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El Imperio Maurya

Introducción

Siglo IV a.C. El mundo conocido se encuentra dominado y helenizado gracias al desarrollo y expansión de la mayor potencia de Occidente : Macedonia. El límite más oriental del dominio griego se halla en la frontera del antiguo Imperio persa Aqueménida ahora sometido, con un misterioso continente del que se tienen escasas noticias : India. (fig.1)

Nos encontramos en el año 327 a.C. Las tropas de Alejandro Magno al frente de sus generales macedonios se disponen a penetrar en los territorios pertenecientes a las antiguas satrapías persas de la India noroccidental. La incursión se desarrolla en torno a los cinco ríos del Punjab y el posterior descenso del río Indo en una campaña de duración mínima de dos años. Sin embargo, la idea inicial de la conquista total del continente indostánico nunca se llegó a producir. Las dificultades geográficas y el cansancio y desaliento de los generales de Alejandro pudieron más que los sueños de éste.

Pero… ¿alguien frenó en el campo de batalla a la mayor y más importante fuerza militar del momento?, ¿con quién se tuvo que enfrentar el gran Alejandro?, ¿quiénes eran los habitantes de esos territorios casi desconocidos por entonces?, ¿acaso existía más allá del Indo un pueblo comparado en historia, desarrollo y cultura a la gran Grecia?.

Los orígenes

Durante milenios, el subcontinente indio había estado poblado desde épocas neolíticas por poblaciones sedentarias, de entre las cuales el mayor exponente fue la gran civilización drávida del valle del Indo (acual Paquistán) que tuvo su apogeo a partir del 3er milenio a.C. (fig.2) Sin embargo, a partir del año 1500 a.C aproximadamente, la India se vio invadida por poblaciones del grupo lingüístico indoeuropeo, venidas desde el noroeste, muy emparentadas con los iranios que posteriormente conformarían pueblos como los medos o los persas; son los llamados indoarios. Estas nuevas gentes extinguieron, desplazaron hacia el sur, o en el mejor de los casos asimilaron la cultura drávida. De esta manera, y ya en el primer milenio a.C, tenemos una población extendida por toda la mitad norte de la India, especialmente establecida en la llanura gangética y a lo largo del valle de este gran río rico en minerales que es el Ganges : es el núcleo de la cultura sánscrita hindú brahamánica. El desarrollo de la metalurgia a lo largo del milenio hace que las, en un principio, incipientes ciudades, se conviertan en grandes y florecientes centros en torno a los cuales giran la cultura, el comercio, la religión, las artes y las ciencias…; en definitiva, la vida de sus gentes. Aparece la propiedad privada y la estructura social de castas. Las ciudades se convierten en estados : podemos documentar que ya en la época de Buda y Mahavira (fundadores del budismo y jainismo respectivamente, en torno al 500 a.C) existían solo en la región limitada por el Himalaya, los tramos del sur del Ganges, la cordillera Vindhya y el valle del Indo, 16 entes políticos autónomos configurados como reinos o repúblicas. Entre ellos podemos destacar Ghandara, Kosala, Avanti, Anga, y como no… Magadha. (fig.3)

El reino de Magadha

Ubicado en el lugar del moderno estado indio de Bihar, al Este de la India, en el valle del Ganges y al pie de la cordillera del Himalaya, el reino de Magadha pronto adquirió supremacía sobre los demás estados (en frecuentes litigios entre ellos). Este reino, en el cual predicaron los más importantes reformadores religiosos como Buda (fig.4) o Mahavira, representa el germen de lo que será en poco tiempo el mayor imperio indio conocido. Su auge fue debido a sus riquísimos yacimientos de cobre y hierro, adquiriendo enseguida superioridad militar y capacidad de dominio territorial (su bien organizado ejército contaba con catapultas, carros de guerra pesados, y abundante armamento de hierro). Su capital quedó establecida en Pataliputra (actual Patna), y su primer rey conocido fue Bimbisara (546-494 a.C); político hábil, neutralizó la oposición de otros estados del norte y oeste mediante alianzas matrimoniales y se anexionó mediante la guerra a otros reinos del este. Bimbisara fue depuesto por su hijo que le dejó morir en la cárcel de hambre; después sucedieron reyes todos ellos parricidas y épocas de continuas guerras con otros estados. Pero… nadie todavía imaginaba lo que se fraguaba; la época gloriosa todavía estaba por venir!.
El fundador del Imperio

