cabo algunas acciones militares, sofocando algunas rebeliones (sobre todo las de Aaty y de Teti-an) en la zona de las cataratas.

Tras organizar la zona de Nubia emprendió diversas reformas administrativas de las que no se dispone de información detallada, así como una política de restauración de templos (inscripciones de Maasara), sobre todo en Buhen, Hermonthis, Abidos y Tebas, su capital imperial.

Durante su gobierno destacaron algunas personalidades, entre ellas, los militares Ahmose , hijo de Abana, Ahmose Pennekhbet y Neshi, así como los grandes sacerdotes de Amón, Djeuty y Minmentju.

Se desconoce la tumba de Ahmose I, pero no su momia, que fue hallada en el “escondrijo” de Deir el-Bahari.

Algunos relieves (Estela de Abidos), dos estatuas y un ushebti (éste en el Museo Británico) permiten conocer los rasgos físicos del rey.

Flavio Josefo , refiriéndose a Manetón, situó en el reinado de Ahmose I la salida de los judíos (Éxodo) de Egipto, guiados por Moisés .

AMENOFIS I

Segundo rey de la XVIII dinastía egipcia, llamado Amenofis por Manetón.

Hijo y sucesor de Ahmose I y de su esposa y hermana Ahmose Nefertari , conoció un reinado en líneas generales muy pacífico.

Nombrado rey a los diez años y con el nombre de coronación de Djeserkare, prosiguió con la política de su padre.

Efectuó una primera campaña por Nubia en el segundo año de reinado y otra en el octavo, alcanzando Tombos, muy al sur de la segunda catarata -e incluso la lejana región de Kari-, expediciones que conocemos por las biografías de Ahmose , hijo de Abana, y de Ahmose Pennekhbet, así como por las inscripciones de los virreyes de Nubia (inscripción de Turi).

Efectuó sendas expediciones contra los libios y contra los asiáticos, llegando incluso al río Éufrates, en donde puso cerco a Karkemish.

No fueron expediciones de conquista, sino más bien rápidos ataques centrados en la obtención del botín. Amenofis I realizó numerosas construcciones por el Alto Egipto:

levantó en Tebas un magnífico templo a Amón y finalizó en Abidos algunas de las obras iniciadas por su padre.

En su reinado se redactó el Papiro Ebers, de contenido médico, así como el texto funerario conocido como Libro de la Amduat.

Su hermana y al tiempo esposa Meryt-Amón tuvo gran importancia política, lo mismo que una princesa llamada Ahmose, que tal vez fue designada heredera cuando murió el hijo de Amenofis I, Amenemhat.

Tal princesa casó con Thutmosis I , quien heredó el trono como faraón.

A la muerte de Amenofis I (contaba apenas 30 años), el rey, junto con su madre, recibió culto funerario en Tebas, que se prolongó hasta la Época Baja.

Su tumba no ha sido todavía identificada, si bien para algunos egiptólogos estuvo situada en Dra Abu el-Naga; su capilla funeraria se situaría no lejos de la de su madre.

Su momia fue hallada en el “escondrijo” de Deir el-Bahari. De Amenofis I han llegado diferentes estatuas, conociéndose así una variada iconografía.

TUTMOSIS I (Thutmose o Thutmosis I)

Tercer rey de la XVIII dinastía egipcia, tal vez hijo ilegítimo de Amenofis I y de una princesa llamada Seniseneb. Ninguna documentación indica que Thutmosis I fuese hijo del citado Amenofis I, con quien probablemente ejerció la corregencia del país antes de ser faraón, título y poder que alcanzó gracias a su matrimonio con su probable hermanastra Ahmose , heredera directa de la corona, evento que anunció a funcionarios mediante un documento a modo de circular, del que ha llegado un ejemplar procedente de Nubia (Uadi Halfa) remitido al gobernador Turi, que luego fue copiado otras veces.

Thutmosis I, que tomó como nombre de coronación el de Aakheperkare, comenzó su reinado con una campaña contra Nubia, alcanzando Tombos, cerca de la tercera catarata (Estela de Tombos), en donde levantó una fortaleza, según sabemos por algunas biografías de personajes de su época (Ahmose , hijo de Abana, y Ahmose Pennekhbet ).

Ante una sublevación de Kush, marchó contra sus habitantes y logró hacer prisionero a su rey, tras lo cual dejó una Estela fronteriza en Kurgus. La civilización de Kerma desapareció debido a aquella incursión. En Asia atacó Retenu (Canaán y Naharina (Mitanni ), erigiendo también a orillas del Éufrates una Estela fronteriza; a su vuelta, se dedicó a la caza de elefantes en el país de Niy, lugar desconocido, pero a situar en la zona de Siria. Pudo luego dedicarse a la administración de su reino haciendo de Menfis su segunda capital.

Realizó también numerosas construcciones en Karnak (en donde inició el templo de Amón ), en Abidos, Medinet Habu, Gizeh y otros lugares.

Su repentina muerte provocó una seria crisis dinástica, puesto que sus dos hijos (Amenmosis y Uadjmosis ), tenidos de una de sus concubinas, Mutneferet, habían fallecido con anterioridad .

Sería una de sus hijas, Hatshepsut , quien casada con su hermanastro Thutmosis II (que fue hijo de Thutmosis I y de su concubina Mutneferet) le transmitiera a éste los derechos de la corona.

Thutmosis I fue el primer rey en construir su tumba en el Valle de los Reyes.

Del mismo han llegado pocas esculturas, siendo la más remarcable una conservada en el Museo de Turín. El faraón Thutmosis I recibió culto póstumo.

AMENOFIS II (Amenhotep II)

Séptimo rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Thutmosis III y de la reina Hatshepsut II Merytre. Amenofis II, que había sido asociado por su padre al trono (esta corregencia es muy discutida), fue de temperamento enérgico, amante de la guerra, de la caza y en general de los ejercicios físicos violentos, experto en caballos y en el manejo del remo y del arco (Estela de la Esfinge).

En su tercer año de reinado -el poder absoluto lo alcanzó a los 18 años, tomando el nombre de Aakheperure- hubo de someter una sublevación de asiáticos (Estela de Amadah), y en el séptimo efectuó diversas campañas por Siria, en donde conquistó Edom; después de atravesar el Orontes destruyó Ugarit, sometió Qadesh y alcanzó incluso Mitanni .

Estas campañas las repitió dos años más tarde al sublevarse Retenu, obteniendo en las mismas numeroso botín y la captura de 89.600 prisioneros, entre ellos algunos millares de habiru.

Asimismo, pudo regularizar los tributos de guerra obligando a que Retenu le entregase más de 600 kg de oro y 45.000 de cobre.

De acuerdo con la Estela de Karnak, el rey se llevó a Tebas a siete jefes de Tikhesi (o Takhsy); allí, ante Amón, sacrificó personalmente a seis de ellos y al otro lo llevó a Nubia en donde también lo colgó. Ante esta demostración de fuerza, los hititas, los mitannios, los babilonios y otros reyezuelos sirios le enviaron embajadas de paz y ricos presentes, deseosos de mantener buenas relaciones. Amenofis II también demostró su poderío en Nubia, bien controlada por el Virrey y colaborador Usersatet, levantando en ella una fortaleza y dejando numerosas estelas hasta la cuarta catarata.

Rodeado de buenos colaboradores (Usersatet, ya citado, Qenamón , Sennefer , Menkheperreseneb, Amenemipet), su administración funcionó a la perfección y no dudó en entregar buenas soldadas a los militares y donaciones a los funcionarios, así como en ser flexible con el culto a muchas divinidades asiáticas (Reshef y Astarté, entre otras).

Amenofis II amplió el templo de Karnak y erigió obeliscos, además de realizar otras construcciones en Medamud, Tod, Armant y Gizeh.

Su tumba, bellamente decorada con la totalidad de textos y algunas escenas del Libro de la Amduat, y en la que se halló su sarcófago y momia (aunque desprovista de sus joyas y amuletos), se construyó en el Valle de los Reyes. A Amenofis II le sucedió en el trono su hijo Thutmosis IV , tenido de la dama Tiaa.

AMENOFIS III (Amenhotep III)

Noveno rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Thutmosis IV y de la reina Mutemuia , identificado más tarde por los griegos como Memnón.

Sus primeros años de gobierno contaron con la regencia de su madre, pues Amenofis III tenía unos diez años de edad cuando accedió al trono.

Gracias a los reinados anteriores y a sus colaboradores (Ptahmes, Aanen, User, Meryptah), el nuevo rey pudo gobernar desde Napata hasta Naharina en un ambiente de paz y de gran prosperidad económica, y pudo dedicar su atención al fomento de las Artes y de las construcciones monumentales, dirigidas en su mayoría por su arquitecto Amenhotep , hijo de Hapu.

Poco después de acceder al trono con el nombre neswt bity de Nebmaatre, efectuó una campaña contra los nubios, que dirigidos por un tal Ikheny se habían sublevado.

Más tarde todavía efectuaría otra campaña a Nubia, mandada por el Hijo real de Kush, Merymose, pero más como demostración de fuerza y de represión que como guerra de conquista (Estela de Semna).

Tras ello pudo dedicarse a su deporte favorito, la caza -en cuyo transcurso, según dice un escarabeo conmemorativo, mató 102 fieros leones- y a la diplomacia internacional (entente con los hititas, firma de tratados con Mitanni y Babilonia, tributo de Asiria).

Por necesidades políticas contrajo matrimonio con Kelu-Khepa , hija del rey de Mitanni Shuttarna II , y con Tadu-Khepa , hija del también rey mitannio Tushratta ; asimismo, dos princesas babilonias -las hijas de los reyes Kadashman-kharbe I y Kurigalzu I , y otras dos princesas más, hijas respectivamente de Tarkhundaraba de Arzawa y de Satiya de Enishasi, pasaron a su harén, según se sabe por los correspondientes escarabeos conmemorativos.

De su actividad constructora se tienen pruebas prácticamente en todo Egipto, desde el delta hasta Sudán; destaca su templo funerario, que destruiría luego Merenptah y del que quedan muy pocos vestigios (entre ellos, sus dos celebérrimos Colosos de Memnón, de más de 14 m de altura, en las cercanías de Medinet Habu); el templo de Luxor, con la magnífica columnata; el pilono occidental de Karnak; la serie de 600 estatuas de la diosa Sekhmet; los templos de Soleb y Sedeinga en Nubia; y su palacio, no lejos de Malqata, prácticamente desaparecido y en donde celebró tres Fiestas Sed en los años 30, 34 y 37 de su reinado.

Su esposa principal fue Tiyi , de gran carácter, hija de Yuya y de Tuya y que dio a Amenofis III seis hijos, entre ellos Satamón II , princesa con la cual luego se unió el rey y a la que reconoció oficialmente como su esposa, y también Isis, a quien tomó asimismo como consorte.

Otros hijos fueron Thutmosis, designado heredero y que murió, sin embargo, joven; Amenhotep (el futuro Akhenatón ) y muy probablemente Smenkhkare y Baketatón.

En el año undécimo de su reinado, según se sabe por una serie de pequeños escarabeos conmemorativos, construyó y dedicó un magnífico lago artificial para la reina Tiyi en un lugar llamado Djaruja, destinado no sólo al recreo y placer, sino también a la regulación hidráulica.

Al final de su reinado empezó a promover el culto a Atón (él se llamaba a sí mismo Iten Thehen, “el Disco solar resplandeciente”), que tanto predicamento alcanzaría con Akhenatón, su hijo y sucesor, y a quien había tomado como corregente.

Sintiéndose enfermo, no dudó en solicitar de Tushratta de Mitanni el envío de la imagen de la diosa Shaushka de Nínive, de virtudes curativas, para remediar su salud.

De Amenofis III han llegado diferentes estatuas que nos permiten conocer sus rasgos físicos; destacan entre ellas las Cabezas del Metropolitan Museum de Nueva York (44,5 cm de altura), del Cleveland Museum of Arts (17,3 cm de altura) y del Louvre (34 cm de altura).

Su tumba se ubicó en el Valle de los Reyes, pero fue saqueada, aunque se salvó su momia al ser ocultada después en la tumba de Amenofis II .

AMENOFIS IV (Akhenatón o Akenatón )

Décimo rey de la XVIII dinastía egipcia, hijo y sucesor de Amenofis III y de la gran esposa real Tiyi .

Muchos aspectos de la vida de Akhenatón, conocido también como Amenofis IV, nos son desconocidos.

Se supone que su padre, enfermo y anciano, le nombraría corregente en una ceremonia celebrada en Menfis.

Se coronó como rey en Karnak a la muerte de aquél, y tomó como nombre de ascenso al trono el de Nefer-kheperure Uaenre.

No se sabe con exactitud qué influencias pudo recibir de su preceptor Amenhotep , hijo de Hapu, de sus padres y de su esposa y prima Nefertiti , hija de Ay y de Tiyi II, para imponer el nuevo culto a Atón .

En cualquier caso, el clero de Amón fue perdiendo prerrogativas y bienes, e incluso sufrió persecución. Akhenatón, hacia el quinto año de su reinado, cambió su nombre de Amenhotep por el de Akhenatón (o Akhnatón), que significa “Útil para el disco”, haciendo llamar a su esposa Nefer-neferu-Atón.

Luego, se retiró a una nueva ciudad que ordenó levantar y que delimitó mediante catorce Estelas de frontera; ésta estaba ubicada a medio camino entre Menfis y Tebas, y se llamó Akhetatón, “Horizonte del disco” (hoy Tell el-Amarna), y se convirtió en capital de su nuevo Estado teocrático, centrado en la figura de Atón (el Disco solar).

Dedicado a su religión, Akhenatón, que por otra parte pudo controlar mayor poder, se despreocupó de las tareas de gobierno, iniciándose así la decadencia del país y favoreciéndose las revueltas internas y la sublevación de zonas periféricas (caso del País de Ikayta, por ejemplo).

La correspondencia hallada en Akhetatón, sin embargo, permite conocer las relaciones de Egipto con los países extranjeros y deja entrever que internacionalmente el país del Nilo continuaba con su prestigio.

No obstante, los hititas lograron que Mitanni rompiera su alianza con Egipto, y no pocos altercados aparecieron en Siria y en Fenicia (captura de Biblos por el rey de Damasco, toma de Jerusalén) en cuya solución Akhenatón no tuvo el menor interés.