Alejandro Magno ha sometido a las tribus montañesas del HinduKus; su ejército se abre paso hacia el valle del Indo entrando en contacto con los reinos hindúes de la región del Punjab (parientes de los soberanos de Magadha); habiendo pactado con el rey de Taxila una ventajosa alianza, entra en combate con el rey Poros en su gran batalla más importante en la India, a orillas del río Hydaspes (uno de los cinco ríos del Punjab). El gran macedonio se enfrenta a 30.000 soldados de infantería, 4000 jinetes, varios carros de combate y 200 elefantes (fig.5); inesperadamente, un ataque sorpresa nocturno de las fuerzas griegas da la victoria a Alejandro. Todo parece indicar que un nuevo orden muy poderoso se cierne irremediablemente sobre el continente indostánico. Los gobernantes de los estados indios que anden avezados podrán salir bien parados de la situación.
Es en este contexto cuando entra en escena una figura transcendental para el futuro de la India : Chandragupta (fig.6), proscrito originario de Magadha, intenta captar como aliado a Alejandro en su intento de derrocar a la corrupta dinastía Nanda, en el poder en esos años en Magadha. Pero la sorpresa que se debió llevar tuvo que ser mayúscula, al comprobar el repliegue definitivo de los griegos y el vacío político que éstos dejaron (todos sabemos ya debido a qué causas). Lejos de desistir en su intento y pocos años después de la retirada de Alejandro, al frente de un grupo de insurgentes y con la ayuda de Kautilya (importante ministro brahamán autor del Arthasastra, un manual sánscrito de gobierno) da muerte al último soberano de los Nanda, fundando una nueva dinastía de reyes indios : los Maurya. Chandragupta comienza así a gobernar en el año 322 a.C y la India se prepara para conformar el primer imperio unificado conocido.
La expansión territorial

Pronto comienza la expansión territorial a lo largo y ancho del Indostán y en la dirección de los cuatro puntos cardinales: Durante la siguiente década, Chandragupta entra en alianza con el rey Seleuco I (soberano del Imperio Seléucida (fig.7), sucesor después de la muerte de Alejandro y la disgregación de su imperio, al Oeste de la India); este tratado concluye en el año 305 a.C con el matrimonio del mismo Chandragupta (Sandrocottos para los griegos) y la hija del general-rey seléucida. En el Este del subcontinente, el dominio casi fue total desde un principio. De esta manera a comienzos del siglo III a.C podemos hablar de un espacio territorial que comprende desde el mar Arábigo al de Bengala. Pero es atribuida al hijo y sucesor de Chandragupta, llamado Bindusara y que comenzó a reinar en torno al 300 a.C, la gran expansión de los Maurya hacia el Sur y a lo largo de la meseta del Dekkán. De toda esta epopeya no existe casi documentación, pero es de suponer que las batallas contra pequeños reinos en los que estaba configurada el resto de la India, y contra pueblos más o menos minoritarios o atrasados que veían amenazadas sus tierras ancestrales, fueron frecuentes y crueles, como por otra parte sucede mayoritariamente en la antigüedad si hablamos de guerras de conquistas. En cualquier caso, y al término del primer tercio del siglo, podemos hablar ya de la configuración territorial definitiva del primer gran imperio indio, abarcando la práctica totalidad del subcontinente. Desde las estribaciones del Himalaya y en dirección sur existe una línea de continuidad solo interrumpida en su final en el extremo o punta meridional de la India, en la cual convergen entre otras, culturas de sustrato drávida. (fig.8)
Bindusara muere en 272 a.C y el soberano que llevará a su cenit al ya grandioso Imperio Maurya todavía no ha llegado al poder.
Asoka el Grande