Hacia el final de su reinado (los acontecimientos se desconocen por la destrucción de documentos en época ramésida) hubo al parecer disensiones con Nefertiti, que cayó en desgracia y fue sustituida por la segunda esposa de Akhenatón, de nombre Kiya, que algunos egiptólogos identifican con Tadu-Khepa , una mitannia casada con Amenofis III.

Unos pocos egiptólogos piensan que Nefertiti obtuvo la titulatura real y que pudo gobernar con el nombre de coronamiento de Ankh(et)kheperure.

Sea como fuere, el rey se vio obligado a asociar al trono a Smenkhkare , de quien se ignoran sus orígenes, y al que dio por esposa a su hija primogénita Meritatón.

Se ignora cómo murió Akhenatón y cómo desapareció Smenkhkare, todavía joven y que precedió en la muerte a su suegro.

Al rey le sucedió directamente la indicada reina Ankh(et)kheperure, que gobernaría unos tres años (graffiti de Pauah, en la tumba de Pairy) y a ésta Tutankhatón, casado con Ankhesenpaatón, otra de las hijas de Akhenatón (quienes serían rebautizados como Tutankhamón y Ankhesenamón).

Algunos egiptólogos piensan que Smenkhkare y Tutankhamón fueron hermanos menores de Akhenatón y, por tanto, hijos de Amenofis III; otros creen que pudieron haber sido hijos del propio Akhenatón.

El faraón Akhenatón ha pasado a la Historia como el “faraón hereje” y como uno de los primeros reformadores religiosos, con claras tendencias monoteístas en torno a Atón (religión amarniense), a quien edificó numerosos templos por todo el país; entre ellos destacan los de Menfis, Heliópolis, Elefantina y Nubia.

Aparte de éstos, se conocen otros ocho templos de su primera etapa de reinado que se construyeron rápidamente, mediante la técnica de bloques en serie (los talata), de los cuales han llegado más de 50.000.

El rey tuvo aficiones literarias, y fue probablemente el autor de un hermoso Himno a Atón que hizo grabar en todos los templos de Tell el-Amarna y que incluso se fijó en la tumba del precitado Ay, el padre de Nefertiti y más tarde rey.

Asimismo, en su reinado el Arte egipcio adoptó nuevos cánones estéticos (busto de Nefertiti del Museo de Berlín, coloso osírico de Karnak, pareja de Akhenatón y Nefertiti, torso de princesa), a los que no fue ajeno el faraón, que tuvo notables aptitudes plásticas si hemos de creer a su arquitecto Bek .

La plástica y figuraciones pictóricas de Akhenatón, que lo representan bajo evidentes aspectos andróginos, ha sido evaluada de modo muy dispar.

Para algunos, obedecería a la nueva concepción artística del propio rey; para otros, sería prueba inequívoca del llamado “síndrome de Fröhlich”, enfermedad que pudo haber padecido en sus últimos años de vida.

Akhenatón fue enterrado muy probablemente en El-Amarna, pero su momia no ha sido encontrada.

TUTANKHAMON

Duodécimo rey de la XVIII dinastía egipcia, que accedió al trono tras la muerte de Akhenatón (Amenofis IV), por hallarse casado con una de las hijas de aquel rey y de su esposa Nefertiti.

Algunos especialistas pensaron que Tutankhamón había sido hijo de Amenofis III y de Tiyi , por lo que sería hermano menor de Amenofis IV.

Hoy se argumenta, de acuerdo con estudios serológicos y osteológicos, que fue hijo de Amenofis IV y de Kiya , la cual murió al darle a luz.

A la muerte del “faraón hereje”, Tutankhamón -que se había hecho llamar Tutankhatón con motivo de la religión amarniana- ocupó el trono dado su matrimonio con Ankhesenpaatón, la hija de Akhenatón, y por lo tanto, hermanastra suya.

Sin que sepamos cuándo, volvió a la disciplina del culto a Amón , tomando como nombre de coronación el de Nebkheperure.

De su corto reinado (murió a los 18 ó 19 años, y el poder lo había alcanzado a los 9) no se sabe prácticamente nada.

Se conoce, sin embargo, el Decreto de Restauración emitido en Menfis, por el que se autorizaba la vuelta del culto a Amón (Estela de cuarcita hallada en Karnak y hoy en el Museo de El Cairo), y también parte de su política de construcciones (en Luxor y Karnak, sobre todo).

Su corto reinado estuvo controlado por el general Horemheb y por Ay , lugarteniente de los carros y “Padre del dios”.

Asimismo, ejercieron su influencia los visires Usermontu y Pentu, el tesorero Maya y el jefe militar Nakhtmin .

La inesperada muerte de Tutankhamón sobrevenida, tal vez, en Menfis, en donde radicaría la capitalidad del país, a causa de una caída o por la herida de un arma (algunos egiptólogos piensan que pudo morir violentamente), o también por una enfermedad, planteó serios problemas de sucesión.

El rey no había dejado descendencia (aun cuando en su tumba fueron hallados dos cadáveres de recién nacidos) y por ello su viuda, llamada entonces Ankhesenamón, hubo de escribir al rey hitita Suppiluliumas I solicitándole a uno de sus hijos para casarse con él y trasmitirle así los derechos al trono egipcio.

El príncipe hitita sería enviado a la Corte, pero fue asesinado.

La viuda se casó con Ay, el “Padre del dios”.

Tutankhamón ha pasado a la Historia por el hallazgo de su famosa tumba que se hubo de preparar muy rápidamente- en el Valle de los Reyes, descubierta en 1922 por Howard Carter, con fabulosos tesoros.

El hecho de haber quedado la citada tumba por debajo de la de Ramses VI permitió que llegara intacta, aunque con señales de violación, a nuestro siglo.

HOREMHEB

Último rey de la XVIII dinastía egipcia, sucesor de Ay en el trono.

Quizá fue originario de una familia noble de Hutnesut, metrópoli del nomo 18 del Alto Egipto, y comenzó su carrera como militar, alcanzando el grado de general bajo Akhenatón (Amenofis IV) en justo premio a sus brillantes campañas de Palestina, que le granjearon gran fama.

Inició su carrera política bajo Tutankhamón y progresivamente fue adquiriendo cargos y honores hasta alcanzar el trono egipcio (con ayuda del clero de Amón a la muerte de Ay, personaje que, casado con Ankhesenpaatón , viuda de Tutankhamón, no había tenido descendencia de ésta.

Su legitimidad al trono le vino dada por la princesa Mut-nedjemet , probablemente hija de Ay y cuñada de Akhenatón, a la que tomó por esposa.

Una inscripción en una doble estatua, conocida como Estatua de la coronación (de granito y de 1,29 cm de altura, hoy en el Museo de Turín) ha transmitido, aunque fragmentariamente, la ceremonia de su entronización en Tebas, y en la que, con el nombre de coronamiento de Djserkheperure Setepenre, figura su futuro programa político.