Dharma Asoka Vardhana (fig.9), nieto de Chandragupta, es el más trascendente, famoso y conocido soberano de la India antigua; bajo su reinado el Imperio llega a su máximo esplendor (fig.10). Los historiadores no se ponen de acuerdo en la fecha de inicio de su gobierno, pero podría estar en torno al 272-69 a.C; su final llegó en el año 232 a.C.
En un principio Asoka resulta ser un tirano cruel que mantiene su poder mediante la fuerza y basa su reinado en un brahamismo radical en contraposición a la religión popular (basada en principios budistas más prácticos). En el año octavo de su reinado protagoniza una cruenta represión en la región de Kalinga (actual Orissa, al Este de la India) que pretendía su independencia; el resultado fue 100.000 muertos y otros tantos deportados. Pero esta acción produce una profunda reflexión en el monarca dando lugar a uno de los hechos más llamativos de la antigüedad : el rey entra en crisis y se convierte profundamente al budismo cambiando toda su política imperial (otros afirman que su transformación obedece más a un intento de reconciliación con el pueblo).
Comienza así la época de expansión del budismo de manera global por toda la India. De esta manera, y considerándose padre de todos sus súbditos, el emperador promulga la política del Dharma, concepto filosófico-moral basado en un orden cósmico universal que incluye la no violencia, la tolerancia religiosa y el respeto a la sabiduría de maestros y mayores; con arreglo a estos principios Asoka regirá los destinos de su Imperio.
Todo esto tiene su materialización concreta en los llamados edictos de Asoka. Series de normas y principios son inscritos sobre roca y pilares de piedra arenisca pulida (fig.11 y 12), así como en cuevas, a lo largo y ancho de toda la India (fig.13). Las inscripciones están redactadas en las lenguas vernáculas populares derivadas del sánscrito ( fig.14 ejemplos más antiguos de escritura brahmi y kharosti) y traducidas al griego y al arameo (lenguas más importantes del mundo de la época); esto da fe de la idea universalista de Asoka . Los edictos contienen proclamaciones públicas de orden moral y práctico para el gobernado y para el gobernante y declaraciones a la comunidad budista (shanga); huyendo de la teoría religiosa más farragosa consigue reflejar así las políticas legislativas y administrativas del Imperio.
La revolución cultural y el cambio en el sistema de vida hindú durante el reinado de Asoka debió ser grande. Desde Pataliputra, flamante capital y sede imperial, se irradia un nuevo orden y visión del mundo por toda la India, que influirá profundamente no sólo en sus habitantes, sino en un futuro, en todo el Sudeste Asiático y extremo Oriente.
En sus últimos días, Asoka renuncia definitivamente a la vida terrenal y materialista. Buscando el “Nirvana” (estado absoluto de iluminación y felicidad), se retira a un santuario budista. El Imperio queda al cargo de dos de sus hijos: Kunala y Dasaratha, que gobiernan respectivamente en las zonas Oeste y Este de la India hasta el año 225 a.C

Logros del Imperio

El legado del Imperio Maurya sirvió de aliciente a numerosas tradiciones literarias (incluyendo la sánscrita, las fuentes clásicas occidentales y los textos budistas fig.15 tibetanos y posteriormente chinos), y gracias a ellas nos ha sido transmitido; fundamentalmente se han conservado relatos contemporáneos de la vida política, social, económica y religiosa en el norte de India durante el período Maurya gracias a las crónicas de Megástenes, embajador seléucida que describe la vida en el Imperio en tiempos de Chandragupta.
La economía mauryana era esencialmente agrícola. El estado poseía enormes haciendas que eran cultivadas por esclavos y labriegos. Otras importantes fuentes de ingreso durante esta era fueron el cobro de impuestos sobre la tierra, el comercio (fig.16) y la manufactura de objetos artesanales (fig.17).

La sociedad estaba configurada por el férreo sistema de castas de origen brahamánico, que dividía a la población en clases con funciones muy determinadas (sacerdotes, funcionarios, militares, artesanos y comerciantes, esclavos…).
Sin embargo, el principal desarrollo humanístico se produjo en el campo filosófico-religioso. La expansión del budismo, patrocinado por Asoka (el 3er concilio budista se produjo bajo su reinado), supuso el desarrollo del concepto profundo de la existencia, la creación, la vida y la muerte, y en último término, el hombre y su comportamiento moral; las ideas son comparables a las de los filósofos griegos clásicos. Consecuencia directa de esto es el surgimiento de multitud de instituciones monásticas budistas, auténticos centros de saber, base para la extensión futura por toda Asia (especialmente China) de estos conocimientos; universidades como las que existieron en Nalanda y Takshasila (fig. 18 y 19) atraían a sabios de China y el Sureste asiático; los monasterios jugaron un importante papel en las comunicaciones internacionales, ya que éstos actuaban como puntos-parada en itinerarios comerciales transcontinentales que en un futuro conformarían la famosa Ruta de la Seda.
En el campo científico, la disciplina más conocida es la geometría; entre las normas que reglamentaban la construcción de altares, se encuentran los enunciados de resultados geométricos como el teorema de Pitágoras, reglas empíricas sobre las áreas y volúmenes y aproximaciones numéricas de problemas relacionados con la cuadratura del círculo. En aritmética, los símbolos brahmis de numeración, existentes desde antiguo, se adoptan definitivamente, así como la notación posicional del sistema decimal, atribuida erróneamente a los árabes (aunque luego fueron ellos los que lo trajeran a Occidente). El simbolismo algebraico es evidente y es aplicado tanto al comercio como a la Astronomía.
Las manifestaciones artísticas tampoco son desdeñables en disciplinas como la arquitectura, la pintura o la escultura (fig.20 y 21). El arte Maurya señala el comienzo del verdadero arte indio; se basa en la importancia de la piedra y es fundamentalmente religioso. Después de obras de influencia Aqueménida, es durante el reinado de Asoka cuando surgen las tres formas artísticas más originales del periodo: los santuarios rupestres, cuevas de meditación que luego se convertirían en fantásticos templos budistas interiores en la montaña (fig. 22 y 23); las stupas, monumentos funerario-religiosos en las cuales, sobre una plataforma de altar de sacrificio se levantaba una cúpula semiesférica recubierta de alto y bajo-relieves de gran valor, bajo su superficie se enterraban restos o reliquias de hombres santos para su culto (fig.24 y 25); pilares monolíticos con capiteles coronados de estatuas de animales, a modo de grandes figuras hieráticas, de alto valor simbólico (fig.26 y 27). A esta última tradición artística se debe el león principal del pilar de Asoka en Sarnath, que es ahora el sello oficial del gobierno de la India (fig.28 y 29).