Al comienzo de su reinado, y tras perseguir la memoria de Ay y apartar de la milicia al general Nakhtmin , cuyo recuerdo también intentó eliminar y con quien había mantenido fuertes tensiones políticas, promulgó un Decreto que grabó en una gran Estela hallada en el décimo pilono de Karnak, instrumento jurídico tendente a cortar el abuso de magistrados, soldados y funcionarios de hacienda.

Asimismo, reestructuró el poder religioso y volvió a la más escrupulosa ortodoxia del culto a Amón y controlando la economía de los templos.

Incluso la cronología de su reinado la hizo comenzar a partir de Amenofis III , intentando así suprimir el período amarniense.

Asimismo, desmanteló buena parte de las construcciones de Akhenatón, reemplazó el nombre de Tutankhamón en las estatuas y monumentos de este faraón por el suyo propio y se esforzó en borrar el recuerdo tanto del joven faraón como el de su sucesor Ay.

También la milicia, a la que concedió gran importancia (los militares participaron en los tribunales de justicia), fue regulada y dividida en dos grandes áreas coincidentes con el Alto y el Bajo Egipto.

En política exterior, Horemheb fue consciente del poder real de su país y no entabló luchas de conquista, sino que controló la influencia egipcia en Siria (luchas contra las tropas hititas de Mursilis II ), Palestina y Fenicia.

Horemheb realizó notables construcciones, destacando entre ellas las de Karnak (sala hipóstila del templo de Amón, serie de tres pilonos), las de Nubia (speos en Gebel Silsileh y en Gebel Adde), o las de Menfis (recinto de Ptah). Al no haber tenido heredero que le sobreviviese -su esposa Mut-nedjemet había tenido trece embarazos fallidos y había muerto a consecuencia de un parto, y de Imenia tampoco los había tenido-, Horemheb transmitió el poder a otro militar originario del delta, llamado Ramses .

Horemheb se hizo enterrar no en la tumba que se había comenzado a construir en Saqqara cuando era general y en la que se sepultó a Mut-nedjemet -tumba redescubierta en 1975-, sino en una que preparó después en el Valle de los Reyes, dotándola de ricos relieves policromados y de un magnífico sarcófago de granito rojo.

Se ignora el número de años que reinó, a pesar de tenerse referencias a un año vigésimo séptimo de gobierno.

SETI I

Segundo rey de la XIX dinastía egipcia, hijo y sucesor de Ramses I , que lo asoció al trono.

Manetón lo denominó con el nombre de Sethos y le asignó 51 años de reinado, cifra totalmente inverosímil.

Hoy se tiende a evaluar su reinado en quince años y algunos meses.

Dada la paz interior que disfrutaba Egipto gracias a la política de Horemheb y de Ramses I, Sethi I, que como nombre neswt bity tuvo el de Menmaatre, pudo dedicarse al exterior para así restablecer el pasado poderío egipcio en las zonas asiáticas.

Los muros externos de la gran sala hipóstila del templo de Karnak permiten conocer las campañas de tal rey. Ya en su primer año de gobierno efectuó un ataque contra los beduinos shasu que se habían apoderado de diferentes fortalezas egipcias.

Pudo también deshacer una coalición de amorreos y arameos y llegar hasta Tiro.

Reprimió en esta primera campaña una sublevación de habiru (Estelas de Beth-Shan).

La segunda campaña se centró en asegurar los puertos marítimos del país de Amurru, tras lo cual penetró en el interior de Siria.

La tercera la dedicó a alcanzar la plaza de Qadesh sobre el Orontes, enfrentándose aquí por primera vez ejércitos egipcios e hititas.

Combatió luego contra los libios que causaban altercados en la frontera occidental de Egipto, y contra los nubios de Irem (Estelas de Amara, de Sai y de Sayala)

. Su última campaña militar la dedicó a expulsar de la zona de Qadesh a las tropas hititas. Sethi I fue también un faraón constructor: levantó un magnífico templo a Amón y a otras divinidades en Abidos, restauró obras en Tebas (sala hipóstila de Karnak) y Heliópolis y construyó un palacio en Avaris.

Entre los personajes de su época hay que citar a los visires Nebamón y Paser, al Jefe del harén real Hormin y a los Virreyes nubios Iuny y Amenemope .

Su templo funerario lo situó en Gurna y su tumba -la más grandiosa (más de 120 m de longitud) y bella (riquísimas pinturas y relieves con variedad de temas)- en el Valle de los Reyes. Antes de morir había asociado al trono a su hijo Ramses II , tenido de su esposa Tuya , por lo que la sucesión se efectuó sin ningún tipo de problemas.

La momia de Sethi I se encontró en el “escondrijo” de Deir el-Bahari.

RAMSES II

Tercer rey de la XIX dinastía egipcia, hijo y sucesor de Sethi I , quien lo había asociado al trono, y de su esposa Tuya .

Ramses II, calificado como “Sol de todos los países”, “Imagen perfecta de Re” y “Glorioso sol de Egipto”, fue sin duda uno de los más importantes faraones egipcios, educado conforme a su rango y bajo el ideal de la grandeza de las Dos Tierras.

Fue excelente cazador (abatió un número fabuloso de leones) y sobre todo un gran constructor, además de un excelente militar y político.

No dudó en fundar diversas ciudades por todo el país que llevaron su nombre, siendo la más famosa la de Pi-Ramses, situada en un lugar estratégico (hoy Tell ed-Daba) y en la que instaló su residencia.

Su política exterior la centró en el mantenimiento de la hegemonía egipcia, tanto en Nubia, a donde dirigió diversas campañas militares (Beit el-Uali), como en la frontera del delta, amenazada por las primeras incursiones de pueblos extranjeros -los sharden- precursores de los Pueblos del Mar, y que pudo contener, incorporándolos a continuación en su ejército.

A ello siguió una primera campaña por Siria que lo llevó a Canaán, Tiro y Biblos.

Desde aquí pasó al país de Amurru, sorprendiendo a su príncipe Benteshina que, unas veces aliado a los hititas y otras a los egipcios, intentaba obtener beneficios de su supuesta neutralidad.

Al siguiente año, Ramses II alcanzó Qadesh, junto al río Orontes, lugar en donde se enfrentó a las tropas hititas dirigidas por su rey Muwattallis , en una celebérrima batalla de indeciso final (de hecho, Ramses II no pudo tomar la ciudad), cuya memoria ha llegado a nosotros en el famoso Poema de Pentaur, que hizo grabar el rey egipcio en diferentes lugares para su divulgación.

A aquella batalla siguieron otros combates esporádicos en Ascalón, Kerpet, Merem, Sherem, Deper y Tunit, hasta que un tratado egipcio-hitita, firmado por Ramses II y Khattusilis III en el año 1268 a.C. puso fin a las hostilidades, y que conocemos por una versión hitita (escrita, sin embargo, en acadio cuneiforme), hallada en Boghaz-köy, y por copias egipcias (Karnak y Ramesseum).

Al cabo de varios años el tratado se reforzó con el matrimonio de Ramses II con una princesa hitita, hija de Khattusilis III, llamada Naptera y que tomó el nombre egipcio de Maathorneferure (Estela del matrimonio), completado luego con una segunda princesa hitita que pasó al harén real.

Asimismo, se preocupó de proteger la frontera occidental, limítrofe con Libia, para detener las incursiones de Meshuesh y de Libu, levantando para ello varias fortalezas entre Rakothis y la actual el-Alamein.

Los asuntos religiosos los dejó en manos del Gran sacerdote Nebunenef , persona de total confianza -quien veló por un prudente equilibrio de cultos- y los políticos en Paser , Visir del Alto Egipto.

Ramses II contó con no menos de ocho esposas oficiales:

Nefertari , la más amada y enterrada en el Valle de las Reinas, Iset-neferet , Bint-Anath, Meryt-amón III , Nebettauy, Henutmire , Maathorneferure -la hitita-, y otra segunda hitita de nombre desconocido, así como con un nutrido harén que le hizo padre de más de cien hijos.

Su larguísimo reinado (gobernó 67 años y murió a los 92) le permitió celebrar trece Fiestas Sed (la número catorce, a pesar de estar anunciada, no pudo llevarse a cabo) y emprender numerosas obras de construcción que, según ha revelado la egiptología, llevó a cabo mediante la apropiación de obras antiguas, la finalización de otras ya emprendidas y el inicio de nuevos proyectos.

Hay que citar el templo de Abidos, la sala hipóstila de Karnak, el pilono y el patio de Luxor y su templo funerario (Ramesseum), sin olvidar los edificios levantados en Menfis, Tanis, Pi-Ramses o los dos magníficos templos rupestres de Abu Simbel (uno dedicado al propio faraón, que se autodivinizó, y el otro a su esposa Nefertari) y que han sido trasladados de su lugar originario en 1964 y 1968 a causa de la presa de Assuán y las aguas del lago Nasser. Asimismo, del rey nos han llegado, además de una abundante documentación, varias de sus estatuas, siendo quizá la más interesante la conservada en el Museo de Turín (1,94 m de altura), que lo representa sonriente y ataviado con la corona azul (khepresh) y el cetro heka.

En Akhmim, a unos 140 km de Luxor se localizaron en 1981 y 1991 los fragmentos de dos colosos de Ramses II (uno de 8 m de altura) cubiertos de jeroglíficos, así como otro que perteneció a su hija y esposa Meryt-amón.

Todos ellos habían formado parte del monumental templo de Akhmim, cuyas ruinas están hoy cubiertas por las actuales casas de tal enclave.

Es también interesante el coloso (10,30 m. de altura) que de Ramses II yace en un palmeral de Menfis y que es uno de los 11 colosos que se habían destinado para el templo de Ptah de tal lugar.

Los restos mortales de Ramses II, llamado en su ascensión al trono Usermaatre Setepenre, fueron depositados primero en la tumba que se hizo en el Valle de los Reyes (todavía no excavada en su totalidad) y luego en la de su padre, en donde fueron saqueados y desde allí trasladados al “escondrijo” de Deir el-Bahari.

Su momia, universalmente famosa, se halla en el Museo de El Cairo.

Asimismo, ordenó disponer una monumental tumba -catalogada con el número 5- en el Valle de los Reyes con más de 60 cámaras para sus numerosos hijos, explorada en 1995 por Kent Weeks.

Algunos egiptólogos piensan que Ramses II, que empleó a hebreos para la construcción de su ciudad Pi-Ramses, fue el faraón del Éxodo, el perseguidor de Moisés , aun cuando la presencia de su momia indica que no pudo haber muerto en el Mar Rojo (si bien la Biblia no dice taxativamente que muriera el faraón).

Tampoco ha llegado ninguna inscripción o texto egipcio que aluda a tal evento. Numerosos personajes destacaron durante el reinado de Ramses II, entre ellos los Visires Paser, Kay, Rahotep , el Virrey Setau, los sacerdotes Nebunenef, Khaemuaset , Bakenkhonsu I y los generales Ramses-Nakht y Uriya.

A la muerte de Ramses II el trono pasó a su décimo tercer hijo, llamado Merenptah .

CLEOPATRA VII

Reina egipcia, hija de Ptolomeo XII y de Cleopatra VI , y mujer de extraordinaria inteligencia (hablaba varios idiomas) y belleza, conocida como Kleopatra Thea Philopator.

Controló Egipto desde el año 51 a.C. en que murió su padre, y gobernó el país junto con su hermano Ptolomeo XIII , de muy corta edad, con quien se había casado siguiendo así la voluntad de su padre.

Su gobierno se vio alterado por tres cortesanos intrigantes, favoritos de su jovencísimo esposo (Potino, Áquilas y Teodoto), que contribuyeron a enemistar a ambos hermanos.

Cleopatra VII, acusada de conspiración -de hecho quería gobernar sola- hubo de huir primero a Siria y luego, vuelta a Egipto, a reclutar en el delta oriental un ejército para enfrentarse a su hermano y esposo. Sin embargo, la presencia de Julio César en Egipto, triunfante de Farsalia, evitó el inicio de una guerra fratricida.

Reconciliados ambos hermanos gracias a César, los amoríos de éste con Cleopatra VII y el hecho de tener retenido a Ptolomeo XIII motivaron, entre otros factores, el nacimiento de la llamada Guerra de Alejandría, en la cual murió Ptolomeo XIII.

Esta circunstancia le permitió a César hacerse dueño de hecho de Egipto, país que entregó a Cleopatra VII y a su otro hermano, Ptolomeo XIV , todavía muy niño, con quien Cleopatra VII, en el año 47 a.C., contrajo matrimonio por indicación del propio Julio César; sin embargo, aquel mismo año Cleopatra VII dio a luz a Ptolomeo XV , llamado Cesarión, tenido del romano.

Al año siguiente, a la llamada de César, que se había ausentado de Egipto, Cleopatra VII marchó a Roma, en donde fue acogida con su hijo y ambos fueron reconocidos aliados de Roma.

Incluso se llegó a erigir una estatua de oro con su efigie en el santuario de Venus Genitrix.

Asesinado César, en el 44 a.C., Cleopatra VII hubo de retornar a Egipto, en donde no dudó en envenenar a su esposo y hermano, Ptolomeo XIV, de 15 años de edad, para dejar así el camino libre a su hijo Ptolomeo XV, a quien hizo corregente.

Enamorada luego de Marco Antonio, con quien se había encontrado en el año 41 a.C. en Tarso de Cilicia, adonde había acudido para felicitarle por sus victorias, iniciaría con él una relación amorosa que finalizaría en matrimonio, en el año 37 a.C., y fruto de la cual serían varios hijos (Alejandro Helios, Cleopatra Selene y Ptolomeo Filadelfo).

Cleopatra VII fue proclamada en el 35 a.C. Reina de reyes, y recibió entonces numerosos territorios por parte de su esposo romano, que la reina repartió entre sus hijos. Armenia, Calcidia, Celesiria, Chipre, Fenicia, parte de Palestina y de Arabia pasaron a engrosar los territorios del Egipto ptolemaico.

Al año siguiente fue incluso deificada con el nombre de Nueva Isis, y Marco Antonio pasó a ser su pareja divina como Diónisos, hecho que fue motivo de que se acuñasen monedas con sus efigies.