Decadencia y final

En el año 225 a.C comienza una sucesión de débiles emperadores descendientes de Asoka, de reinados muy breves y bajo los cuales el dominio de un imperio tan extenso y heterogéneo se hace cada vez más difícil. Esta saga se inicia con Samprati (nieto de Asoka y llamado el “gran patrón”) y continúa con los reyes Salisuca, Devadharma y Satamdhanu. El último soberano Maurya fue Brihadratha que fue asesinado en 185 a.C en un desfile militar por uno de sus generales, el príncipe Pushyamitra, que inauguraba la dinastía Shunga que implica un nuevo dominio sobre Magadha. La disgregación del Imperio estaba servida.
Las causas últimas de su progresiva desaparición son oscuras, pero en último término obedecen a movimientos cíclicos que a lo largo de toda la antigüedad se han producido siempre en la conformación y duración de grandes estados o imperios: después de un proceso inicial de unificación territorial de entes políticos pequeños pero de sustrato cultural común, se produce la expansión de una única entidad bajo la cual se desarrolla el auge y apogeo socio-cultural; el final de todo es provocado por disensiones internas y movimientos centrífugos que provocan la debilidad de los gobernantes, el colapso económico, el descontento social y en ocasiones invasiones extranjeras; el territorio se fragmenta y el ciclo vuelve a empezar.
Aunque cincuenta años después de la muerte de Asoka el Imperio Maurya se había desintegrado, a lo largo de la corta pero intensa andadura de este gran imperio (322-185 a.C), el mundo había cambiado: en Occidente transcurrieron las Guerras Púnicas que se habían saldado con la derrota de Cartago a favor de una incipiente Roma (heredera de Grecia) que dominaría territorial y culturalmente el mundo occidental; en Oriente se había producido la primera gran unificación del coloso chino de manos de Qin Shihuang, estableciéndose las bases del imperio que condicionaría toda la cultura oriental futura.
Una India maltrecha, desunida y fragmentada, esperaba paciente una nueva oportunidad para un futuro glorioso lleno de esplendor… la Historia no tardaría en dársela. (fig.30)

Índice de ilustraciones

Figura 1 : Mundo conocido a finales del siglo IV a.C
Figura 2 : Localización de la civilización Drávida del valle del Indo y sus contemporáneas 3000 a.C aprox.
Figura 3 : Localización geográfica aproximada de los 16 estados autónomos indios
Figura 4 : Busto de Buda
Figura 5 : Figurilla en bronce de un elefante de guerra de época Maurya
Figura 6 : Representación del rey Chandragupta en un sello moderno
Figura 7 : Los dos imperios más importantes del mundo en torno al 300 a.C
Figura 8 : Máxima configuración territorial del Imperio Maurya
Figura 9 : Busto de Asoka
Figura 10 : Imperio Maurya bajo el reinado de Asoka
Figuras 11 y 12 : Edictos en piedra y pilares
Figura 13 : Localización de los principales edictos y pilares en la India
Figura 14 : Ejemplo de escritura brahmi
Figura 15 : Manuscrito budista
Figura 16 : Fragmentos de monedas de plata de la época de Asoka
Figura 17 : Disco artesanal manufacturado
Figuras 18 y 19 : Ruinas de la Universidad de Nalanda
Figuras 20 y 21 : Escultura de Asoka y pareja en bajorrelieve
Figuras 22 y 23 : Templos budistas en roca
Figuras 24 y 25 : Stupas
Figuras 26 y 27 : Gran pilar de Asoka
Figuras 28 y 29 : Capitel de los Leones de Sarnath
Figura 30 : Estatua en bronce de la divinidad hindú Shiva, uno de los principales símbolos de la nación India en todo el mundo.

Fuente: dominiohistoria
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