La concesión de las tierras por parte de Marco Antonio a Cleopatra VII y sus hijos molestaron a Octavio Augusto (con cuya hermana, Octavia, se había casado Marco Antonio) y le llevaron a la guerra que terminó con la batalla naval de Actium (31 a.C.) y con el posterior suicidio de Marco Antonio en Alejandría. Cleopatra VII ofreció a Octavio Augusto, que había llegado también a tal ciudad, compartir el poder, ofrecimiento que fue rechazado.

Ante la expectativa de caer en manos del romano y de que aquél la exhibiese en su comitiva triunfal a celebrar en Roma, Cleopatra VII optó por suicidarse mediante la mordedura de un áspid -de acuerdo con una de las leyendas más acreditadas- junto con sus dos sirvientas Iras y Carmión.

Octavio Augusto mandó matar poco después a Ptolomeo XV y llevar a Roma a los hijos de Cleopatra VII, tenidos de Marco Antonio.

Cleopatra VII es conocida físicamente gracias a diferentes acuñaciones monetales, donde aparece tanto en solitario como en compañía de Marco Antonio, así como por los bajorrelieves del templo de Hathor en Dendera, en cuyo muro sur aparece junto con Cesarión.

Geografia del Antiguo Egipto


Los peculiares rasgos de la civilización egipcia, son debidos a su singular geografía.

Egipto es un lugar de contrastes , y el mayor radica entre la llamada tierra roja del desierto y la tierra negra del Valle del Nilo.

En tiempos ancestrales, el desierto egipcio estuvo cubierto de hierba y habitado por numerosas manadas de animales, como en la actual sabana africana.

Progresivamente, el clima se hizo cada vez más seco, la sabana se transformó en desierto y el pueblo bajó desde las tierras altas a vivir en el Valle del Nilo, transformando sus pantanos en ricas tierras de cultivo.

En Egipto ,la lluvia era un fenómeno excepcional.

Sólo el desbordamiento anual del Nilo hacía posible sacar adelante los cultivos.

Por ese motivo, la civilización egipcia, giraba alrededor del Nilo, que era quien con sus crecidas y desbordamientos, sustentaba la economía de todo el país.

Historia del Antiguo Egipto

HISTORIA DEL ANTIGUO EGIPTO

Egipto es, sin duda, uno de los países más atrayentes de África por haber albergado en su seno una de las más brillantes civilizaciones de todos los tiempos.

Su particular posición geográfica también ha influido para que el paso de otras civilizaciones y culturas, como la helénica, la romana, la cristiana y, especialmente, el Islam en varias de sus formas, hayan dejado un rastro visible no sólo en los magníficos edificios que aún continúan en pie.

En la presente entrada se plantea a grandes rasgos la evolución histórica de unas tierras cuya importancia económica en el Mediterráneo las han hecho deseables para todas y cada una de las grandes civilizaciones que han dominado dicho espacio geográfico; la tierra de las pirámides, la tierra del Nilo, el granero del imperio romano, el paso más próximo de Europa hacia Oriente ha formado un país cuyos logros son tan impresionantes que incluso los tiempos contemporáneos han de plegarse, en obligado reconocimiento, a la historia de sus habitantes y sus esfuerzos por superar constantemente las peculiaridades geográficas del país.

Egipto prehistórico (15000-3000 a.C.)

El principal problema para el establecimiento de hipótesis científicas acerca del período prehistórico de Egipto es la falta de yacimientos.

Paradójicamente, sólo se han excavado las necrópolis en el Alto Egipto, aunque los resultados han logrado estratificar varias culturas, denominadas cultura de El Fayum, cultura Amratiense, cultura Badariense y cultura Guerzeense que se pueden asemejar, cronológicamente y con las debidas reservas, al clásico período solutrense de la prehistoria general.

Esto ofrece la posibilidad de cifrar el momento en el que los fértiles valles del Nilo fueron habitados por los antepasados biológicos del hombre aproximadamente en el año 15000 a.C.

Por otra parte, también existen problemas entre quienes se muestran partidarios de observar una migración en masa de población no autóctona para explicar los hallazgos cerámicos y de utensilios en los yacimientos.

Supuestamente, parte de la población que habitaba en el Creciente Fértil (Mesopotamia), cruzó el río Jordán y la península del Sinaí para establecerse en Egipto hacia esa fecha.

Sin embargo, las actuales líneas de investigación se muestran más partidarios de:

“concentrar la atención en la continuidad de desarrollo de la cultura egipcia ante la ausencia de una clara ruptura en la documentación arqueológica”.

Ello significa que, descartando la irrupción de población no originaria de Egipto, puede que los habitantes prehistóricos de Egipto fuesen autóctonos, aunque la hipótesis está pendiente de la lógica certificación científica en forma de hallazgo arqueológico.

Pese a todo, la hipótesis puede ser viable debido a la correspondencia entre las cerámicas y el estudio geológico de las terrazas del Nilo, la principal fuente de datación para la prehistoria egipcia.

Durante el período paleolítico (6000-5000 a.C.) el clima de Egipto sufrió una brusca variación térmica, que provocó el paso a una aridez que destruyó los incipientes cultivos de las masas de población y, en consecuencia, los poblados pasaron a construirse no en la llanura aluvial, sino en el propio valle, donde se constituirían los primeros asentamientos urbanos.

La primera cultura sedentaria y pre-agrícola datada en Egipto es la cultura de Jartum (4500-4000 a.C.), durante el período mesolítico .

Algo posterior es la llegada, desde el norte, de población de origen camita y semita, eminentes agricultores que aprovecharon las excelentes crecidas del Nilo pero que, sin embargo, tuvieron un ingenio espectacular:

la invención del alfabeto jeroglífico, acontecimiento ocurrido alrededor del tercer milenio antes de Cristo y que, como tal, da por finalizada en la división historiográfica el período.

Los habitantes prehistóricos de Egipto se agrupaban en pequeños asentamientos urbanos alrededor del valle del Nilo llamados momos o nomos, que solían estar protegidos por empalizadas de madera dado que los enfrentamientos entre ellos eran constantes.

La civilización faraónica (3000-525 a.C.)

Las luchas entre los distintos nomos acabaron por delimitar dos reinos: el Bajo Egipto, en el norte, cuyas principales ciudades estaban asentadas en el delta del Nilo, y el Alto Egipto, al sur del primero.

Realmente, la cualidad más esencial para distinguir un territorio del otro eran las creencias: mientras que en el Bajo Egipto el culto a la tríada egipcia clásica (Isis , Osiris y Horus ) estaba ya fuertemente asentada, en el Alto Egipto el dios más adorado era Set.

Antes de continuar, es preciso indicar que la prosperidad del Imperio Egipcio se basó casi en exclusiva en la capacidad desarrollada por sus habitantes para aprovechar las crecidas del río Nilo en su beneficio económico; tal cuestión, por ejemplo, fue la que utilizó Arnold Toynbee para emitir su teoría de que las civilizaciones se basan en el binomio reto-respuesta.

En este sentido, el reto de la civilización egipcia tuvo una respuesta tan satisfactoria que se extendió durante más de tres milenios.

Dinastías tinitas pre-imperiales (3000-2270 a.C.)

El primer período se suele denominar en la historiografía como pre-imperial debido a que los dirigentes no fueron faraones de ambos reinos unificados hasta el final del marco cronológico.

Sin embargo, las dinastías I y II, llamadas tinitas por proceder de la ciudad de Tinis (Alto Egipto), ostentaron la hegemonía en el gobierno durante más de setecientos años.

Su monarca más representativo fue Menes , que se autotitulaba príncipe del Alto Egipto y que logró, hacia el 2200 a.C., unificar ambos reinos en su mano.

Aunque las fuentes para este período son escasas, se suele atribuir también a Menes la fundación de la primera gran ciudad del Imperio: Menfis, sobre el delta del Nilo, así como la construcción de varios diques y empalizadas para el desarrollo de la actividad agrícola.

Las tumbas de las dos primeras dinastías se encuentran en la necrópolis de Ábido, cuyos restos son prácticamente las únicas fuentes para el estudio de las dinastías tinitas, además de las inscripciones halladas en el primer gran templo menfita, dedicado al dios Ptah y construido por el propio Menes.

La organización política de las dinastías tinitas es, asimismo, poco conocida, aunque las hipótesis más actuales plantean que los diferentes nomos egipcios acabaron derivando en los reinos del Alto Egipto, cuyos faraones portaban la corona blanca, y del Bajo Egipto, representado por la corona roja.

Por ello, quizá la aportación más importante para este período, al menos la que perduraría en el futuro, fue que: “los faraones egipcios reclamaron el status de dioses.

A través de sus nombres de Horus [...] afirmaron ser la encarnación terrenal de esa divinidad”.

Cuando Menes logró ceñirse el pchent, la corona del Egipto unificado, el proceso de deificación de la autoridad faraónica había finalizado, pero no se dispone actualmente de ningún dato que nos ofrezca una secuencia cronológica fiable.

Por último, la alianza entre la aristocracia dirigente y los sacerdotes de los distintos cultos comenzó a fundamentar el futuro estado imperial y centralista que gobernaría Egipto durante tres milenios.

El Imperio antiguo (2270-2200 a.C.)

En la división del Imperio por dinastías, el imperio antiguo abarca desde la III hasta la X.

El rasgo principal fue el traslado de la capital desde Tinis a Menfis, inaugurando de esta forma el Egipto imperial.

El dominio de la institución faraónica fue absoluto durante este período, que conoció a varios de los más grandes faraones imperiales.

El primero de ello fue Zoser, de la III dinastía, que trasladó la frontera del imperio hasta los límites de Nubia (actual Etiopía) y que construyó su sepultura en la famosa necrópolis de Sakkarah.

Con todo, los más conocidos faraones fueron Keops , Kefrén y Micerino (IV dinastía), que conquistaron la península del Sinaí y sometieron a toda Nubia a la obediencia del faraón.

Como colofón, la construcción de las pirámides homónimas y la Esfinge, en la necrópolis de Gizeh , les encumbró hasta límites históricos insospechados.

El faraón Userkaf, de la V dinastía, unificó todos los cultos de Egipto e impuso el que habría de ser el principal de ellos: el dios Ra, la divinidad solar. Las megaconstrucciones de los faraones anteriores fueron obviadas en la V y la VI dinastía, pues sus monarcas prefirieron unas sepulturas más modestas pero importantísimas para el estudio de la historia de Egipto, ya que cada una de ellas se encuentra decorada con textos religiosos, literarios y filosóficos del Imperio, así como los acontecimientos más destacados.

Casi todas ellas se encuentran en la necrópolis de Sakkarah.

Hacia el año 2200 a.C., los príncipes de Heracleópolis consiguieron la hegemonía sobre el resto de las dinastías, y los miembros de la VII y VIII gobernaron con autoridad gracias a la decadencia interna de Menfis.

Un poco más tarde, en el año 2170 a.C., la propia capital fue trasladada a la ciudad de origen de sus soberanos, durante las dinastías IX y X. El período se caracterizó por la inestabilidad interior y las constantes disputas por el trono.

El imperio medio (2160-1580 a.C.)

Este período también ha recibido el nombre de Imperio Tebano debido a que la capital y la ciudad más importante fue Tebas, y comprende a los faraones de las dinastías XI-XVII.

El culto tebano clásico, el del dios Amón , se convirtió también en hegemónico en todo Egipto.

Los faraones más notables fueron los de la XII dinastía, que crearon las bases sociales necesarias para extender la influencia egipcia a todo el mundo oriental.

La ciudad de Tebas era un importantísimo emporio comercial dominado por capas sociales de grandes mercaderes y comerciantes, quienes prestaron todo su apoyo el gobierno de los faraones, tanto político como, y principalmente, económico.

Así, el faraón Amenemhat I (2000-1970 a.C.) fue el primero en consolidar el nuevo culto tras la construcción del templo de Amón en Tebas.

Otros faraones importantes fueron Senusret I (1970-1936 a.C.), Senusret III (1887-1850) y Amenemhat III (1850-1800 a.C.), de los cuales ya hablaba Heródoto de Halicarnaso como los gobernantes de un imperio floreciente que se extendía desde el delta del Nilo hasta Nubia.

Tras la muerte de Amenemhat III, el poder absoluto de los faraones tebanos se debilitó progresivamente, facilitando la entrada de los reyes hicsos, gobernantes que regían ciertas tribus de pastores del sur de Egipto.

La invasión de los hicsos estuvo acompañada también de grandes contingentes de población asiria y semita, atraídos por la riqueza y el esplendor tebano.

Los hicsos establecieron su capital en Avaris (posteriormente llamada Tanis) y gobernaban en nombre de los faraones, dos en este caso, pues la caída de la hegemonía de Tebas volvió a dividir el imperio en Alto y en Bajo.

La población egipcia miraba con resquemor la intervención en el gobierno de los invasores, con lo que, bajo la XVII dinastía, comenzó la expulsión de los hicsos y demás extranjeros.

El imperio nuevo (1580-1085 a.C.)

Comprendido entre las dinastías XVIII y XX, se trata de un período muy conocido y sobre el que existe mucha información, pues la ciudad de Tebas volvió a recuperar el esplendor perdido como centro gobernante de un imperio teocrático y centralizado hasta límites inigualables.

La expansión territorial egipcia fue enorme, aprovechándose de la debilidad del imperio asirio y de la luchas internas de Palestina.

El gran triunfador de la dinastía XVIII fue Ahmés I (1580-1557 a.C.), quien logró acabar con el poder de los hicsos expulsándoles de Avaris y obligándoles a huir hacia el Sinaí.

Posteriormente, Amenofis I (o Amenhotep) (1558-1530 a.C.) y Tutmosis I (o Tutmés) (1530-1515 a.C.) continuaron la expansión hacia el noroeste, llegando en varias campañas hasta los ríos Jordán y Éufrates, respectivamente. Con todo, la hija de Tutmosis I, la faraona Hatshepsut (1505-1483 a.C.), fue la figura más destacada en la consolidación del centralismo tebano, pues gobernó de facto el imperio nuevo tanto durante el reinado de su marido Tutmosis II (1515-1505 a.C.) como en el gobierno de su sobrino Tutmosis III (1483-1450 a.C.) durante la minoría de edad de éste.

Durante estos años, las campañas hacia el sur llegaron hasta la actual Somalia, mientras que se consiguió firmar una tregua con los sumerios del Éufrates.

La construcción de templos dedicados al dios Amón continuó siendo una de las máximas de los faraones tebanos, destaca en este sentido la edificación del mausoleo de Luxor en Karnak (Menfis), obra de Tutmosis III.

También fue éste el encargado de proscribir la figura de Hatshepsut, pues la consideró enemiga del imperio a su muerte por varias de las decisiones que había tomado cuando él era menor de edad. Una época de cierta recesión en la expansión territorial se vivió bajo el gobierno de su hijo, Amenofis II (1450-1405 a.C.), aunque el arte funerario egipcio vivió, por contra, su período de máximo apogeo.

De hecho, Amenofis II comenzó la construcción de la famosa necrópolis del Valle de los Reyes, con las tumbas denominadas hipogeos como máxima expresión artística.

Durante el gobierno de su hijo, Amenofis III (1405-1370 a.C.), las tropas del faraón fueron derrotadas por el imperio hitita en Siria, el primer gran revés de la expansión egipcia por Oriente.

Con ello se dio paso a un período de inestabilidad, agravado por el hecho de que los sumos sacerdotes del dios Amón acaparaban gran parte de los cargos públicos y políticos, lo que restaba poder al emperador en beneficio de la clase sacerdotal egipcia.

La revolución amarniense

Los historiadores han llamado, un tanto maliciosamente, revolución amarniense a los proyectos de reforma efectuados por el sucesor de Amenofis III, su hijo Akhenatón (Amenofis IV) (1370-1350 a.C.), en un intento de recuperar el poder para los faraones en detrimento de los todopoderosos sacerdotes de Amón.

Sus primeras medidas fueron totalmente novedosas:

sustituyó el culto de Amón por el de Atón (el disco solar), como medio de acabar con los sacerdotes del primero, y trasladó la capital del imperio al interior, a la ciudad de Tell El-Amarna, lejos de los vicios de la corte tebana. El propio faraón se declaró único sumo sacerdote de Egipto y cambió su nombre por el de Akenaton (´Horizonte Solar´).

Estos acontecimientos, sin precedentes en el imperio, supusieron la vuelta del estado centralista a sus inicios, acercando más al pueblo a sus soberanos y logrando un gran apoyo popular.

Sin embargo, su hermano y yerno Tutankaton (que tras el triunfo de su acción cambió su nombre por Tutankamon), famoso por su sepultura intacta hallada en el Valle de los Reyes, traicionó al faraón y regresó de nuevo a Tebas y al culto de Amón, ayudado por los desprestigiados sacerdotes.

En cualquier caso, la reforma amarniense no logró los objetivos deseados y la situación de inestabilidad continuó hasta el fin de los días de Tutankamon.

Las luchas contra palestinos e hititas

Inmediatamente después del triunfo de Tutankamon, Palestina se sublevó contra Egipto y para evitar la sedición tuvo que ser necesaria la intervención del general Homenheb, casado con una hija de Akenatón y que llegó, como consecuencia de su prestigio, a ser faraón a la muerte de Tutankamon.

El hijo del general, Seti I (1318-1312 a.C.) fue uno de los más destacados faraones del imperio, pues logró contener la alianza entre hititas y palestinos en contra del poder tebano y, en un acto de absoluto dominio, logró que las provincias sirias le pagasen un elevado tributo.

Durante el gobierno de Ramsés II (1312-1233 a.C.) y de su hijo Meneptah (1233-1223 a.C.) tuvo lugar la famosa diáspora bíblica de los judíos, que huyeron de Egipto tras ser expulsados en diferentes oleadas.

A pesar de ello, los lazos económicos con Palestina eran importantísimos para el sustento del comercio exterior, por lo que se les permitió establecerse en dicho territorio donde ya se concentraba la mayor parte de la población semita del imperio.

El propio Meneptah tuvo que luchar de nuevo contra los hititas y les venció en la batalla de Cadés, para pasar posteriormente a luchar contra los pueblos del mar (pobladores indoeuropeos procedentes del Mar Egeo, especialmente libios), que ya habían hecho varias incursiones a las ricas ciudades de la costa mediterránea egipcia. Tras su muerte y durante todo la época de la XX dinastía, las luchas internas y la inestabilidad política fueron una rémora para el imperio, que vio cómo muchos extranjeros, sobre todo jefes militares libios, usurpaban el poder y se convertían en sacerdotes religiosos, lo cual era casi como detentar el poder político.

La decadencia imperial bajo los saítas (1085-525 a.C.)

Hacia el año 1090 a.C., se produjo una escisión en el imperio:

El legítimo soberano, Esmerdes, estableció un gobierno en Tanis, mientras que el sumo sacerdote de Amón, Heribor, quedó en Tebas como gobernante del imperio.

Este acontecimiento marcó la decadencia del imperio, además de mostrar los gravísimos problemas existentes entre las dinastías dirigente y el cada vez más creciente poder de la clase sacerdotal.

Paralelamente a estos sucesos, las sagas de militares libios continuaban creciendo tanto como su influencia en la política, especialmente exterior, gracias a su reputada fama militar.

Uno de ellos, Chechong, inauguró la XII dinastía haciéndose con el poder tras una brillante campaña en Palestina que acabó con el saqueo de Jerusalén (950 a.C.).

Desde este momento, Egipto se dividió en pequeños principados independientes que no pudieron evitar que la cada vez mayor presión fronteriza del imperio asirio acabase por absorber, bien fuese como tributarios o bien fuese totalmente, a muchos de ellos.

En el año 663 a.C. los príncipes de Sais, cuyo primer representante fue Nequés I (o Necao) (663-609 a.C.), volvieron a retomar el control del imperio, por lo que a los miembros de la XXVI dinastía se les conoce también como príncipes saítas.

Pese a ello, la desconfianza ante los nuevos gobernantes fue cada vez más acusada:

no en vano, su principal arma, el ejército, estaba formado por mercenarios procedentes de Grecia, con lo que la inmigración de estos aumentó considerablemente.

Un faraón saíta, Psamético I, acabó con la dominación asiria del sur y expulsó a todos los sacerdotes y militares libios de Egipto; sin embargo, como quiera que los extranjeros fueron sustituidos por otros, los problemas de convivencia internos continuaron, sobre todo en la frontera oeste, donde el cada vez más asentado reino independiente de Judá amenazaba con despegarse de la decadencia egipcia. No obstante, Nequés II (609-594 a.C.) logró recuperar gran parte del territorio sirio y palestino, pese a lo cual no pudo evitar la pérdida de casi la totalidad de Palestina al ser derrotado por Nabucodonosor II , soberano caldeo, en la batalla de Karkemish, convirtiendo a las gentes del Tigris en las dueñas de Siria y Palestina.

Por si fuese poco, el más hegemónico poder oriental de la época, el Imperio Persa, ya había participado en varias sublevaciones de palestinos y controlaba, de facto, todas las tierras al Este del río Jordán.

Los últimos faraones egipcios, Psamético II (594-568 a.C.) y Ahmés II (568-526 a.C.) intentaron en vano recuperar el prestigio perdido.

Finalmente, en el año 525, el soberano persa Cambises II derrocó y asesinó a Psamético III (568-525 a.C.), incorporando Egipto como una satrapía más de su imperio y acabando con el imperio egipcio clásico.

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